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Palabras del Presidente Álvaro Uribe Vélez en la
graduación de 289 oficiales de la Policía Nacional

14 de mayo de 2010 (Bogotá)
     
 

“Ya en los días finales de Gobierno, acudo nuevamente a la Escuela General Francisco de Paula Santander, a este bello campo de parada, a una ceremonia siempre edificante para la Patria, una ceremonia de graduación de quienes habrán de portar desde hoy las armas de la República para contribuir a la seguridad de los colombianos.

No puedo empezar la referencia a esta ceremonia sin manifestar desde el fondo del alma, con la voz del corazón, mi gratitud a la Policía Nacional, a usted, señor Ministro (de Defensa, Gabriel Silva Lujan, a usted señor general (Óscar) Naranjo (Director de la Policía Nacional), a todos los altos oficiales, a la Policía de Colombia, por su acompañamiento todos estos años.

Gratitud con la Policía Nacional

Yo tenía la simple aspiración de ser un policía de carne y hueso, vestido de civil, en el ejercicio de la Presidencia.

Me he sentido inmensamente honrado con el trabajo de la Policía de Colombia a favor de mis compatriotas. No encuentro palabras, no las hallo en el espacio de la gratitud del alma, para referir en el lenguaje lo que siento con esta generosidad.

Cuando piense en el bastón de mando de los generales de la República que he recibido hoy y en los días y en los años que la Providencia me reserve en vida, y mire ese bastón, siempre habré de pensar en que Colombia tiene un presente y un porvenir despejados por las manos que conducen los bastones de mando de la Policía Nacional.

Cuando vuelva a leer la leyenda sobre la placa de policía que me han entregado en el día de hoy, siempre, siempre recordaré que las nuevas generaciones tienen en la Policía de Colombia una gran esperanza para su prosperidad.

No hallo en el lenguaje las palabras para expresar esta gratitud. Muchas, muchas gracias, Señor Ministro. Muchas, muchas gracias señor general Oscar Naranjo, Director de la Policía. Muchas, muchas gracias a todos los integrantes de la Policía de la Patria.

Ese bastón, esa placa, serán el recuerdo de los afanes, de las angustias, de los sacrificios de los policías de Colombia en estos años, en estos ocho años de Gobierno, para rescatar el bien preciado de la seguridad.

Al mirar ese bastón y al mirar esa placa, pasará por mi mente todos los asesinados por esta lucha noble, todos los mutilados por esta tarea de regresar la seguridad a todos los compatriotas.

Nos reunimos hoy en el marco de los 70 años del la Escuela General Santander, fundada en la administración del Presidente Eduardo Santos Montejo. Rendimos tributo a la Escuela, a su tarea pedagógica y de compromiso por Colombia en estos años; tributo a todos sus egresados, tributo a todos sus directores, tributo a todos sus profesores.

Reconocimiento al general Óscar Naranjo

Hace tres años, en un mediodía lluvioso de Bogotá, en este mismo campo de parada, empezaba a actuar como Director de la Policía Nacional el general Oscar Naranjo Trujillo. Han sido tres años de esperanza para la Patria, han sido tres años de buen nombre para la Policía Nacional, han sido tres años sin zozobra para los colombianos, han sido tres años de una lucha que todos los colombianos aplaudimos.

General, usted y la Policía por usted conducida, que está hoy en nueve naciones hermanas trabajando allí con las policías de esos pueblos hermanos, esa lucha suya, general, da un gran honor a Colombia, da una gran esperanza a las generaciones presentes y a aquellos quienes han de venir.

Nosotros resaltamos estos tres años suyos al frente de la dirección de la Policía. La eficacia ha aumentado y también han disminuido sustancialmente las quejas por violaciones de Derechos Humanos, como lo certifica la Procuraduría Nacional.

Tenemos en el nivel de cultivos ilícitos más bajo de la historia de las últimas décadas en Colombia y también un récord en el mundo en materia de confiscación de riqueza ilegitima; más de 13 mil bienes confiscados en estos tres años.

Además, una reconocida cooperación eficaz con la comunidad internacional. Un día nos llaman de la hermana Nación mexicana o al otro día de la hermana Nación paraguaya, para que el general Naranjo y sus hombres de la Policía Nacional ayuden allí a dar directrices, a asesorar sobre cómo combatir el negocio criminal del narcotráfico o sobre cómo derrotar el secuestro, que a medida que lo hemos venido derrotando en Colombia, ha querido hacer daño en otros países hermanos.

Muchas gracias, general Naranjo. Tres años de una dirección de excelencia de la Policía Nacional de la Patria.

Han crecido vocaciones policiales

Y nos reunimos hoy aquí para hacer una graduación de ilusión, para graduar 289 subtenientes de la Patria. Bachilleres, 178 varones y dos mujeres; 109 profesionales, 43 mujeres y 66 varones. Estas promociones, bachilleres o profesionales, varones y mujeres, son promociones de ejemplo a las nuevas generaciones de compatriotas.

Quiero destacar la gran vocación, el respeto inmenso de las juventudes de Colombia por su Policía.

En nuestro recorrido por los campos, por las veredas y por las ciudades de Colombia, los jóvenes que en mayor cantidad se aproximan a un diálogo con nosotros, vienen a pedirnos que ayudemos a que puedan ingresar a las escuelas de la Policía.

¡Cómo han crecido esas vocaciones, cómo honra eso a la Policía Nacional!

Y estos 289 graduandos, en su edad, hoy viernes, podrían simplemente estar esperando concluir estudios de la semana a las 5:00 o 6:00 de la tarde e irse de viernes de rumba, medio estudiar sábado, también rumbear, mermar la rumba el domingo para amanecer frescos el lunes.

