Palabras del Presidente Álvaro Uribe
al intervenir en el Foro Internacional sobre Modernización del Estado

 
Febrero 26 de 2009 (Bogotá)
 
 

"Muchas gracias a Planeación Nacional y al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por este foro, que mucho nos ayuda.

Ustedes han visto unas presentaciones muy consistentes y muy completas. Veo que por aquí ha pasado sector privado, sector académico, Ministros, con las reformas sectoriales. Y acabamos de ver otro resumen de la reforma.

Permítanme entonces, para no fatigarlos en exceso, referirme a principios políticos de esta reforma, a algunos impactos de esta reforma, y a las reformas que faltan. Y después llegaría a una conclusión muy elemental.

Principios políticos. Uno: el Estado Comunitario, tan simple para teorizarlo, como difícil para practicarlo.

América Latina, en mi concepto, vivió unas décadas de extremos: el extremo neoliberal dio la mala idea de que todo se tenía que privatizar. Había sucedido una época de estatismo forzoso, forzado por las circunstancias. Pero después vino otra época de estatismo.

Creo que es tan grave el extremo neoliberal de la eliminación del Estado, como la distorsión socialdemócrata del Estado burocrático.

Hay que escoger de quién y para quién es el Estado: si de unos grupos de poder anclados en él, o de la comunidad. Si es de la politiquería, más excesos sindicales, o de la comunidad.

Entonces el gran esfuerzo político que nosotros hemos hecho en esta materia es no destruir el Estado, pero no permitir que el Estado se destruya por el burocratismo.

Miren cómo esos extremos finalmente se encontraban en un punto común: ambos destruían el Estado. El neoliberalismo por convicción ideológica. Y el burocratismo lo destruía porque lo quebraba. Ambos llegaban a la destrucción del Estado.

Unos cerraban hospitales porque creían que el servicio de salud lo tenía que prestar el sector privado. Y los otros cerraban hospitales porque los quebraban. Y no había manera de recuperarlos.

Entonces poner el Estado al servicio de la comunidad es fundamental.

Un analista y profesor norteamericano que ha estudiado bastante el Brasil, a finales de los años ochenta, surgió con aquella tesis de que a mayor participación comunitaria, mejor asignación de los recursos públicos, más transparencia y más responsabilidad política.

Esto creo que es bien importante en la práctica de Gobierno nuestro, en estos seis años y medio.

¿Qué pasa, por ejemplo, en la idea del diálogo permanente con el país? Se da más participación comunitaria, obliga al Gobierno a ser menos promesero, más responsable, a una rendición de cuentas permanente.

Un Gobierno que pasado mañana está en Urrao y que el sábado pasado estaba en Buenaventura y que ayer tuvo que darle la cara a Anato, es un Gobierno que está en un constante diálogo con la comunidad. Es un Gobierno que tiene que ser muy cuidadoso en los compromisos, pero es un Gobierno que tiene que ser muy responsable en la rendición de cuentas. Porque es un Gobierno que no tiene un contacto esporádico con la comunidad sino un contacto permanente.

Entonces lo que yo diga en Urrao pasado mañana, tengo que ser consciente que me van a pasar cuenta de cobro por eso, por tarde ocho días después, en otro consejo comunitario.

Diría que un elemento transversal en toda esta reforma ha sido participación comunitaria, practicar el Estado de opinión. Y esa participación comunitaria también logra que la comunidad adquiera más conciencia de prioridades y posibilidades.

Lo veíamos al principio de los consejos comunitarios: todo el mundo pedía de todo. Y a medida que hemos venido en ese proceso, que forma mucho, del dialogo bastante activo, la comunidad también ha obtenido más información, es mucho más razonable en sus prioridades y mucho más exigente para que el Gobierno cumpla.

Nosotros hemos creído que se necesita creciente participación de la comunidad para la toma de las decisiones del Estado, para la ejecución de las decisiones del Estado y para el control de las decisiones del Estado.

Decidir, ejecutar y controlar. Mayor participación comunitaria.

