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INTERVENCIÓN ANTE EL PARLAMENTO ESPAÑOL
Julio 12 de 2005 (Madrid - España)

Señor Presidente del Senado, señor Presidente del Congreso de Diputados, Senadores y Diputados, agradezco inmensamente a ustedes que nos reunamos esta tarde, acá, en el Senado de la Madre Patria:

Agradezco sus palabras, señor Presidente, el interés permanente de ustedes sobre el curso de la vida colombiana, su voluntad de ayudar a nuestra Patria.

Este Gobierno se ha propuesto recuperar confianza en Colombia, recuperar confianza en Colombia a través del rescate de la seguridad, del rescate de un ritmo importante de crecimiento económico, de una política pública transparente y de una política de construcción, de cohesión social.

Era yo candidato a la Presidencia, acudía a las universidades a hablar con los estudiantes y profesores y acostumbraba a preguntarle a los estudiantes: ‘¿quiénes de ustedes han pensado, en algún momento, irse de Colombia definitivamente, no con el ánimo de tener una temporada fuera y regresar al país?, y me sorprendía y me dejaba una huella de amargura la respuesta. Las inmensas mayorías levantaban la mano y decían: ‘nos queremos ir de Colombia’.

Es lo que nos había pasado. Una Patria que expulsó cuatro millones de ciudadanos al extranjero, una Patria que produjo un desplazamiento interno de dos millones de ciudadanos, que todavía no termina.

Una Patria que vio ese desplazamiento interno convertirse en un volcamiento, finalmente, tornado en hacinamiento de pobreza, en cordones de miseria alrededor de las grandes ciudades, porque frenamos con ese terrorismo el crecimiento de la economía.

Por supuesto, todos los días se hacía más difícil financiar la política social, porque crecía el endeudamiento y crecía el déficit.

Cuando terminó el Gobierno del presidente Barco –padre de nuestra Canciller (Carolina Barco)-, Colombia tenía un endeudamiento en el sector central del Estado entre el 14 y el 16 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Consolidado, el endeudamiento público era del 10, 12 por ciento del PIB. Doce años más tarde, cuando asume esta administración en el 2002, ese endeudamiento ha saltado al 56 por ciento del PIB.

En ese año 90, cuando terminó el Gobierno la administración Barco, Colombia tenía unas finanzas públicas en equilibrio. Doce años más tarde, cuando asume esta administración, esas finanzas públicas presentan un déficit del 4.2 por ciento.

Entre 1994 y el año 2000, el desempleo en Colombia saltó del 7.5 al 20 por ciento. Y el desempleo de jefes de hogar saltó del 4 al 10 por ciento. Tuvimos un crecimiento de 25 puntos en pobreza, una situación dramática.

Este Gobierno encuentra 50 mil terroristas en armas, ricos, con autonomía financiera, apoyados en el narcotráfico y con una segunda fuente: el secuestro.

Nos propusimos una política que denominamos de Seguridad Democrática para establecer la diferencia con la doctrina de la Seguridad Nacional que recorrió el Continente y que se caracterizó por ser una acción para perseguir el disenso, para anular el pluralismo, para cercenar las libertades públicas.

La nuestra es todo lo contrario. Una política de seguridad para el pluralismo, para las libertades públicas. Una política de seguridad para la eficacia de las garantías constitucionales al ejercicio de la acción política y pública.

Nos propusimos, en nombre de esa política, defender por igual al líder sindical que al líder empresarial, al campesino que al empresario del campo, al vocero de la oposición que a los más cercanos defensores de las ideas de Gobierno.

Inicialmente, marcamos en esa política cuatro derroteros: el control territorial, la recuperación de confianza, el desabastecimiento y el aislamiento de los terroristas.
En control territorial: hemos incorporado, con enorme esfuerzo, 96 mil hombres a nuestras Fuerzas Militares y de Policía. Teníamos 170 cabeceras municipales con ausencia total de Fuerza Pública, hoy en todas hay presencia de Fuerza Pública. Ese vacío lo habían llenado guerrilleros y paramilitares.

Nos queda mucho por hacer en materia de control territorial. Si bien hemos llegado a 600 municipios con lo que llamamos ‘Soldados de Mi Pueblo’ -soldados que prestan el servicio militar en la misma población donde han crecido o donde residen-, es mucho lo que falta.

En Colombia hay centenares de cascos corregimentales y vederales que hacen parte de la jurisdicción territorial de los municipios, unos de tamaño urbano considerable todavía sin policía, a pesar de que la totalidad de las cabeceras principales de los municipios ya cuenta con presencia de policía.

Hemos hecho un enorme esfuerzo para desabastecer los grupos terroristas, para derrotar la droga.

Cuando empezó el Plan Colombia –concebido por las administraciones Clinton, de los Estados Unidos y Pastrana, de Colombia-, Colombia tenía 180 mil hectáreas de drogas ilícitas. No hay democracia en el mundo que sea sostenible con esa extensión en drogas ilícitas.

Terminamos el año 2004, todavía con una cantidad considerable, enorme: 80 mil hectáreas. Este año estamos en una combinación de fumigación acelerada y de incorporación de la erradicación manual en lo cual, tanto nos puede ayudar Europa.

Creo que debemos disminuir este año, por lo menos, otras 20 mil hectáreas de droga. Tenemos ya, cerca de dos mil ciudadanos en los programas de erradicación manual y eso genera mucha confianza ciudadana, mucho compromiso de los campesinos con el propósito de eliminación de la droga.

En un corte, en una revisión de la semana pasada, completábamos más de 8 mil hectáreas de erradicación manual éste año y hace apenas pocos meses empezó en forma la erradicación manual. Estamos confiados en poder erradicar este año, manualmente, 30 mil hectáreas.

El Plan Colombia, tan controvertido en muchos escenarios europeos, ha sido un paso de la retórica a la práctica. Y yo, invoco la necesidad en todas partes que creemos el salto para llevar a Colombia de la retórica a la práctica.

Ha sido muy importante, en esa política de Seguridad Democrática, el aislamiento de los violentos.

En la ciudad de Bogotá, por ejemplo, había la explosión de un carro bomba con cortísimos intervalos. Una altísima frecuencia de explosión de de carros bomba.

Ustedes algunos, deben recordar lo que ocurrió el día cuando este Gobierno empezó. Lanzaron unos artefactos explosivos a la sede del Congreso y a la sede del Gobierno. Uno, afectó la sede del Gobierno sin mayores consecuencias y los otros, que cayeron y explotaron a poca distancia, mataron casi dos docenas de colombianos inocentes e hirieron alrededor de 40 personas.

Hemos superado bastante el terrorismo urbano. Eso nos ha ayudado muchísimo a aislar a los violentos. Bogotá esta circundada en los 360 grados

Ha sido muy importante en esta política de Seguridad Democrática el aislamiento de los violentos. En la ciudad de Bogotá, por ejemplo, había la explosión de un carro bomba con cortísimos intervalos, una altísima frecuencia de explosión de carros bombas.