Pero los 289 que hoy graduamos saben que este viernes para ellos no empieza ninguna rumba, que ellos han sacrificado la rumba en su juventud por servir bien a Colombia.

Hoy, cuando se estén prendiendo las discotecas a las 6:00 de la tarde en los municipios de moda antigua, como aquellos que corresponden a mi edad, o a las 11:00 de la noche en las grandes ciudades modernas, como aquellas que corresponden a los adolescentes de hoy; cuando se estén prendiendo en las discotecas y esté resonando la música, estos jóvenes tendrán simplemente una mirada de ceño fruncido, pensando en su deber para aterrar al delincuente y garantizar la seguridad a las nuevas generaciones.

Qué ejemplo, qué garantía para la Patria. Si estos 289 graduandos hubieran preferido la vida dulce que les garantiza su edad, no habría esperanza para la Patria. Hoy la hay por la voluntad de sacrificio de estos 289 subtenientes que hoy graduamos.

Y qué bueno esa participación tan elevada de profesionales. 109 de ellos previamente obtuvieron un título profesional y después ingresaron a la Escuela General Santander.

Desde hoy manejan las armas de la República, pero antes de ingresar a la Escuela General Santander, recibieron un título de idoneidad para prestar servicios en otra profesión.

El porvenir de las Fuerzas Armadas

Esto va creando una materia prima, una fuerza inercial, una masa crítica que garantiza el porvenir de nuestras fuerzas.

Yo asocio la presencia de los jóvenes profesionales en las Fuerzas Armadas y en la Policía con el futuro de estas instituciones. A medida que derrotemos el crimen, esas instituciones podrán involucrarse más en la prestación de servicios civiles a la ciudadanía colombiana.

Los ingenieros construyendo carreteras, aquellos especializados en el tema de la aviación, no solamente pensando en la aviación militar o en la aviación policiva, sino pensando también en servir a la aviación civil.

Todos ellos contribuyendo con la ciencia, con la producción, con el bienestar de los colombianos.

Consumo de droga y presencia de la mujer en la Policía

Y aplaudimos esta creciente participación de la mujer en la Policía de la Patria, la mujer colombiana.

Esta semana en la Universidad La Gran Colombia de Armenia, decía yo que el país no puede aceptar esa calificación que se da de ser un país con un alto consumo de drogas por parte de los universitarios; que el crecimiento del consumo de droga se multiplicó en el país por todos esos años que tuvimos de permisividad con la dosis personal.

Que tenemos que lograr los colombianos eliminar la droga, no solo en la producción, como la estamos eliminando, sino también eliminarla en el consumo. Que se necesita una gran reacción y que el liderazgo de esa reacción reposa en la mujer universitaria.

En efecto, el 52 por ciento de las universitarias colombianas son mujeres, un alto porcentaje de ellas madres de familia. Se levantan a las 4:00 de la mañana para despachar al esposo y atender los niñitos, a las 6:00 de la mañana están en clase hasta las 8:00 o a las 10:00; durante el día trabajan, vuelven a la universidad entre las 6:00 y las 8:00 de la noche; estudian hasta las 10:00 de la noche, solamente tienen unas horas de descanso.

Ellas que son todo disciplina, ellas que son todo cumplimiento del deber, ellas que son todo buenas costumbres, serán las líderes que Colombia ya necesita para que vuelquen a los universitarios a las calles a decir: Colombia erradicará la producción de droga y Colombia se compromete a erradicar el consumo de droga.

Pero así como corresponde la tarea a las mujeres universitarias, orgullo de la Patria, corresponde otra tarea a estas mujeres que se han graduado de la Policía Nacional. Ellas son las conductoras de la Policía de la transparencia, son las conductoras de la Policía de la energía.

La mujer colombiana tiene unas manos que reflejan su personalidad, sus convicciones, su manera de actuar; unas manos firmes como el acero y puras como el oro; unas manos que conducen con toda firmeza las armas de la República para disuadir al criminal y también con toda devoción conducen las soluciones de la República para garantizarles bienestar, acatamiento a la Ley, principio de legalidad en la conciencia de las nuevas generaciones.

Felicito a la mujer colombiana por su creciente vinculación a la Policía de la Patria.

Compromiso de rescatar secuestrados y homenaje a coronel Guevara

Esta promoción lleva el nombre del coronel Julián Ernesto Guevara Castro, el héroe capitán de la toma de Mitú. Un símbolo del secuestro, del oprobio; un símbolo de la esclavitud mediante el secuestro en que estaba siendo sometido el pueblo colombiano. Murió en el cautiverio.

Nosotros debemos reiterar dos compromisos, ustedes subtenientes ante el futuro de la Patria, ahora que ya los mayores estamos de salida: el compromiso de derrotar el secuestro y el compromiso de rescatar los secuestrados.

Esta Patria hoy puede decir que gracias a sus policías y soldados, de cada 100 casos de secuestros que nos afectaban en el pasado, hoy se dan cuatro o cinco.

Pero esta Patria podrá decir que en el futuro se dará cero caso de secuestro en Colombia. Esta Patria flagelada por el dolor, por el tormento de los integrantes de la Fuerza Pública que se mantienen en el cautiverio y el chantaje permanente de los terroristas, no cesará hasta tenerlos a todos de regreso a sus hogares.

Expreso desde el corazón un homenaje a una mujer, a otra mujer, el homenaje de hoy a las universitarias colombianas que le quitarán al país el Inri de tener un población universitaria consumidora de drogas, el homenaje de hoy a las subtenientes de la Policía, las mujeres de las manos puras como el oro y firmes como el acero.

