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CONVERSATORIO SOBRE EL TRATADO DE LIBRE COMERCIO
CON ESTADOS UNIDOS
Organizado por la Universidad Pontificia Bolivariana.

Abril 05 de 2006 (Medellín – Antioquia)

Compatriotas:

Acudo a la Universidad hoy con inmenso respeto por esta magistratura académica, profunda, en permanente evolución hacia el progreso y de tantos años de servicio a nuestra ciudad, a nuestro departamento y a Colombia.

Al mirar la agenda y saber este compromiso hoy, se cruzó la tristeza por este accidente, el que menos habría podido imaginar uno de los últimos días, por eso demore un momento la llegada a este auditorio histórico de nuestra ciudad a reunirme con ustedes para tener un acto que me dio mucha dificultad, me sentía cobarde de ir a saludar los familiares de Juan Manuel y de David Alejandro que hoy los tenemos que poner a trabajar desde el cielo para que acompañen a sus familias, les den bienestar y para que ayuden a Colombia.

He escuchado con muchísimo respeto y gratitud las palabras de nuestro obispo. La bellísima referencia a las palabras de su santidad Juan Pablo II en relación con la Universidad. La información que nos da de los tres principios de su santidad Benedicto expresado la semana anterior. Gracias Monseñor Alberto, le agradezco inmensamente las palabras llenas de generosidad del doctor Jose Olimpo Suárez Molano, coordinador del área de Ciencias Políticas de esta gran Universidad.

Tenia preparado referirme a ustedes sobre el tema antes de tener un conservatorio, contándoles el transito del Atpa al Atpdea, las dificultades al interior del gobierno, las dificultades en que los Estados Unidos aceptara negociar el tratado, el proceso de negociación, lo que tenemos que hacer con Centroamérica, con Europa, con China, el impacto en la Comunidad Andina, la necesidad de atender productos sensibles que pueden tener dificultades, la necesidad de complementar el tratado con un gran esfuerzo en desarrollo del capital humano y de infraestructura, el impacto sobre los trabajadores y el impacto sobre la Universidad.

A este menú temático quiero agregarle dos puntos que me surgieron ahora en una entrevista en el periódico El Colombiano, me dijo la señora Directora Doctora Ana Mercedes Gómez lo siguiente: “sus críticos dicen que usted defiende el tratado porque el tratado le sirve a Medellín, pero no le sirve al resto de Colombia”. Eso me ha obligado a reorientar esta exposición, para decir desde Medellín, que el tratado no es una panacea pero es una madeja de trabajo positiva para toda Colombia.

Hace poco, conversaba con nuestros compatriotas los santandereanos, allá hay un motivo de preocupación, que lo hay en todas partes, la industria avícola, lo se. La industria avícola ha estado en una crisis en el mundo por la gripa aviar, que ojala la podamos superar y se convierte en la causa eficiente de dificultades que aun se pueden hacer sentir en el tratado, pero tomamos algunas previsiones en el tratado: la desgravación cada 18 años, a los 9 años hay una revisión. Las subastas de importación van a dar ingresos a los productores nacionales, compartidos con los productores norteamericanos.

Los productores nacionales tienen el peligro y el temor ahora de que por la rebaja del precio internacional del pollo, por el temor a la gripa aviar, el pollo sazonado quiera venir tan barato a Colombia que no importen los aranceles actuales, los aranceles que tenemos hoy sin tratado. Reconozco que allí hay una dificultad que le estamos buscando solución y quiero reiterar ante todos ustedes la determinación de encontrarle solución a ese tema.

Pero hablaba con mis compatriotas santandereanos esa preocupación es valida, sin embargo ese departamento de la Patria se beneficia como quiera que Bucaramanga es una ciudad industrial, de manufactura, de textiles de confección, de una fuerte industria del calzado. Si uno va al Magdalena Medio santandereano encuentra que como en todas las regiones ganaderas de Colombia, el tratado es bueno para la ganadería de carne y leche, si superamos la aftosa.

Somos ampliamente competitivos en precios de carne y leche con los Estados Unidos, el obstáculo es la aftosa. Si uno recorre ese Magdalena Medio santandereano encuentra un gran crecimiento de la palma africana, como en otras regiones del país que la ha promovido muchísimo este Gobierno. Este Gobierno sacó adelante la exención tributaria para los cultivos de tardío rendimiento donde esta la palma africana, el caucho, el cacao, los frutales, las maderas. Yo creo que acabamos de completar el marco jurídico para un gran desarrollo maderero en Colombia, al haberse aprobado ya definitivamente con objeciones y todo el estatuto forestal. Pero ahí no nos quedamos con el tema de la palma africana, la palma africana se convierte en la gran fuente colombiana para producir biodiesel, diesel biológico, descontaminante, oxigenante del diesel fósil.

El país tiene una inmensa posibilidad en diesel biológico, en biodesel, ese departamento de Santander tiene todas las posibilidades en ese valle del Magdalena.

Me voy a otra región del Santander, la hoya del río Suárez que comparten Santander y Boyacá, allí hay 50 mil hectáreas de caña dedicada a la panela. Esa industria esta sumamente deprimida. Gracias a lo que hemos hecho para producir en Colombia alcohol carburante que no se producía en Colombia hace 4 años se ha descongestionado algo el mercado de azúcar y hoy la panela esta recuperadita en mas de 200 pesos el kilo. El tratado no es benéfico para exportar panela, aunque podemos hacerlo porque no hay mucho consumo salvo lo que vaya creciendo en la comunidad latina, pero el tratado sí es benéfico porque al descongestionar el mercado de azúcar y producir alcohol carburante de la caña, ayuda a abrirle espacio a la panela y a recuperar precios. Esto es bien importante para la hoya del río Suárez.

Volvamos al Magdalena medio santandereano, Barranca, donde el país esta haciendo unas grandes inversiones en la refinería. Para toda esa industria petroquímica el tratado es muy bueno, es magnifico y para sus derivados.

Así le hemos hecho un análisis a cada una de las regiones de la Patria. Díganme ustedes, para que esto sea dinámico, un departamento que les preocupe y yo trato de contestarles con la menor subjetividad.

Chocó, yo diría que el tratado no tiene mayores impactos inmediatos en el Chocó, nos ayuda a financiar vías del Choco. La agenda de competitividad que es uno de los complementos que necesita el tratado, necesita un gran esfuerzo en capital físico, que es infraestructura y un gran esfuerzo en lo principal que es el capital humano. ¿Por qué digo yo que el capital humano es lo principal?, porque a partir del capital humano se construye infraestructura, no siempre a partir de la infraestructura de construye capital humano. ¿Por qué digo yo que el tratado produce un efecto saludable en infraestructura para el Chocó y no en otros productos? Porque la verdad es que nosotros no negociamos en el tratado, para bien de Colombia, recursos naturales como el agua. Eso no se negoció.

Es el primer tratado que incluye tratado que incluye protección a la biodiversidad. Chocó, agua y biodiversidad.

Nosotros acabamos de aprobar en Colombia una ley que dice: “queda prohibido en el país, destruir selva para cambiarle de uso al suelo. Esa ley que fomenta la reforestación comercial, también protege, muy de verdad el bosque natural.