Ustedes algunos, deben recordar lo que ocurrió el día cuando este Gobierno empezó. Lanzaron unos artefactos explosivos a la sede del Congreso y a la sede del Gobierno. Uno afectó la sede del Gobierno sin mayores consecuencias y los otros, que cayeron, explotaron a poca distancia mataron casi dos docenas de colombianos inocentes e hirieron alrededor de 40 más.

Hemos superado bastante el terrorismo urbano, eso nos ha ayudado muchísimo a aislar a los violentos. Bogotá estaba circundada en los 360 grados por los grupos terroristas que veían, a partir de esa manera de sitiar a Bogotá, el acceso definitivo de llegar al poder. La disputa era entre una guerrilla muy consolidada y unos grupos paramilitares que empezaban a crecer en los alrededores de Bogotá. Hemos superado bastante esa amenaza sobre la capital del país.

Asimismo, hemos avanzado muchísimo en la protección de otros cascos urbanos de gran importancia en nuestras grandes ciudades, de Cali, de Cartagena. El último atentado terrorista se dio en Cartagena el 5 de agosto de 2002, dos días antes de la iniciación de este Gobierno, cuando explotaron una bomba de alto poder en la sede de la gobernación del departamento de Bolívar, cuya capital es Cartagena.

Medellín –mi ciudad, ciudad también de la señora Embajadora, del Fiscal y del Ministro de Comercio- lleva tres años sucesivos de gran recuperación. En el 2003, Medellín disminuyó asesinatos -óigase bien honorables Senadores y Diputados- en un 34 por ciento. En el 2004, en un 42 por ciento. Y este año lleva otra disminución del 42 por ciento.

Nos encontramos ahora, combatiendo la retaguardia estratégica del terrorismo. 17 mil soldados de la Patria, en la espesa selva de inserción colombiana en la Amazonía, combaten los imperios del terrorismo. Hemos avanzado mucho.

Mientras nos disponíamos a una comida con el Presidente del Gobierno, hablé telefónicamente con el Presidente del Ecuador. Hace 10 días, el terrorismo colombiano en la frontera con Ecuador asesinó 22 soldados de Colombia, ¡cobardemente!

La comunidad denunció cómo esos terroristas abusan de la frontera: pasaron, asesinaron nuestros soldados y esta mañana el Presidente de Ecuador me daba la grata noticia que, el comandante de ese bloque terrorista, con otros dos, fueron capturados en Ecuador cuando uno de ellos estaba herido en una clínica.

Estamos en una denodada lucha para derrotar el terrorismo. ¿Cómo lo estamos haciendo?: con una visión de sostenibilidad de nuestra política de seguridad.

¿En qué se soporta para la sostenibilidad de esa política?: en su eficacia, en su adhesión a los derechos humanos, en su institucionalidad y en su compromiso con el pluralismo democrático.

Su eficacia. El país que tenía casi 30 mil asesinatos al año, en el primer semestre de este año, todavía tuvo muchos, la tasa es muy alta todavía, pero ha disminuido la tendencia, tuvimos 8.700 homicidios.

En el 2002, Colombia tuvo 66 homicidios por cada 100 mil habitantes. Este año llevamos 19. Confiamos que terminemos el año con una reducción sustancial del homicidio. Aquí se incluyen los soldados y policías asesinados y los terroristas dados de baja.

El país llegó a tener 3.050 secuestros. Terminamos el primer semestre (de 2005) con 350 -172 4extrosivos-. Y ha aumentado, enormemente, nuestra capacidad de rescatar secuestrados.

Dos generales de la República están al frente del rescate de secuestrados, esta mañana, aprovechando la tranquilidad madrileña (-aquí en la puerta del Senado también hay tranquilidad Presidente, estuviera más movido esto si pudiéramos debatir con ellos, en lugar de que griten desinformados afuera-), mientras corría por los campos de El Pardo, donde tan generosamente nos han alojado en esta visita de Estado y era la media noche en Colombia, los generales que están al frente de la derrota del secuestro, me informaban de dos exitosas liberaciones de secuestrados ayer por acción de nuestra Fuerza Pública.

En aras de la eficacia, hemos venido asignado responsabilidades individuales, indelegables, sobre delitos específicos al más alto mando militar y policivo.

Esa Seguridad Democrática tiene que ser eficaz y al mismo tiempo, tiene que ser institucional. Habría sido más fácil para acabar la guerrilla, que el Gobierno se hubiera aliado subrepticiamente con los paramilitares.

No ha sido ajena América Latina ni nuestro país, a uniones abiertas o clandestinas entre el Estado, el Gobierno de turno y fuerzas terroristas, para derrotar a otras fuerzas terroristas. Hay varias amargas experiencias en esa materia, en lo que refiere a la lucha contra los carteles de la droga.

¡Por la mente de este Gobierno jamás ha pasado ese camino y es bueno que lo conozca Europa! Ustedes, nuestros voceros ante la Unión Europea, este Gobierno ha procedido exclusivamente a través de las fuerzas institucionales. Un camino más lento, un camino más seguro, un camino que no deja heridas, un camino que construye confianza.

Hemos combatido por igual a guerrilleros y a los mal llamados paramilitares. Sumados todos, encontramos 50 mil. Los resultados son claros. Se hablaba de paramilitares, pero no se procedía con eficacia frente a ellos como tampoco había eficacia en la lucha contra la guerrilla.

Este Gobierno ha dado de baja, a través de las Fuerzas Institucionales, a 1.300 paramilitares. Lo que no tienen antecedentes en Colombia, en una democracia vigilada internacionalmente, con unos sistemas de información transparentes e imparciales.

Hemos procedido con total adhesión a los derechos humanos. Lo primero, es permitir la vigilancia sobre nuestra democracia, sobre nuestra acción militar. No nos hemos encerrado, como ocurrió en otros países, para superar el terrorismo. No hemos cerrado las ventanas ni las puertas, hemos estado totalmente abiertos a la vigilancia internacional.

Nuestras Fuerzas Armadas tienen un record en el mundo, en esfuerzos y en intensidad de sensibilización en materia de derechos humanos. Nuestra administración de justicia independiente, procede a castigar los integrantes de las Fuerzas Armadas y de Policía, responsables de alguna violación de derechos humanos.

El Gobierno no ejerce actividades de ocultamiento. Antes, nuestro propósito ha sido que todo se ponga sobre la mesa.

Le pregunto al Fiscal General de la Nación (Luis Camilo Osorio), aquí presente; le pregunto al Defensor del Pueblo (Wolmar Perez), al Procurador General de la Nación (Edgardo Maya), ¿cómo sienten la tendencia de denuncias contra la Fuerza Pública por supuestas violaciones de derechos humanos? Y todos me contestan: todos los días es menor.

