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FORO REGIÓN CARIBE, FUTURO Y PERSPECTIVA 2019
Noviembre 18 de 2005 (Barranquilla – Atlántico)

Compatriotas:

Antes de entrar en el tema, quería transmitir a ustedes algunas noticias del día de hoy.

Uno de los afanes de la política de Seguridad Democrática ha sido la derrota del secuestro. En un país con tres mil secuestros al año, que teníamos, no hay inversión, no hay presente, no hay futuro.

Hemos venido reduciendo ese secuestro. El primer año en un 27 por ciento, el segundo año en un 35 (por ciento), este año se reduce en casi un 60 por ciento.

Hoy fueron rescatados dos ciudadanos de muy escasos recursos que el ELN había secuestrado en un pueblito de Antioquia que se llama Versalles, hace dos semanas. Quiero, desde aquí, quiero enviar un saludo y la gratitud a la Fuerza Pública por ese rescate.

Al llegar a la ciudad de Barranquilla, el señor General Peña (Justo Eliseo, comandante de la Primera División del Ejército) me dio la noticia de que ocho integrantes de la Farc, de la Sierra Nevada de Santa Marta, desertaron y entregaron 16 fusiles. Serán tratados con la generosidad propia del pueblo colombiano.

La verdad es que el tema de seguridad es de gran importancia en la Costa Caribe. La festividad caribeña no es superficialidad, la festividad caribeña —y así se infiere sobre los estudios profundos de la Batalla de Flores- es la expresión de un pueblo en cuya personalidad subyace la adhesión al orden y el rechazo a la violencia. Así lo entiendo y lo reconozco yo, honorable representante Armando Benedetti, cuando usted, en su ponencia, se refería a algunos de los prejuicios que sabiamente el historiador barranquillero Eduardo Posada Carbó ha venido derrotando, primero en su tesis sobre ‘100 años del Caribe Colombiano’ y después en sus agudos ensayos.

Otra noticia: antes de llegar a este Foro pude hacer un recorrido desde el aire por algunas de las zonas de inundación. Un año muy difícil en materia de inundaciones, tenemos que tener prudencia y calma con la naturaleza pero diligencia para atender a nuestros compatriotas.

Primero, vimos las inundaciones de la quebrada Urey y del río San Jorge en el sur de Córdoba: Montelíbano, los alrededores. Después las inundaciones en esa parte de Antioquia donde va confluyendo con el Caribe, donde Antioquia se va zambullendo en La Mojana: Caucasia, Nechí.

Después en la Mojana, que confluye esa región antioqueña —aquí termina- y empieza Bolívar, Sucre, en un esquinita, Córdoba. Prácticamente las aguas del río Cauca contaminando el sistema de ciénagas. La depresión Momposina, un río de agua dulce, unas tierras donde el país ha puesto tantas esperanzas.

La Mojana es uno de los grandes sueños de Colombia y del Caribe, este Gobierno así lo comprendió, hoy hay tres tramos viales contratados para pavimentar los accesos a La Mojana. Uno por Nechí, otro por Ayapel y otro de 100 kilómetros por San Marcos a La Mojana y a Achí. Valen alrededor de 100 mil millones de pesos. Además de las obras que se han hecho de defensa —no suficientes-, tenemos que buscar 80 mil millones en el Presupuesto Nacional para hacer los diques de defensa de La Mojana.

Y por supuesto, veíamos las inundaciones de los municipios del Atlántico, ribereños del Magdalena y hemos estado informados de lo que ha pasado, también, en la ciudad.

Conmigo está el director del Departamento Nacional de Desastres (Eduardo José González), hemos tenido que estar atendiendo a los compatriotas de Providencia, a los compatriotas del Galeras, a los compatriotas de La Mojana y él va a definir con el señor Gobernador, con los señores alcaldes, unas ayudas del Sistema Nacional de Desastres para poder atender esta emergencia.

Pero venía a mi mente, apreciados compatriotas del Caribe, otra reflexión, nacida de la observación y por supuesto cimentada en las mismas lecturas de Posada Carbó: las plagas, las sequías, las inundaciones, desvirtúan aquel prejuicio de que el hombre Caribe es flojo. Aquí ha sido muy difícil progresar en contra de las amenazas de la naturaleza y el descuido del hombre. No para que se le reclame diligencia para enfrentar la naturaleza, sino para que se le reclame diligencia para hacerla razonable. Ahí tenemos unos grandes retos.

Y por supuesto, cuando se habla con tanta razón del tema de pobreza, déjenme decir que algo que tenemos que hacer los colombianos cuando adoptemos —a través de la discusión democrática- este documento (Visión de Colombia II Centenario) como documento de Estado que nos jalone una visión de país, es hacer de la lucha contra la pobreza una lucha de resultados, no una lucha electoral de discursos.

