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CONGRESO INTERNACIONAL DE RIESGOS PROFESIONALES
Mayo 18 de 2005 (Bogotá, Cundinamarca)

Compatriotas:

Quiero dar un saludo muy afectuoso a todos. Expresar nuestra bienvenida a quienes nos acompañan de la comunidad internacional en este foro, que consideramos de gran importancia.

Quiero enmarcar el tema de la seguridad social en lo que, a mi juicio, deben ser los parámetros para entrar a clasificar las democracias latinoamericanas.

Creo que, equivocadamente, se viene hablando en América Latina de gobiernos democráticos de derecha y de gobiernos democráticos de izquierda. Equivocadamente, porque eso no corresponde al momento histórico. Porque eso correspondía a las épocas de las dictaduras. Además, inconvenientemente, porque lo único que ha hecho es generar polarizaciones, que hacen mucho daño, como la que acabamos de ver en el caso de la elección del Secretario General de la Organización de Estados Americanos, y que por fortuna pudimos finalmente superar.

Y tampoco corresponde a los resultados prácticos, porque ya en la práctica, cuando pasa el discurso electoral es prácticamente imposible diferenciar un gobierno comprometido con la democracia, de otro igualmente comprometido con la democracia a la luz de si son de izquierda o de derecha.

He creído que los parámetros contemporáneos que deben utilizarse para calificar nuestras democracias deben ser otros. Hemos propuesto que se miren estas democracias a la luz de la seguridad, a la luz de la transparencia, a la luz de la institucionalidad, a la luz de la cohesión social y a la luz de las libertades.

Eso permite definir si una democracia es institucional o caudillista, si una democracia está regida por el ordenamiento jurídico o por caprichos personalistas, si una democracia es progresista o retardataria.

Por ejemplo, en el campo institucional, Colombia es un país de instituciones bastante independientes. El Presidente de la República no tiene facultades para definir una política de tarifas de servicios públicos. Puede proponerla, pero finalmente hay una comisión independiente. No tiene facultades para definir una programación de televisión. Puede hacer sugerencias, pero finalmente hay una comisión independiente.

Los delegados internacionales que hoy nos visitan encuentran una Nación que ha avanzado muchísimo en institucionalidad. Y a mi juicio, una democracia moderna para considerarla si es progresista o retardataria, debe obedecer al respeto de la institucionalidad independiente. De lo contrario se convierte en una democracia caudillista, en una democracia personalista.

Tema bien importante dentro de esos cinco parámetros es el tema de la cohesión social, la construcción de justicia social. Creo que es mucho más importante retar a estas democracias en los resultados, que simplemente examinarlas por los discursos de sus voceros.

El tema de cohesión social en América Latina tiene que ser un tema más de resultados, que un tema de discursos electorales. Colombia viene haciendo un gran esfuerzo en materia de cohesión social.

Déjenme expresar lo siguiente: ustedes, apreciados delegados internacionales, encuentran un país cuya fotografía más general muestra un 48 por ciento de la población por un lado y un 52 por ciento por otro lado. Ese 52 por ciento vive aún en condiciones de pobreza deplorable, que tenemos que superar.

Cuando empezó este Gobierno, la pobreza estaba en el 59. Estamos trabajando para que Colombia, cuando cumpla el segundo centenario de vida independiente, haya reducido la pobreza a no más del cinco por ciento.

Pero el otro 48 por ciento de la sociedad colombiana vive en un modelo respetable, en un modelo que se puede mostrar en cualquier parte del mundo. Y lo que hay que preguntarse es: ¿cuál es la causa de ese 52 por ciento de pobreza en Colombia? ¿El 48 restante? No.

Como lo vamos a ver enseguida, al examinar el tema de la seguridad social, para ir pasando de lo más general a lo más específico, ese 48 tiene inmensas responsabilidades sociales con el conglomerado.

A mi juicio, las grandes causas determinantes de la pobreza en Colombia, que ha sumido a este 52 por ciento, han sido el terrorismo, el narcotráfico y la corrupción. De ahí que este país tiene que superar estas causas.

Espantaron la inversión, expulsaron 4 millones de colombianos al extranjero, han producido un desplazamiento interno de dos millones, frenaron la expansión de la economía, y todo ese volcamiento de desplazados de la ruralidad colombiana a estas grandes ciudades no pudo encontrar una economía en crecimiento, fuerte, que los acogiera, que los absorbiera, y tuvieron que sujetarse, someterse simplemente a expresar su pobreza en la economía callejera.