Si tuviéramos una Fuerza Pública, como se le describe por algunos en Europa, que se le presenta como una Fuerza violadora de derechos humanos, en un país pobre y afligido como Colombia esa Fuerza Pública no tendría un 90 por ciento de aceptación ciudadana, que hoy tiene.

Los derechos humanos para nosotros, honorables Senadores y Diputados, son un tema de convicciones democráticas y un tema de sentido común y de conveniencia nacional.

Colombia tiene que darle la muestra al mundo de que es capaz de derrotar el terrorismo, sin sacrificar los derechos humanos.

Para construir confianza, ciudadanía unida, colectivo sometido a la Constitución, se necesita que todo el mundo confíe en que esas Fuerzas Institucionales, que deben garantizar la aplicación de los derechos constitucionales para la ciudadanía, proceden con transparencia. Eso crea confianza, une a la Nación, evita heridas, permite una más fácil y más rápida conciliación. La violación de los derechos humanos aleja la creación de confianza, dificulta el saneamiento de las heridas, se opone a la definitiva reconciliación.

Y hay un cuarto elemento al que me referí. Para que esa Seguridad Democrática sea creíble y con fundamento en la credibilidad, sostenible en el largo plazo, tiene que tener vocación de pluralismo.

En 2003 tuvimos un referendo en Colombia propuesto por el Gobierno. Opositores y abstencionistas participaron, incluso, con más oportunidades de defender sus tesis, que el mismo Gobierno que lo propuso.

En 2003 Colombia eligió alcaldes y gobernadores, muchos que en otras ocasiones habrían podido ser asesinados –como lo acredita el pasado de Colombia-, por su pertenencia a partidos de antiguas guerrillas, a partidos alternativos a los tradicionales, fueron eficazmente protegidos por nuestra Seguridad Democrática. Ganaron alcaldías y gobernaciones de gran importancia, que hoy ejercen con absoluto respeto por parte del Gobierno Nacional. El Gobierno Nacional que está empeñado en construir con todos ellos gobernabilidad, unidad de Patria, sobre la base de respetar su gobernabilidad, sus fueros, sus competencias, de trabajar todos unidos alrededor de la transparencia, de la Constitución.

En los últimos meses, han sido elegidos en Colombia aproximadamente 190 alcaldes, en igual número de municipalidades, con absoluto respeto a las garantías de todos los candidatos.

Cuando me posesioné, de los 1.096 alcaldes de Colombia, cerca de 400 no podían ejercer sus atribuciones, se encontraban por fuera de sus municipios por las amenazas del terrorismo. Hoy salvo uno o dos, todos ejercen sus atribuciones en los municipios.

Todavía tenemos dificultades. Mientras un jefe del terrorismo, anoche se dirigía a los colombianos, a través de la televisión ofreciendo la paz, sus secuaces 24 horas antes, asesinaron al presidente del Concejo de municipal de Campoalegre en el Huila, a una hijita y a otras personas.

¡Dificultades inmensas pero vamos con toda la determinación en el camino eficaz y transparente de superarlas!

Otra expresión de la vocación democrática de nuestra seguridad se da en lo que ha sido la protección de sindicalistas, la protección de periodistas.

Antes de este Gobierno, hubo años en los cuales asesinaron 168 integrantes de organizaciones sindicales. Este año todavía nos han asesinado cinco. Todos los días mejoramos la protección.

Hubo años en que asesinaron, en Colombia, una docena de periodistas. Este año todavía nos han asesinado dos.

¡Paradojas del destino! Muchos intelectuales críticos y opositores a un eventual Gobierno que el pueblo radicara en mi persona, criticaban antes desde el extranjero, exiliados. ¡Paradojas!, han podido regresar a Colombia, ahora en el ejercicio del Gobierno de aquel a quien ellos señalan como su antagonista.

¡Son hechos de Seguridad Democrática!

Por eso, pedí hoy al presidente (José Luis) Rodríguez Zapatero, que nos ayude para que Europa nombre una comisión que le haga seguimiento a la recientemente aprobada ley de Justicia y Paz, para que las noticias no lleguen aquí a través del sesgo político, para que haya una comprobación en el campo de lo que realmente ocurre en Colombia.

Cuando veía esto de afuera, veía ignorancia, desinformación, veía el resultado de 40 años de diplomacia guerrillera que no se contrarrestó debidamente con la diplomacia institucional del Estado.

Cuando le decía al Presidente del Senado ”qué bueno debatir con ellos”, lo hacía con toda tranquilidad, porque hay que debatir y explicar, hay que escuchar y superar la mala información. Esto no se maneja pidiendo tolerancia con actitudes intolerantes. Esto tiene que someterse a un diálogo permanente y abierto, en frente de lo cual ha estado el Gobierno que presido.

Por supuesto, hay muchos temas que preocupan, Usted me mencionaba el de la distribución desigual de la renta.

Colombia venía haciendo un gran esfuerzo en materia de mejoramiento de la distribución de la tierra. El proceso natural, sucesoral, esfuerzos de reforma agraria, presupuestos importantes para adquirir tierras y entregarlas a las comunidades campesinas, iban todos marcando una mejor tendencia. El factor retardatario ha sido el narcotráfico, hoy unido con guerrilla y paramilitares, que produjo una tendencia regresiva en materia de mejoramiento de distribución de la tierra.

Pero hemos aprobado dos leyes: la ley de extinción de dominio –para confiscar riqueza abierta-, fue reformada por este Gobierno introduciendo procedimientos más ágiles, más simples y los resultados son halagadores.

Y la ley de Justicia y Paz –que apenas se va a sancionar en los próximos días- obliga a que todos aquellos, paramilitares o guerrilleros, que se quieran someter a la ley de Justicia y Paz, deben entregar su riqueza ilícitamente adquirida.

Este Gobierno ha hecho un gran esfuerzo para conciliar la necesidad de aumentar la inversión en Colombia, con la necesidad de mejorar la distribución. Por ejemplo, para salir de estas enormes dificultades fiscales, creamos un pequeño menaje al patrimonio y una sobretasa en el impuesto de renta.

En seguridad social, hemos descargado el peso de las contribuciones sobre los empleadores y a ellos les hemos aumentado su participación en las contribuciones.

Si ustedes comparan cómo contribuyen empleadores y trabajadores a la seguridad social en Colombia, con lo que ocurre en otros países que suelen autodenominarse de izquierda, verán que Colombia es bastante progresista a favor de la equidad de la distribución del ingreso, en esa composición de cotizaciones a la seguridad social.

Hemos impulsado, como instrumento fundamental para construir mejoría en la distribución de la renta, lo que llamamos la Revolución Educativa con resultados muy importantes en cobertura, en calidad, en pertinencia, en capacitación técnica, con resultados menos importantes pero promisorios en el campo de la investigación científica.