Yo diría que el tratado no tiene un efecto inmediato directo en el Chocó, pero tiene dos efectos, uno de infraestructura y otro en turismo.

¿Por qué digo que el tratado tiene un círculo virtuoso con la infraestructura? Porque va a obligar a Colombia a hacer infraestructura, pero le abre las puertas de la financiación.

Hace pocos días uno de mis críticos decía “Uribe cómo esta proponiendo todas esas carreteras y todos esos puertos, eso no hay con que hacerlo, eso no se va a hacer”, no le quise contestar porque le pido a mi Dios que no me deje contestar en estos días, pero siempre me hice esta reflexión por dentro, me hice esta reflexión: ¿Qué tal si no estuviera proponiendo estas obras?

Ahora, Antioquia nos ha enseñado una cosa las obras hay que empezarlas sin juntar toda la plata, si aquí hubiéramos esperado tener la plata junta, para hacer el aeropuerto José María Cordova y el tren metropolitano, es la hora que no los hubiéramos empezado.

Si yo hubiera esperado como Gobernador de Antioquia tener la plata junta para abrir la licitación y adjudicar el túnel Fernando Gómez Martínez, de Santafe de Antioquia, todavía estaríamos hablando de él en los auditorios. Las obras hay que empezarlas, en el camino se acaban de financiar, y se van financiando cuando hay posibilidades para la economía.

Este conjunto de obras que hemos propuesto no las va a hacer un solo Gobierno, necesita varios mandatarios, pero tienen que proponerse, discutirse con los colombianos, buscarse la financiación, empezarse.

Hablemos de cuatro obras de infraestructura de gran importancia para el Chocó.

Una, el puerto de Tribugá. Ese puerto no lo va a hacer el Estado, lo va a hacer el sector privado, pero para que el sector privado lo haga, el Estado tiene que construir los 65 kilómetros que faltan y un lugar al interior del Chocó con el océano pacífico, de las Ánimas a Nuquí.

Nosotros hemos venido trabajando allí, en el estudio ambiental y en la búsqueda de la licencia ambiental.

Y además, segunda obra, pavimentar las dos carreteras que vienen del interior del país al Chocó, que conectan con esa que va al Pacífico.

Hemos dado prelación a pavimentar la que va por Risaralda al Chocó, y estamos pavimentando apenas un pedacito ahora de la que va por Antioquia, que es la entrada de las partidas al Carmen de Atrato, pero hay que hacerlas las dos, hay que pavimentarlas las dos.

Ahí llevamos dos obras fundamentales para el Chocó, Tribugá y esas dos carreteras.

Una tercera, de trascendental importancia, la carretera El Darién a Panamá, que esa va a depender mucho también, que una decisión que hemos tomado en este Gobierno, de que Colombia sea miembro observador del Plan Panamá-Puebla, ya lo es, y confiamos que en los próximos días se convierta en miembro de pleno derecho. Eso nos abre la posibilidad de hacer la interconexión eléctrica a Centroamérica, que nos da mercados de energía y va a crear condiciones más favorables para poder financiar pescadero, en Antioquia o financiar la hidroeléctrica de Sogamoso en Santander, para enviar gas a Centroamérica y ojalá para poder remover el obstáculo que nos opone la opinión pública panameña y que ha impedido la construcción de la carretera el Darién, que la necesita el Chocó, la necesita Antioquia, la necesita toda Colombia y la necesita Centroamérica.

Entonces ahí vemos, y me dirán ustedes: ¿El TLC por qué lo favorece? Porque el TLC, va a crear en Colombia urgencia de hacer las obras, los colombianos van a decir, si, necesitamos Buenaventura y muy mejorado, entre otras cosas, cada que yo hablo de Tribugá, hablo de Buenaventura, o cada vez que voy al Valle del Cauca, hablo de Buenaventura, hablo de Tribugá; porque hay que quitar rivalidades nacionales, y decirle a los compatriotas vallecaucanos, magnífico, hay que construir la doble calzada de Buga-Buenaventura y también hay que hacer Tribugá.

Y decirnos los antioqueños y decirle a los chocoanos, hay que hacer Tribugá, pero sin detrimento de Buenaventura, el país se tiene que hermanar en esto.

Entonces, van a obligar al país a hacer esas obras, así no se puedan hacer de la noche a la mañana, y el TLC ayuda a financiarlas.

Cuando las obras se planean, se priorizan, están en proceso de iniciarse y las economías se encuentran nuevos mercados, se facilita la financiación.

Un ejemplo, el túnel de La Línea. Hace cuatro años no se conseguían los recursos para hacerlo. Yo le dije al Ministro Andrés Uriel: Ministro, empecemos, y a medida que vayamos avanzando, buscamos la plata; y nos conseguimos 150 mil millones de presupuesto nacional, peleando con nuestros funcionarios de Hacienda y Planeación. Hoy ya tiene 2.300 metros perforados.

Hace pocos días fueron a venir los japoneses que lo iban a financiar, le dije: “Ministro, no los vayas a llevar a tu oficina a mostrarles un Power Point, los tipos se aburren si ven un Power Point, para esa gracia que se queden en el Japón y les mandas un correo de Internet. Móntalos en un helicóptero, llévalos a la línea. Vieron el túnel y entonces nos dijeron, ahora si vemos que Colombia tiene voluntad de hacerlo, ya está en un punto de no retorno. Y además con la negociación del TLC, esta economía se hace al acceso a un mercado muy importante, que le va a dar a esta economía mejores posibilidades de crecimiento”
Con voluntad de hacerlo y con mejores posibilidades de crecimiento, el Japón entiende que lo quieren hacer y que lo van a poder pagar, cuenten con la plata a 40 años de plazo, con un interés mínimo para financiarlo.

Seguramente yo soy muy optimista, que tal que no paisanos. A mi me ha tocado manejar un déficit muy alto y un endeudamiento muy alto. Si a eso le hubiera sumado pesimismo, no habríamos hecho nada.

Mi Dios sabe como lo compensa a uno. Dice: ah, este tiene muchas ganas, camine le doy una chequera chiquita. Pero cuando le da a uno una chequera chiquita, también le da optimismo, yo soy muy optimista, pero yo veo que esas obras, el país va abriendo las posibilidades de financiarlas.

Esa agenda de competitividad tan importante, con esas tres obras para el Chocó, no las podemos hacer de la noche a la mañana, pero se va haciendo, se van creando condiciones.

Otro departamento, déjenme Antioquia para lo último. Putumayo es un departamento que hay que preservarle la selva, recuperarle la selva destruida por la coca; yo creo que al Putumayo puede llegar la palma africana, el caucho, pero yo creo que hay otras regiones, donde va a haber un crecimiento mayor de palma africana y de caucho y de madera comercial.

En el Putumayo también están pensadas unas obras de infraestructura importantes, Ustedes se van hoy por la carretera de Neiva, se salen a Puerto Triunfo, siguen por esa carretera, suben a Ibagué, se van a Neiva, se pueden ir Pitalito, y ya llegan por una buena carretera pavimentada hasta Mocoa.

Pero para la competitividad del país hay que pavimentar esa carretera hasta Puerto Asís, ahí estamos pavimentando unos trayectos, falta mucho, estamos pavimentando 26, 28 kilómetros y eso tiene más de 100 kilómetros, eso hay que financiarlo, el resto está desfinanciado. Y hay que conectar el río Putumayo, la navegabilidad del río Putumayo con el Brasil.