Mañana, en Pitalito, Huila, le diremos al país que el Huila es el primer departamento colombiano que logra plena cobertura en régimen subsidiado de salud. Una meta parcial de gran importancia. Confiamos que en las próximas semanas, Soledad en el Atlántico y el departamento del Cesar, también logren plena cobertura en régimen subsidiado de salud. Que Antioquia la logre para estratos 1 y 2 y que en ocho meses más lo logre para el estrato tres. Y en una semana Arauca también estará completando la plena cobertura en régimen subsidiado de salud.

Celebro que esta primera gran meta parcial tenga dos representantes de la Costa Caribe Colombiana: Soledad y el departamento del Cesar. Eso es de gran importancia porque esto no puede ser de quejumbres ni de discursos, sino de visión con diligencia a ver si somos capaces de derrotar la pobreza.

Agradezco inmensamente esta discusión. El país necesita visión de largo plazo y trabajo cotidiano.

Si nos quedamos simplemente en la visión de largo plazo y no hay trabajo todos los días, esa visión se nos convierte de ilusión a frustración. Y si trabajamos intensamente pero no tenemos visión de largo plazo, nos posee la incertidumbre porque no sabemos hacia donde dirigirnos. Es muy importante adquirir conciencia de la necesaria combinación de la visión de largo plazo y del trabajo cotidiano.

Una visión de largo plazo en una sociedad democrática —como lo dijera el rector-, tiene que pasar de ser una propuesta de Gobierno para convertirse en una propuesta de Estado.

¿Qué camino hay que recorrer?: el camino de la adhesión democrática. ¿Y cómo se recorre el camino de la adhesión democrática?: con la construcción popular a través del debate de esa propuesta.

El documento de Planeación que estudiaron tan juiciosamente, que exigió dos años de trabajo y que fue presentado a consideración del país el 7 de agosto pasado, es un primer borrador, un referente para convocar la discusión de los colombianos y con esa discusión irlo mejorando hasta que tenga un suficiente nivel de consenso que nos permita decir: allí hay una visión democrática del Estado, que es el pueblo colombiano.

Además es la única manera de garantizar unas políticas de Estado que transciendan de un cuatrienio a otro, de un gobierno y de un plan de desarrollo al siguiente. En la democracia, lo único que garantiza continuidad para ejecutar políticas de Estado es la adhesión popular y la adhesión popular solo se logra si el pueblo se siente constructor de esas políticas. O sea que bienvenido el debate para mejorar esta propuesta.

Lo peor que hay cuando se abre una tormenta de ideas, es rechazar automáticamente alguna de las propuestas. Hay que dejar que se presenten todas, decantarlas tranquilamente ir discutiéndolas. Y por supuesto, ir mirando cómo, a través del mayor nivel de consenso, se incorporan.

Quisiera referirme a alguno de los puntos tratados por mis dos ilustres antecesores y abrir un espacio para preguntas y comentarios de ustedes.

Déjenme decir que es muy importante saber qué Estado proponemos. Por supuesto, de pluralismo democrático, pero de debate fraterno. Es tan necesaria la fraternidad en el debate como la inclusión, tan grave la exclusión como el odio, y -esto sí hay que cimentarlo en la conciencia de los colombianos- ni exclusión ni odio. La convergencia de inclusión y de debate fraterno.

El debate fraterno no radicaliza la gente en posiciones, el debate fraterno predispone a los ciudadanos a que, a través de la deliberación, se construyan soluciones, se fabriquen opciones. Es fundamental.

¿Qué democracia proponemos? una democracia moderna, con liderazgos, sin caudillismos. Una democracia donde los gobernantes tengan que dar ejemplo en materia de respeto a la ley, una democracia no de caprichos sino de leyes laboriosamente adoptadas.

Una democracia de esta naturaleza necesita ser consecuente con cinco parámetros que los quiero dejar en la reflexión de ustedes: la seguridad con alcance democrático.

¿Por qué con alcance democrático? porque es seguridad para todos, para los defensores de las tesis del Gobierno, para los opositores. Porque es seguridad para los campesinos y para los empresarios del campo. Seguridad para los líderes sindicales y para los líderes gremiales. Es Seguridad Democrática porque no es seguridad para perseguir el disenso, porque no es seguridad para anular las libertades. Es muy importante el tema de la Seguridad Democrática.

Segundo parámetro: el respeto a las libertades públicas. Tercer parámetro: la cohesión social.