Y eso tiene que dar, en la decisión, mayor prioridad, mejor priorización. En la ejecución tiene que dar más eficiencia. Y en el control tiene que garantizar más transparencia. Creo que en esas tres fases la participación comunitaria debe contribuir a producir esos resultados.

Todo esto nos ha llevado a nosotros a incorporar estas reformas en el plano elemental de este Gobierno: la casita. Arriba, la palabra líder que nos ha guiado: construir más confianza en Colombia. Los tres soportes: seguridad con valores democráticos, inversión con responsabilidad social, cohesión social. Todas las reformas están relacionadas con eso.

Por ejemplo, una que mencionaba la doctora Carolina Rentería: Banca de Oportunidades. Es fundamental en el capítulo de cohesión social. La de las zonas francas: fundamental en el capítulo de confianza inversionista con responsabilidad social. La de los hospitales: fundamental en el capítulo de cohesión social.

Cualquiera de las reformas, apreciados compatriotas, está relacionada con los pilares que sustentan nuestra visión elemental de Gobierno. Los países necesitan visiones tan elementales para proponerlas, como profundas al derivarles consecuencias.

Y también necesitan visiones de largo plazo. Uno no puede pretender que los planes de desarrollo excedan los períodos de gobierno, legalmente. Pero sí tiene que crear motivaciones en el alma de los compatriotas para que tengan visiones de largo plazo.

Pienso que hay una contribución que debemos activar mucho en los meses que faltan de gobierno. Es la confianza y los tres pilares. Y la otra: la Visión 2019. Creo que en los meses que faltan de Gobierno tenemos que activar mucho, difundir mucho, actualizar mucho, la Visión 2019. Y agregarle los capítulos que hacen falta. Todavía no tenemos los apéndices regionales.

Y hay que revisar todos los capítulos sectoriales. Esta visión de unas líneas fundamentales y esta visión de más largo plazo, ayudan muchísimo. Por supuesto, eso no se puede convertir en política de Estado, porque imponerla por una normatividad es tan grave como coartar la democracia. Hay que convertirla en política de opinión.

Algún esfuerzo que quiero hacer en este resto de período es establecer la diferencia entre lo que son políticas de Estado y políticas de opinión.

Mucho tema que se propone como política de Estado, pues entonces hay que forzar su inclusión en un acto legislativo o en una ley de la República. Y eso coarta la democracia. Por eso hay que buscar un trabajo pedagógico permanente, para convertir eso en políticas de opinión.

Por ejemplo, la Seguridad Democrática convertirla en una política de opinión. La confianza inversionista con responsabilidad social, en una política de opinión. La cohesión social, en una política de opinión. La Visión 2019, que después tendrá que ser la Visión 2030, en una política de opinión.

A eso quiero invitarlos, a que trabajemos políticas de opinión. Creo que es más democrático garantizar la permanencia de líneas fundamentales y de visiones de largo plazo, a través de trabajar políticas de opinión, que tratando de forzar el concepto tradicional de políticas de Estado.

Estas reformas han tenido muchas dificultades políticas, muchos choques. No es fácil. Por ejemplo, aquí se han hecho unas reformas que Francia no las pudo sacar adelante. Otras que no han podido salir adelante en países latinoamericanos.

El Gobierno, en lugar de calcular encuestas, lo que ha hecho es calcular futuro para el país. Eso porque hemos tenido la comprensión del pueblo colombiano frente a estas reformas. Pero estas reformas no han sido fáciles de aclimatar.

Era muy difícil ponerle el cascabel al gato en el tema Telecom, en el tema Ecopetrol, en todas esas reformas. Haber reformado 427 entidades del Estado, eso ha tenido muchas dificultades, como las han tenido reformas que los economistas llaman ‘estructurales’ en el nivel constitucional o en el nivel legal.

Veamos, por ejemplo: la reforma de transferencias, la otra reforma constitucional de pensiones, con muchas dificultades políticas. ¿Qué exigían las regiones? Y era lo que daba réditos electorales, eran lo taquillero, desde el punto de vista político: volver a la Constitución del 91.