Y entonces, sitúense ustedes en la frontera con Ecuador, ahí en Ipiales, cerca de Pasto, vénganse a Bogotá, hoy tiene que venirse por Cali, la Línea, etcétera.

Si ustedes se bajan de Pasto a Mocoa, y toman esa carretera prácticamente plana por el Huila a Girardot, se ahorran de Ipiales a Bogotá, cuatro ó cinco horas, pero a eso le faltan otros 170 millones de dólares, que es para construir la variante San Francisco en la vía de Pasto a Mocoa, otra vía de competitividad de gran importancia en el país.

Háblenme de departamentos arroceros, donde hay dificultades. Bueno, cuatro departamentos arroceros por excelencia: Tolima, Huila, Casanare y Meta; hay dificultades en el arroz.

¿Cómo negociamos el arroz? 19 años de desgravación, los arroceros temen, cuando lleguemos a un arancel del 30 por ciento, dicen, con un arancel del 30 por ciento, con eso solo nos entra mucho arroz de Estados Unidos, a ese arancel solo llegaríamos sino en quince años y tiene la misma facultad los arroceros, para poder participar en las subastas de importación y hacerse a unos ingresos

Anoto, el arroz tiene riesgos, yo diría que de largo plazo, porque los Estados Unidos subsidia la producción, pero el arroz ha sufrido muchísimo por el arroz que viene de Ecuador y Venezuela, que es Comunidad Andina. Es uno de los productos que aspiramos proteger con la ley Agro, Ingreso Seguro. Ahí hay una circunstancia, hay economistas que dicen: “para que lo van a proteger, déjenlo acabar”.

De ninguna manera. Este país es un país muy grande. Cuando hicieron integraciones económicas en Irlanda dejaron acabar algunos productos, pero ese es un país muy pequeño, de poco número de habitantes. A mi me daría miedo jugarle a esa tesis económica. ¿Qué hace uno con 400 mil hectáreas de arroz? ¿Cómo las reemplazo de la noche a la mañana?

Yo creo que las zonas marginales de arroz, aquí deben sustituirse por otros productos, no dejar crecer más el área, lograr competitividad en todas partes, pero apoyarlo con subsidios.

Y además veo otra cosa que nos obliga a preservar ese producto. Nosotros tenemos que considerar todos los escenarios. Imagínense ustedes este escenario: que en el futuro no llegue arroz barato de Ecuador, que no llegue arroz barato de Venezuela, que Estados Unidos tenga que desmontar el subsidio a la producción, que en consecuencia tampoco nos mande arroz barato.

¿Qué haríamos nosotros sin poder traer arroz barato de otras partes, y con la producción nuestra extinguida?

Por eso hay que preservar esa producción y mejorarla, sin perjuicio de convertir hacia otros productos las áreas marginales.

Pero voy al Tolima. Tolima que tiene temores en el arroz, tiene grandes posibilidades en la cadena algodón – textil – confecciones.

La ciudad de Ibagué es la ciudad con más alto desempleo de Colombia, puede resurgir con unos esfuerzos que hemos hecho en favor de una textilera que se llama Fibratolima, de unas fábricas de confecciones y eso apoyar toda la producción de algodón en el Tolima. Eso necesita totalmente el TLC.

Entonces ahí van viendo ustedes un beneficio clarísimo de Antioquia, en la cadena textil confección. ¿Qué tal que este florecimiento de exportaciones se nos devolviera por no tener el TLC?

Pero el Tolima tiene otras grandes posibilidades. Es departamento cafetero, como lo es el nuestro. El TLC es muy bondadoso para el café, preserva el origen, la marca. Nos ayuda a protegernos contra una tendencia peligrosa que veíamos venir en el mundo: que los consumidores se olvidaran del Café de Colombia, o del café de Jamaica, y empezaran a reconocer no las marcas del país que lo produce, sino de la comercializadora que los vende. Empezarán a hablar no de café Medellín excelsior, sino de café Starbucks, que es una cadena de tiendas que vende café en muchos países del mundo. El TLC es muy bueno para el café.

El TLC en el Tolima le da grandes oportunidades a la horticultura. Este gobierno está construyendo un distrito de riego en el sur del Tolima. Yo les he dicho: “no se les vaya a ocurrir poner arroz allá, pongan algodón de alta productividad u hortalizas de ese clima”.

Uno ve en el Perú unas hectáreas produciendo mucho pimentón, otros productos semejantes, con una altísima productividad, con mucha competitividad y con gran generación de empleo.

Fui al Huila a un foro de la Cámara de Comercio, y me sorprendió. Nosotros estamos haciendo un ejercicio que se llama Visión Colombia 2019, y le hemos pedido a cada departamento que haga su anexo, y el Huila presentó el suyo y me dijeron: Actividades económicas a desarrollar, encabezaron turismo, San Agustín.

Un Tratado de estos beneficia muchísimo el turismo, por el incremento de la inversión. Entonces beneficia dos tipos de turismo: el turismo de negocios y el turismo recreativo.

En ese foro quien mencionó el arroz fui yo, no lo mencionaron ellos. Después dijeron: explotación de rocas fosfóricas. Ese departamento tiene grandes reservas de fósforo que se pueden intensificar en su explotación para poder mejorar la productividad agrícola.

Después dijeron tilapia, dijeron el Huila quiere ser el campeón en la exportación de tilapia, y necesitamos una aduana de Estados Unidos en Neiva. Eso requiere TLC.
El Huila tiene 70 mil hectáreas de café, conjuntamente con Nariño, el Huila, Nariño y tal vez la Sierra Nevada de Santa Marta son los tres grandes productores de cafés especiales de Colombia. Todo beneficiario del TLC.

Entonces tienen el mismo riesgo de arroz al que ya me refería, pero otros beneficios inmensos.

Los Llanos, con las dificultades del arroz, tienen grandes posibilidades de cacao, grandes posibilidades de palma africana y de biodiesel.

Un ingenio del Valle del Cauca está pensando sembrar 10 mil hectáreas de caña en los Llanos para producir alcohol carburante solamente para exportar. Ahora, requieren que hagamos una inversión en la navegabilidad del río Meta, que comunica el Llano fácilmente con el Caribe, río Meta – Orinoco – Mar Caribe.

El Llano tiene grandes posibilidades en alcohol carburante también a partir de yuca. Este año vamos a tener la primera planta de producción de alcohol carburante a partir de yuca. Una en el Llano y una segunda en el departamento del Cesar.

El Llano tiene grandes posibilidades en caucho, tiene grandes posibilidades en madera, en ganadería de carne y leche.

Hemos hecho un recorrido así por todo el país y reconociendo riesgos que tenemos en arroz, en avicultura, uno ve que esto, sin ser la panacea, le da oportunidades a todas las regiones de Colombia.

Les voy a proponer otra cosa, miremos lo de Antioquia a través de regiones, porque este es un departamento de regiones.

Empecemos por Medellín. La gran virtud de Medellín es ser una ciudad de vocación productiva, exportadora, a pesar de ser una ciudad tan distante del mar. Yo creo que ese es un gran mérito de esta ciudad, y se lo tiene que reconocer la historia.

