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FORO TRATADO DE LIBRE COMERCIO
Convocado por El Tiempo y Unión Fenosa
Septiembre 23 de 2004 (Bogotá – Cundinamarca)

Compatriotas:

Quiero felicitar a El Tiempo, a Unión Fenosa, por está magnífica iniciativa. Agradecer la gentiliza de invitarnos, en el día de hoy, y saludarlos muy respetuosamente a todos ustedes.

He pensado el tema del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos en términos muy elementales, y lo tengo procesado en mi mente en términos de un diálogo simple con mis conciudadanos.

Muchos compatriotas preguntan: ‘¿hay certeza de que nos conviene?’

He dado una respuesta muy elemental: Colombia ha vivido experiencias de atpa y de no atpa, sabemos como reacciona nuestra economía cuando hay ese acceso, sabemos como se resiente nuestra economía cuando se dificulta ese acceso.

Otros compatriotas preguntan: ‘¿y si se logró conseguir el ATPDEA, por qué no insistimos en la renovación del ATPDEA?’

La última, que nos permitió del ATPA al ATPDEA, fue bien difícil. El 6 de agosto del año 2002, se aprobó en los Estados Unidos y ahí empezó otro calvario para obtener los que se ha llamado ‘la proclamación’. Surgieron cantidades de temas –que se decía-, se levantaban como obstáculos a ‘la proclamación’ y que exigieron un trabajo muy difícil del Gobierno Nacional, que entonces empezaba.

Vemos la posibilidad de nuevas renovaciones del ATPDEA, no es fácil y aparece una razón práctica: cuando los Estados Unidos está haciendo acuerdos de comercio con países de nivel de desarrollo idéntico y con países más pobres, sería bastante difícil una renovación de preferencias unilaterales para países como Colombia y la Comunidad Andina, aún ante las circunstancias de la droga.

El reclamo obvio es: ‘¿por qué con tales países con mayores dificultades y más pobres, han hecho los tratados y por qué a estos países les dan preferencias unilaterales?’

La diferencia entre esas preferencias unilaterales y los tratados es una: la confianza inversionista. Yo recuerdo, cuando empezó el Gobierno en el 2002, en mis conversaciones con los empresarios, contándoles que estábamos haciendo un gran esfuerzo para que se proclamara el ATPDEA, que necesitábamos un gran estímulo inversionista, una gran decisión inversionista y todos ponían un ‘pero’. Es un período muy corto, no hay certeza sobre lo que vendrá después.

Además, el universo de bienes favorecidos con el ATPDEA lo hemos entendido como un piso a partir del cual se marcará una gran ampliación de bienes y servicios que se deben favorecer con el tratado bilateral.

Otros compatriotas preguntan: ‘¿y por qué hacer eso bilateralmente y no esperar definiciones multilaterales como la del ALCA?’

Nosotros empezamos a advertir –en los mismos meses de la transición de Gobierno en el año 2002- grandes obstáculos al ALCA. Y a medida que asistíamos a las reuniones con los mandatarios de la región, nos convencíamos más de que no había la decisión política de tener un ALCA rápidamente. Y entonces empezamos a trabajar contra las fechas: se acaba el ATPDEA en diciembre de 2006, no tenemos ALCA, no hay certeza sobre la renovación de este sistema unilateral de preferencias, ¿qué le pasa a la economía colombiana?

Por eso, empezamos a buscar el camino de la bilateralidad, que era un camino que no buscaba –ni aquí ni allá-. Cuando por primera vez le propusimos al gobierno norteamericano el tema nos dijeron: ‘no, nosotros no nos podemos salir del ejercicio multilateral, el camino es el ALCA’. No fue fácil llevarlos a la decisión de la negociación bilateral.

Es muy importante que todos los compatriotas sepan que Colombia solicitó esta negociación y que tuvimos dos dificultades: tuvimos que remontar la dificultad de que allá se quería era el camino multilateral del ALCA. Y una segunda dificultad constituida por una serie de problemas puntuales en nuestras relaciones comerciales con los Estados Unidos, que vienen a mi memoria: el problema de los medicamentos, el problema de los agroquímicos genéricos, el problema de los asociados de Telecom, el problema de productores de alimentos para mascotas, etcétera.

Inicialmente parecía muy difícil conseguir allí la voluntad de entrar a negociar este tratado bilateral, se obtuvo.

