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77 AÑOS DEL BATALLÓN GUARDIA PRESIDENCIAL
Agosto 19 de 2005 (Bogotá – Cundinamarca)

Compatriotas:

Nos reunimos nuevamente, en este patio, para celebrar un nuevo aniversario de la creación del Batallón Guardia Presidencial.

Inicialmente, el Libertador Bolívar, en 1814, creó la Guardia de Honor en Barrancas, Venezuela. En 1927, el Presidente Abadía Méndez, dictó el decreto que crea la Guardia de Honor del Presidente de la República.

Desde septiembre de 1958, se constituyó la representación de las cuatro armas del Ejército: la de Infantería, la Caballería, la Artillería y los Ingenieros.

El Batallón Guardia Presidencial ha cumplido una loable tarea en la defensa de la democracia de Colombia. Diría yo, que el Batallón Guardia Presidencial es un ejemplo del deber de la institución armada de preservar la institución democrática, que enaltece a las Fuerzas Armadas y de Policía de Colombia.

Expresó a usted, señor Coronel (Jorge Humberto) Jérez Cuellar, a su señora, a sus hijos, a los oficiales, a los suboficiales y a todos los integrantes del Batallón Guardia Presidencial, nuestra infinita gratitud.

Déjenme hacer una referencia a lo personal. Las circunstancias de Colombia han hecho de este período presidencial, un período particularmente difícil para la protección del Presidente de la República.

Gracias a Dios, al esmero, a la solidaridad de la Fuerza Pública de la Patria y al énfasis, muy especial, de la tarea del Batallón Guardia Presidencial, esto ha transcurrido bien.

En nombre del Vicepresidente de la República (Francisco Santos Calderón), cuya distinguida esposa aquí nos acompaña, de sus hijos, de mi señora (Lina Moreno), de mis hijos, de todos los compañeros que laboramos en la Casa de Nariño, en la Casa de la Vicepresidencia, en estos edificios públicos, nuestra gratitud al Batallón Guardia Presidencial. Nuestra infinita gratitud.

Hace pocos días, en el aniversario del Ejército, me referí ampliamente a seis puntos fundamentales para la eficacia y la credibilidad de nuestra Fuerza Pública: a la voluntad política, a la permanencia en las operaciones, al acompañamiento integral, a la eficacia, a las comunicaciones y a la transparencia.

Hoy quiero resaltar otros dos elementos: el rol de la Fuerza Pública de Colombia, el papel que tiene que cumplir hoy para la generación de empleo y para arbitrar los recursos para la política social.

El primer elemento –al cual haré una referencia- y el segundo, cómo el pueblo colombiano todos los días quiere más a su Fuerza Pública, a medida que ve que su Fuerza Pública es guardián de día y de noche, guardián insomne de su democracia.

Colombia ha tenido una economía históricamente bien manejada, con períodos mejores y con períodos de rezago.

El grave problema colombiano es el influjo del terrorismo en la desaceleración de la economía y en el empobrecimiento de nuestros compatriotas. Por eso, suelo repetir lo que hoy quiero fijar en la mente de ustedes: bienvenido el buen manejo económico, bienvenida la preocupación por lo social pero, todo eso tiene hoy una variable principal que es la Política de la Seguridad Democrática cuyo actor principal es la Fuerza Pública y cuyo aporte principal es el sacrificio de la Fuerza Pública.

Ningún predicamento económico, ningún propósito social produce resultados de inversión, de empleo, de educación, de protección social, en un país que no sea capaz de quitarse de encima la pesadilla del terrorismo.

Cuando ustedes, Soldados de Mi Patria, están en la tarea de devolverle a nuestra Nación la seguridad, están luchando por el empleo, están creando las condiciones para que afluya la inversión, están creando las condiciones para tener un mayor crecimiento de la economía, están creando las condiciones para que este país construya una sociedad en equidad.

Ustedes son, hoy, grandes constructores de la expansión de la economía y de los cimientos para que este país tenga una mejor política social.

Nada más importante que perseverar en su tarea, que pulirla todos los días, que al despuntar de cada sol, cuando ustedes despiertan y tienen que empuñar el fúsil de la República, apostado al lado de su camarote, al rezar a nuestro Señor por la compañía en el día que empieza, su primer recuerdo sea el siguiente: cada uno de ustedes es hoy arquitecto de la expansión económica y de la protección social de los colombianos.

¡Sin la abnegada tarea de ustedes es imposible que esta economía crezca velozmente, es imposible que concurran los recursos para construir el sistema de protección social!

Hemos empezado una bella discusión en Colombia: ¿cómo queremos que sea nuestra Patria en el 2019 cuando estaremos celebrando los primeros 200 años de vida independiente, después del triunfo de nuestros libertadores en la Batalla de Boyacá?

Con la dirección del doctor Santiago Montenegro, hemos entregado para la discusión de los colombianos ese libro que se llama: Colombia, Visión de Segundo Centenario. Un primer borrador para irlo puliendo a medida que lo discutamos, para que la visión de largo plazo se construya en el debate democrático que permita superar tanta contradicción.

Pues bien allí hay unas metas muy exigentes en reducción de la pobreza. Hoy, sin sumar subsidios, la pobreza afecta al 52 por ciento de los colombianos. Cuando la deflactamos o le aplicamos los subsidios –que están recibiendo muchos colombianos- se rebaja en 10 puntos. Pero para el 2019 tenemos que tenerla muy cerca de su eliminación definitiva.