Una ciudad con esa vocación necesita esos mercados. ¿Ustedes se imaginan que se nos paren las exportaciones de Medellín el año entrante?

Veamos alguna región del Antioquia, alguna subregión, a criterio de ustedes. Suroeste, está, lo mismo que dije de la caficultora para los otros departamentos es válido para el suroeste, para el cacao.

Le agrego un elemento: hace pocos días que hice un Consejo Comunitario en Concordia, el día antes fui a Jardín. Y ha crecido muchísimo la producción de banano intercalado con el café, con gran éxito en el mercado nacional. El TLC nos facilita la exportación de banano a Estados Unidos. A medida que el banano costanero de Urabá, de Santa Marta, tenga más mercados de exportación, pues va a haber menos presión sobre el mercado interno. Y esos bananos de estas zonas andinas, como del suroeste, creo yo que van a tener más espacio en el mercado interno.

El suroeste empieza a tener una semejanza con el Quindío y Risaralda. Una gran posibilidad de turismo ecológico.

En Armenia, Quindío, están fascinados con el turismo. Eso se les convirtió en el primer renglón, y yo creo que allá puede llegar el suroeste. Incluso uno de los compromisos que ya lo empezamos a cumplir es extender la pista del aeropuerto El Edén, de Armenia, para que puedan llegar vuelos de Estados Unidos y de Europa en aviones grandes.

El suroeste tiene también una gran posibilidad en ganadería de carne y leche, y superamos el problema de aftosa.

Bajo Cauca, Bajo Cauca, primero la minería. Ahí en esa zona cordobesa, limítrofe con el Bajo Cauca ha venido creciendo no sólo la producción de níquel, sino la exploración para buscar nuevas reservas. Y están buscando en el área antioqueña del Bajo Cauca. Yo confío que se encuentren.

Esos tratados estimulan esas inversiones, porque dan seguridades a los inversionistas. Yo confío que se encuentre níquel allí, como en Matoso, y que se encuentre carbón para la exportación.

Es muy difícil de exportar el carbón de Amagá, si en esa zona, Córdoba, Antioquia, encontráramos carbón, el país está creciendo enormemente en la exportación de carbón. Y es una zona, también, muy indicada para la piscicultura, muy indicada para la palma africana, ya Antioquia tiene allí unas extensiones importantes de caucho y puede tener muchísima madera.

Yo recuerdo que hay en Jardín, en unos terrenos deteriorados por la minería de oro, el 5 de julio de 1995, primer año cuando tuve el honor de ser Gobernador de Antioquia, sembramos unos arbolitos en esos seriales de minería. Los había traído Corantioquia. Yo le dije a Corantioquia: “Hombre, busquemos un arbolito, tiene que haberlo en el mundo, que nos permita recuperar estas tierras lavadas por la minería y se trajo la Acacia Mangium que había sido desarrollada en Oceanía.

Yo no recuerdo de dónde trajo Corantioquia las semillas y plantamos los primeros arbolitos el 5 de junio de 1995. Hoy son unos arbolotes y ha crecido mucho el hectariaje de acacia mangium allí. Uno le ve la gran posibilidad a esa parte del departamento, de maderas. Chile por ejemplo, exporta 2.500 millones de dólares al año de madera y derivados. Nosotros no. Y las posibilidades aquí son mejores que en Chile, por nuestra situación geográfica. Nosotros estamos más cercanos del mercado europeo, del mercado de los Estados Unidos, estamos más o menos con Chile del mercado asiático, un poquito más cerca nosotros del centro asiático.

En Chile una hectárea produce 12 y medio metros cúbicos de madera al año. Aquí 25. Yo le veo al Bajo Cauca antioqueño una gran posibilidad en madera, sin descuidar lo tradicional que es la ganadería.

A mí me preocuparía mucho pensar en el Oriente antioqueño y en la Sabana de Bogotá, sin Tratado de Libre Comercio y con riesgo para la industria de flores. La Sabana de Bogotá tiene 100 mil personas, trabajadores directos en la industria de flores. No sé cuántos tiene el Oriente antioqueño pero eso ha crecido mucho en el Oriente antioqueño.

Uno haciendo un recorrido encuentra que hay problemas, sí, que los tenemos que superar, pero que esto en términos generales es benéfico para todas las regiones, para todas las subregiones, le da posibilidades a todo el país.

Cuando empezaba el Gobierno hace cuatro años tuve una experiencia difícil de superar. Colombia había tenido un sistema unilateral de preferencias para exportar a Estados Unidos, el Atpa que terminó. Se sustituyó por el Atpdea, un permiso que da Estados Unidos para que mandemos exportaciones. Fue muy difícil de conseguir esa renovación y muy difícil de aplicarla.

Le veíamos dos problemas al Atpdea: Primero, que los analistas dicen: “Hombre no hemos exportado todo lo que podemos exportar. Y uno se pregunta por qué? Porque son permisos de períodos cortos, cuatro años, sin garantía de que lo renueven y entonces no hay certeza para los inversionistas, no se hacen las suficientes inversiones, no se puede producir las suficientes exportaciones.

El otro problema que le vemos al Atpdea, como a todo sistema, de permisos unilaterales, es que no incluye todos los productos. Por ejemplo, el Atpdea no incluye carne y leche que sí el Tratado aunque hay que superar el problema de aftosa.

¿Qué viene ese año? Hice esta reflexión: Si es tan difícil pasar del Atpa al Atpdea, qué va a hacer Colombia en el 2006 cuando venza el Atpdea, vence el 31 de diciembre de este año, que no vemos posibilidades de renovarlo.

Hablé con el gobierno de El Salvador y me dijeron: Nosotros tenemos un mecanismo semejante hasta el 2007. Como creemos que no nos lo van a renovar, vamos a hacer Tratado. Ya lo hicieron. Hablé con República Dominicana y me dijeron: tenemos un mecanismo semejante hasta el 2008, y no vemos posibilidades de que se renueven y además no nos gustan esos mecanismos unilaterales porque no dan confianza para invertir, vamos a hacer Tratado.

Me hice esta reflexión: cualquiera sea el Gobierno que Colombia elija en el 2006, tendrá enormes dificultades para manejar la economía sin este Tratado. Pero no sólo por el comercio sino por la financiación. Esto está ligado. El manejo que le hemos dado a la economía y la visión de esos tratados, ha ayudado a que la tasa de interés se le reduzca mucho a Colombia.

Cuando empezó el Gobierno tuvimos crisis de los TES, la gente no quería comprar papelitos del Estado, la tasa de interés estaba al 17, hoy está al 8. Teníamos muy serios problemas con los bancos internacionales, hoy Colombia puede recibir prestada toda la plata que necesita, no al 12 como en aquella época sino al 8. Por la perspectiva de una economía que crezca, gracias a ampliar Tratado.

En ese momento yo dije: Mis compañeros de gobierno, yo no veo más camino. Busquemos el Tratado con Estados Unidos. Primer paso: convencer al Gobierno no fue fácil. Me puse a buscar a buscar antecedentes y efectivamente en el año 35, del siglo pasado, el presidente López Pumarejo firmó un Tratado con Estados Unidos, una gran visión de ese mandatario pero poco desarrollo porque vino la Segunda Guerra Mundial. Los intentos que hicieron los siguientes gobiernos, hasta mis inmediatos antecesores, no fueron intentos de gobiernos sino de un ministro o de otro, intentos de funcionarios aislados.