¿Qué era lo difícil? Lo difícil era el acto legislativo que finalmente salió. Paradojas del destino: hoy los grandes beneficiarios son las regiones. A mí me decían los parlamentarios: ‘Presidente, no nos pida que votamos eso, eso es muy impopular’.

Todos los discursos de los alcaldes, de los gobernadores. Y nosotros siempre: ‘Hombre, la descentralización no se puede manejar con halagos electorales que la hagan insostenible. Hay que manejarla con fórmulas que la hagan perdurable’.

Y sacamos eso adelante con una oposición tremenda, que se manejaba, por ejemplo, en una Plaza de Bolívar abigarrada de multitudes en contra.

Hoy las regiones son las grandes beneficiarias. ¿Por qué? Porque, el crecimiento económico del año pasado todavía no lo sabemos, pero lo que sí sabemos es que ojalá haya unas décimas por encima de tres.

Esas reformas se habían calculado con crecimientos económicos del cuatro y medio, del cinco. Miren este año, por ejemplo, las transferencias a las regiones crecen inflación más cuatro y medio. ¿Pero qué difícil en su momento?

Ahora, hay que hacer mucha pedagogía. Las reformas necesitan mucha pedagogía. Algo que sorprendió al país era que este país, a pesar de que todo lo que se ha reclamado por más descentralización, ha logrado mucha descentralización.

Alguna evidencia que hallamos en el proceso de discusión de esa reforma, es que en Colombia las regiones invierten más o menos el 51 – 52 por ciento de lo que invierte todo el Estado.

Sin tener en cuenta aquellas inversiones ocasionales que ejecutan las regiones con un gran aporte presupuestal del Gobierno central. Por ejemplo, el Gobierno central aporta el 70 por ciento de los Transmilenios, pero lo ejecutan las regiones.

El Gobierno central aporta los subsidios de vivienda, pero los ejecutan las regiones.

Planes de acueductos: el Gobierno central aporta la mayor financiación, y lo ejecutan las regiones. A así sucesivamente.

Qué difícil. Yo veía las manifestaciones en Francia, cuando el Presidente Sarkozy propuso eliminar los regímenes privilegiados de pensiones. Aquí lo logramos por reforma constitucional. Creo que es un país muy valeroso.

No es fácil encontrar un Congreso, en un país con tantas dificultades como el nuestro, que apruebe un acto legislativo que elimine privilegios pensionales, y que en alguna forma hace sostenible el sistema pensional colombiano. Y que nos permite que por allá a partir del año 2016 – 2017, esa curva de crecimiento tenga un punto de inflexión.

Creo que no está haciendo falta en este informe también actualizar el porcentaje de disminución del déficit actuarial, frente al PIB, que se logra a consecuencia de la eliminación de los privilegios pensionales por acto legislativo.

Qué reforma tan difícil la laboral. Y cómo se le cuestiona políticamente. Y cómo es de fácil atacarla. Es fácil atacarla.

Por ejemplo, hoy, ¿en qué estamos? Hoy hay dos tendencias contrapuestas en el Congreso, o en la opinión pública: hay un sector de opinión que dice: ‘Eliminen los parafiscales’. Y otro sector en el Congreso que dice: ‘Eliminen la reforma laboral de 2002’.

¿Qué ha dicho el Gobierno? Nosotros no podemos eliminar beneficios de los trabajadores, ni crearle más sotos al empleo. Es para decir en este momento: ‘Por favor, quedémonos allí con estabilidad normativa’.

Así como no es justo quitarle a Colombia unas instituciones desde el punto de vista social tan importantes, como el Sena, Bienestar Familiar y las Cajas de Compensación, sería también muy dañino eliminar la reforma constitucional de 2002 y crearle más costos al empleo, en un momento tan difícil.

Las dificultades políticas en Ecopetrol. La reforma de Ecopetrol hay que verla también en el contexto de dificultades políticas.

América Latina. América Latina con una idea de que todo eso tiene que ser exclusivamente estatal.

Inclusive si uno estudia la reciente reforma de México, encuentra que Pemex va a tener más independencia, pero no tendrá la flexibilidad que tiene Colombia. Por ejemplo, para asignar áreas a compañías distintas de Ecopetrol. Por ejemplo, para contratos de asociación, etcétera.