Hoy, cuando generosamente el Gobierno de España firmó los nuevos acuerdos de cooperación con nosotros, al dar las gracias al presidente Rodríguez Zapatero, le decía: ‘España, que tanto nos ha apoyado en microcrédito para construir en Colombia un País de Propietarios, debe saber que en este Gobierno hemos apoyado con microcrédito a un millón 875 mil colombinos, que la cartera de microcrédito ha crecido en un190 por ciento.

Queremos lograr esa buena combinación entre la confianza inversionista y el mejoramiento de la redistribución del ingreso, pero todo vinculado a la seguridad.

Colombia es un país –y que como lo dijo usted señor Presidente-, que tuvo una de las economías más estables en América Latina del siglo pasado, vio en lo últimos lustros, descender la inversión privada al 6, 8 por ciento. Ya está por encima del 12 por ciento y va en asenso.

Como veníamos en los últimos años, nos íbamos a quedar sin recursos para hacer mejoramiento social.

Bastante se discute el tema de la ley de Justicia y Paz.

Este Gobierno no ha tenido como eje principal de la política de paz, el diálogo con los terroristas. Nuestra acción principal ha sido la política de autoridad, de la autoridad ejercida de conformidad con las normas jurídicas, de la autoridad democrática, de la autoridad imparcial, surge ese valor que se llama la seguridad. Y ese valor genera confianza, va creando lazos de unidad nacional de un individuo con otro y de ahí va surgiendo la paz.

Hemos abierto posibilidades para que, todos aquellos que quieran abandonar los grupos armados, sean recibidos generosamente por el Estado. En una democracia pluralista, que se profundiza –como ustedes lo han definido en Europa-, la acción armada contra esa democracia no merece sino un calificativo: terrorismo. Por eso, nosotros no legitimamos como insurgentes a los que están en armas por razones de cualquier índole.

Y me preguntan muchos: ‘¿cómo puede un Gobierno negociar con los grupos al que ese mismo Gobierno señala como terroristas?’: por eso la condición para negociar ha sido el cese de hostilidades.

Ayer, un vocero de Amnistía Internacional me decía que tiene contabilizado un número muy importante, mencionó él, de violaciones al cese de hostilidades por parte de los grupos paramilitares. Yo le contestaba: primero, nosotros simplemente continuamos una negociación que venía de tiempo atrás a través de la Iglesia Católica con grupos paramilitares, bajo la condición del cese de hostilidades, como la continuamos con el Eln, como hemos abierto todas las posibilidades con el Eln, como hemos puesto unas condiciones razonables a la Farc. –Esta mañana tuve oportunidad de examinarlas nuevamente con el presidente Rodríguez Zapatero-.

Segundo, muchos de esos grupos paramilitares, no se comprometieron en el cese de hostilidades y los hemos perseguido con nuestras instituciones implacablemente.

Tercero, aquellos que se comprometieron con el cese de hostilidades y que las han violado, han sentido el peso de nuestra autoridad. Ellos no están haciendo la paz por liberalidad ni por espontaneidad, están haciendo la paz porque están sin opción militar, como lo va a ser la guerrilla cuando empiece a sentirse sin opción militar, sin opción para avanzar por los caminos del terrorismo.

Prueba de nuestra acción militar, frente a aquellos grupos paramilitares no comprometidos con el ceso de hostilidades y frente a aquellos otros violadores del cese de hostilidades, es el número de bajas al que ya me referí, causadas por acción de la Fuerza Pública.

Y hemos tenido en este Gobierno 13 mil reinsertados. Pueden ser 20 mil en los próximos meses.

Me decía el presidente Rodríguez Zapatero: ‘hay que explicar muy bien en España y Europa la composición de es grupo, son paramilitares y guerrilleros’. Hoy tenemos más o menos un 55, 60 por ciento de paramilitares y un 40, 45 por ciento de guerrilleros. Son 13 mil y a todos les estamos dando las mismas oportunidades, el mismo tratamiento generoso.

¡Nuestra decisión es: tanta firmeza en cuanto persistan en su acción violenta, como generosidad en cuanto desistan de su acción violenta!

Esta ley de Justicia y Paz, se produce en un escenario de credibilidad, porque tiene como antecedente esa desmovilización. Es diferente una ley sin desmovilizaciones previas, que una ley con 13 mil casos de desmovilización anterior. Esa desmovilización anterior da credibilidad.

Me dicen: ‘es que usted está amnistiando los paramilitares’. La ley es para guerrilleros y para paramilitares.

Me dicen: ‘es que están creando amnistías para estos delincuentes’. Esta ley no permite indulto, no permite amnistía para delitos de lesa humanidad, trata por igual en esa materia a guerrilleros y a paramilitares.

Me dicen: ‘es que están creando a favor de los paramilitares una prescripción de los delitos de lesa humanidad’. Si ustedes revisan el texto de la ley, por ninguna parte aparece. Hay un periodo a partir de la desmovilización, durante el cual, el desmovilizado debe hacer una declaración de sus delitos ante la Fiscalía. Si vencido ese periodo, posteriormente aparece un delito que no fue declarado, puede ocurrir una de las siguientes opciones: si hubo ocultamiento intencional, el desmovilizado pierde los beneficios; si no hubo ocultamiento intencional, si coopera con la justicia en el esclarecimiento, no pierde los beneficios, pero se le puede extender la pena en un 20 por ciento.

Se dice: ‘es que esta ley legitima el enriquecimiento ilícito de los paramilitares’. Ya me referí a cómo esta ley exige la confiscación de sus bienes adquiridos ilícitamente, tanto para guerrilleros como paramilitares, y esos bienes deben ser llevados a un fondo para reparación de las víctimas. Por primera vez, una ley de reconciliación en Colombia, incorpora el elemento de justicia e incorpora el elemento de reconciliación de víctimas.

Se dice: ‘es que esta ley le da amnistía a los narcotraficantes’. Esta ley no debilita la extradición.

Antes de este Gobierno Colombia había extraditado 70 personas, en este Gobierno llevamos 335 órdenes de extradición. Eso es bien importante tenerlo en cuenta.

Se dice: ‘es que esta ley no garantiza la desmovilización de los paramilitares’. Si bien hemos autorizado la desmovilización individual, si bien todas las desmovilizaciones no tienen que darse colectivamente, lo hemos hecho por una necesidad de Colombia. Si no hubiéramos autorizado la desmovilización individual, no se habrían desmovilizado tantos guerrilleros que se han desmovilizado sin que tengamos proceso formal de diálogo con sus agrupaciones. Lo único que garantiza que no se reproduzcan las organizaciones terroristas, es un ejercicio sostenido de la autoridad.

Si ustedes comparan esta ley con reglamentos normativos que se están aplicando en otras partes del mundo donde ha habido genocidios, encontrarán que esta ley es bastante exigente en materia de justicia y de reparación a las víctimas.