Y un homenaje a otra mujer de mi Patria, a doña Emperatriz Castro de Guevara, madre del coronel Julián Ernesto Guevara Castro. Gracias doña Emperatriz; muchas gracias, muchas gracias por sus sacrificio, muchas gracias por el decoro en la conducción de su dolor, muchas gracias por la templanza y el buen juicio que han sido enormes enseñanzas par todos nosotros los colombianos.

Me digo cuando la oigo: ‘ojala yo pudiera aprender un poquito del equilibrio de doña Emperatriz’. Muchas gracias por esa luz a todos los colombianos.

Felicitación a los nuevos oficiales

Y esta legión de graduandos tiene un símbolo, el subteniente Germán Yesid Camacho Molina, de Zipaquirá: primer puesto de este curso de oficiales. Él ejemplifica la dedicación de los jóvenes colombianos al estudio, su disciplina, su verticalidad, su carácter, su compañerismo.

Al aplaudir a los 289 integrantes de esta legión de graduandos, los mencionamos en el nombre del subteniente Germán Yesid Camacho. Felicitaciones subteniente, felicitaciones a todos, subtenientes.

Hoy, distinguidos generales y comandantes de las policías hermanas, hoy distinguidos directores de las escuelas de Policía de las naciones hermanas, cuando ustedes regresen a sus países y alguien les hable de los problemas de la droga y el terrorismo en Colombia, ustedes podrán decir que este país en algún momento pudo tener 400 mil hectáreas de coca, hoy tiene 68 mil y las va a erradicar totalmente.

Ustedes podrán decir que este país, que en algún momento entusiasmó equivocadamente a sectores de su juventud para irrumpir en el narcotráfico, hoy tiene derrotados a los carteles del narcotráfico y terminará de derrotarlos a todos.

Ustedes podrán decir que ya la juventud colombiana no se deje tentar por el camino de la corrupción y del terrorismo, que la juventud colombiana expresa una enorme vocación por el camino del orden, por el camino de la ley, por el camino de la convivencia, por el camino del trabajo disciplinado, y que esa juventud colombiana la encarnan estos 289 graduandos y el subteniente Germán Yesid Camacho Molina.

Pero también, apreciados comandantes de las policías hermanas, directores de las escuelas de Policía de las naciones hermanas, ustedes podrán decir que en esta Patria las familias no están conformes con lo que ocurrió, que a los hijos los reclutaran a sangre y fuego los narcoterroristas, las narcoguerrillas o los narcoparamilitares.

Gratitud a los padres de los oficiales

Hoy los padres y las mamás de Colombia están rebelados contra el terrorismo, orientan a sus hijos a ingresar a las instituciones del bien, a las instituciones como la Policía Nacional.

Por eso rendimos hoy un homenaje a todos aquellos que como papás y mamás han inducido a sus hijos a trabajar en la Policía Nacional de Colombia. Todos los papás y todas las mamás de Colombia presentamos nuestra gratitud, nuestra gratitud infinita a los papás de estos graduandos, a sus mamás. Ellos exponen sus hijos al riesgo que se deriva de servir a la seguridad de los colombianos para que los demás colombianos podamos vivir libres de ese riesgo.

Llevo la vocería de los papás y de las mamás, de los hijos dedicados a otras actividades, para expresar nuestra gratitud a los papás y a las mamás de los graduandos por dedicar sus hijos, por ofrecer sus hijos en este altar de la Patria, al noble trabajo de la seguridad de los colombianos.

Para representar a estos papás y estas mamás, pido a don José y a doña Flor Emilse, el papá y la mamá del subteniente Germán Yesid Camacho Molina, ponerse de pie. Los colombianos les agradecemos, los admiramos. Cuando los miramos a los ojos les tenemos que referir unas palabras: gracias por dedicar a sus hijos a cuidar a los nuestros; los aplaudimos desde el alma. En el espacio del corazón no encontramos palabras para darles nuestra gratitud.

Pido que se pongan de pie todos los papás y las mamás de estos graduandos de este mediodía en la Escuela General Santander. A todos ellos, queridos papás, a todas ustedes queridas mamás, la gratitud infinita de todos nosotros sus conciudadanos. Los aplaudimos desde el fondo del alma.

Y nos hemos reunido en este legendario campo de parada para entregar la Medalla de Servicios Distinguidos por segunda vez al mayor Edison José Mosquera Archila, por primera vez al Capitán Diego Vargas Hernández y en la categoría Compañero por segunda vez al Agente Reinel Ovalle Bárcenas.

La Medalla al Valor por Actos Excepcionales de Servicio, por primera vez, al subteniente Iván Guillermo Quintero Ibarra, a los patrulleros Alex Hernando Portilla Pérez, Daniel Felipe Castrillón Montoya, Roberto Carlos Márquez Rodríguez, José Sánchez Ortega, Ángel David Ruiz Gutiérrez; y en forma póstuma al subteniente Joaquín Enríquez Núñez Pinilla. La hemos entregado a su esposa Nancy del Pilar en compañía de su hijita Ana Sofía.

Colombia ha hecho un sacrifico contra flagelo de la humanidad

Muy apreciados comandantes de las policías hermanas, muy apreciados directores de las escuelas de Policía de las naciones hermanas: por favor conduzcan con ustedes este testimonio a la comunidad internacional.

Cuando Colombia pide apoyo en la lucha contra el narcoterrorismo, el apoyo que ustedes nos están dando en los países hermanos hoy presentes, es porque Colombia ha hecho un gran sacrificio para derrotar ese flagelo de la humanidad.

Son muchos los policías y los soldados de la Patria asesinados por el narcoterrorismo en sus diferentes vertientes, narcoguerrillas, narcoparamilitares.