Allí el avance es que Pemex puede contratar con terceros, contratar. No está claro que pueda asociarse con terceros. Y no permiten hacerle asignaciones exploratorias a empresas distintas, privadas, domésticas o internacionales.

Primera reforma de Ecopetrol: la laboral y pensional. Cómo fue de difícil. Por ejemplo, ese tema del sindicato de Ecopetrol en ese momento. Después, la decisión en el Consejo de Ministros: desprender la Refinería de Cartagena de la empresa matriz.

Las dificultades políticas de ese tema con sectores de la opinión pública, con la USO, la escogencia del socio, y ahora las dificultades con el socio, y la necesidad de superarlas.

Se generan unos contextos políticos muy difíciles. América Latina con una tendencia: sólo Estado. Y nosotros buscando socios en la Refinería de Cartagena, y llegando después a la otra etapa de la reforma: la capitalización de Ecopetrol.

Creo que esta reforma también hay que ponerla en un contexto político, porque tiene mucho mérito sacar las reformas adelante, en frente de una oposición que ha sido una oposición histórica a este tipo de reformas.

Las mismas reformas tributarias, qué dificultad hacer entender lo siguiente: la idea del Gobierno no es reducirle los impuestos a todo el mundo, pero sí incentivar la inversión.

Y enseguida decir: finalmente los únicos incentivos a la creación de empleo, en una economía que tiende a abrirse, son los incentivos a la inversión.

Sustentar esto es muy difícil. Hay, por ejemplo, había una oposición histórica, de lo que la academia y la política económica de Colombia, que no han tenido credibilidad en la importancia de los incentivos tributarios, que a lo largo de este Gobierno han demostrado sus bondades.

Por eso también implicó una profunda discusión, empezando por el mismo Gobierno, como la han implicado los tratados de comercio. Cuando nosotros propusimos el acuerdo CAN – Mercosur, la primera réplica fue: ‘Cómo vamos a hacer eso, si Brasil nos derrota’.

Cuando propusimos el acuerdo con los Estados Unidos, al propio interior del Gobierno nuestro se decía: ‘¿Cómo vamos a hacer eso? Los Estados Unidos nos derrota’.

Y después, el Presidente Bush dijo: ‘No, hay que trabajar es la Alianza Económica de las Américas’. Qué dificultad para convencer a sectores de aquí, y convencer a sectores de los Estados Unidos.

Estas reformas todas han tenido muchas dificultades políticas.

Diría que uno de los temas más debatidos es la relación entre la actividad macro y la actividad micro.

Yo tengo en la oficina una cajita de herramientas. Ahí en el escritorio hay una cajita de madera, se abre y ahí hay un destornillador, un alicate, un martillo. Me dicen: ¿por qué? Para simbolizar esto: Colombia ha tenido muy buen discurso macro, pero no ha tenido una ejecución micro-proporcional.

Y recuerdo a uno de mis profesores de gerencia que solía traer casos de la posguerra. Decía: en la posguerra encontrábamos a un norteamericano dándole la vuelta a la compañía en un Cadillac, a 80 kilómetros por hora, tomando cerveza. Y un japonecito, gerente de una compañía de esas, con un destornillador haciendo ajustes aquí y allá. El extremo de lo macro y el extremo de lo micro.

Unas de las cosas que hemos hecho es el monitoreo micro de estas reformas.

Si no se hace, el país no recupera ese balance que necesita entre el buen discurso macro, que históricamente se ha producido en Colombia, y la lentitud para el avance de ejecución.

Creo que la necesidad de que los gobiernos piensen y ejecuten, la necesidad de que los gobiernos propongan visiones macro y estén en la ejecución de la vía cotidiana, hay que incorporarla a estas reformas.

Me parece que es otro tema bien, bien importante.

El tema de los impactos.

Ya la doctora Carolina Rentería habló del ahorro. Creo que nos genera otro gran impacto: sostenibilidad del Estado, patrimonio, capacidad de inversión.