Si ustedes la comparan con leyes anteriores en Colombia, en procesos de paz -que yo voté como senador, que aprobé como senador- verán que esas otras, las anteriores, se preocupaban por la reconciliación y punto. Ahora, no hay amnistía ni indulto a delitos atroces.

Esta ley no afecta nuestra norma constitucional que prohíbe que sean elegidos congresistas aquellos que hayan cometido delitos diferentes a los delitos políticos.
Esta ley no considera el narcotráfico como un delito políticamente motivado, respeta totalmente el principio de la Convención de Viena, que prohíbe a los países signatarios la conexidad del narcotráfico con el delito político.

Esta ley es aceptada por las bases guerrilleras que se están desmovilizando y acogiendo a ella, pero, algo que tiene que pensar el mundo es lo siguiente: a juicio de muchos críticos, esta ley es blanda con los paramilitares y muy severa con la guerrilla. Y lo avala, esa afirmación, los dirigentes guerrilleros.

La Farc dice por sus voceros que esta ley no es para ellos. ¿Por qué, qué pretenden ellos?, ellos pretenden amnistía e indulto por todos los delitos. Ese terrorismo desconoce al Estado colombiano, entonces no acepta que el Estado colombiano le haga imputaciones de hechos antijurídicos contra la población colombiana.

Yo le quisiera preguntar al mundo: ¿estará ‘don Manuel Marulanda’ dispuesto a hacer un proceso de paz y pagar un día de cárcel?, ¿qué van a pensar los críticos de esta ley cuando haya un proceso de paz con la Farc y don Manuel Marulanda diga ‘ni un día de cárcel’ y pida que le permitan pasar del monte –por encima de todas las atrocidades- al Congreso? y ¿que haya que cambiar la Constitución para permitirlo? ¿Qué va a pensar el mundo?

He querido hablarles a ustedes de esta ley para expresarles lo que consignamos en el texto.

He querido pedirle al presidente Rodríguez Zapatero que lidere una decisión de la Unión Europea para que nombre una comisión que vigile el cumplimiento transparente de esta ley, porque transparente ha sido el proceso de aprobación y transparente será el proceso de aplicación.

Esta ley dispone que se necesitan unos tribunales especiales. Esos tribunales serán integrados por la administración de justicia, autónomamente, con base en concursos de méritos.

Esta ley exige una comisión de conciliación y de reparación que presidirá el Vicepresidente de la República.

La institucionalidad de esta ley es clara y transparente. Por eso nos parece más importante, que la deformación por sesgo político, una presencia de la Unión Europea en Colombia, permanente, imparcial, para hacerle una monitoría al cumplimiento de esta ley.

Señores presidentes del Senado y del Congreso de Diputados, quiero agradecer de nuevo la oportunidad de esta reunión. He sido extenso y exhaustivo, como compleja es la problemática de Colombia.

Quisiera, si la agenda de ustedes y la mía lo permitiera, disponer de unos minutos para atender preguntas, preocupaciones, comentarios, dudas de ustedes y lo haré con la receptividad con que he dialogado con ustedes, cuando algunos me han visitado en Bogotá.

De nuevo muchas gracias a ustedes y los escucho.

CONVERSATORIO

Senador: Muchas gracias señor Presidente, brevemente expondré en los puntos en los que telegráficamente puede resumirse la posición del Grupo Popular, en cuyo nombre hablo, en relación con la relación bilateral con Colombia. Y estos puntos son los siguientes.

Primero, Colombia es un país golpeado por el terrorismo, tal vez más que ningún otro país en el mundo.

Segundo, este terrorismo tiene unos lazos específicos concretamente la base de su financiación –como bien lo ha señalado el señor Presidente, concretamente a través del narcotráfico y en menor medida los secuestros-.

Tercero, Colombia, país azotado por el terrorismo, es un país miembro de la Comunidad Iberoamericana de Naciones y por lo tanto en la medida en que Colombia se debilita, se debilita el conjunto de la Comunidad Iberoamericana de Naciones y por lo tanto España, quiere decir esto que es un asunto de máxima prioridad para España.

Cuarto, lo hemos visto bien en las palabras del señor Presidente, los dos rasgos claros del Presidente de Colombia son la claridad y la firmeza. Claridad en las ideas, en los planteamientos. Firmeza en los hechos.

Pues bien, estos cuatro puntos llevan a una conclusión que es la siguiente, que es la conclusión de no solo el Grupo Popular, si no de otros grupos, es que: es preciso que España ayude a Colombia en su lucha contra el terrorismo y que lo haga con claridad, con firmeza y sin tibiezas. Porque tibieza, en relación con Colombia, sería en este caso tibieza con el terrorismo.

Dicho esto, me atrevo a hacer una sugerencia y una pregunta.

La sugerencia es que, tal vez sea este el momento de constituir lo que todavía no existe con Colombia, un grupo de amistad parlamentario de manera que muchas cuestiones puedan ser solucionadas de Parlamento a Parlamento y que podamos ir, incluso conociéndonos personalmente, profundizando en todos estos temas que tanto nos preocupan en España.

Y la pregunta, señor Presidente que yo quería hacerle, ya en el fondo, creo que nos la ha respondido, la pregunta tiene que ver con la ley de Justicia y Paz que ha mencionado en no menos de 10 ocasiones y que tiene que ver, claro, con el hecho de que muchos analistas internacionales, intelectuales, diarios –incluso alguno de los más importantes del mundo-, pues vienen a decir que esta ley pudiera llegar a conducir a la impunidad.

Creo que el Presidente ha sido suficientemente explícito, por lo tanto la pregunta no es tal porque la duda es que el caso ya se me transforma en otra duda, ¿por qué, sin embargo, pese a los brillantes esfuerzos y la exposición que hace el señor Presidente, en todos los foros internacionales, siguen produciéndose manifestaciones de duda sobre esta ley?

Esto es todo lo que en nombre del Grupo Popular quiero decir, además de agradecer al señor Presidente de Colombia su presencia en España y desearle que esta ley que a mi, desde luego, y supongo que a muchos de nosotros nos ha quedado claro, salvo que el señor Presidente desee añadir algo, esta ley lleve al buen fin que desean los colombianos y por supuesto los españoles.

Senador: Presidente, le hablo en nombre de la (…)*. Primero quería agradecerle que su visita no ha sido en nada protocolaria, creo que ha entrado podríamos decir ‘al trapo’ y por eso se lo agradecería.

En este sentido, en fin, la inmigración colombiana en Cataluña se pregunta por esta ley y es proclive a ciertas dudas sobre la ecuanimidad de esta ley.

Usted a dicho que ha pedido que haya un comité de vigilancia internacional para la equidad de la aplicación de la ley, yo le quería preguntar si ¿una cosa es la aplicación y otra la propia ley? Es decir, si la ley ha tenido unos certificados –podríamos decir- de pertinencia democrática de organismos, si el propio tribunal constitucional de Colombia la ha calificado o si organismos internacionales de reconocido prestigio jurídico han opinado y han dictaminado sobre la ley.

