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GRADUACIÓN DE JÓVENES CAPACITADOS POR EL SENA Y EL CENTRO JUAN BOSCO
Septiembre 23 de 2004 (Bogotá – Cundinamarca)

Apreciados compatriotas que se gradúan esta tarde:

Cifras sociales. El SENA, de cinco millones de horas de formación ha pasado a 10 millones y medio de horas de formación. El SENA, de un millón cien mil estudiantes formados en 2002 pasa a dos millones 600 mil estudiantes este año, con la meta de cuatro millones para 2006.

Este año se gradúan inicialmente 19 mil jóvenes en acción, se matriculan otros 25 mil jóvenes en acción. Este año empezamos con cerca de 70 mil jóvenes rurales en toda la Patria.

A la fecha, el SENA en 1.076 municipios de la Patria y, en pocos meses, el SENA en todos los municipios de la Patria. A la fecha, hay cerca de siete mil reinsertados. Y formados por el SENA 2.300, pero vamos a llegar a todos.

A todos, muchas, muchas felicitaciones. Qué bueno, Alcalde de la localidad, visitarlo en medio de este acto donde uno siente henchir el patriotismo, el amor a Colombia.

Qué bueno que el SENA haya hecho este convenio con Don Bosco. Qué bueno que estos muchachos se estén formando en Don Bosco. ¿A dónde están algunos de los reinsertados? Levanten la mano. ¿Qué prefieren ustedes, tener como comandante a Don Bosco o tener los otros comandantes?

Reinsertados: ¡A Don Bosco! ¡A Don Bosco!

Presidente de la República: Adoptamos hoy como comandante a Don Bosco. En la vida hay unos comandantes que llevan a unos caminos. Don Bosco es el otro comandante que lleva al camino del bien.

¿Estamos entendidos, muchachos? ¿Quién es el mayorcito de la reinserción de los aquí presentes? Venga para acá, hombre, le hago una pregunta. ¿De qué región de la Patria viene?

Reinsertado: De Barrancabermeja.

Presidente de la República: ¿De qué grupo?

Reinsertado: Del ELN.

Presidente de la República: ¿Nos habíamos oído mencionar? ¿Había oído un comentario sobre este personaje?

Reinsertado: Sí, señor Presidente.

Presidente de la República: ¿Había pensado que nos podíamos saludar de mano y afectuosamente?

Reinsertado: Tenía mis dudas.

Presidente de la República: Pues, chóquela. Venga para acá mi general Ardila. ¿Cómo se siente usted dándole la mano a mi general Ardila? Déle la mano a mi general Ardila.

A todos los que quedan por allá, mi General, que vengan a darse la mano con usted. Venga mi general García. Déle la mano a mi general García. ¿Cómo los van a tener de enemigos si son compatriotas? ¿Qué has estado estudiando aquí?

Reinsertado: Mecánica industrial.

Presidente de la República: Viviendo tranquilo, en medio de la solidaridad, ¿a quién prefiere de comandante, a Don Bosco o a los otros?

Reinsertado: ¡A Don Bosco!

Presidente de la República: Padre García, en nombre del comandante Don Bosco, ¿usted lo va a seguir ascendiendo? Esto es muy bonito. Yo veo que a esta hora hay unos soldados de la Patria haciendo un gran sacrificio en unos lugares muy difíciles. Qué bueno aquí, reinsertados, en este acto alegre con el Ejército, con la Alcaldía de la localidad, con el Director del SENA, con el padre García, con Juan Lozano, con mi general García. ¿Conocía al senador Moreno de Caro? ¿Con Juan David?

Juan David, ¿no es mejor este encuentro que seguir en lo otro? Es mejor este encuentrico que seguir en lo otro. ¿Qué testimonio quiere dar Juan David?

Juan David Angel, director del programa de reinserción del Ministerio del Interior: Presidente, es que aquí hay unas cosas que son bellísimas. Realmente yo tenía pensado decir unas palabras, pero lo que voy a decir habla por sí solo: este es un testimonio que se hizo con algunos de los muchachos que hay aquí y el que lo dijo debe saber exactamente que a él le corresponde y él es la esencia de todo lo que aquí y en nuestro país está sucediendo:

‘Quiero tener mi hogar y empezar de nuevo. La gente siempre me pregunta que si vivo amargado porque casi nunca me río, pero no sé. Yo soy así desde niño. Imagínese, yo nací con sangre guerrillera. Mi abuelo por parte de papá fue integrante de la guerrilla liberal hace 50 años y mis dos padres eran auxiliadores de las Farc en el pueblo en donde vivíamos después de ser desplazados.

A los 11 años comencé a estudiar la ideología de este grupo. Me gustaba leer todo lo relacionado con ellos, asistía a charlas, le daba a la gente de las veredas que me explicaban lo de la revolución y me encarreté. Ahí comencé como informante a los trece años. Y a los 14, asistí a mi primer combate.

Yo trabajaba en las minas de oro con mi papá y a veces en el campo, pero siempre que ellos me mandaban llamar, yo sin problema, porque lo mío eran las armas, me gustaba la guerra, la adrenalina que se siente en el combate desde niño. Cuando ellos se iban a casa, yo pensaba que quería ser como uno de ellos.

Pero después de 12 años allá y de haber sido comandante de cuadrilla, me cansé de esa vida. Me di cuenta que esa igualdad de la que ellos hablan no existe allá. El trato es malo con los que están abajo. Por eso, una noche decidí irme y entregarme, pero no ha sido fácil. Lo más duro que me ha dado de estar aquí es que aquí para todo se necesita plata. En cambio, allá no.