Otros compatriotas han dicho: ‘políticamente no conviene que nosotros miremos solamente al Norte, ¿por qué abandonamos América del Sur?’

Todo lo contrario. Hoy, tenemos listo el acuerdo CAN – MERCOSUR, para que empiece a regir falta un punto, que es conciliar una diferencia sobre soya entre Paraguay y Venezuela, que confiamos se pueda conciliar en las próximas semanas. Creo que haber dado ese paso es de gran trascendencia para el país.

¿En qué estaba la posibilidad del acuerdo CAN – MERCOSUR? En cero. No había interés político y había gran temor comercial.

Los empresarios colombianos decían: ‘ni pensar en eso. Ponernos a competir con Brasil es exponernos a la desaparición’.

Creo que, desde el punto de vista político, haber hecho ese acuerdo tiene que dar una señal clarísima: Colombia quiere buscar posibilidades para su economía con todas las naciones del mundo. Colombia quiere buscar posibilidades para su economía con nuestros hermanos del Sur, con los Estados Unidos, con Europa, con los asiáticos, con todos. Colombia quiere buscar posibilidades para su economía, para su crecimiento, para su empleo, sin detenerse en sesgos políticos.

Y hay otro antecedente bien importante que se enmarca en la negociación CAN – MERCOSUR, que es la construcción de un alto nivel de consenso local.

Cuando empezamos esa negociación había un gran temor por las prevenciones de nuestros empresarios, justas por supuesto, y con todos ellos se fue construyendo un gran consenso; y diría yo, que lo que Colombia ha acordado con MERCOSUR tiene un consenso, algunos dicen que total, yo diría casi total.

Entonces llegamos al tratado de libre comercio con los Estados Unidos después de haber hecho el acuerdo CAN – MRCOSUR que da una gran señal política de nuestra solidaridad con nuestro vecinos y hermanos de la América del Sur. Y una gran señal política de que queremos buscar mercados, en todas partes, para el bien de nuestra economía, sin detenernos en sesgos políticos.

TRATADO SIN ORIENTACIONES IDEOLÓGICAS

Un tema de objetivo político: el tratado lo buscamos nosotros sin orientaciones ideológicas.

La actitud del Gobierno no es ideológica, es pragmática. Nosotros necesitamos abrir caminos de bienestar para 44 millones de colombianos, caminos de crecimiento económico, caminos de generación de empleo.

Así el discurso que se oponga al TLC sea ideológico, la actitud del Gobierno será siempre pragmática, buscando el bienestar de nuestros compatriotas. El Gobierno le haría mal al país, si aceptara el reto de un discurso ideológico y se pusiera en la tarea de contestar ese discurso ideológico.

CONSENSO

Otro tema adjetivo, procedimental: queremos construir el mayor nivel de mayor nivel de consenso entre los colombianos. El esfuerzo que se ha venido haciendo por parte de los Ministros va orientado hacia allá.

En las relaciones de los Ministerios con las regiones, en las relaciones de los Ministerios con los sectores de la economía, en las relaciones con el Congreso, en las relaciones con todas las fuerzas políticas representadas en el Congreso, con los grupos sociales, con las autoridades regionales y con los gremios.

Eso se ha traducido, por ejemplo, en que la audiencia que se congrega en aquello que se llama el ‘cuarto de al lado’, la oficina contigua a las salas de negociación, es una sala numerosísima, ampliamente representativa del país.

Y no tenemos dificultad en ampliarla. Hace dos semanas, cuando nuevamente me sentaba con los indígenas del Cauca a examinar su problemática, entre su pliego de peticiones estaba que: ‘necesitamos tener un representante en el proceso del TLC’. Dije: ‘eso no necesitan ponérmelo en el papel, ni en un pliego de peticiones, ni necesitan alegarlo para hacer esa marcha. Hagan esa marcha sin alegar eso. Si me hubieran dicho ayer, ayer tendrían ese representante’.

Sector social o político de la Patria, que quiera participar en ese proceso y estar en el ‘cuarto de al lado’ y ayudar con sus ideas a que obtengamos los mejores contenidos, está invitado a hacerlo y lo quiero reiterar hoy.

EQUIPO NEGOCIADOR

Había otro temor. Muchos compatriotas me preguntaban: ‘Presidente ¿y nosotros si estamos preparados, nos vamos a poner a negociar con esa gente, nos van a moler?