Hoy aquí condecoramos a algunos de ellos mutilados, que con una gran capacidad de sobrellevar sus dificultades, una gran capacidad alimentada por su amor a la Patria, se hacen presentes hoy en este campo de parada.

Hace algunos años introdujimos en este Gobierno la erradicación manual de drogas ilícitas. Ha sido muy útil, se convirtió en un gran complemento a la fumigación, pero ha conllevado un gran sacrificio.

65 integrantes de la Policía Nacional han sido asesinados en su tarea de cuidar, de proteger ha los erradicadores manuales de droga. Y 45 integrantes de la Policía Nacional han sido mutilados en su integridad física por servir en la tarea de acompañar a los erradicadores de droga. Rendimos un homenaje a estos héroes de muestra Policía.

Entregamos la Cruz al Mérito Policial por octava vez al brigadier general Luis Giliberto Ramírez Calle, por séptima vez al teniente coronel Jesús Alejandro Barrera Peña, por cuarta vez al teniente coronel Jorge Eduardo Esguerra Carrillo, por primera vez a los tenientes Óscar Leonardo Mojica Almanza, Óscar Darío Dávila Torres y al intendente jefe Fabio Ramos Mayorga.

Por tercera vez al subintendente Víctor Gabriel Martínez Martínez, por primera vez a los patrulleros César Augusto Silva Otálora y Diana Mercedes Perdomo López.

Todos héroes de la Patria y esperanza de la Patria.

Esa no era una condecoración de salida, era una condecoración de apremio porque están probados en los mejores servicios a la Patria y requerimos de ellos para que sigan todos los días incrementando sus resultados en estos servicios a la Patria.

Distinción a Perú

Nos honra a los colombianos entregar la Estrella a la Policía en la categoría de Gran Oficial al señor general Miguel Hidalgo Medina, Director General de la Policía Nacional del Perú.

General, muchas gracias. Los colombianos por su conducto hacemos llegar nuestro saludo fraterno al hermano pueblo peruano, a sus instituciones, a su democracia, a su Gobierno, a sus comandantes, al Presidente Alan García, muy querido en este país, donde residió muchos años.

Algún día escribiré cómo su Gobierno y las Fuerzas Armadas que usted dirige, cuando iniciaba este Gobierno, detectaron que en el territorio peruano se escondía el frente amazónico del grupo narcoterrorista de las Farc.

Habíamos erradicado el turismo del Amazonas. Nuestra ciudad amazónica, Leticia, era una ciudad de espanto. Su Gobierno nos informó; con su Gobierno y con ustedes trabajamos y hoy tenemos bastante derrotado el frente amazónico del grupo narcoterrorista de las Farc.

Y han regresado los turistas a Leticia, y al río Amazonas y al río Putumayo, donde hay grandes esperanzas en aportes a la ciencia y a la preservación del planeta, a la lucha contra el cambio climático y también al turismo ambiental.

Al condecorarlo a usted, general, con la máxima Estrella de nuestra Policía expresamos ante el mundo, que el Perú, da un gran ejemplo en la cooperación para la lucha contra el terrorismo internacional del narcotráfico. Nuestro aplauso al gran pueblo peruano.

Logros y temas pendientes en seguridad

Mi gratitud infinita a la Policía por sus esfuerzos por la seguridad. Hagamos algunas reflexiones sobre algo de lo logrado, sobre temas pendientes, sobre aquello que debemos mantener.

En lo logrado. Hay una disminución muy importante de delitos, pero hay una gran construcción de confianza.

Cuando los colombianos reclaman hoy por unos delitos por los cuales no reclamaban antes, yo digo que eso no es por desconfianza sino por todo lo contrario; antes no tenían confianza para reclamar esos delitos, hoy sí la tienen.

El tema de la seguridad tiene un curso semejante al tema de la satisfacción de las necesidades básicas. En la escala de (Abraham) Maslow) se nos indica que cuando un ser humano siente resuelta una necesidad, no mira hacia atrás sino que se propone ascender el siguiente escalón, que le resuelvan la siguiente necesidad. Así ocurre con la seguridad.

Mis compatriotas abrumados hace ocho años por los carros bombas, abrumados por los secuestros masivos, abrumados por un país que parecía ahí en el camino de la derrota por el terrorismo, ya no alcanzaban quejarse por esos delitos. Pero tampoco había espacio para quejarse por aquellos delitos que maltratan las ciudades todos los días.

Las cosas han cambiado, han mejorado. Por esos los colombianos hoy reclaman por el hurto callejero, que antes se ignoraba; por el robo del vehículo, por el robo de la moto, por el hurto a la residencia, por el hurto al establecimiento de comercio.

Es bueno que los colombianos sean exigentes para que no se adormezca la Seguridad Democrática. Pero eso también implica para nosotros seguir un esfuerzo creciente para dar seguridad en todos los casos de delitos.

Recuperación de monopolios y reparación

Hemos recuperado en este proceso de Seguridad Democrática dos monopolios que nunca debemos perder: el país ha desmantelado el paramilitarismo. La palabra paramilitar se utilizó para denominar bandas privadas criminales cuyo objetivo era combatir a las guerrillas.

Hoy se ha recuperado el monopolio de las Fuerzas Armadas, de las Fuerzas Militares, de nuestra Policía, como las instituciones legítimas del Estado para combatir a los delincuentes de toda pelambre. Eso honra a la democracia.

La justicia es independiente y autónoma, pero estaba siendo derrotada en muchos sitios de la geografía de la Patria. Jueces y fiscales no podían actuar, eran suplantados por cabecillas del terrorismo guerrillero o del terrorismo paramilitar. Hoy la justicia ha recuperado su presencia en toda la Patria.