Pero en este momento estoy muy contento de estar estudiando Mantenimiento de Computadores en el Centro Don Bosco. A veces quisiera más práctica y menos teoría, pero los profesores son respetuosos. He aprendido mucho de ellos y creo que con eso tendré una vida nueva.

No faltan las personas que le proponen a uno que vuelva, que entrene, pero yo no quiero volver. Ahora con lo que sueño es con tener mi propia casa. Quiero tener una vida tranquila y trabajar como una persona normal en lo que salga. Y eso sí: solo. Porque es mejor estar solo que mal acompañado’.

Presidente, y como éste tengo siete. Y antes de estos siete, tengo cerca de 50 porque el padre Jaime hace unas reuniones con ellos y saca estos testimonios. Son una belleza. Son una realidad de vida. Son la esencia del programa: la formación. Y al mismo tiempo, hacen parte de la reconciliación y de la reparación el desprenderse, el hecho de ir, de una u otra forma, asimilando la nueva vida.

Por eso, señor Presidente, todo esto tiene un valor incalculable y todo el esfuerzo que están haciendo todos ustedes, los profesores, nosotros en el programa, el pueblo colombiano, vale la pena. Muchas felicitaciones a todos. Muchas gracias, Presidente.

Presidente de la República: Muy bien. ¿Cómo se llama usted?

Reinsertado: Jorge Luis.

Presidente de la República: Jorge Luis, ¿cómo está la familia? Salude a la familia con todo cariño. Dígale a su familia que la felicitamos por la decisión que usted ha tomado. Usted nos da un ejemplo para construir una Patria solidaria, amable. Muchas felicitaciones.

De ahora en adelante, su comandante es Don Bosco. Gracias, Jorge Luis.

Bueno, magnífico este convenio del SENA y Don Bosco. Es lo que tenemos que hacer. Miren lo que ocurrió: el SENA iba a construir aquí un centro de 25 mil millones. El SENA iba a construir aquí un centro de 25 mil millones, cuando este centro Don Bosco estaba apunto de cerrarse. Este convenio le da plena utilización a este centro, se reactiva Don Bosco.

Bogotá, Ciudad Bolívar se ganan la buena formación, la ética, la espiritualidad de Don Bosco. Se forma a todos estos jóvenes, el SENA paga la formación, pero se ahorra la infraestructura.

Es un convenio gana – gana, donde a todo el mundo le va bien. Le va bien a la comunidad, le va bien a Don Bosco, le va bien al SENA.

Por eso, le pido al país comprensión sobre esta reforma del SENA. Si el padre Nicoló tiene unos talleres con capacidad disponible, ¿qué es mejor, que el SENA invierta en construir nuevos talleres o que patrocine muchachos para que estudien los del padre Nicoló? ¡Lo segundo! Lo mismo con don Bosco, con todas estas instituciones.

Eso nos va a facilitar cumplir la meta de cuatro millones de compatriotas formados en el SENA en el año 2006.

Padre García, su reverencia hizo una serie de solicitudes. Yo me quedé pensando en ellas. Le voy a poner más trabajito porque yo no le voy a decir ‘sí’. Usted sabe que en este Gobierno ha habido escasez de plata, ha tenido que trabajar con una chequera delgadita, pero le voy a dejar unas ideas.

Usted nos dijo que necesitaba seis cosas para crecer esta infraestructura. Aquí está el doctor Luis Carlos, de Findeter, y la doctora Cristina Londoño, designada directora de Findeter. Vamos a hacer un triángulo: Don Bosco, el SENA y Findeter.

El SENA y usted firman unos contratos por un tiempo largo. Y con base en esos contratos, Findeter le va prestando la platica para que usted vaya haciendo las construcciones. ¿Le suena?

Para no echar carreta, díganme cuándo me invitan a ver que le entreguen el cheque. ¿Cuánto puede demorar eso? ¿Me invitan antes de diciembre a que le entreguen el cheque para que empiece obras?

¿Cómo le va mejor al país? ¿Si el SENA se pone a construir y construir o si construye Don Bosco, el SENA paga capacitación y Findeter presta la plata? Claro, es una manera de aumentar los rendimientos de todo el mundo, de Don Bosco, de Findeter, del SENA y aumentar las posibilidades de la comunidad colombiana.

¿Estamos de acuerdo? Me emocionó mucho ahora ver a unas niñas reinsertadas embarazadas. ¿A dónde están? Muchas felicitaciones. Qué bueno que su criaturita vaya a nacer estando tú en este proceso tan bello y ahora estando tú en las filas de Don Bosco. Éste es el frente por la solidaridad Don Bosco, ¿no te parece?

¿Cómo le vas a poner? Yo le voy a sugerir una cosa: póngale un nombrecito compuesto, doblecito, dígale a su mamá o a su papá, o al papá del niñito que le digan el primer nombre. Y el segundo le pone ‘fulano de tal De Don Bosco’.

Bueno, entonces quedamos citados a esto, a la entrega de un cheque de Findeter.

Padre, ¿usted tiene buen crédito en los bancos? Porque necesito un banco que le haga esa operación. Findeter le presta la platica y la garantía que le da el Padre al banco y a Findeter es el contrato con el SENA. Creo que no tiene dificultades.

Bueno, muchas felicitaciones. Vamos a transformar esta Patria.

A todos, muchas gracias.

 
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