La seguridad social de Colombia nosotros la miramos dentro de una dimensión más amplia. Este Gobierno, para construir confianza en esta Nación, ha venido trabajando tres ejes. El eje de la Seguridad Democrática, la derrota del terrorismo, la seguridad para todos nuestros compatriotas, independientemente de su grado de oposición o de su grado de identificación con las ideas de gobierno. Seguridad Democrática para todos los colombianos.

El tema de la transparencia, y el tema de la reactivación económica y de la reactivación social. Esa reactivación social, que corresponde a ese parámetro de la cohesión social, la hemos desagregado en lo que llamamos siete herramientas de equidad: el avance de la Revolución Educativa, el avance de la protección social, el impulso de la economía solidaria, avanzar hacia un manejo social de los servicios públicos, hacia un manejo social del campo, el país de propietarios y la calidad de vida urbana, que se expresa por ejemplo en la circunstancia de que con un 70 por ciento de financiación del Gobierno Nacional, hoy se está trabajando en sistemas de transporte masivo en tres ciudades.

Bogotá, al terminar este Gobierno, tendrá más de 80 kilómetros de transporte masivo. Y se está trabajando en la ciudad de Cali, en la ciudad de Pereira y en otras ciudades como Barranquilla, Cartagena, Bucaramanga y el Valle de Aburrá. Estamos en las vísperas de las nuevas licitaciones.

En el tema de la expansión de la protección social estamos trabajando no solamente en el tema de lo que se ha conocido propiamente como seguridad social, sino en un área mucho más amplia, en el área de familias educadoras, de familias guardabosques, en el incremento de nuestras responsabilidades con los desplazados, en un programa de reinserción que beneficia hoy a 12 mil reinsertados de los grupos terroristas, con un programa vasto de atención social al pueblo colombiano, a pesar de todo lo que falta.

El tema de la seguridad social. Creo que es bien importante notar lo que definió la Constitución de 1991 en Colombia. Aboga por una seguridad social que avance gradualmente hacia la universalidad eficiente y al mismo tiempo solidaria, cuyos actores deben ser el Estado como titular del monopolio de la reglamentación y de la supervisión, y también participante en la prestación del servicio, pero no de manera exclusiva, en la prestación del servicio pueden participar los particulares.

¿Cuál fue el paso importante? Que se abrió la posibilidad de que participen los particulares en la prestación del servicio, pero sin afectar la solidaridad. Entonces ahí, al mirar esa solidaridad en la seguridad social de Colombia, empezamos a ver si el 48 por ciento ha tenido responsabilidades sociales con el conglomerado o no las ha tenido. Empezamos a ver si en este país hay esfuerzos por la cohesión social o no los hay.

Veamos, por ejemplo, cómo se traduce esa solidaridad constitucional en la práctica.

Primero: el sistema de cotizaciones. El mayor esfuerzo lo tiene que hacer el empleador. En muchos países el sistema de cotizaciones está a cargo exclusivamente del trabajador, aun en países que se autodenominan de izquierda.

Cuando vemos aquí pensiones, la cotización básica pensional de 13 y medio puntos, corresponden 10 puntos al empleador, tres y medio al trabajador.

Veámoslo en salud. La cotización básica 12 puntos, corresponden 8 puntos al empleador, cuatro al trabajador.

Y en riesgos profesionales -el tema que en buena hora concita este seminario- la totalidad de la cotización está a cargo de los empleadores. Primera expresión de la solidaridad.

Segunda expresión de la solidaridad. Creamos fondos de solidaridad tanto para salud, como para pensiones. Los trabajadores de equis nivel de salarios hacia arriba, tienen que cotizar al Fondo de Solidaridad Pensional. Y de los 12 puntos de cotización al Régimen Contributivo de Salud, un punto se destina a subsidiar lo que se llama, o a financiar, a cofinanciar lo que se llama el Régimen Subsidiado de Salud

Y veamos otra expresión de solidaridad. Independientemente de que el afiliado seleccione una empresa promotora de salud estatal o privada, hay solidaridad. ¿Cómo se da esa solidaridad? En cualquiera de ellas, el plan obligatorio de servicios tiene que ser igual para el trabajador, independientemente de su nivel salarial.

El trabajador que gana un millón, tiene que tener el mismo plan obligatorio de servicio que el trabajador que gana 400 mil.

Hay un esquema de solidaridad al interior, donde lo que le sobra al trabajador de altos ingresos del conjunto de su cotización para pagar el costo de su plan obligatorio de salud, se traslada para completar lo que le falta al trabajador de bajos ingresos.