Las victimas no reclamaban por temor o porque lo encontraban inútil; hoy estamos atendiendo el reclamo de 320 mil victimas. Este año se completará un recurso presupuestal de 700 millones de dólares aplicado durante este Gobierno a la reparación administrativa de las victimas.

Este país ha encontrado un camino ágil, de reparación administrativa. Hoy las victima reclaman porque tienen confianza. Sabemos que la reparación total es imposible, pero también somos concientes que todo esfuerzo de reparación anula semillas de odio, elimina gérmenes de venganza. Todo esfuerzo de reparación es un camino de reconciliación en el de los colombianos.

Pues bien. Pensemos en al más importante reparación, es un tema pendiente. Es el derecho a la no repetición. Nada ganaríamos, apreciados jóvenes periodistas, si Colombia reparase las 320 mil familias inscritas y las nuevas generaciones que ustedes representan no pudieran sentir la tranquilidad de la recuperación total de la seguridad.

La mejor reparación, la reparación que dura, la reparación que produce la mejor consecuencia en el colectivo nacional, es el derecho a la no repetición. Por eso, apreciados compatriotas no podemos bajar la guardia, por eso la Policía Nacional tiene que mantener este nivel de mística que ha venido logrando, general Naranjo. Esa mística que es la expresión de la fuerza del alma para poder acometer con eficacia y con transparencia esta noble tarea de garantizarles a las nuevas generaciones el derecho a la no repetición, que es la mejor reparación.

Descentralización y gobernabilidad

Muy apreciados compatriotas: el 7 de agosto de 2002 correspondió a un miércoles. Al amanecer del jueves 8 de agosto, antes de que salieran los primeros rayos del sol, acudimos a la ciudad de Valledupar, sitiada por el terrorismo. Los ciudadanos no podían desplazarse a Riohacha ni a Bucaramanga ni a Santa Marta ni a las localidades vecinas y ya el secuestro masivo también había irrumpido en sus calles.

Empezó aquel día la Seguridad Democrática y en la tarde llegamos a Florencia a lanzar nuestro programa de Revolución Educativa. ¿Qué encontramos en Florencia? Todos los alcaldes del Caquetá estaban asilados en la capital escondidos, no podían ejercer en sus municipios porque el terrorismo se lo impedía.

El país había derrotado la descentralización. Cuando se haga la historia de la descentralización en Colombia se encontrará que para lograrla ha habido capítulos tormentosos. No la pudo lograr bien la Constitución de 1863, porque entre ese año y el de la siguiente Constitución, la de1886, hubo treinta guerras civiles. Después tampoco se incorpora la descentralización. El Liberalismo en el Congreso ideológico de Ibagué de 1923 propuso en su memorando político, como punto de encabezamiento, el logro de la elección popular de alcaldes.

Era yo estudiante de la universidad pública en los años 70 y nos llegó una carta de la guerrilla —la repitieron en múltiples ocasiones— en la cual anunciaban que si Colombia ampliaba su democracia permitiendo la elección popular de alcaldes y de gobernadores, ellos inmediatamente cesarían sus actividades violentas.

Fue el Gobierno del Presidente Belisario Betancur, por acto legislativo que propuso el entonces senador Álvaro Gómez, cuando se adoptó la elección popular de alcaldes y posteriormente en la Constitución del 91 la elección popular de gobernadores.

¿Qué ocurrió? Quienes reclamaban la víspera esos avances democráticos de la Nación y ofrecían la paz a consecuencia de ellos, una vez la Nación los adoptó se convirtieron en los sicarios de los alcaldes y de los gobernadores, ¡Qué tristeza! Engañaron al país. Y eso fue lo que nosotros encontramos.

Pero el país avanzó también muchísimo en rentas para las entidades descentralizadas. El situado fiscal del Presidente (Carlos) Lleras Restrepo, las leyes 11 y 12 de la administración Betancur, los recursos del Sistema General de Participaciones de la Constitución del 91. ¿Pero qué había ocurrido? Los grupos terroristas, no contentos con asesinar a los alcaldes y perturbarles su actuación, también habían asaltado los recursos de la descentralización.

A sangre y fuego impusieron la corrupción para robárselos. Inicialmente los narcoterroristas del Eln y las Farc asaltaban las regalías de Arauca y Casanare y después a competir con ellos llegaron los paramilitares. Crearon ese camino de corrupción, de irrespeto por la Ley.

La política de Seguridad Democrática ha rodeado de garantías a todos los alcaldes y gobernadores de Colombia, independientemente del origen político de su elección y ha protegido las rentas de la descentralización. Colombia ha ganado gobernabilidad, ha ganado recuperación de respeto a la Ley gracias a la política de Seguridad Democrática.

La política de Seguridad Democrática ha cerrado esa vena, el robo del terrorismo a la regalías, el robo del terrorismo a las transferencias, el robo del terrorismo a los recursos de la salud. Ese es un gran principio de recomposición moral de la Nación, ese es un gran avance para recuperar la adhesión plena de los colombianos al respeto, a la Ley.

Esta política de seguridad, cuando empezaba, unos interlocutores ingleses me decían: ‘es imposible avanzar en un proyecto de seguridad como el que usted propone, con garantías democráticas’. Han transcurrido ocho años, este Gobierno está a días de concluir y podemos decir ante la faz del mundo, con respaldo en los hechos, que esta política no ha sido conducida con legislación marcial, sino por legislación ordinaria, por una voluntad inclaudicable de pleno respeto a las garantías civiles y a los derechos políticos de los colombianos.