Algunos han presentado como excluyente la proposición del respeto a las libertades individuales con la proposición de la cohesión social. ¡Obvio! En una de sus tantas magníficas obras decía, en un irreconciliable predicamento liberal e individualista de las libertades, con el predicamento social de la cohesión. Son mutuamente dependientes, cada uno alimenta al otro, el ejercicio de las libertades individuales, su respeto, provoca en el individuo también una reciprocidad de trabajo con el colectivo que ayuda a construir cohesión social, y el avance en materia de cohesión social evita los conflictos que finalmente afectan las libertades individuales, por eso la contradicción histórica entre libertades individuales y cohesión social hay que superarla, trabajar las dos categorías como expresiones caracterizantes de una democracia moderna y el cuarto tema: la transparencia, y el quinto: el respeto a las instituciones independientes, no podemos seguir con la excusa de asignarle todos los retrasos a la corrupción, pero tampoco podemos ser permisivos con la corrupción. El país la tiene que derrotar.

Hace dos noches conversaba yo con un distinguidísimo alcalde de una capital del Caribe, no Barranquilla, y me decía: Presidente qué hago en mi ciudad ya hay una gran recuperación pero solamente paga impuesto predial el ocho por ciento de los potenciales contribuyentes, allí también hay que dar una lucha por la transparencia que también expresa el grado de compromiso de cada individuo con el ser social y el respeto a las instituciones independientes.

¿Qué necesitamos nosotros para construir confianza nacional e internacional? Yo diría que muchas cosas, tres básicas: la Seguridad Democrática, la cohesión social pero medida, comprometida con las metas sociales del milenio y la transparencia. Yo diría que no en vano puede quedar la adhesión de Colombia a la declaración del año 2000 sobre las metas sociales del milenio. Este documento propone ir de la mano y aun ser más exigente a en el cumplimiento de esas metas, creo que si seguimos haciendo esfuerzos lo vamos a cumplir en salud, dentro de poco se conocerá una encuesta de una institución independiente de gran credibilidad, que demuestra que en los últimos cinco años han venido mejorando los indicadores de salud en Colombia, salvedad hecha del embarazo de adolescentes. Podemos cumplir y anticipadamente las metas sociales del milenio en salud, hay que cumplirlas en educación. Para cumplirlas en educación tenemos que empezar a por la llegada rápidamente al ciento por ciento de cobertura en educación básica, este año vamos a terminar con el 91 por ciento, pero hay que llegar rápidamente a cumplir el ciento por ciento de cobertura en educación básica.

Cuatro cosas exigen que nos preocupemos todos en función de ellas al mirar el país: la derrota del terrorismo, en sus expresiones, guerrillas y paramilitares, y cualquiera de diferente pelambre; la derrota del narcotráfico, por primera vez hay buenas noticias, el señor Walters, el director del programa antinarcóticos de los Estados Unidos le decía ayer al mundo que por primera vez después de muchos años de lucha se empieza a ver un sustancial incremento del precio de la cocaína en las calles de los Estados Unidos y un desmejoramiento de su tradicional pureza, lo que indica que vamos a ganar esta batalla, que no en vano ha hecho este esfuerzo Colombia; la transparencia y la reivindicación de los pobres.

Yo diría que tiene que ser cuatro obsesiones colombianas. Por supuesto esto tiene que rimar con el reconocimiento de la diversidad, que es una gran fuente de riqueza nacional, con el reconocimiento de que este es un país de regiones, pero que difícil, yo recuerdo que propuse para que se incluyera como norma del referendo la posibilidad de regionalizar de manera simple, sin tener que crear instituciones burocráticas adicionales y costosas, como está en el texto de la Constitución del 91, y la adhesión a los departamentos frenó que se pudiera desarrollar una nueva figura de región.

Como hay que hablar con toda franqueza, yo no creo en la organización de región que simplemente le sume estructura burocrática a la burocracia que ya tenemos de municipios y departamentos, ahí el debate del país tiene que ser profundo e intenso. La organización de región no puede ser un centro adicional de costos en materia burocrática, por eso se necesita desatar e invitar a esa profunda reflexión nacional.

Los ilustres intervinientes de hoy han dicho cosas muy interesantes, que nos resumió nuestro rector y anfitrión el doctor Jesús. Que el mercado no es suficiente, estamos plenamente de acuerdo. Ahora que discutimos el TLC, nosotros nos aproximamos a eso sin cargas ideológicas, simplemente la apertura fue la apertura del mercado colombiano, ahora buscamos que nos abran el mercado de los Estados Unidos.