Una meta de ese tamaño, apreciados Soldados de Mi Patria, implica que este país consolide la seguridad para que afluya la inversión, se consolide la confianza y podamos disponer de los recursos para esa política social.

Esa Patria nuestra, no hace mucho, llegó a tener un desempleo rondando el 20 por ciento, hoy esta en el 11.4 por ciento. Dios quiera que terminemos el año con el 10 por ciento. Todavía muy alto, para la pobreza de los colombianos, pero la tendencia es positiva.

Reducir ese desempleo a cifras alrededor del 5, 6 por ciento, implica perseverar para consolidar, para fortalecer la confianza en Colombia. Y el primer punto de perseverancia es la Política de Seguridad Democrática.

Esta Patria nuestra, había visto reducir la inversión extranjera a 600 millones de dólares por año, este año puede ser del orden de 5 mil millones de dólares. Tengo fe, después de ver los registros de inversión del año pasado, de examinar los registros de inversión de este año y de anticipar los del año entrante –a partir de analizar la apreciación de los inversionistas internacionales sobre Colombia-, tengo fe que Colombia se está convirtiendo en un país de moda para la inversión y que eso nos va a ayudar mucho a generar empleo y a superar la pobreza.

Pero el buen suceso de estas predicciones depende de nuestra perseverancia en la política de la Seguridad Democrática, en el éxito de nuestra Fuerza Pública, que a su vez se fundamenta en la exposición al sacrificio de cada uno de sus integrantes.

Y el segundo punto: los campesinos colombianos, los trabajadores colombianos, los empresarios colombianos, los alcaldes colombianos, los gobernadores, los congresistas, todos piden a diario más y más presencia de nuestra Fuerza Pública en todos los sitios del territorio.

Los colombianos hoy desean que, en todas partes, se exprese la institucionalidad a través del ejercicio de la Fuerza Pública como único instrumento de la Constitución para la protección de nuestros connacionales.

Y los colombianos lo piden con afecto. Yo no solamente escucho las razones, el pensamiento, de todos mis compatriotas que hoy están convencidos que el país necesita el imperio de las instituciones, su Fuerza Pública en todo el territorio, una Nación sin terroristas, sin guerrillas, sin paramilitares, una Nación sin narcotráfico, una Nación sin corrupción, una Nación con transparencia, con política social eficaz, con la presencia de su Fuerza Pública en toda parte. Eso ronda en el raciocinio de los colombianos.

¡Pero más importante que eso que se palpa y se escucha y se lee a diario en la expresión oral y escrita de nuestros compatriotas, es el sentimiento de cada uno de nuestros compatriotas! Con alborozo, nuestros compatriotas reciben a la Fuerza Pública donde quiera que ella llega. Con alborozo, nuestros compatriotas avivan a la Fuerza Pública en los desfiles. Con alborozo, los niños que van en los buses o en la parrilla de una moto o de una bicicleta o en la ventanilla de un vehículo particular, agitan una banderita de Colombia para saludar al policía o al soldado apostado en la vera del camino, garantizando la libre movilidad por las carreteras de la Patria.

Hoy, apreciados soldados, hay un alborozo en el sentimiento colombiano por la presencia de la Fuerza Pública. Ningún momento más importante que éste, cuando hay ese gran apoyo de la ciudadanía, para que la Fuerza Pública en su razón y en su sentimiento fortalezca una voluntad: la derrota del terrorismo.

¿Y saben por qué se consolida, no es oscilante sino firme la tendencia de apoyo de nuestros compatriotas a la política de Seguridad Democrática y a la Fuerza Pública?: por su vocación democrática. ¡Porque es una seguridad para todos!

Es una seguridad que en su nombre no ha recortado las libertades sino que las ha profundizado. Es una seguridad, para brindarla por igual al defensor de las políticas del Gobierno que al opositor, para brindarla por igual al que hace el comentario amable, que aquel que hace el comentario crítico. Una seguridad con libertades.

En muchas partes, los apoyos a la Fuerza Pública fueron fulguraciones del momento, tan pronto se oía el aplauso, también se silenciaba el aplauso y era sustituido por el señalamiento ignominioso.

¿Por qué? Porque en esos momentos, en esos países, las políticas de seguridad no fueron democráticas, las políticas de seguridad anularon las libertades, las políticas de seguridad fueron simplemente instrumentos para oprimir sectores y eso hizo que la opinión no acompañara esas políticas de seguridad durante períodos largos en el tiempo. Y marca el contraste con Colombia.

Aquí hay un reclamo de la opinión por el éxito permanente de su Fuerza Pública, hay un alborozo del pueblo con su Fuerza Pública, hay una expresión del sentimiento del pueblo que quiere el éxito de su Fuerza Pública, porque esta política es Democrática.

Ustedes le están devolviendo la seguridad a Colombia, en un ambiente de libertades democráticas. Eso acompaña la batalla de ustedes, la enaltece ante el pueblo y garantiza el permanente apoyo del pueblo.

Al dar mis agradecimientos inmensos al Batallón Guardia Presidencial, quiero saludar a los compatriotas condecorados esta tarde, expresar a todos ellos nuestra inmensa gratitud por sus servicios a Colombia, a la institución armada, por su devoción y afecto por la Constitución, por las reglas de nuestro Estado de Leyes.

Señor Coronel Jeréz, pido permiso a sus superiores para expresar a usted, a su señora, a los oficiales, suboficiales e integrantes del Batallón Guardia Presidencial, toda nuestra gratitud.

A todos muchas felicitaciones en este aniversario y nuestra infinita gratitud.

 
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