Para el estudio político es muy importante considerar la construcción del consenso al interior de un gobierno, dejar que eso sea pasar de una aspiración de un Ministerio, a una política de Gobierno. Después no fue fácil convencer a los Estados Unidos que negociara. Me dijo muchas veces el presidente Bush: “No. Lo que tenemos que hacer es el ALCA y además Colombia no está preparada para negociar”.

Yo les dije: Mire, nosotros no vemos el ALCA porque la ciudadanía latinoamericana ha empezado a ver en el ALCA una trifulca ideológica, y no un camino práctico. Y como hay diferentes economías y diferentes intereses, unos no tienen interés de llegar rápido al ALCA, otros necesitamos entrar al mercado de Estados Unidos. Dijo: ¿Cómo así? Le dijimos: Colombia tiene más afán de entrar al mercado de Estados Unidos que Brasil, por ejemplo.

Y aquí hay un punto económico bien importante para ir mirando que esto no es ideológico como lo quieren proponer unos en América Latina, sino que tiene mucho sentido práctico para buscarle soluciones a la inversión y al empleo.

Mientras Brasil tiene muchos mercados para vender sus productos de exportación, Colombia tiene muy poquitos. Chile tiene muchos. Chile pierde un mercado de exportación y no se preocupan. Aquí, medio nos amenazan y no podemos dormir. Perder un mercado es gravísimo.

Me contaba el ex presidente Cardozo de Brasil y ahora el presidente Lula, que ellos tienen tan diversificados los mercados de exportación, que sumados MERCOSUR, Estados Unidos y Europa, esos mercados tan grandes y no participan sino en el 40 por ciento de las exportaciones de Brasil. El otro 60 por ciento se lo venden al resto del mundo.

China les compra toda la soya que ellos sean capaces de mandar sin necesidad de Tratado. Entonces, uno compara esas dos economías y dice: Brasil no tiene el afán que nosotros tenemos para entrar al mercado de los Estados Unidos. Hablaba con el presidente Chávez y le decía: Presidente, pero es que tu tienes petróleo. Tú para vender petróleo no necesitas Tratado. Te lo arrebatan. Chile para vender níquel, cobre no necesita Tratado, se lo arrebata China. Le decía yo: En cambio Colombia tiene una economía manufacturera de mediano nivel, muy competida en el mundo que necesita tratados para acceder a mercados. Lo mismo con su economía agrícola.

Y alguna vez en una discusión de esas para volvérsela amable, saque un mapa de Colombia y le dije: Vea este es mi departamento, Antioquia. Esta es la ciudad de Medellín y este es Titiribí. Allá tengo yo unas parientas que producen bocadillo, los más deliciosos del mundo y me llaman y me dicen: “Álvaro, quiubo del Tratado para poder exportar bocadillos”. Y dije presidente Chávez, una economía que produce bocadillos en Titiribí, o dulces de coco y leche en Cartagena y que necesita exportar, requiere esos Tratados que no los requiere Venezuela para vender petróleo. Aquí hay que mirar las diferencias de las economías, las diferencias de los intereses, las diferencias de las velocidades de la economía., porque a mí me preocupa que esto cree un ambiente de polarización política en la región.

Entonces por eso nosotros hemos querido hacer una explicación y repetirla con todos los auditorios de compatriotas, haciendo la diferencia entre una economía y otras, mirando que unas tienen más afán para llegar al mercado de Estados Unidos que otras economías.

¿A quién le podemos vender nosotros flores en las cantidades que le vendemos a Estados Unidos y a Europa? Argentina nos compra de vez en cuando poquiticos. Yo rogaría tener en cuenta eso. Entonces con esos argumentos Estados Unidos finalmente después de mucho esfuerzo aceptó entrar a negociar. Y una vez empezó la negociación nos demoramos 22 meses. Falta concluir la homologación de textos en español y en inglés, una notificación al Congreso Norteamericano de tres meses, la firma; la ratificación en el Congreso Norteamericano y aquí, en un año difícil porque también hay elecciones allá para el Congreso, y en Colombia la revisión de la Corte Constitucional.

Después me dijeron unos compatriotas muy críticos: Uribe cómo se va a meter en un TLC con Estados Unidos, si la Constitución colombiana obliga a integrarse con Suramérica. Y la semana pasada me repetían eso unos profesores de la Universidad del Valle del Cauca. El cuestionamiento que me hicieron fue: ¿por qué no se prefirió el bloque latinoamericano a los Estados Unidos? Les dije, mire: hace cuatro años no aparecía en el programa de negociaciones de Colombia, MERCOSUR. La crítica de ustedes está superada por los hechos, ya tenemos un tratado con MERCOSUR, éste Gobierno se empeñó en eso y hoy hay un tratado entre Comunidad Andina y MERCOSUR. Yo creo que eso subsana esa duda de vicio constitucional. Además de haberlo acordado está ratificado por el Congreso, implementado, en plena vigencia se encuentra para revisión de la Corte Constitucional, tema bien importante de tener en cuenta.

Pero también hay que mirar los alcances de MERCOSUR. Yo creo que desde el punto de vista político es muy bueno, pero desde el punto de vista económico puede serlo en el futuro, no ahora. Lo que nosotros producimos compite con lo del Brasil, y ellos en todo producto producen 20 veces más. Competir nosotros con el Brasil es muy difícil. Lo que nos compran, por ejemplo mientras el Brasil nos vende a nosotros mil millones de dólares al año, nosotros le vendemos al Brasil 300. Es una balanza muy deficitada para Colombia, no hemos podido tener suficientes productos para venderle a Argentina, entre otras cosas porque ellos le compran a Brasil, que produce lo mismo que nosotros pero en mayores cantidades.

Entonces yo les diría, desde el punto de vista político fue muy importante lo de MERCOSUR, desde el punto de vista económico deseamos que sea muy importante en el futuro, todavía no lo es. También es muy importante desde el punto de vista constitucional.

El tratado con Estados Unidos no puede llevar a Colombia a quedarse ahí. Nosotros ya empezamos a buscar los tratados con Centroamérica. Yo visito países centroamericanos y encuentro confección de alta calidad de Colombia; ollas Imusa de Colombia, los molinitos de arepa, ¿cómo se llama la fábrica de Raúl Mejía Saldarriaga, el industrial que murió el año pasado?, los molinitos mecánicos unidos, etcétera.

Y me preocupa mucho esto: los productos colombianos para entrar a Centroamérica tienen que pagar aranceles. A la medida que Centroamérica ya hizo un tratado con Estados Unidos, todos los productos norteamericanos van a entrar a Centroamérica sin arancel, y de otros países, eso puede desplazarnos de allá. Por eso estamos haciendo el esfuerzo de negociar con Centroamérica, reconociéndoles las asimetrías, que las explican los técnicos como las diferencias en sectores económicos. Cuando un país negocia con otro, y se comparan sectores económicos y el país más fuerte le da unas ventajas al otro, le dice: bueno, yo primero me desgravo y después de desgravas tu. Yo prefiero hacer eso con Centroamérica que quedarnos por fuera del mercado centroamericano.