Que el mercado no es suficiente, estamos plenamente de acuerdo, las herramientas de intervención para garantizar la equidad social tienen que ser irrenunciables de parte de los gobiernos, pero tienen que aplicarse de manera eficaz. Por supuesto, yo establezco la diferencia entre las herramientas de intervención social y Estado burocrático. El Estado burocrático en nombre de lo social se constituyó en un Estado derrochador de recursos, en un Estado privatizado por privilegios que los controlaban, nosotros para citar un ejemplo hemos tenido un profundo debate con el tema de los hospitales, aquí en el departamento con el señor gobernador, con su secretario de salud, hemos avanzado muchísimo en el tema de saneamiento hospitalario y muchos compatriotas critican y dicen: ‘Uribe nos va acabar con la reestructuración de hospitales”, pero eso si que tiene un elemento de fondo y muchas veces a partir del caso concreto se puede ir construyendo la teoría general, el método inductivo del filosofo, hay que escoger ¿cuál es el hospital que nos sirve, si el hospital burocratizado al servicio de clientelas y de privilegios de organizaciones de trabajadores o el hospital estatal reestructurado al servicio del pueblo?

Hemos reestructurado 112 hospitales, es cierto, faltan mucho más, pero hemos frenado lo que se estaba produciendo, la muerte de los hospitales públicos. Bueno preguntarnos aquí: ¿qué es mejor reestructurar como estamos haciendo la red hospitalaria del Atlántico, a un alto costo que aceptamos, pero que finalmente nos va a permitir darle buen servicio al pueblo, o mantener esos hospitales con esas perdidas crónicas en la puerta de cerrarse? Las herramientas de intervención del estado a favor de lo social tienen que ser eficientes y transparentes, no pueden ser ampulosas y costosas burocracias con la disculpa de trabajar lo social.

Miren, por fortuna aquí hubo voluntad política y la Nación ha aportado 44.800 millones para reestructurar los hospitales, cuanto mejor unos hospitales reestructurados, saneados, con futuro, públicos, que unos hospitales enfermos, expuestos a morirse de un momento a otro, hay que pensar muy bien cómo se constituyen y se garantizan las herramientas de intervención social.

El crecimiento no es un fin en sí mismo, por Dios, lo aceptamos plenamente, además el crecimiento sin las herramientas de intervención del Estado no genera distribución, sin crecimiento no es posible distribuir, pero el crecimiento sin herramientas sociales de intervención del Estado tampoco distribuye.

Al ritmo que venía el país nos íbamos a quedar sin qué repartir porque no había inversión ni crecimiento, pero si esto empieza a crecer velozmente como aspiramos, como ya se dan señales gracias a los ritmos de inversión, se necesita la intervención del Estado para que ese crecimiento produzca la cohesión social. Quiero proponerle eso a mis compatriotas, imposible el mejoramiento de la distribución sin crecimiento, pero el crecimiento por si solo no garantiza ese mejoramiento.

La inserción en el mundo. El TLC. Nosotros creemos que esa inserción en el mundo es inevitable, es un mundo crecientemente interrelacionado y una interrelación entre la diversidad que por supuesto hay que regular.

Las relaciones internacionales de Colombia tienen una materia política subyacente, de criterio universal, las queremos buenas con todo el mundo. Hace pocos días China reclamaba porque aplicamos unas salvaguardias a unos productos y restringimos la importación de esos productos por los puertos de Barranquilla y el aeropuerto de Bogotá, les dijimos ‘no, Colombia no tiene prevención política, tenemos la intención de tener con China, como con todos los países del mundo las mejores relaciones, este es un mero tema comercial’. Mire a los compatriotas que están hoy meditando en el TLC con los Estados Unidos, necesitamos negociar con China, esto no lo vamos a defender solamente con unas salvaguardas que son temporales, o con una restricción de puertos.

Hace tres años me decían, ¿cómo va a hacer TLC con los Estados Unidos y en qué va la unión con Suramérica? Por Dios ya tenemos el acuerdo de comercio con MERCOSUR, de un gran significado político. Europa nos ha dado diez años de extensión de las preferencias unilaterales, pero tendremos que negociar con Europa.

¿Qué nos preocupa? Nos preocupa que el TLC con los Estados Unidos quede inequitativo y nos preocupa que no se pueda firmar. Algunos compatriotas me dicen: ‘Presidente no lo firme, dejen que nos extiendan las preferencias unilaterales’, lo temo, a riesgo de estar equivocado tengo que asumir la responsabilidad de transmitirle a mis compatriotas que lo que hoy percibimos en nuestro fuero interno es que no hay espacio para extender las preferencias unilaterales.