La compensación se hace en cada entidad a su interior y hemos avanzado machismo para que todas las entidades y todos los afiliados participen en el Sistema Nacional de Compensación. Para que aquella entidad que por la estructura de ingresos de sus afiliados tenga déficit, reciba del Sistema Nacional de Compensación el equivalente a ese déficit y por lo menos se garantice su equilibrio.

Y aquella entidad que por la estructura de ingresos de sus afiliados tenga superávit, ese superávit lo traslade al Fondo de Solidaridad para ayudar a poner en equilibrio a aquellas entidades que están en déficit.

El sistema pensional. Colombia introdujo el sistema de las cuentas individuales, el sistema de capitalización, pero no eliminó el sistema de prima media.

Desde 1994 hemos visto el funcionamiento de ambos. El país ha estado en un proceso serio y detallado de observación de cómo se comportan ambos.

Algunas personas han dicho que no ha crecido la afiliación, la cobertura. En muy buena parte le asiste la razón. Apenas empezamos a ver una recuperación de la dinámica de ampliación de cobertura ahora.

¿Cual ha sido la causa? ¿El sistema? No, porque el costo es el mismo, la causa ha sido que ha correspondido la época a una época de inmensas dificultades en la economía colombiana.

Entre 1994 y el año 2000 el desempleo abierto en Colombia pasó del 7 y medio por ciento a casi el 20 por ciento. En esa misma época el desempleo de jefes de hogar paso del cuatro al diez por ciento, Por fortuna un desempleo que iba para el 25, logramos frenarlo y hoy ya lo tenemos entre el 11 y el 13, ojalá podamos terminar el año entre el 10 y el 12.

Eso nos ha ayudado a que se reinicie la afiliación de los trabajadores al sistema de seguridad social en el área de pensiones.

Por ejemplo, entre enero y febrero de este año, el Seguro Social captó 24 mil afiliados más a pensiones y los fondos privados de pensiones captaron 100 mil afiliados más, solamente entre enero y febrero de este año.

En el consolidado del sistema hoy tenemos más de 600 mil nuevos afiliados en lo que va corrido de este Gobierno.

Por un lado, la transición ha sido difícil porque le ha costado al Estado muchísimo en términos fiscales, pero por otro lado ha sido bondadosa, porque un país que pasó sin ahorrar entre 1993 y los años recientes, ha tenido en el crecimiento de las reservas de los fondos de pensiones la única fuente de ahorro.

Me preguntaría qué le habría pasado al déficit fiscal de este país, al endeudamiento público, a la tasa de interés, si en medio de ese creciente desahorro de los sectores público y privado, no hubiéramos tenido esa nueva fuente de ahorro que por fortuna ha funcionado que es el sistema de los fondos privados de pensiones.

Confío que con las reformas que se han venido introduciendo en el Honorable Congreso, varias en este Gobierno, la ley pensional de diciembre de 2002, el acto legislativo que ahora está en curso y que necesitamos aprobarlo porque el costo actuarial de las pensiones en Colombia, representa el 190 del PIB.

La reforma que hemos hecho en 152 empresas del Estado para que esas empresas recuperen su viabilidad, confío en que eso nos vaya conduciendo en el camino del equilibrio en materia de la deuda pensional. En buena hora el país ha venido con todo empeño sacando adelante esas reformas.

En el régimen contributivo de salud, tenemos tanto el Seguro Social como el sistema de las EPSs. En las EPSs las tenemos privadas del sistema privado ordinario y también cooperativas. Allí se ha presentado un crecimiento enorme de afiliados. Pasamos de tener tres millones y medio de afiliados en el año de 1993 a unos 15,
16 millones de beneficiarios a la fecha. Ese crecimiento ha sido bien importante.

La primera decisión que tomamos en esa materia, es que se generalizara y se obligara en todo el país a la afiliación, a la cobertura de la familia del afiliado. Antes no existía. Apenas en unas pocas regiones del país se había avanzado en cobertura familiar. Hoy la cobertura familiar es una exigencia universal en toda Colombia.

El sistema de riesgos profesionales, como lo acaba de mencionar el doctor Quinche, presidente del Seguro Social, es sano y confiable, tanto en el sector privado como en el Instituto de los Seguros Sociales. Y ha crecido muchísimo, ha crecido muchísimo.

En agosto de 2002 teníamos 4 millones 212 mil 504 afiliados al Sistema de Riesgos Profesionales. En febrero de este año completamos cuatro millones 912 mil, un crecimiento de 696.500 afiliados.

Y qué bueno ver que también hay un crecimiento proporcional de la demanda del servicio, porque algo que estaba pasando en Colombia es que no había demanda del servicio, por carencia de afiliación, por carencia de protección.