Senador: Muchas gracias señor presidente del Senado, muchas gracias señor Presidente de Colombia.

Respecto al terrorismo, desearía saber si dentro de lo que está ocurriendo en estos momentos en Colombia ustedes tienen información sobre presencia de miembros de ETA relacionados con el terrorismo colombiano.

En segundo lugar, si el medio es el mensaje –como decía Mc Luhan-, nuestro grupo considera que es importante que usted esté aquí sometiéndose a unas preguntas parlamentarias, sin tener ninguna razón de hacerlo, sobre todo porque en 19 años –por lo menos en mi experiencia parlamentaria-, aquí solamente se ha producido una situación similar en el caso del presidente de Rodhesia, Mugave, en el caso de la Premier de Inglaterra, Margaret Tacher, y con usted mismo. Es decir que no es usual esto de que un presidente de un Estado se someta a un tipo, democrático, de controversia o de explicación pública. Sobre todo cuando aquí tuvimos la oportunidad y solicitamos al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, para que hiciera lo mismo y se negó. Por tanto, alabamos su presencia en este momento aquí.

En tercer lugar, lógicamente yo, como grupo parlamentario Vasco antes de hablar con usted he buscado que significa Uribe y significa “poblado de abajo”, pero también se dice Urabe “bajo el agua”. Y bueno, me da la impresión de que usted ha aprendido a respirar de bajo del agua cosa que es muy importante. Y sobre todo cuando yo veo que aquí, el primer martín de Uribe está en Colombia desde 1656, o sea cuatro siglos de presencia en Colombia y lógicamente eso dice mucho.

En cuarto lugar, usted mejor que nadie sabe que en el mes de octubre se reunirá la Cumbre Iberoamericana en Salamanca -y seguramente Usted estará presente en dicha Cumbre-, esa cumbre tiene una dimensión por primera vez parlamentaria, que se va a saludar, tengo entendido en Bilbao y eso lógicamente es una novedad. Pero también se va a poner en marcha una Secretaría Iberoamericana y me pregunta concreta tiene relación con que existen muchas instituciones continentales, una de ellas es la Organización de Estados Americanos, la OEA; donde está los Estados Unidos y cuyo anterior Secretario General fue César Gaviria, ex Presidente de Colombia, del cual tiene usted más información de la que pueda tener yo.

Mi pregunta es: tiene el aspecto de que en Salamanca se va a poner en marcha un mecanismo muy importante y muy potente. ¿Cómo va a quedar la Organización de Estados Americanos en este contexto? Y sobre todo nuestra preocupación está en que la Organización de Estados Americanos, en una de sus últimas intervenciones, ha sido validar el referendo revocatorio el 15 de agosto del año pasado con el Presidente Hugo Chávez.

Consideramos que aquello fue a nuestro juicio, es un juicio lógicamente parcial, y un fraude electrónico, que está teniendo unas consecuencias gravísimas para la propia relación no solamente de Venezuela sino la relación entre Venezuela y Colombia.

Usted ha hablado de Colombia y Usted tiene unos problemas internos en Colombia, pero lógicamente Usted sus problemas con sus vecinos y concretamente con Venezuela. ¿Cómo ve usted el futuro de este tipo de relación?

Diputado: Señor Presidente, en nombre del Grupo Socialista, bienvenido al Parlamento y gracias también por su franca exposición. No es la primera vez que yo tengo la oportunidad tener un encuentro de este tipo, fue muy similar en el Palacio de la Presidencia, cuando los diputados nos dirigíamos a reunirnos con los congresistas pero Usted nos secuestró en su despacho y tuvimos una larga y franca conversación que le agradezco profundamente.

Quiero que sepa, señor Presidente, que aquí en el Parlamento Español, los temas que afectan a Colombia suelen ser, con cierta frecuencia, materia de atención, objeto de atención y que es el sentir de la inmensa mayoría, por no decir la casi totalidad, de los parlamentarios españoles, que el pueblo de Colombia tiene todo nuestro respaldo en la erradicación de la violencia, en el ejercicio de rechazo y de reacción frente a cualquier intento de coerción de uso de la violencia del terrorismo, que el Gobierno de Colombia cuenta con todos nuestro respaldo en el esfuerzo para garantizar al máximo, estrictamente el respeto de los derechos humanos, como usted hacía referencia. Que desde el Parlamento español no establecemos distinciones entre paramilitares y grupos guerrilleros, no hay ninguna distinción, cuentan todos con nuestro más absoluto rechazo y con nuestra demanda firme de que pongan fin a la violencia, porque el pueblo de Colombia se lo merece.

Yo quería preguntarle dos cosas, en primer lugar: decir que agradezco y agradecemos el Grupo Socialista, su voluntad de abrir desde la soberanía de su país, abrir transparentemente la ley de Justicia y Paz, su ejercicio, su aplicación, su contenido, para que puedan pronunciarse sobre ellas expertos, representantes parlamentarios en la fórmula que se articule y sepa que cuenta, por supuesto, con nuestra disponibilidad, para contribuir a ese esfuerzo en la voluntad de ayudar a Colombia a construir un futuro mejor.

Yo quería hacerle dos preguntas. La primera, ha hablado usted de desmovilizaciones, pero no todas las desmovilizaciones tienen éxito. La experiencia del El Salvador en ese sentido es muy triste y muy preocupante, aumentó la violencia exponencialmente más de 100 por ciento. ¿En qué grado las desmovilizaciones que se producen son permanentes?

En segundo lugar: en todo este proceso de desmovilización, podríamos decir que Colombia se encuentra en conflicto, pero al mismo tiempo se encuentra ya también en situación de posconflicto ¿cómo se articulan esas dos etapas que tienen un marco convivencia, incluso de ejercicio desde la autoridad no necesariamente igual?

Y finalmente una cuestión a la que no se ha hecho referencias, así directamente. Decía usted y ahora lo acordaba, la importancia de la colaboración de las autoridades de Ecuador, aquí sabemos perfectamente cómo el terrorismo –sobretodo cuando se siente hostigado-, busca santuarios, busca lugares donde poderse refugiar desde los que poder planificar u organizar sus actuaciones. Eso es claro también en un territorio tan vasto y tan geográficamente complejo como las regiones en que ustedes viven.

¿Qué cree que debe hacer España, qué valor da usted, por ejemplo, al ejercicio que se ha impulsado de cooperación entre Colombia y Venezuela, con el respaldo de Brasil y de España para que se establezca una cooperación policial, judicial y más allá, entre los dos países?, ¿cabe eso, extenderlo a otras fronteras?, ¿podemos plantear nuevas etapas o todavía en qué fase realmente estamos de esa?