Colombianos votarán en conciencia el 30 de mayo

Hemos recuperado la libertad que el terrorismo nos estaba arrebatando, un momento largo de la historia de Colombia, en que la acción política tenía que pedirles permiso al narcotráfico, a la narcoguerrilla o a los narcoparamilitares. En ese proceso, gracias al heroísmo de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional, se han recuperado esas libertades.

En 2003 tuvimos el Referendo, también la elección de autoridades regionales; en 2006 la elección del Congreso y la presidencial; en 2007 la elección nuevamente de autoridades regionales. Ahora el Congreso y la Presidencia de la República. ¡Y cómo hemos recuperado libertades!

Basta ver lo que sucede hoy en Colombia. Candidatos situados en todos los puntos del espectro, desde los más amigos de las tesis del Gobierno hasta los más radicales voceros de la oposición, rodeados de garantías, recorriendo el país, proponiendo sus nombres y sus tesis a un electorado libre, a un electorado que sabe votar en conciencia, que se rebeló frente a la tortura del terrorismo que le coartaba sus libertades; un electorado que el 30 de mayo votará en conciencia, porque así como tuvo el valor civil de rechazar la intimidación del terrorismo, este electorado de Colombia vigoroso y valiente, afecto a la Constitución, que ha reivindicado su libertad de conciencia, votará el 30 de mayo solamente por lo que le indique su conciencia, no por lo que le quiera imponer una amenaza extranjera.

La Patria agradecida tiene que decirle a los soldados y policías de Colombia que ha recuperado las libertades. De esta Nación se predica que es la democracia más antigua de América, pero el terrorismo nos llevaba en la pérdida de los valores democráticos. La seguridad derivada de nuestros soldados y de nuestros policías ha recuperado para la Nación los valores democráticos.

Se ha empezado la derrota de la corrupción y están dadas las condiciones, con un país que se ha reencontrado con el respeto a la Ley, para que se restablezca plenamente el comportamiento ético ajustado a valores en todos los ciudadanos de la Patria.

Apreciados compatriotas, este ha sido una seguridad con libertades, no una seguridad de represión. Anoche recordaba yo, en un debate con estudiantes de la Universidad Autónoma, de la Candelaria, que este Gobierno requisa armas, pero no ha requisado ideas, que el Presidente de la República ha ingresado a la Universidad con el Ejército y la Policía, para rescatar al Rector de la Universidad Nacional (Moisés Wasserman) secuestrado, pero no para afectar la libertad científica o la deliberación del estamento universitario.

Hace dos días, en el Cesar, en la Loma, en el municipio de El Paso, expresaba yo que en esas zonas de ebullición, donde hay un gran crecimiento de la economía, y por supuesto una gran expresión popular para revindicar necesidades históricamente aplazadas, decía yo que este Gobierno no ha reprimido la protesta de la comunidad, pero tampoco se ha dejado llevar por el exceso demagógico ha expropiar a los inversionistas.

Que requerimos tanto la confianza de la inversión, como el bienestar de la comunidad, que es la razón de ser de la inversión. Y expresaba mi rechazo a la circunstancia de que allí se hubiera disparado contra la Policía; eso no lo podemos permitir.

Nosotros desde la hora cero del Gobierno no hemos tolerado una sola violación de derechos humanos, la Procuraduría registra hoy un gran descenso de quejas contra la Policía.

Hace pocas semanas, el doctor Christian Salazar, representante de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos (de las Naciones Unidas) me decía: ´Presidente en el último año y medio solamente registramos cuatro casos, dos parecen serios y dos que parecen desestimables´. Le dije doctor Christian, yo no estoy conforme porque nosotros requerimos cero casos.

Desde la hora cero hemos pedido que haya eficacia y trasparencia, que es lo único que da credibilidad a una política de seguridad, que la enaltece con el calificativo de democrática.

Es inaceptable que se ataque a la Policía

Sé que la Policía de Colombia todos los días bajo su conducción, general Naranjo, gana más cariño de los ciudadanos. Pero también quiero llamar la atención: no se puede reclamar solamente el respeto de los derechos humanos en favor de los ciudadanos, sino también el respeto de los derechos humanos en favor de los policías y soldados de la Patria. No puede ser que a los policías los incendien, que a los policías los abaleen, que a los policías los maltraten y que sobre eso se guarde silencio.

Allí donde haya violencia tiene que estar la Policía con toda firmeza para erradicar esa violencia. Allí donde haya maltrato a la Fuerza Pública, hay que revindicar los derechos humanos a favor de cada integrante de la Fuerza Pública.

A mí que no me vengar a decir que hay que guardar silencio cuando incendian al Policía, cuando le lanzan químicos que lo desfiguran. Eso no se puede permitir.

Que quede un precedente. Yo vengo de la universidad pública, es el Gobierno que más apoyado a la universidad.

Educación y ciencia sin violencia

Cuando empezó el Gobierno teníamos menos de un millón de estudiantes universitarios y concluimos con un millón 700 mil. El porcentaje de colombianos en edad universitaria que asistía a las cátedras cuando empezó el Gobierno, era del 21 por ciento, ahora entre el 35 y el 36.

Hay un nuevo proyecto de ley y estamos seguros que el próximo Gobierno en tres años logrará elevar esa cobertura universitaria al 50 por ciento.

Que quede constancia que el Gobierno que más ha impulsado la universidad, pero el Gobierno que ha sentado el precedente de que no se puede permitir la violencia entre nuestros jóvenes.

Una gran tarea para respetar la libertad de cátedra, pero eso sí, señores comandantes, el espacio de la universidad es para la ciencia, para la libertad, no es el espacio de la universidad para la violencia.

En nombre de la Seguridad Democrática tenemos que respetar la ciencia y en nombre del orden tenemos que hacer respetar esos recintos para que no haya violencia.