Las reservas son sanas, el crecimiento va veloz. Este Gobierno tomó la decisión de facilitar el acceso al Sistema de Riesgos Profesionales de los trabajadores independientes. Eso ha ayudado muchísimo a que los trabajadores independientes se vinculen.

Pero con nada de esto podemos estar contentos en un país que tiene un 52 por ciento de pobreza. La tarea tiene que ser de todos los días, de todas las horas con gran empeño.

Nosotros necesitamos llegar cuanto antes a la cobertura universal en salud. Además del sistema que se llama régimen contributivo, tenemos el régimen subsidiado para aquellos colombianos que por su nivel de ingresos o la informalidad de su actividad laboral, no alcanzan a afiliarse al régimen contributivo.

Este Gobierno encontró, en cifras grandes, 10 millones de afiliados al régimen subsidiado. A la fecha tenemos 14 millones 900 mil. Hemos crecido en ese Gobierno 4 millones 900 mil el número de afiliados al régimen subsidiado de salud, pero no estamos contentos. Necesitamos llegar a 22 millones de afiliados.

Confiamos terminar este año con cerca de 18 millones. Hemos introducido unas reformas importantes: primero, el Congreso nos aprobó una proposición para que en adelante solamente entidades sin ánimo de lucro, puedan ser administradoras del régimen subsidiado de salud.

Tomamos la decisión administrativa de reducir los costos de administración del régimen subsidiado de salud del 15 al 8 por ciento, hemos denunciado la corrupción en donde la hemos conocido. No nos ha temblado la mano para entrar, a través de la Superintendencia de salud, a tomar las decisiones que se requieran y la vamos a derrotar totalmente.

El Congreso de la República está tramitando la nueva ley de salud. Esa ley nos va a ayudar muchísimo porque introduce mecanismos para tener mejores controles en la contratación, en la selección de las ARS y en la ampliación de los recursos de prevención y de educación sobre cuyo manejo, que es un manejo descentralizado, que escapa al alcance del Gobierno Nacional, hay bastantes quejas.

Confío que con los nuevos recursos que trae esa ley y que con los nuevos esquemas de administración, esa ley nos va a ayudar a llegar a esa meta rápidamente de tener 22 millones de colombianos en el sistema de subsidios y de depurar el sistema y eliminar del sistema cualquier vestigio de corrupción.

Con el Ministro de Hacienda (Alberto Carrasquilla) y el Ministro de Protección (Diego Palacio), para apoyar la norma del Congreso, estamos explorando la siguiente decisión: hasta el momento este Gobierno ha invertido 700 mil millones en saneamiento hospitalario, de hospitales que no le corresponden (departamentales, municipales), de las ESES del Seguro, porque hemos avanzado bastante en la reforma del Seguro pero falta muchísimo.

Nosotros hemos reformado 152 empresas del Estado. Si me dijeran: ¿dónde está el gran reto de lo que falta? Diría yo en muchos hospitales públicos donde todavía no han podido llegar la reforma, en las clínicas del Seguro Social y en unas reformas que confiamos el doctor Gilberto va a sacar adelante en lo que se llama la EPS y el Sistema de Riesgos Profesionales del Seguro, para hacer un Estado sostenible.

Nosotros no estamos en la modalidad privatizadora de América Latina de los 90. Aquí hay un espacio total al sector privado, pero un Estado que no abandona sus responsabilidades. En lugar de la propuesta privatizadora, la propuesta nuestra ha sido Estado sostenible. Porque la posición más fácil es la de que, en nombre de que no se es privatizador, no le meten la mano al Seguro. Entonces mantienen un discurso entre comillas socialdemócrata, no reforman el Seguro y después resulta que lo dejaron quebrar y lo dejaron desparecer.

Nosotros hemos preferido enfrentar la crítica, involucrarnos en la reforma del Seguro, pero con un objetivo: salvarlo. Es mejor pagar el costo político de la crítica y mostrar como resultado en el mediano y largo plazo un Seguro Social salvado, que simplemente mantener un discurso cómplice con los malos manejos, darle la espalda a la problemática y después recoger como cosecha el resultado de un Seguro Social totalmente quebrado y desaparecido.

Ustedes pueden tener la certeza que vamos a continuar con el propósito de salvar el Seguro. Hay que hacer grandes esfuerzos: esfuerzos del presupuesto, esfuerzos de la administración, esfuerzos de las instituciones políticas de la Nación como el Congreso y esfuerzos de los sindicatos de los trabajadores del Seguro.