Quiero aplaudir el esfuerzo que ha hecho Colombia para preparar su equipo negociador, la manera como se integró ese equipo y como se ha preparado. Da gusto cuando se conoce ello. Da gusto como han venido definiendo intereses, como han venido superando posiciones por intereses, como se prepararon en materia de opciones. Antes de sentarse en la primera ronda, tenían absolutamente claras las opciones debidamente priorizadas para cada uno de los casos.

Y eso ha conducido a otro elemento de gran importancia: aquí no se está negociando un tratado de adhesión. El punto de referencia de negociación no es la propuesta de los Estados Unidos, Colombia ha acudido con textos y con proposiciones a cada uno de los temas. Eso refleja la preparación y la entereza con que ha venido procediendo el equipo negociador.

Temas que preocupan mucho en la parte sustantiva:

PROPIEDAD INTELECTUAL

Yo soy optimista, ¿por qué? Porque para proclamar el ATPDEA nosotros tuvimos que dar unos pasos muy importante en materia de decretos de propiedad intelectual cuando empezó este Gobierno.

Los Estados Unidos decían: ‘si, les aprobamos el ATPDEA pero tenemos unos reclamos de propiedad intelectual. Hay que resolverlos’, produjimos varios decretos. Quiero destacar el decreto referido a los medicamentos y el decreto referido a los agroquímicos genéricos.

Inicialmente a nadie le gustó. Todo el que leía los contenidos de esos decretos reaccionaba críticamente, en algún momento le dije al Ministro Botero (jorge Humberto, de Comercio, Industria y Turismo) y al Ministro Juan Luis Londoño (q.e.p.d.): ‘aquí procedimos como Santo Tomás, hicimos con estos decretos una repartición equitativa de la inconformidad’. Pero esos decretos se han abierto paso, han mostrado una línea de equidad, y creo que esos decretos se constituyeron en un avance que le va a evitar a Colombia muchas dificultades en materia de propiedad intelectual. El gran tema de propiedad intelectual está bastante recorrido, gracias a esos decretos.

Y quiero recordar, por ejemplo, que en el tema de los medicamentos salvamos lo retroactivo y lo que se refiere a salud pública. –Eso es de gran importancia-. Y son limitaciones con las que acudimos a esta negociación, que nos impusimos nosotros para bien de la comunidad colombiana.

Por supuesto que ahí se discutirán otros temas: ¿qué pasa si las autoridades colombianas son morosas?, ¿si se demoran más del tiempo requerido para resolver una solicitud? Seguramente tendremos que dar compensaciones en tiempo, pero uno no puede castigar por sus demoras o sus ineficiencias a la otra parte.

Ahí hay un tema bien importante relacionado con propiedad intelectual que es el tema de la biodiversidad. Yo le repetía ayer a Hernando José Gómez –nuestro líder negociador-, y ahora al Ministro Botero, que ese es un tema muy sensible.

Nosotros tenemos que encontrar unas normas que nos reconozcan todos los derechos, que no permitan piratería internacional frente a los derechos de propiedad intelectual derivados de invenciones y desarrollos que provengan de nuestra biodiversidad, especialmente la biodiversidad amazónica. Ese es un gran reto para consignar en ese tratado.

TERRITORIALIDAD INDÍGENA

Los indígenas me decían: ‘es que el tratado de libre comercio nos va a afectar la territorialidad’.

De ninguna manera. No vemos por donde. Eso no ha pasado por la cabeza de alguien. No hay una sola cláusula que pueda producir dudas de que con el tratado de libre comercio se van a afectar los derechos de territorialidad de las comunidades indígenas de la Patria.

AGRICULTURA

Me preguntan mis compatriotas: ¿y el agro? Yo quiero reconocer hoy, aquí, que para nuestra Patria, para este Gobierno, el agro es fundamental.

Doce millones de colombianos viven en áreas rurales. Si bien ese universo poblacional ha descendido como porcentaje de participación en el total de la población colombiana, sigue creciendo como cifra absoluta: 12 millones y al otro año un poquito más, y al otro año otro poquito más.

Segundo aspecto. Hay una gran cantidad de poblaciones de Colombia, que el censo califica como poblaciones urbanas, pero su comunidad depende totalmente de la Colombia rural.

Tercer aspecto. Cuando nosotros miramos lo que puede ser la oferta de Colombia en los próximos 20 años, está profundamente relacionada con el desarrollo agroindustrial.