Dosis personal de droga

Ese cuentecito no fue conmigo, y que no sea con la Colombia del futuro; ese cuentecito que nos vendieron, que en nombre de la civilidad había que dejar que prosperara el anarquismo en las universidades, eso fue una falacia que nos hizo mucho daño, como nos hizo mucho daño la permisividad con la legalización de la dosis personal de droga. La legalización de la dosis personal de droga, el único resultado que nos trajo fue más jóvenes en la criminalidad de la distribución de la droga, más niños en ese camino tortuoso, el Inri de que la juventud colombiana es una juventud que tiene un peligroso porcentaje consumiendo drogas.

No más el cuentecito de que se puede permitir la anarquía en nombre de la civilidad, no más el cuentecito de que hay que respetar el consumo de droga en nombre del libre desarrollo de la personalidad.

El libre desarrollo de la personalidad nos obliga a respetar las ideas del prójimo, a respetar el pluralismo, pero también a derrotar cualquier semilla de criminalidad. Ojala ese precedente obre en el futuro de la conducción de la política de seguridad de la Patria.

Los jóvenes colombianos que gocen de todas las garantías, de todas las libertades, pero los que los jóvenes colombianos que sepan, como estos graduandos de hoy, que lo fundamental para disfrutar esas libertades es el orden.

Hay un bellísimo ejemplo. El país ha interpretado mal a una de las figuras más importantes de la historia nacional, al presidente Alfonso López Pumarejo. Algunos copartidarios del Presidente López Pumarejo, al agitar su nombre, lo presentan como un amigo de los trabajadores y enemigo de los empresarios. Fue un revolucionario a favor de la modernidad de las empresas y fue un revolucionario a favor de la modernidad de las empresas, y fue un revolucionario en favor de los derechos de los trabajadores, el creador de lo que podríamos llamar en la Colombia de hoy el camino de la construcción de la fraternidad.

Y otros lo presentan como el padre de una revolución violenta, que nunca fue. López creó la Universidad Nacional que había fracasado en un intento anterior del General Santos Acosta, en uno de los bienios que siguieron la Constitución del 63. Pero López, que era un hombre de edad avanzada era también un hombre de orden.

Alberto Lleras Camargo, otro ex presidente sobresaliente refiriéndose al Presidente López Pumarejo decía: ‘aquel periodo revolucionario de la Constitución del 36, del nacimiento de la Universidad Nacional, de la idea de que la Universidad tenía que estar al alcance de todos los colombianos, de la Ley de Tierras, de los derechos de los trabajadores, fue un periodo presidido por un colombiano que era el más implacable contradictor del caos.

El progreso del país es afectado cuando se impone el caos, por eso hemos dejado el precedente de que hay que impedir el caos.

Cuidar la semilla de la seguridad

Apreciados compatriotas, la tarea que queda por hacer es muy grande, Nariño en ‘La Bagatela’ decía, se quejaba que al otro día del Grito de Independencia en lugar de que nosotros nos dedicáramos a consolidar la Independencia emprendimos la primera Guerra Civil.

En efecto el General Santander, cuya memoria honramos en esta Escuela, de apenas 18 años, con un título de graduación reciente del Colegio San Bartolomé, se enroló en uno de los ejércitos, pero no para combatir contra los españoles, no para consolidar la Independencia, sino para combatir en nombre de las tesis centralistas contra otro ejército de los criollos; contra el ejército de don Camilo Torres que veía de Tunja y que estaba inspirado en las ideas federalistas.

Empezó la violencia entre nosotros. Y vino la reconquista a sangre y fuego y todas las frustraciones nacionales. Nariño decía: ‘pusimos ese huevito de la independencia y no permitimos que prosperara’.

En estos años, con el valor y el heroísmo de los soldados y policías hemos puesto una semilla, ha germinado una pequeña tendencia de recuperación de la seguridad para la prosperidad de las nuevas generaciones de colombianos. Cuidemos esa semilla, no dejemos que esa semilla fracase, esa semilla es un pequeño polluelo.

En mi tierra a las gallinitas pequeñas las llaman ‘cubanas’, en la Costa Caribe les dicen que ‘quiriques’, en otros sitios de Colombia se refieren a esas pequeñas gallinitas como ‘kikas’. Ustedes habrán visto en el campo que cuando una gallinita de esas sale con unos polluelos, esos polluelos hay que mantenerlos a la sombra, sin los rayos del sol del mediodía y sin el aguacero de la medianoche. Protegidos, protegidos para que esos polluelos salgan adelante hasta que estén plenamente emplumados.

Nuestra Seguridad Democrática tiene unas pequeñas plumas, pero todavía no está sólidamente emplumada. Protejamos ese polluelo para evitar que el aguacero del apaciguamiento o el aguacero de la indecisión o el aguacero de la falta de coraje o determinación, o el aguacero de la complacencia a la que equivocada imposición extranjera puedan a llevar esos polluelos de la Seguridad Democrática a su prematura muerte. Hay que consolidarlos, es una reflexión a la que invito a mis compatriotas.

Y esto se consolida no solamente en el discurso, esto exige voluntad de todas las horas, esto exige sentir en la comandancia que se es policía de carne y hueso, a pesar de que se tenga un vestido civil. Esto exige trabajar hombro a hombro, con afecto en todos los minutos con los policías y soldados de Colombia.

Evitemos pues que los aguaceros del pasado reaparezcan y nos vayan a llevar a perder este pequeño polluelo importante para las nuevas generaciones, que es la Seguridad Democrática.

Los industriales han dicho que nuestra economía puede crecer este año entre el 3 y medio y el 4 por ciento. Sí, hay elementos de la economía, pero sobretodo hay uno: la Seguridad Democrática. Si no tuviéramos la Seguridad Democrática la recuperación de la crisis de la economía tardaría mucho más rato.