Llamo a los sindicatos a que nos ayuden. Por ejemplo, anoche veíamos anoche en Cartagena que estamos a punto de que una cooperativa de trabajadores contrate el manejo de una de las clínicas del Seguro. Ese sería un magnífico ejemplo. Eso es ir haciendo el tránsito que Colombia necesita del sindicalismo reivindicativo tradicional al sindicalismo participativo. Y mejor que seguir teorizando sobre el tema es dar un paso de la teoría a la práctica para que eso nos cree un gran ejemplo.

Qué bueno que rápidamente los colombianos puedan ver que se ha firmado ese convenio de manejo de una de las clínicas del Seguro Social con la misma organización de trabajadores. Ese es un gran paso para adelantar todo lo que nos falta en el proceso reformista del Seguro Social. Vamos a seguir en esta tarea, pero no podemos quedarnos solamente allí.

Celebro inmensamente los convenios laborales que hoy se han suscrito. Este país, por múltiples causas, una de ellas la violencia, tiene 4 millones de personas que han sufrido pérdida de capacidad. Se ha avanzado en lo legal y lo importante es que se avance en lo práctico.

Agradezco inmensamente a las empresas privadas que conjuntamente con el Seguro Social están en la tarea de darles una oportunidad laboral a nuestros compatriotas que han perdido capacidad. Un paso necesario en la construcción de una Nación con cohesión social, en la construcción de una Nación solidaria.

Nosotros hemos crecido enormemente la capacitación en Colombia. Cuando este Gobierno llegó, apreciados visitantes internacionales, el Servicio Nacional de Aprendizaje capacitaba un millón de colombianos por año. Este año capacitará más de tres millones y confiamos que el año entrante esté capacitando cuatro millones. Hace parte de la Revolución Educativa. Pero lo más importante es que ya entró en la capacitación de las personas que han perdido capacidad.

Es muy importante ver que mientras la clínica San Pedro Claver del Instituto de los Seguros Sociales nos muestra estos ilusionantes avances en las terapias de recuperación de personas que han perdido capacidad, también está el Sena abriendo espacios de capacitación laboral a las personas que han perdido capacidad. En Suba, con una organización religiosa privada, ya tenemos el primer convenio del Sena capacitando en Bogotá más de dos mil personas que han perdido capacidad.

Qué bueno pues este esfuerzo del sector privado, este esfuerzo del Seguro Social, y lo importante es mostrarlo masivamente.

Y una de las empresas aquí presentes, Paz del Río, cuando este Gobierno empezó la administración se decía: “esa empresa ciérrenla, está quebrada”. Llevaba muchos años quebrada. ¿Qué hicimos nosotros? Allí propusimos la tesis de pasar del sindicalismo de reivindicación al sindicalismo de participación. Los trabajadores renunciaron a prestaciones, nos ayudaron los pensionados. Esa empresa, que estaba a punto de cierre, el año pasado produjo más de 100 mil millones de utilidad. Quién representa hoy al gerente se comprometió conmigo, que ya están comprando la maquinaria para renovarla, para ponerla en la vanguardia competitiva, para que esa empresa perdure por los siglos de los siglos en favor de los trabajadores colombianos.

Cuando este Gobierno empezó, esa empresa tenía una participación accionaria de trabajadores del 9 por ciento. Era una vergüenza. Los que se sintieron quebrados en esa empresa, para lavarse las manos, les dieron acciones a los trabajadores y los dejaron con el problema. Nosotros hemos pasado esa participación al 48 por ciento y pusimos todas las bases para el resultado que hoy está mostrando la empresa, una empresa de los trabajadores en un 48 por ciento, que está saliendo adelante, que era un moribundo y hoy es una empresa rejuvenecida, una empresa próspera, una empresa que muestra que este país puede ser un gran constructor de cohesión social.

Los invito pues a que pensemos en estas democracias de América Latina, no en función de titulares de discurso político que califican a unas como de izquierda y descalifican a otras como de derecha, lo cual es totalmente obsoleto, impráctico, polarizante e inconveniente.

La calificación moderna es preguntarnos cómo van estas democracias de América Latina en seguridad, cómo van en transparencia, cómo van en respeto a la institucionalidad independiente, cómo van en cohesión social y cómo van en respeto a las libertades públicas.

Todo lo que podamos avanzar en materia de seguridad social, en materia de riesgos profesionales, es un avance en cohesión social, es un avance en construcción de capital social, es un avance en construcción de unión de ciudadanía, es un avance para que nuestras sociedades no se polaricen más.

Muchas gracias a todos por venir a Colombia a este evento”.

 
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