Cuarto aspecto. Se debilita la agricultura en Colombia, se fortalece la droga y el terrorismo. –Ese aspecto sí que es importante para esta negociación-.

Algunos productos. La negociación debe pasar de la prevención ideológica a la proposición práctica. Entonces por eso en lugar de hablar genéricamente del campo, debemos es pasar a referirnos a cada producto en particular y a ver cómo va a quedar ese producto en el tratado.

- Café:

El café inicialmente no es motivo de preocupación. Tenemos que luchar por un tema para que en las reglas de origen de las mezclas, el origen sea la región. Ese es un aspecto importante con el cual hay que tener cuidado.

En un producto en el que somos plenamente competitivos, que le estamos buscando ahora una nueva versión en el café orgánico, en el café especial, y un nuevo canal de mercadeo en las tiendas que se convinieron con la Federación Nacional de Cafeteros, no hay que temer.

Al contrario, con cafés orgánicos, cafés especiales, con las tiendas ‘Juan Valdez’ –que se constituyen en una manera de hacer publicidad productiva, hacer publicidad vendiendo café y en un canal de mercadeo para llegarle al público directamente-, yo creo que hay que tener plena confianza en eso.

- Trigo:

Vámonos a otro producto, el trigo. Allí no somos competitivos. ¿Qué problemas tenemos con eliminarle totalmente el arancel al trigo?

Colombia consume 1.500.000 de toneladas de trigo, hay que idearnos la manera de comprar 30 mil toneladas que se siguen produciendo entre Yacuanquer (Nariño) y algunos poblados de Boyacá.

Ahí hay un tema de agricultura campesina que implica un esfuerzo del Gobierno o en subsidios o en algún esquema de absorción de esas 30 mil toneladas. Yo creo que no debe ser motivo de preocupación.

- Maíz:

Ese es un tema bien delicado porque hasta hace algunos años, al maíz se le había extendido ‘partida de defunción’, solamente insistía en él el Presidente Barco, visionariamente.

Este año tenemos en el país 170 mil hectáreas de maíz tecnificado, con producciones entre cinco y siete toneladas por hectárea. Tenemos 15 mil en la Altillanura, combinadas con soya. ¿Quien iba a pensar, hace algunos años, que se podía producir maíz competitivamente en la Altillanura?

Y mejorando la tierra con soya, estamos avanzando en esa dirección. Y en la medida que se establezca allí parte de la industria avícola con el ahorro en costos de transporte, eso se va a constituir en una integración formidable.

¿Cuánto producimos? Un millón de toneladas. ¿Cuánto consumimos? Tres millones de toneladas. ¿A qué ritmo crece el consumo del maíz? Al cinco, seis por ciento, especialmente por la industria avícola. ¿Qué hay que hacer allí a mi juicio? Hay que adoptar un esquema que puede ser de contingentes u otro.

Le dije a los Ministros: ‘no nos apeguemos a una sola fórmula, tengamos una baraja de fórmulas, finalmente negociamos la más práctica’.

Hay que proteger el millón de toneladas que producimos, que tienen dos razones para protegerlas: la participación de la economía campesina y los esfuerzos de productividad. Y hay que facilitar la importación de las dos millones de toneladas que necesitamos traer del extranjero. Con esa visión es posible conciliarlo.

A lo que necesitamos traer, quítele totalmente el arancel. Aquello que necesitamos absorber en el país, para defenderlo, créele un contingente que lo defienda de importaciones en esa misma cantidad.

- Arroz:

Lo protegen allá, lo protegemos aquí. A los arroceros hay que decirles que se preocupen por algunas cositas: aumentar productividad pero no aumentar áreas. Nosotros estamos negociando con los japoneses el crédito para el Distrito del Ariari.

En el Consejo Comunitario del sábado pasado en Acacías, me preguntaban los compatriotas del Meta por ese Distrito, les contesté: ‘hay voluntad del Gobierno, estamos en la consecución de este crédito. Simplemente el Gobierno les pide una cosa, que no sea para arroz’. Porque el problema del arroz es grave en todas partes. Por ejemplo, la Comunidad Andina. Por una u otra razón, todos nos saturamos y todos queremos resolver el problema saturando más al vecino.

Entonces, el problema del arroz no es un problema con el TLC, en un problema de la región, es un problema andino, es un problema de saturación entre nosotros.