Veamos Telecom. La alternativa que nos daban era extenderle partida de defunción. No tenía manera de pagarles a los pensionados, ni tenía manera de invertir.

¿Qué ha logrado la reforma? La reforma ha logrado que se le pueda pagar a los pensionados, que haya tranquilidad laboral, que haya capacidad de inversión.

Una empresa que no tenía capacidad de inversión, ahora en estos años ha invertido, está invirtiendo, 8 billones, y ha mejorado el patrimonio público.

Una de las discusiones políticas es esta: es que Uribe ha acabado con el patrimonio público. Creo que hay que cuantificarlo. Esta reforma ha contribuido a que hoy valga mucho más el patrimonio público de lo que valía.

Ecopetrol. ¿Cuánto vale hoy en Bolsa? Unos 84 billones. Son 42 millones de acciones a dos mil pesos.

¿Cuando se hizo la estructuración para capitalizarla valía cuánto? Unos 58 billones, 56. Y hoy vale en esta crisis, vale 84, en Bolsa. ¿Cuánto más vale la participación del Estado, que hoy es dueño del 89 y un poquito, que lo que valía antes cuando era dueño del ciento por ciento?

¿Y cuánto más vale a futuro esa capacidad de inversión? Porque antes de la reforma, Ecopetrol podía invertir 500 - 700 millones de dólares al año. Este año es una empresa que invierte 12 billones.

¿Cuánto más vale el patrimonio del Estado, representado en el 50 por ciento menos una acción, en Colombia Telecomunicaciones, que aquel patrimonio negativo que teníamos en el ciento por ciento de Telecom?

Esos son impactos bien importantes.

Ahora, cuando uno ve la reforma de las EPS del Seguro, clínicas del Seguro. Por ejemplo, aquí en Bogotá. Creo que lo de Bogotá es un ejemplo demostrativo extraordinario: haber pasado esas clínicas del desgreño, al camino que hoy tienen, y que ya se nota en la práctica, en la atención a los usuarios de todos los días.

Esas clínicas hoy, manejadas por ese consorcio entre la Universidad del Rosario, la Caja de Compensación Compensar y la Fundación de Hermanos de San Juan de Dios.

Ahora, creo que eso tipifica, ese es un caso que muestra que se ha pasado del desgreño estatal a la eficiencia social.

Las tres nuevas entidades son sociales: una Fundación religiosa sin ánimo de lucro, una universidad, la Universidad del Rosario, y una Caja de Compensación Familiar.

Creo que es importante también destacar lo de la reforma colombiana.

Ahora, hay muchas cosas que faltan. Por ejemplo: hay que avanzar mucho más en gobierno electrónico.

A mí me parece que el tema más importante que hemos logrado nosotros en la contratación, es la participación ciudadana, que se plasma en la nueva ley de contratación, pero que tiene antecedentes en ese decreto que sacamos al principio de Gobierno: el 2170.

Porque ese decreto propone el prepliego. Yque se discuta, y que se publique en una página de Internet, para que no se pudieran armar pliegos al acomodo, al tamaño de algún potencial proponente.

Ese decreto trae la figura ya institucionalizada de veedurías comunitarias y la exigencia de la audiencia pública, para la discusión sobre las propuestas y para la adjudicación.

Todos estos consejos de opinión necesitan más gobierno electrónico. Yo creo que hay unos avances importantes, lo del Muisca, las coberturas del Ministerio de Comunicaciones, pero necesitamos una cultura de más gobierno electrónico.

Nosotros necesitamos que todos los municipios publiquen sus gastos. Yo creo que la Nación ya lo está haciendo. La Nación tiene que dar ejemplo en eso. En las páginas de internet tienen que estar publicados los gastos, peso a peso. Y hay que lograr que todas las entidades lo hagan.

Yo creo que es una necesidad que tenemos hoy, que se aproche el gobierno electrónico para publicarlo todo, a fin de facilitar el Estado de opinión.