Con Europa. Europa hoy es todavía mucho más importante porque la Unión Europea se amplió con 15 países, pensaría yo que puede ser hoy el mercado más importante del mundo, pero Europa apenas nos ha dado permisos unilaterales. Logramos el año pasado conseguir un permiso por diez años más, ya está corriendo el primer año. No hemos podido entrar suficientemente a Europa, tenemos dificultades periódicas en el caso del banano, etcétera.

Paréntesis: cuando les hablo de todos estos productos, yo los quiero invitar a otra cosa, a estudiar los productos nuevos que Colombia puede desarrollar para todos esos mercados. Ya hay firmas de consultores que están entregando 100 productos nuevos que Colombia puede desarrollar. Sería importante Mateo que los viéramos, ayúdeme con eso por favor.

Con Europa nos tenemos que preparar a hacer un tratado de comercio. Ya Europa nos está diciendo empecémoslo a negociar. Hay algunos hermanos latinoamericanos que no quieren de la Comunidad Andina. Nosotros lo tenemos que hacer, nosotros tenemos urgencia.

El tema de China es distinto. Yo por hoy no veo la posibilidad de un tratado de libre comercio con China, nos derrotan. Pero sí creo que hay que hacer un tratado de inversión. Ya Colombia hizo el primer tratado de protección de inversiones con España, gracias al muy activo liderazgo de la doctora Noemí Sanín, nuestra embajadora, creo que hay que hacer un tratado de inversión con China. En China me mostraron una nevera altísima, pregunté cuánto vale, 150 dólares. Les dije, vale más el surtido que la nevera. Competir nuestras fábricas Centrales y Haceb con esas neveras es imposible. Lo que necesitamos es hacer acuerdos de inversión, para que potencien aquí nuestras fábricas con inversión de ellos. Esto va mostrando como hay que mirar cada caso en particular.

La Comunidad Andina. El Presidente Chávez me decía que los bolivianos fueron allá y dijeron, estamos muy preocupados porque Colombia ya no nos va a comprar soya, la va a comprar a Estados Unidos. Yo le expliqué al Presidente Evo Morales, no es así. Primero, es bueno que el pueblo colombiano sepa, nosotros le compramos 178 millones de dólares al año a Bolivia y le vendemos 30 o 40, eso es muy desbalanceado en contra de Colombia. Segundo, lo que más le compramos en soya es aceite crudo y aceite refinado, eso tiene plazos de cinco y diez años. La preocupación boliviana es porque podemos teóricamente, traer de Estados Unidos, fríjol de soya o torta de soya, y traer el fríjol como se recoge en la plantación, pasarlo aquí por un molino, exprimirlo y producir el aceite.

Yo fui con unos industriales de la soya donde el Presidente Evo Morales y le mostraron cómo, por volúmenes, etc, eso no es posible. Pero además le dijimos, estamos dispuestos a impulsar cualquier acuerdo político de Bolivia con Estados Unidos. Estamos dispuestos a que el Banco de Comercio Exterior de Colombia, Bancoldex, financie a los exportadores bolivianos para que vendan más en Colombia. Y mi percepción es que Bolivia hoy no hace el TLC, mientras pasa un periodo de referendo y cambio de constitución. Pero también han dejado entrever que superado el referendo, producida la nueva Constitución por la constituyente que se proponen elegir, harán un TLC. Le dije al Presidente Chávez, otro problema que tiene Colombia, es que la soya boliviana en Colombia es mucho más cara que la soya boliviana en Venezuela. ¿Por qué? Porque Venezuela autoriza que llegue a Venezuela soya del Paraguay sin arancel. Entonces la del Paraguay le compite a la de Bolivia en Venezuela, y ha hecho bajar en Venezuela el precio de la soya boliviana.

Aquí en Colombia por respetar la Comunidad Andina no hemos hecho eso. Entonces la soya boliviana no ha tenido competencia aquí. Por eso es tan cara. Ahí tienen un espacio para reducirlo.

Pero también le recordé esto: a principios de los años 90, y esto es muy importante estudiarlo y tenerlo en cuenta, la Comunidad Andina tomó la decisión de ser una comunidad abierta, no cerrada. En virtud de ello, países como Bolivia tomaron la decisión de hacerse socios de MERCOSUR.

La realidad es que Bolivia hoy le compra a MERCOSUR mucho producto que le podría comprar a Colombia, y nosotros no nos hemos quejado. Eso es bien importante tenerlo en cuenta.

Al presidente Chávez también los industriales venezolanos le dijeron: hombre, como Colombia le va a comprar más a Estados Unidos, Venezuela va a perder participación en Colombia.

Solamente el 15 por ciento de lo que Venezuela nos vende puede tener competencia con lo que le compremos a Estados Unidos. Los estudiosos del tema hablan de dos categorías: desviación de comercio y creación de comercio.

La desviación de comercio no quiere decir crecimiento. Simplemente dejan de comprarle a un país y le compran al otro. Dejan de venderle al uno y le venden al otro. Entonces se desvía el comercio de uno a otro, sin que haya crecimiento, sin que haya impacto en la inversión y en el empleo.

Entonces dicen: aquí no va a haber con el TLC creación de comercio sino desviación de comercio.

Está medido por la historia, por los estudios econométricos, que cuando un país de una comunidad logra crecer su economía con otro país ajeno a la comunidad, si bien hay un porcentaje de desviación de comercio, finalmente es mucho menor que la creación de comercio con los propios comunitarios.

¿Qué veo yo? Si Colombia le vende más a Estados Unidos y crece la economía colombiana, será mucho más lo que le compre a Venezuela que lo que le deje de comprar a Venezuela. Entonces en el neto es mucho más importante la creación de comercio que la desviación de comercio.

En términos del debate callejero, si a una economía como la venezolana le va bien con el petróleo, eso aumenta la capacidad adquisitiva de los venezolanos y le compran más a Colombia.

Si a una economía como la colombiana le va bien porque puede venderle más a los Estados Unidos, eso aumenta la capacidad adquisitiva de los colombianos y le pueden comprar más a Venezuela.

Por eso nosotros vamos a hacer un esfuerzo, con toda la paciencia, para quitarle peso ideológico a este debate y mostrar la conveniencia para toda la región andina.

Le he dicho al presidente Chávez: pero, mira, en Colombia también los industriales me han dicho a mí que tienen miedo del mercado de Venezuela, porque como Venezuela dice: vengan productos de tal país sin arancel, entro solo a MERCOSUR, entonces los textileros, los confeccionistas, los productores de alimentos de Colombia dicen: todos los días vamos a tener más competencia en Venezuela. Llegamos a vender en una tienda en Venezuela y resulta que también les están ofreciendo de Brasil, y a menor precio.

Yo le he dicho al presidente Chávez: Colombia no ha protestado por eso. Respeta aquí también unos intereses internos del Gobierno y del pueblo de Venezuela. Por eso a esto hay que evitarle cualquier elemento de pugnacidad.

Y quiero referirme ahí a dos temas muy interesantes, que son el tema de necesidad de terceros mercados y el tema de los medicamentos.

Necesidad de terceros mercados, lo ilustro con un ejemplo: carne. Generalmente Colombia ha sido abastecedor de Venezuela. Excepcionalmente Venezuela nos abastece. Ha sido el proceso histórico.