El informe que he tenido del ministro Jorge Humberto Botero, del ministro Carlos Gustavo Cano (de Agricultura) y Hernando José Gómez (Jefe del Equipo negociador), es que Estados Unidos necesita proteger su arroz, nosotros vamos a proteger el nuestro. El problema del arroz es otro.

- Barreras no arancelarias y salvaguardias

Hay dos temas bien importantes: las barreras no arancelarias y el tema de las salvaguardias.

Lo que nosotros no conseguimos con preferencias unilaterales como el ATPDEA, para remover barreras no arancelarias, lo debemos conseguir con el tratado.

El sector agropecuario se queja enormemente de que las barreras no arancelarias nos dificultan la llegada de esos mercados. Pues bien, entonces ahí viene una reflexión: ¿si ese es un gran obstáculo, cómo lo removemos? ¡esperando que algún día haya un gesto de liberalidad de los Estados Unidos, o negociándolo de manera bilateral?

Yo creo que el camino es: negociando ese desmonte a barreras no arancelarias de manera bilateral.

SALVAGUARDIAS

El tema de salvaguardias. Hay que tener unas salvaguardias en el periodo de desgravación y otras salvaguardias permanentes.

Recuerdo una conversación con el Embajador Zoellick, le dije: ‘nosotros no podemos seguir difiriéndolo todo al Acuerdo Mundial de Comercio, a la Ronda de Doha. Intentemos introducir en este tratado unas cláusulas que se anticipen a lo que se pretende a hacer Doha y no ha hecho. Tengamos unos esquemas de salvaguardia permanentes después de agotado el periodo de desgravación, para el evento en que se presenten situaciones difíciles’.

El tema de las reciprocidades, bien vinculado a eso. Estados Unidos tiene en esta materia innumerables problemas políticos, como nosotros.

Cuando me he reunido con los senadores de los Estados Unidos, ellos no llegan con un discurso ideológico, ellos llegan es: ‘bueno, es que tengo el problema del maíz de mi Estado, tengo el problema del algodón de mi Estado’. Ellos llegan con un problema concreto y alrededor de esos problemas concretos allá, negociar con ellos no es fácil y no es fácil que aprueben estos tratados.

Entonces, mirando lo de allá, lo de acá, le dije al Embajador Zoëllick: ‘políticamente llegará un momento en que ustedes tienen que proteger un sector de la producción agropecuaria en un tiempo y nosotros no podemos permitir que esa protección de ustedes, llámese subsidio a la producción, subsidio a las exportaciones –sobre todo el primero que es el más difícil de manejar en estos tratados, el subsidio a la producción- nos hagan daño. Tengamos allí elementos que nos permitan reciprocidades, tengamos allí salvaguardias que nos permitan en ese momento, equilibrar las cargas’. En esa dirección se está trabajando.

Así como es claro que nosotros no podemos pretender que ellos desmonten todos los subsidios a la producción, también es claro que el tratado debe contener normas que nos permitan a nosotros defendernos cuando un subsidio a la producción, produzca una distorsión de precios y le cree un problema de competencia desleal a nuestros productos.

Pensando en eso, es que hemos venido proponiendo las salvaguardias para después de los periodos de desgravación.

TELECOMUNICACIONES

En el tema de las telecomunicaciones se decía: ‘es que van a obligar a privatizar a la Empresa de Teléfonos de Bogotá, van a obligar a privatizar a EPM’. No. Eso está superado.

Había alguna prevención allá por el tema de Colombia Telecomunicaciones –empresa estatal nacional- que podría, al mantenerse como empresa del Estado, entrar en un conflicto de interés con el regulador.

En la Reforma Administrativa de este Gobierno una norma muy clara ha sido: nosotros antes que entrar a privatizarlo todo, estamos buscando es, la sostenibilidad. Eso fue lo que primó en nuestra reforma de Telecom. Muchos colombianos me dijeron: ‘privatícela’, le dije: ‘no podemos, vamos es a volverla sostenible’.

Además, con un gran espacio de que se le ha abierto al sector privado en el área de telecomunicaciones, hay que mantener un instrumento estatal para comunidades rurales, para comunidades remotas, para fallas de mercado. Entonces la decisión ha sido, pasar de una Telecom que estaba perdiendo $500 mil millones a una Telecom que este año se gana $850 mil millones, salvar el pago de unas pensiones que de otra manera las iba a tener que pagar el fisco, pero mantener lo estatal competitiva y eficiente.

En la medida que se demuestre la independencia del regulador, eso no debe ser problema.