Uno ve el gobierno electrónico hasta para cosas elementales. Yo no veo la posibilidad de hacer universidad convencional en muchas partes de Colombia. Hay una necesidad inmensa. Hoy la formación vocacional virtual, la universidad virtual, es un imperativo. Es mucho fácil llegar a unas regiones con universidad virtual, con formación virtual vocacional, que llegar con universidad convencional. Eso necesita un gran avance en este tema.

Cosas elementales como estas, pero cuantifíquela. Móntense ustedes en Medellín, en Barranquilla, en Cali, en Pasto, en un avión, un lunes a las 7 de la mañana, o un martes a las 7 de la mañana. El martes no solamente encuentra a los parlamentarios, sino casi a todos los alcaldes rumbo a Bogotá.

¿Cuánto le cuesta eso al país?

Una de las cosas elementales, pero que sería un gran paso, es institucionalizar la comunicación con todos los alcaldes y gobernadores, virtual, la comunicación electrónica.

Con esos consejos comunitarios virtuales que hemos hecho, incorporando regiones a través del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena), hemos tratado de avanzar.

Me parece que nos hace mucha falta avanzar más en inmuebles, en control de activos.

Una de las reformas pendientes ahora, es la reforma de estupefacientes. Y sacar adelante la nueva institución, parecida al Cisa (Central de Inversiones S.A.), para la administración de esos inmuebles.

Me parece que en hospitales tenemos varias necesidades. Una: aquellos hospitales que se reestructuraron, procurar que tengan un administrador independiente para que no recaigan en la enfermedad.

Yo temo que se descuiden, y digan: no, volvamos a hacer política con esto. Llegaron las elecciones, el nuevo gobierno vuelve y nos rescata.

Entonces llegan donde el nuevo Presidente y le dicen: no, mire hay que hacer un esfuerzo, estos hospitales están quebrados, ¿como así que se van a dejar cerrar?

Yo pienso que nosotros nos quedamos cortos en la reforma. Porque la reforma necesita garantizar que esos administradores tengan un administrador independiente, para que no recaigan en la enfermedad.

Nos falta avanzar en otras clínicas del Seguro Social. Y hay una gran cantidad de hospitales que no se han reestructurado. Y reestructuración que hoy está frenada por costos.

Pero creo que con esos hospitales hay que buscar unos acuerdos, para que por lo menos congelen sus costos administrativos y de personal.

¿Que no tenemos hoy dinero para reestructurarlos? Mientras el Gobierno Nacional vuelve a tener dinero para reestructurarlos, por lo menos una nueva fase en la reforma es hacer un acuerdo con ellos para que no aumenten sus costos administrativos y de personal.

Me parece que lo de las electrificadoras es un buen paso, producto de la perseverancia y de buscar opciones.

Hasta esta mañana se estaba decidiendo una acción popular para parar lo de las electrificadoras. Pero ahí es donde el Gobierno también tiene que tener flexibilidad para buscar opciones de las reformas.

Los gobernadores dijeron: nos las tiene que regalar a los departamentos. Hombre, no podemos por tal y tal cosa. Se las vendemos en condiciones equitativas.

Pero también vino un tema. El Gobierno Nacional dijo: lo que no podemos hacer es eliminar una fuente de clientelismo en el Gobierno Nacional, y trasladarla a las regiones.

No se puede ignorar un elemento subyacente a la reforma de las electrificadoras. Las hemos saneado en estos años. Pero si no se corrige de manera estructurar el clientelismo, recaen en la enfermedad.

Lo que hace la reforma es corregir de manera estructural el clientelismo. Entonces les dijimos a los gobernadores, yo les hablé con mucha franqueza: nada hacemos si corregimos un clientelismo en el Gobierno Nacional, y creamos otra fuente de clientelismo en el gobierno departamental.

Por eso se les exigió que tenían que ir acompañados de un operador independiente, que garantice en esas electrificadoras buen gobierno. Nos toca ahora avanzar en otras. Ese tema de Boyacá es muy complejo y hay que tener una gran sensatez. Una gran sensatez en ese diálogo con la comunidad.