¿Qué escenario veo que nos puede complicar? Colombia con excedentes, que Venezuela recupere el hato y llegue a ser autosuficiente. Y además que Venezuela le sume a su hato propio la carne que ya está importando de Argentina y Uruguay. En ese momento no vamos a tener espacio en Venezuela para vender nuestros excedentes. Y aquí va a haber tanto excedente, que los venezolanos tampoco van a tener espacio para vender acá. Necesitamos terceros mercados, que nos descongestionen.

Sería lo necesario en el arroz. Lo que pasa es que en el arroz no hay manera de encontrarlos. En el arroz todos estamos saturados. Ecuador saturado, Venezuela saturado, Colombia saturado. Y cada uno quiere resolver su problema inundando el mercado del vecino.

Y ahí viene otro tema bien importante, el de los medicamentos, porque mañana hay una decisión en la Comunidad Andina bastante complicada.

Yo le he dicho a Venezuela y a Bolivia: no nos frenen en la Comunidad Andina la autorización para que sea legal lo que nosotros negociamos con Estados Unidos. Por dos razones. Porque eso no tiene impacto alguno en otros países de la Comunidad Andina. Si Venezuela no lo negoció, no impacta a Venezuela. Si Bolivia no lo negocio, no impacta a Bolivia.

Y para nosotros es muy importante. Y para nosotros yo creo que la parte de propiedad intelectual quedó bien negociada.

En resumen: no se afecta la salud pública, no se afectan los medicamentos genéricos, no hay que modificar los procedimientos para lo que se llama el proceso de protección de datos de prueba, no se aceptan patentes de segundos usos y se introduce la figura del agotamiento.

La salud pública: queda a salvo del derecho soberano de nuestro Estado de hacer lo que deba hacer y quiera hacer para efectos de enfrentar un problema de salud pública.

Por ejemplo: si hay una droga que esté en período de patente en Colombia, una medicina, y viene una epidemia y hay que utilizar esa medicina, Colombia puede violar ese período de patente, producirla, importarla. Eso es muy importante.

Los genéricos no se afectan. Los genéricos siguen con lo que ha sido la reglamentación histórica general. Mientras una medicina está en un período de protección, no se admiten los genéricos. Terminado el período de protección, se pueden producir genéricos. Ahí hay dos elementos.

El tercero: no se aceptan patentes de segundos usos. Que esta droga se patentó para el corazón, pero ahora le encontramos que sirve para el cerebro. ¿Otro período de patente? No. Ya la patentaron, no pueden invocar otro derecho a un nuevo patentamiento porque le encontraron un segundo uso.

Yo intervine, de metido, pero por necesidad para el país, en el Comité Negociador de Propiedad Intelectual y estando desde ahí llamé al Cardenal y no lo encontré, y entonces me pasaron a monseñor Fabián Marulanda. Le dije: vea, tengo aquí enfrente a los negociadores norteamericanos, le estoy hablando delante de ellos. Ellos me aseguran esto de propiedad intelectual, me aseguran esto de medicamentos genéricos, me aseguran esto de salud pública.

Le dije: me aseguran además que yo puedo firmar, ya firmé una constancia para que opere para el futuro, en la aplicación del Tratado, que Colombia no tiene que modificar lo que hoy hace para patentes, para registros, en la parte de procedimientos o en la parte de asignación de competencias.

Yo no veo por qué hay oposición en la Comunidad Andina a que hagamos eso.

Aquí había mucha duda. Y desde el día que negociamos en los Estados Unidos, yo invité allá a quienes estaban con mucha preocupación, y fueron conmigo a ese Comité de Negociación. Y yo creo que se ha creado tranquilidad.

Como se creó tranquilidad en el tema de las telenovelas. Sí, yo dije: no me vayan a poner a Mónica Yulitza en contra. Donde salgan las actrices de televisión en contra del Tratado, ahí no hay tratado que pase. Se salvó lo de reserva de pantalla, etcétera.

Entonces yo no veo por qué si se ha tranquilizado la comunidad nacional, porque la comunidad nacional ha apreciado el esfuerzo que se hizo, por qué nos van a poner ese obstáculo en la Comunidad Andina.

Es muy importante en la agenda de competitividad considerar no solamente la agenda de infraestructura, a la cual ya me referí. El próximo Gobierno, cualquiera que él sea, tendrá que dedicar sus recursos a financiar obras de competitividad, nosotros en Antioquia como en todo el país, hoy estamos pavimentando carreteras que algunas son consideradas de competitividad, otras simplemente de conexión de municipios, todas necesarias, porque negarle a un municipio una buena carretera es ir creando condiciones para que la gente se aburra en ese municipio, lo cual es muy dañino para el país entero, el próximo Gobierno creo que no pueda seguir pavimentando vías municipales, tendrá que dedicar sus escasos recursos a vías de competitividad y uno ve en Antioquia varias, hasta Barbosa vamos a llegar por doble calzada, de Cisneros a Puerto Berrío hay una vía de buenas especificaciones, pero entre Barbosa y Cisneros la vía es de muy malas especificaciones, ahí hay un broche que necesita una vía de competitividad.

No solamente Antioquia sino el país necesita la troncal del nordeste, porque es la alternativa inmediata a Ventanas, la otra es muy importante, pero está muy demorada y es muy costosa, que es la vía Santafe de Antioquia – Puerto Valdivia. El país y Antioquia necesita la pavimentación total de Puerto Berrio – Bodegas – Remedios - Segovia - Zaragoza – Caucacia, hemos avanzado en unos tramos pero falta mucho, seguramente varios mandatarios tendrán que aplicarse a eso, esa carretera es tan importante que permite ir de Bucaramanga o desde Bogotá, bajando al río Magdalena, por plan prácticamente hasta Urabá, para conectarse con Panamá, porque uno baja de Bogotá al río Magdalena y llegamos a Puerto Berrío, y para ir de allí a Urabá tiene que cruzar esas pequeñas colinas del nordeste, ahí no hay lomas, para subir de Bodegas a Remedios esa loma no es una loma casi imperceptible, para bajar de Segovia a Zaragoza es una loma casi que imperceptible, Zaragoza - Caucacia es totalmente plano y de Caucacia a Urabá eso puede ir totalmente por plano, esa es una carretera de competitividad que necesita Antioquia.

¿Qué hemos propuesto para las vías departamentales, municipales? Yo le decía a los Gobernadores el pasado viernes en Arauca: “miren con toda franqueza yo no creo que las finanzas públicas den para que la Nación empiece a financiar las grandes obras de competitividad y ustedes le sigan pidiendo a la Nación”.

Por ejemplo, este Gobierno está financiando la pavimentación de muchas vías municipales en Antioquia, pero de muchas, de memoria, la entrada a Salgar que tenía que hacerlo este Presidente, ese hay que hacerlo sea de competitividad o no, Puerto – Betania, el tema de… doctor Montoya ayúdeme, de Valparaíso a Caramanta, Tarzo – Pueblo Rico, repavimentando todo lo de Camiloce a Fredonía, pavimentando de Santa Barbara a Montebello, Abejorral – La Ceja, un pedacito adelante de Sonsón, de Molinoviejo a Santo Domingo, de San Jorge a San Roque, del Alto Dolores a Maceo, y siga y siga,

Entonces le decía a los Gobernadores: “ese esfuerzo no lo puede hacer el siguiente Gobierno, tienen que pedirle obras de competitividad”, pero como no podemos dejar que las gentes de los municipios se sientan más aisladas, estamos abriendo otro caminito: que la Nación contrate un empréstito internacional a 20 años de plazo, baja tasa de interés, lo ceda a los departamentos para que los departamentos acometan vías departamentales, lo paguen los departamentos y a medida que los vayan pagando la Nación les gestiones empréstitos por las mismas sumas que van cancelando, si hoy cancelaron 100 millones de dólares consígales uno por 100 millones de dólares, de tal manera que mantengan ese fondo rotatorio financiero para mejoramiento de vías departamentales de manera indefinida.