FINACIACIÓN

La financiación de la pequeña empresa, la financiación de la reconversión del agro. Lo que se haga en el tratado, necesariamente va a remitir a los bancos multilaterales. No veo fácil que en el tratado obtengamos unos fondos directos para ese tema, pero hay que buscar como avanzamos. Me parece, que si lo logramos a través de los bancos multilaterales en los cuales Estados Unidos tiene tanta incidencia, habremos dado un gran paso.

AGENDA INTERNA

La conexión del tratado con la agenda interna. De gran importancia. El tema de infraestructura, calificación de mano de obra, aduanas, puertos, Eldorado, reconversión, trámites.

En el mes de diciembre, Santiago Montenegro, director de Planeación, debe presentar el primer documento de visión de Colombia a 20 años, donde tiene que estar el capítulo de la agenda interna para poder responder a un tema tan importante como el de los tratados de comercio.

Por ejemplo, en financiación en lo inmediato. Además de buscar este apoyo a través de los bancos multilaterales, el Ministro Botero está liderando dos pasos: un paso que es, la facilitación y ampliación del mercado de capitales. Y un segundo paso, que es un gran compromiso de BANCOLDEX con un programa de inicialmente de $1.5 billones para PYMES.

En la medida en que, la gran empresa pueda tener mayor participación en el mercado de capitales para financiarse, podremos orientar más a BANCOLDEX hacia las PYMES y por eso, ese fortalecimiento que se está proyectando.

El tema tiene que ser un tema financiero y también un tema fiscal. Entonces aquí conectamos con el esquema tributario.

ESQUEMA TRIBUTARIO

Algunas normas que se han introducido en la legislación tributaria por este Gobierno, se anticipan a las necesidades de reconversión. Una de las primeras decisiones de este Gobierno fue eliminarle el IVA a los bienes de capital para empresas altamente exportadoras.

La segunda decisión fue reducir la exigencia para que una empresa califique como altamente exportadora del 50 al 30 por ciento de lo que debe exportar en relación con su producción total.

Otra decisión: devolverle a todas las empresas, sean exportadoras o no, el IVA por la adquisición de bienes de capital.

Otra decisión: eliminar el arancel a los bienes de capital. Nosotros hemos cambiado un sistema de exenciones sin lógica, por un esquema de estímulos tributarios orientados a convertir ventajas potenciales de Colombia, en ventajas efectivas. Esa es la razón de los estímulos que se han introducido en las dos reformas tributarias de este Gobierno.

El del año pasado. La deducción del 30 por ciento a la inversión generadora de renta, es un paso fiscal para ayudar al crecimiento, para ayudar a la generación de empleo y para anticiparnos a las necesidades de reconversión.

Anoche me confirmaron la cifra de que este año la inversión privada en Colombia está creciendo al 20 por ciento, después de haber crecido el año pasado el 16. Hasta el mes de julio la importación de bienes de capital del sector industrial iba creciendo al 25 por ciento. Nos estamos reencontrando con un camino de crecimiento de la inversión, que es bien importante para Colombia.

Yo les pediría pensar en el impacto de esos estímulos, porque ahora que se discute la reforma tributaria, mucha gente dice: ‘no, quítenle la deducción a los sectores empleadores’. Esa deducción es de gran importancia. Aquí hay un conjunto de pequeña y mediana empresa que necesita esos estímulos para poder crecer ante las inmensas dificultades con que están tropezando. Esa deducción no está en obra, como lo que critican ahora en Estados Unidos.

Mucha gente en Estados Unidos dice: ‘le están devolviendo plata al contribuyentes ricos, que no la necesitan y eso no genera inversión’. Aquí no se le está regalando la plata a la gente. Aquí se les está diciendo: ‘usted tiene una deducción para crecer, para generar empleo’. Le estamos diciendo a la gente: ‘usted tiene este estímulo, mientras reinvierta. Mientras reinvierta, ese ingreso es un ingreso exento, pero si usted reparte ese ingreso como dividendo, inmediatamente se forma el ingreso gravable’.

Una cosa es hacerles un regalo a los ricos y otra cosa es impulsar el crecimiento de la economía, de la generación de empleo y financiar la reconversión empresarial de Colombia, por eso, tenemos que hablar con mucha claridad para defender este tipo de deducciones. Porque, leo con sorpresa que se reclama financiación de la reconversión, y simultáneamente se critica este tipo de deducciones.