Diputada: El Estado español no puede permanecer indiferente al drama colombiano por razones históricas y porque somos uno de los mayores consumidores de cocaína.

Le confieso que he estado en esta sala con muchas inquietudes han transmitido bastante de la Asamblea de la Sociedad Civil por la paz de Colombia.

Parte de estas inquietudes, Usted se ha encargado de desvelar como la acerca de la impunidad de los grupos paramilitares, pero tenemos conocimiento de que la masacre de San José de Apartadó intervinieron fuerzas del Estado. Siguen nuestras inquietudes en cuanto a riesgos de etnocidio de la etnia milenaria de la familia Arawak, parece ser que poblaciones indígenas son desplazadas por motivos económicos.

Señor Presidente, nuestro grupo cree que el pueblo español tiene que ser solidario con el sufriente pueblo colombiano, vamos a apoyar las iniciativas de la Unión Europea para monitorizar el proceso de paz y de transparencia. Le exhortamos a seguir avanzando en este camino y esperamos que algún día podamos, realmente, disfrutar de una paz los dos pueblos.

Luis Humberto Gómez Gallo. Presidente del Congreso de Colombia: Un minuto para agradecerle a su señoría la atención que recientemente me dio al recibirme para conocer el proceso de sistematización y bueno, comentarle que vamos a avanzar en el tema del archivo digital y que la ayuda de ustedes va a ser muy importante para eso.

Lo segundo es comentarle que tan pronto llegue a Colombia, nombramos la comisión Interparlamentaria, he preguntado, me han dicho que 6 Senadores y 6 Representantes, conformaremos una comisión de igual número en Colombia y lo otro es comentarles que sería muy importante tener la oportunidad de que una comisión de senadores que va a viajar de Colombia ante el Parlamento de Estados Unidos, el Parlamento Europeo y nos gustaría mucho tener la oportunidad de reunirnos con el Parlamento, ambas cámaras, en España, para explicar realmente el tema de la ley de Justicia y Paz.

Basta con que se explique realmente las bondades que ella tiene, para que se desarmen los argumentos de quienes han querido desinformar y estamos seguros, vamos a encontrar solidaridad y respaldo en una ley que está muy lejos de la impunidad.

Álvaro Uribe Vélez, presidente de la República: Mil gracias por las intervenciones de todos ustedes.

El Honorable Senador Fraga coincide con la Honorable Diputada, sobre dudas de impunidad derivada de la ley.

Quiero decirles esto: la ley busca un balance entre paz y justicia.

En el pasado eran unas leyes solamente de paz sin justicia, sin reparación, pero es una ley de paz, en nombre de la paz no puede ser de impunidad, pero en nombre de la justicia no puede ser de sometimiento.

Es una ley de paz con justicia y reparación a las víctimas, que no una ley de sometimiento.

Claro, hay sentencias cortas, hay beneficios jurídicos. Las sentencias serán entre 5 y 8 años. Esas sentencias cortas en un proceso de paz no quieren decir que haya impunidad. Repito: no hay amnistía ni indulto para delitos atroces, no hay lavado de enriquecimiento ilícito, hay que entregarlo –confiscarlo en su totalidad-, no se modifica la prohibición constitucional para que vayan al Congreso de la República personas responsables de delitos diferentes a los políticos o al homicidio culposo.

Si hubiera una razón de ustedes dos, que han preguntado sobre la eventual impunidad –y quiero aclararle a la honorable Diputada, que cuando se dice una ‘ley de impunidad y amnistía para los paramilitares’, hay equivocación doble porque no es de impunidad y no es para los paramilitares, es para todos. Pero si hubiera alguna pregunta específica de los temas que los han llevado a albergar dudas sobre la impunidad, con el mayor gusto los escucharía, que esto es lo que les puedo explicar en esta parte, abreviando.

El Honorable Senador Bonnet pregunta por el proceso de aprobación, de certificación, de legitimidad constitucional de la ley.

La ley se discutió durante casi dos años. Un debate intensísimo, con total transparencia, a penas se aprobó hace dos semanas. Yo me propongo sancionarla en los próximos días. Seguramente la demandarán ante la Corte Constitucional, equivalente al Tribunal Constitucional de España.

La legitimidad que tiene ahora es su aprobación en el Congreso, después de casi dos años de un debate con todas las cartas sobre la mesa. ¡Claro!, hay opositores, hay objeciones de nacionales y de extranjeros, que son estas a las que nos venimos refiriendo.

Pregunta el Honorable Senador Anazarasty, ‘¿hay ETA en Colombia?’: yo no sabría decirle.

Cuando era candidato a la Presidencia sufrimos varios atentados y algunos se evitaron. Las autoridades de la época dijeron que eran con artefactos terroristas donde probablemente había influido o ETA o el IRA; pero no tengo bases para comprometerme con una respuesta de esa naturaleza. La justicia en Colombia está reclamando unos irlandeses por apoyo a la Farc, ellos salieron del país, hoy son prófugos de la justicia colombiana.

Pregunta también el Senador: ‘¿cuál puede ser la razón entre la Secretaría Iberoamericana, próximamente a iniciar actividades, y la OEA?’. Inicialmente, uno las ve complementarias. Los dos temas que más tratamos para la creación de la Secretaría de la Unión Iberoamericana, son el tema de gobernabilidad y el tema de cohesión social. Y en el tema de cohesión social, educación.

Cuando veo ahora el esfuerzo del G – 8, de algunos países europeos sobre África para derrotar la pobreza, añoro que el esfuerzo de la Organización Iberoamericana sea el equivalente para derrotar la pobreza de América Latina.

Hay que mirar la evolución con mucho cuidado. Teóricamente podría haber colisiones de competencias, pero hay que confiar en el tacto, en el talento de quienes dirijan la OEA y quienes habrán de ser los directores de la Secretaría Iberoamericana, para que en lugar de colisiones de competencia haya armonía, complementariedad.

Por supuesto que es una nueva institución y ustedes saben que cada institución es una especie de control de otra, que ejerza actividades semejantes.

El honorable diputado Rafael Estrella pregunta por las desmovilizaciones, su carácter permanente o reincidente.

En estos 13 mil casos de desmovilización que llevamos hasta ahora, que empezaron hace tres años –el Gobierno cumplirá tres años ahora en agosto-, ‘¿qué porcentaje de reincidencia ha habido?’: un dos por ciento.
Y el informe que he tenido de las Fuerzas Militares y de Policía es que se ha frenado muchísimo la capacidad de reclutar jóvenes por parte de la guerrilla y paramilitares. El Gobierno está haciendo un gran esfuerzo en materia de reinserción que le vale este año cerca de 100 millones de dólares.

Ahora, a cada desmovilizado le estamos dando la oportunidad de educación, orientación sicológica, un ingreso y estamos procurando que, a medida que pasen un tiempo en el proceso de desmovilización podamos encontrarle empleo con proyectos productivos. No es fácil, hay mucha prevención, que hay que irla venciendo, pero en esa tarea estamos.