¿Qué queremos hacer con los municipios? Les he dicho lo mismo a los Alcaldes. Entonces vamos a impulsar esto, que yo creo que es importante: la Nación tiene este año unos 135 mil millones para vías terciarias, no alcanza, pero para mejorar el resultado de eso le hemos dicho a los Alcaldes: el nuevo nombre de descentralización es asociatividad, asóciense. Y entre la terminación de la vigencia de la Ley de Garantías y el siete de agosto que concluye el Gobierno, el Gobierno nacional estará dispuesto a hacer un convenio con los municipios para entregarle a los Alcaldes estos recursos, para que mejoren vías municipales, siempre y cuando se asocien, que Fredonia va a ir a reclamarle unos recursos a la Nación, ¿ a ver con quién se va a asociar?, se va a asociar con Santa Bárbara, se va a asociar con Amagá, se va a asociar con Titiribí, etcétera, porque eso ayuda mucho a que haya más transparencia, cada uno vigila a los socios y ayuda mucho a sumar recursos, que el uno tiene un buldózer, el otro una retroexcavadora, el otro otras volquetas.

Diría yo que toda la agenda física es muy importante, la más importante el capital humano.

Me preguntan ¿qué hay que hacer en educación?, lo que está haciendo Medellín. Me he sentido muy orgulloso de lo que está haciendo la administración de Medellín en educación y he dicho en muchas partes: “miren olvídense, no vuelvan a hablar de Medellín como la ciudad del cartel, el mundo se va a olvidar de Medellín como la ciudad del cartel y la va a empezar a reconocer como la ciudad educadora”, yo creo que ese es el gran camino para formar capital humano, que es fundamental en la agenda de competitividad.

Hoy me repitieron una pregunta aquí, hace pocos días me dijo un estudiante en alguna ciudad colombiana: “¿oiga Presidente si es verdad que mi universidad se va a acabar, que porque con el tratado viene Harvard a barrer con las universidades colombianas?”, y ahora un muchacho de manera muy constructiva me preguntó en un foro de El Colombiano lo mismo: “que qué le decía a la Universidad de Envigado que era de reciente creación”, y le dije: hombre nada, tengan la certeza que nada de eso está pactado, esas son fábulas muy negativas, destructoras, el tratado respeta totalmente la norma constitucional de autonomía universitaria, la Ley 30 de autonomía universitaria, por su puesto para ser competitivos necesitamos más y mejor educación, lo que crea el tratado son unos grupos de estudio, de un país y otro, para resolverle problemas a los estudiantes, como los problemas de convalidación de títulos.

Yo quería aclarar eso, porque a esto le han inventado muchas fábulas. Fui a un encuentro con los indígenas del Cauca que estaba haciendo una marcha, le dije: hombre hagan la marcha pero ¿cuáles son los argumentos que tienen en contra del Gobierno? El primero, que el Gobierno esta vendiendo el macizo colombiano, les dije: no señores, no hay ninguna disposición en esa materia, más aun las leyes que está aprobando este Gobierno son totalmente protectoras del tema de agua y de bosque natural. Miren han ocurrido cosas como esta: afortunadamente si nos volvió jocosa, en ese foro de Neiva levanta la mano un Huilense se le brotaba la inteligencia en los ojos, y me dice: “oiga Presidente yo tengo una venta callejera aquí en las calles de Neiva, me dijeron que eso se me va a acabar con el tratado”, y le dije: yo no veo un norteamericano montando una chasa en las calles de Neiva y compitiendo contigo en ese ventorrillo, a la 1:00 de tarde, con ese sol canicular, y me dijo: “no es así Presidente”, esté seguro, y ¿por qué me preguntaste?: “por si acaso, porque me tenía que prevenir porque me han echado mucho cuento”.

No dejemos distorsionar el tratado. Este es un país de 44 millones de habitantes, 42 y medio, que necesita mercado y hay un tema muy importante de la teoría económica y de la teoría sociológica. Algunos opositores dicen: “No entendemos porque Uribe negocia este tratado. Para crecer la economía colombiana lo que se necesita es incorporar los pobres de Colombia excluidos a las corrientes dinámicas de la economía, porque al tener ellos capacidad de compra, ellos van a dinamizar la economía”, eso lo comparto, pero la diferencia que tenemos es por dónde llegar allá. ¿Qué hacen tratados internacionales como este? Estimulan la inversión. Sin inversión no hay economía interna que funcione, que reivindique a los pobres y que los incluya en las corrientes dinámicas de la economía.

Yo pediría no considerar como caminos económicos contrapuestos el de la búsqueda de mercados y el de la reivindicación de los pobres. Son convergentes. La búsqueda de mercados crea condiciones de inversión para poder reivindicar a los pobres.

Otro tema bien importante, los trabajadores. El tratado tiene una cláusula que dice, las partes signatarias contratantes, se obligan a respetar los derechos de sus trabajadores. Si alguna incumple, la otra puede prohibir el acceso de productos a su mercado. Si Estados Unidos viola losa derechos de los trabajadores, nosotros podemos imponerle obstáculos a los productos norteamericanos y al revés. Eso va a ser muy exigente para nosotros

Nosotros para exportar vamos a tener que poner mucho cuidado en que esos productos no estén producidos por niñitos que tiene que estar estudiando. Para exportar minería vamos a tener que poner mucho cuidado que no solamente se le proteja a los trabajadores, el salario, las prestaciones, la seguridad social sino la seguridad industrial.

Nosotros para exportar vamos a tener que poner mucho cuidado en que este país no sigua asesinando los líderes sindicales. Antes de este Gobierno en Colombia hubo años que asesinaban 165 líderes sindicales. Yo quisiera decirle al mundo, ya no asesinan. El año pasado todavía se asesinaron 12. Hay una gran diferencia entre 165 y 12, lo que pasa es que uno solo, uno solo nos crea dificultades. Y hay un reclamo permanente porque hay impunidad, el tratado va a obligar, el tratado va a obligar a que la Fiscalía esclarezca esos crímenes., a que avance la seguridad democrática para evitar que nos asesinen líderes sindicales.

Yo veo que el tratado es un factor adicional de protección de los derechos de los derechos de los trabajadores. Hoy los derechos de los trabajadores están protegidos por la constitución, la ley, por jueces, las convenciones, los pactos colectivos. Aquí entra un instrumento jurídico adicional a pretejerlos, el tratado.

Quería agotar con ustedes este menú y con mucho gusto les ofrezco la palabra para escuchar críticas, preocupaciones, preguntas. ¿Quien quiere empezar?

Muchas gracias.

 
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