Y el país es tiene que quitar ese complejo de no dejar crecer la economía. A mi me preocupa mucho ver que la economía colombiana en los años 60, 80, creció casi al cinco por ciento y del 80 para acá, en promedio, al dos. ¡Es un crecimiento anémico! Nosotros tenemos que buscar como esta economía crece velozmente! Y uno está limitado por una serie de decisiones internacionales. Centroamérica, con la idea de rebajar tasa de renta al 25, de 10 años de exenciones a los nuevos proyectos productivos. Los anuncios del gobierno del Presidente Chávez, de exenciones en la frontera, etcétera.

Nosotros no podemos hacer locuras, pero comprometerse a ayudar a que el esfuerzo fiscal sea un complemento al esfuerzo financiero para que se den estos procesos de reconversión y de crecimiento, es absolutamente necesario, y eso tiene una tasa de utilidad social muy importante y fiscal, en empleo, en cotizaciones parafiscales, posteriormente en IVA, ahora en patrimonio y después en la misma renta. Eso tiene una tasa de retorno fiscal, social, general, de inmensa importancia.

CAPACITACIÓN

Temas de gran importancia como el tema de mano de obra calificada. Ahí es de gran importancia la Revolución Educativa y lo del SENA.

El SENA estaba capacitando 1.100.000 colombianos hasta el año 2002, este año capacita 2.600.000 colombianos. La meta es que en el año 2006 capacite 4 millones de colombianos.

Por supuesto, hay parte de la reforma que se discute. La reforma ha eliminado una serie de costos administrativos del SENA para trasladar esos recursos a lo que son las inversiones misionales. Estamos duplicando el número de horas de enseñanza en el SENA.

Acudí la semana pasada al lanzamiento del Fondo Emprender, que se financia con los nuevos recursos del SENA y que este año va a aportar a proyectos productivos más de 25 mil millones, en el centro de formación de Mosquera, y me decían lo muchachos: ‘Presidente, es que ahora en la primera etapa no nos quieren formar de tecnólogos en administración’. Y les pregunte: ¿en qué los están formando? Y me respondieron: ‘no, nos enseñan un oficio de aplicación inmediata’. Les dije: ‘eso es lo que necesitamos. Si ustedes quieren todos graduarse de administradores sentados en un escritorio, se van a morir de hambre. Tienen que empezar con lo que se ha llamado la formación vocacional básica, que les enseña un oficio productivo, que les de posibilidades de ingresar al mercado laboral de inmediato y a partir de ahí, si ustedes lo quieren, seguir un proceso de formación que los conduzca en una segunda etapa a ser tecnólogos y en una tercera etapa a graduarse en ecuación superior. Todo encadenado.

Los créditos para las competencias laborales básicas deben servir para obtener después, el escalón de tecnólogos. Y los créditos para el escalón de tecnólogos deben servir para obtener después, el título en estudios superiores.’

TRÁMITES

Hay temas de gran importancia como el Plan Maestro del Aeropuerto Eldorado, el tema de puertos –sobre todo el cual venimos trabajando-, el tema de infraestructura, el tema de trámites.

La semana pasada tuvimos el informe de que (lo dio el Banco Mundial) en el 2002 Colombia necesitaba casi 70 pasos para formar una empresa, hoy se necesitan 42. Pero nosotros vamos a reducir mucho más eso.

En la reforma de la administración, ese tema es uno de los temas transversales: el de simplificación de trámites y confiamos darle un gran apoyo si se aprueba en esta legislatura, para lo cual estamos trabajando la ley antitrámites.

Hay un problema de regiones. La gente le dice a uno: ‘Presidente, pero es que en México eso ha sido muy desigual, unas regiones se han favorecido y otras no’. Entonces aquí le dicen a uno: ‘bueno, una cosa es que se favorezcan los industriales de Bogotá, pero van a arruinar a los agricultores de la meseta Cundiboyacense. Se favorecen los industriales de Medellín, pero se arruinan los productores agrícolas del oriente antioqueño. En el Huila, en Tolima hay enorme preocupación’.

Creo que por eso, Colombia debe aprender de la lección mexicana y buscar que el tratado sea parte de un conjunto de manejo económico que permita crecimiento y desarrollo en todas las regiones. Porque el problema del impacto regional desequilibrado en México, es un real problema y no podemos dejar que se repita en Colombia.

Estas son algunas ideas sobre el tema que acá nos reúne.

Muchas gracias.

 
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