Es muy difícil manejar un grupo de 13 mil desmovilizados, que hoy manejamos y que puede llegar a ¿cuánto Juan David? (Colombia tiene un siquiatra y otro que va a quedar de siquiatra. El siquiatra es el Alto Comisionado de Paz, el doctor Luis Carlos Restrepo, que yo quisiera que ustedes lo conocieran aquí. Y el otro, el que va a quedar de siquiatra, es Juan David Ángel, quien es el responsable del proceso de atención a los reinsertados, a los desmovilizados).

Pregunta el honorable Diputado Estrella, el papel de España para promover la cooperación de Venezuela con Colombia y otros países y pregunta por cooperación judicial. Hoy se firmó un convenio de cooperación judicial.

En Colombia la Fiscalía es independiente, aquí nos acompaña el señor Fiscal General de la Nación –no sé Fiscal, con la venia del Presidente, si usted quisiera agregar algo con la firma de ese convenio-.

Luis Camilo Osorio. Fiscal General de la Nación: Básicamente estamos ampliando instrumentos de cooperación en materia de terrorismo, en materia de lucha contra el narcotráfico, con blanqueo de capitales y vamos a utilizar comisiones mixtas de investigación, a utilizar todos los mecanismos de agentes encubierta, de entregas vigiladas, entregas controladas, validez de información en línea y mantener una cooperación más amplia a la que ya venimos teniendo muy estrecha.

Presidente de la República: La solicitud permanente de nosotros a nuestros vecinos es: ‘apóyenos, hoy por nosotros mañana por ustedes’.

Los países vecinos nuestros han sufrido nuestra violencia. Cuando nosotros tenemos éxito en uno de los departamentos fronterizos en el control del secuestro, se pasan a secuestrar al otro lado. Esto es una amenaza para toda la región.

Ahora, tenemos que manejar las relaciones de nuestros vecinos con mucha prudencia. Yo decía ahora, al medio día que hay tres características en el manejo de las relaciones internacionales de Colombia con los vecinos: prudencia verbal, solidaridad en la actitud y buscar eficacia en la acción.

Y fue muy grato recibir esa llamada del Presidente del Ecuador sobre un hecho tan efectivo de cooperación. Ahí vamos trabajando en eso y por supuesto, es muy importante el apoyo de España. Y para ese interés especial de Colombia será muy importante una acción permanente de la Secretaría Iberoamericana.

Usted me llama la atención sobre la buena idea de que una vez este funcionando esa Secretaría, apelemos a ella para que nos ayude en ese proceso de obtener mayor cooperación de nuestros vecinos.

La honorable Diputada también se refería al caso de San José de Apartadó. Lo está investigando la Fiscalía, honorable Diputada.

Inicialmente se dijo que era el Ejército, con el debido respeto por la Fiscalía le pregunté al señor Fiscal si había evidencias de eso y hasta cuando hablé la última vez con él, me dijo que no tenía evidencias de eso.

A nosotros no nos ha temblado la mano para desvincular personas de la Fuerza Pública vinculadas a delitos. El año pasado apareció que unos soldados, infortunadamente, dieron muerte a unos militantes del Eln. Los soldados dijeron que era que les habían disparado, lo que dice la Fiscalía es que no. Entonces, les dieron muerte en condiciones de indefensión, por fuera de combate. Están en la cárcel.

Mi instrucción al Ministro de Defensa y a la Fuerza Pública, ha sido: contemos nuestros errores antes de que tengan que venir a sacarnos la verdad.

Si yo tuviera alguna evidencia, honorable Diputada, algún motivo de íntimo convencimiento, habría separado ya a los responsables. Pero no he podido tener una sola evidencia por la parte administrativa ni la conozco aún, de la administración de justicia.

Allá hay que contemplar todas las hipótesis. San José de Apartadó ha sido utilizado por la guerrilla y masacrado por la guerrilla. Se ha criticado mucho porque entramos la Policía allí –tengo la tesis de que no puede haber un milímetro cuadrado el territorio colombiano sin presencia institucional-. Lleva un mes la Policía, después de que no se podía entrar. Creo que no hay una queja contra ellos.

Comparto su preocupación por los Arhuacos. Le quiero decir que yo me posesioné el 7 de agosto del 2002 y antes de las 6 de la mañana, del día siguiente, estaba en la ciudad de Valledupar que está en la base de la Sierra Nevada donde reside esta comunidad indígena. Eso estaba perdido allá, honorable Diputada. Unas carreteras controladas por la guerrilla y algunas empresas agropecuarias controladas por los paramilitares.

Un sector de la Sierra Nevada en coca, para alimentar a la guerrilla y otro en coca para alimentar a los paramilitares. Eso se ha recuperado bastante y la decisión nuestra es sacarlos a todos de allá.

Hice un Consejo Comunitario en un bellísimo sitio de esta comunidad, de allá es la Ministra de Cultura (María Consuelo Araujo) -y yo digo que ella es la princesita arhuaca más linda del mundo-. Y en ese Consejo Comunitario concurrió la comunidad indígena a la que usted refiere, en un sitio de la Sierra Nevada precioso que se llama Nabusimake, ¡precioso, precioso!

¿Qué me dijeron ese día?, me dijeron: ‘durante muchos años fuimos presionados por la guerrilla, no nos defendió el Ejército. Después llegaron los paramilitares, no nos defendió el Ejército. Los guerrilleros nos mataban por cooperar con los paramilitares y los paramilitares nos hubieran matado por cooperar con la guerrilla’ Y llega un indígena de esos y dice con su sentido común: ’y ahora llegó el Ejército de Uribe. Ahora que llegó Uribe a la Presidencia nos mandó el Ejército’.

Entonces les expliqué, con mucho interés, que nosotros no podemos permitir que sigan entre paramilitares y guerrilla, hay que protegerlos institucionalmente.

Honorable Diputada, mi percepción, me daría mucha tristeza estar equivocado, es que hemos mejorado mucho allá. ¿Sabe qué hice?: nombré un coronel del Ejército como enlace de constructor de confianza con esa comunidad indígena, porque me dijeron: ‘es que ya no sabemos quién viene. Llegan con el mismo uniforme y no sabemos si son guerrilleros, paramilitares o soldados’.

Entonces nombré un coronel del Ejército como enlace permanente entre la comunidad indígena y el Ejército. Se ha construido confianza. Yo creo que eso va mejor. Yo le rogaría, si usted tiene informaciones, ojalá fuera, de que yo esté equivocado, se las recibo, se las recibo muy constructivamente porque estoy personalmente interviniendo en el tema para reconstruirle condiciones de tranquilidad a esta comunidad.

Esa sería mi respuesta Presidente.

Muchas gracias.

 
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