Hoy tuvimos, al mediodía, una extensa reunión con el Alcalde de Cali (Jorge Iván Ospina) para el tema Emcali (Empresas Municipales de Cali), reforma que nos falta. Y vimos un listado de reformas que se han hecho. Yo he tratado de hacer reformas que nos faltan.

Me parece que en esas reformas estructurales del nivel legal, gran prioridad, la reforma a la justicia y reforma en multifondos. El país tiene que tener rápidamente aprobada la reforma que descongestione la justicia. Es un imperativo.

Creo que para la calificación del Doing Business del Banco Mundial, es importantísimo, avanzar en la reforma a la justicia.

Ese par de reformas son prioritarias: la reforma de descongestión de la justicia y la reforma de los multifondos.

Y para hablar ahí en cristiano, en lenguaje de hojita parroquial, permitirles a los fondos de pensiones una cosa muy elemental. Lenin decía, y yo fui contra, a mí me tocó estudiar en una universidad marxista, pero toda la vida he sido contra, pero para poder ser contra me ha tocado estudiar hondamente… Lenin decía que el vocabulario del Estado tiene que ser tan sencillo que todo el mundo lo entienda. Entonces si uno le habla al pueblo colombiano del multifondo, eso hay que volverlo vernáculo.

Hombre, las cotizaciones de los colombianos jóvenes, como se demoran para pensionarse, se pueden invertir con más riesgo y a más largo plazo. Los de la mitad en la mitad. Y de los más viejitos, que ya estamos próximos a pensionarnos, los tienen que invertir en inversiones de corto plazo, con liquidez y con seguridad.

Esa es una gran necesidad.

La nueva fase de Colombia Telecomunicaciones. Primero, liquidamos la vieja Telecom y creamos la nueva. Después conseguimos el socio, ahora hay que conseguir cómo la insertamos en la telefonía móvil internacional.

El tema de regalías. Se han hecho unas reformas, pero faltan otras. Esa es otra prioridad.

Entonces hemos hablado de unos principios, de unos impactos, de unas reformas que faltan, y concluiría con esto: el proceso reformista nunca termina. El Gobierno que piense que ya hizo todo, está equivocado.

Una vez me encontré en un avión a un parlamentario. Dijo: este Gobierno ya hizo todo, ya cumplimos la tarea. Le dije: por Dios, el país mal políticamente. El Gobierno que cree que ha cumplido la tarea, está condenado al fracaso, en un país con tantas dificultades, en un país con tanta pobreza. El proceso reformista es inagotable. Hay que avanzar todos los días.

Yo fui a la universidad a estudiar, viejo, a hacer el posgrado, porque cuando me iba a ir, joven, mataron a mi papá. Y recuerdo que hubo una discusión familiar, que la he contado en privado, pero nunca la he contado en público. Me voy a atrever. Mi mamá me había dicho que fuera por allá a un instituto tecnológico en el extranjero muy bueno. Y mi papá me dijo: ¿pero por qué, hombre? Muy bueno, pero no lo conoce nadie.

Mi papá era un hombre del campo antioqueño, muy práctico, no había estudiado sino hasta cuarto bachillerato. Y me dijo: ‘No, váyase a una universidad que le reconozcan la chapita. El nombre de la universidad es muy importante’. Recuerdo que me lo dijo en esos términos. Y yo no pude ir en ese momento. Tuve que ir viejo, porque lo mataron a él. Ya fui casado, con los muchachitos creciendo. Deje a los electores en Antioquia, pero eso me hizo estudiar con mucha responsabilidad.

Y me sentaba con devoción en las clases de Michael Porter, y recuerdo esto, en lo en que insistía él: lo importante es un proceso reformista inagotable, de todos los días, en una senda de mejoramiento continuo y guiado por unos principios que permitan ajustes, pero que eviten bandazos.

Yo diría que el proceso reformista no admite estancamiento y no admite bandazos. El proceso reformista tiene que estar guiado por una visión, pero estimulado todos los días.

Nos quedan efectivos 15 meses de Gobierno. Hay que bregar a hacer en 15 meses de Gobierno más reformas que las adelantadas en 6 años y medio.

A todos, muchas gracias por sus esfuerzos”.
 
Imprimir