Los rectores de las universidades me han dicho: ‘Presidente, a pesar de la crisis hemos seguido aumentando la población universitaria, no aumentó la deserción’. Los rectores de los establecimientos de primaria y secundaria han dicho: ‘Presidente, a pesar de la crisis no aumentó la deserción, seguimos aumentando la población escolar y la población universitaria’ ¿Por qué? Porque la seguridad democrática de soldados y policías de la Patria ha permitido que el país tenga más recursos para poder atender a nuestros escolares.

Las empresas de salud, los aseguradores de salud me han dicho: ‘Presidente, en medio de la crisis hemos seguido aumentando la afiliación, vamos a llegar a 43 millones de colombianos asegurados’. ¿Por qué? Porque las Fuerzas Armadas de Colombia con la Seguridad Democrática recuperaron los recursos de la salud que se había robado el terrorismo, han impuesto nuevamente un orden legal en el manejo de esos recursos de la salud y han generado más confianza de inversión en Colombia para poder financiar la política social.

A mí muchos colombianos me han dicho. ‘Presidente ¿si será verdad que mientras en América Latina en esta crisis aumentó la pobreza en 9 millones de ciudadanos, en Colombia en esta crisis disminuyó levemente la pobreza?’ Y he contestado: ‘eso lo dice una comisión de estudios que es independiente del Gobierno’.

En las crisis anteriores ha aumentado masivamente la pobreza, en esta crisis ha disminuido la pobreza ¿por qué? Porque el país ha estado en mejor situación económica para atender a los sectores más necesitados. Gracias a que la seguridad democrática de nuestros soldados y policías es una fuente de recursos.

En crisis anteriores cuando se disminuían los recursos del Gobierno Central, había que recortar las transferencias a las regiones, el año pasado disminuyeron en 10 billones (de pesos) los recursos del Gobierno Central, pero aumentaron nuestras transferencias a las regiones ¿Por qué? Porque el país esta en mejor situación económica gracias a que hay más confianza por la Seguridad Democrática de nuestros soldados y de nuestros policías.

En crisis anteriores todo parecía colapsar. De esta crisis estamos saliendo adelante y vamos a salir adelante. La Seguridad Democrática es una fuente de recursos.

Cuando a mi generación le enseñaban en las bancas de la universidad, no reclamaban lo social, pero nunca nos dijeron de dónde iban a salir los recursos. Colombia en estos ha venido aprendiendo que los recursos para lo social salen de una política de seguridad que permita acrecentar una política de inversión para poder cumplir las tareas sociales del Estado y de la sociedad.

Hace pocos días el Banco de la República nos dijo que Colombia tiene hoy una inflación baja en el largo plazo. Los colombianos sabemos que la inflación baja es una garantía para los trabajadores porque la inflación alta es el más gravoso impuesto sobre los trabajadores. Los colombianos sabemos que la inflación baja es una garantía para poder tener crédito de largo plazo a baja tasa de interés; los colombianos reconocemos el esfuerzo del Banco de la República, lo que ha hecho el Gobierno en política fiscal, pero los colombianos debemos ser consientes de algo: hoy hay menos inflación porque el país tiene más producción.

Fuerzas Armadas han sido fundamentales

En los últimos ocho años se ha aumentado el hectareaje agropecuario del país en 1 millón de hectáreas; teníamos 4 millones de hectáreas en agricultura, terminamos ahora con 5 millones de hectáreas en agricultura. Hay más oferta de bienes, más oferta de alimentos. Las Fuerzas Armadas de Colombia, las Fuerzas Armadas de Colombia, las Fuerzas Militares y la Policía, han sido Fundamentales con la Seguridad Democrática para que el país pueda ganar esta batalla a favor del incremento productivo, en contra de la inflación, que es una batalla a favor de los intereses de los ciudadanos más pobres de la Patria.

Compatriotas, firmes en el futuro de Colombia. Compatriotas, con la sonrisa que al pueblo colombiano no se le ha acabado ni en los momentos más difíciles de nuestro tránsito de vida independiente; compatriotas, en el liderazgo de estos subtenientes que hoy graduamos; compatriotas, como dice el himno de Santander, ‘Siempre adelante’. Siempre adelante compatriotas’.

En este Bicentenario, por estos días, es bueno recordar que el general Bolívar estuvo, nuestro Libertador estuvo en Bucaramanga mientras en Ocaña deliberaba la Convención. Y envió a Ocaña, a los convencionistas, una bellísima carta, en algunos de cuyos renglones que cito desordenadamente, el Libertador le decía a los convencionistas: ‘legisladores, arrojad vuestra mirada penetrante sobre el corazón compungido de vuestros electores. Ellos suspiran por progreso, ellos suspiran por reposo, ellos suspiran por seguridad. Legisladores, considerad que la energía de la Fuerza Pública es lo único que aterra al criminal, es la salvaguardia del débil, es la esperanza de la sociedad. Legisladores, considerad que sin fuerza legítima no hay virtud, y sin virtud perece la República’.

Ustedes, apreciados jóvenes subtenientes, su conducción general Naranjo en la Policía Nacional, la tarea de la Policía Nacional de Colombia, hoy es una tarea de fuerza democrática al servicio de la virtud para que nunca perezca la República.

En la tarde del 7 de agosto, cuando yo regrese al mas bello oficio —al oficio de simple ciudadano de Colombia—, estaré repitiendo a mis interlocutores de las nuevas generaciones que después de ser ciudadano de Colombia, hay otro oficio bello, el de ser policía de Colombia.

Muchas gracias”.

 
     
 
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
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