Vengo con el señor Ministro de Minas de reunirnos con el sector minero, y allá preguntaban por las joyas, un país que tiene una gran posibilidad de exportar joyería. Hoy en el ATPDEA las joyas no tienen arancel para ingresar al mercado norteamericano, si se acaba el ATPDEA el arancel automático es del 18 por ciento, aspiramos que el tratado de libre comercio nos mantenga el acceso a ese mercado pero ya no por cortos periodos de tiempo, sino indefinidamente.

Además de que no vemos la posibilidad de que nos extiendan las preferencias unilaterales, la inversión no le tiene confianza a las preferencias unilaterales, a los inversionistas les da miedo invertir cuando un país solamente tiene acceso al mercado del otro por cortos periodos de tiempo y depende del criterio unilateral del otro, en cambio si hay tratados los inversionistas adquieren confianza e invierten, para beneficiarse del acceso a ese mercado que se ha abierto definitivamente.

¿Por qué creo yo que no nos van a extender las preferencias unilaterales? Por el dialogo permanente con los Estados Unidos, porque han negociado tratados como el de Honduras, Centreoamerica, con países más pobre, entonces qué van a decir ¿por qué con ellos tratados y con nosotros preferencias unilaterales? Porque además las preferencias unilaterales no es lo que conviene para la inversión, porque productos tan importantes para el caribe colombiano como los cárnicos y los lácteos están por fuera de las preferencias unilaterales.

Hace pocos días hablaba yo con el señor presidente de la República Dominicana y le dije: ‘Presidente, la República Dominicana ha sido beneficiaría de la iniciativa de las Américas, de la iniciativa del caribe, eso le ha permitido exportar lo que quiera exportar a los estados Unidos sin arancel, y ustedes ¿por qué han firmado tratados, si tenían ese beneficio?’ y me contestó: ‘porque ese beneficio apenas nos dura hasta el 2008 y no nos lo van a prorrogar’.

Otros colombianos me han dicho: ‘Presidente que afán en negociar ahora, negociamos en el 2006, el ATPDEA dura hasta el 31 de diciembre del 2006’, muy peligroso porque después de la negociación hay que darle un tiempo a los congresos para la ratificación, ese es un tema bien difícil y bien peligroso por esto, los Estados Unidos están negociando otros tratados entre ellos el de Panamá.

Y bien peligroso porque entramos en años electorales. Allá para renovar parcialmente el Congreso, aquí para renovar el Congreso y elegir el Presidente de la República para el siguiente cuatrienio. Es muy difícil que ya en el 2006, con estas afugias electorales en ambos países se negocie. Por eso nosotros tenemos tanto afán de que sea equitativo, como tanto afán de que sea rápido.

Y me dicen: Presidente, ¿y la Comunidad Andina? No se puede entender que hay exclusión de ese tratado de acceso al mercado de los Estados Unidos con nuestra vocación de fortalecer la Comunidad Andina. Nosotros frente a los hermanos andinos no tenemos sino una vocación: fortalecer la hermandad. Como se lo explicaba en una conversación que sostuve anoche, a la medianoche, con el presidente Chávez.

A propósito, vamos a tener una nueva reunión antes de que termine el año para revisar nuestra agenda. Y Colombia ha aceptado que la hermana República de Venezuela, a través de Pdvsa, construya el gasoducto de La Guajira a la ciudad de Maracaibo.

Y hay temas como estos: cuando en la hermana República de Venezuela ha habido escasez de carne o de leche, se alimenta del caribe colombiano, también de los Llanos Orientales. Pero también ha habido ocasiones en las cuales, cuando aquí por alguna circunstancia se han presentado crisis en esos productos y ha habido buena oferta en el hato venezolano, traemos de allá. Lo mismo ha ocurrido en la industria avícola.

Miren por qué no son excluyentes las proposiciones de fortalecer la Comunidad Andina con la proposición del acceso al mercado de los Estados Unidos, como principios para tener que hacer, como vamos a tenerlo que hacer, la negociación con Europa, miren estos casos: ¿qué hacemos el día que en avicultura Colombia y Venezuela tengan excedentes? ¿Es que cuando hay excedentes aquí los exportamos a Venezuela y cuando hay excedentes allá los traemos? Cuándo los dos tengamos excedentes, ¿qué hacemos? Necesitamos un tercer mercado.

Lo mismo en carne y en lácteos. El presidente Chávez está haciendo un gran esfuerzo, plausible, para hacer repoblamiento ganadero de doble propósito en Venezuela. ¿Qué hacemos el día que tengamos excedentes de carne y de leche en ambos países? Necesitamos terceros mercados.

Entonces es muy importante crear en la conciencia de los colombianos claridad en el sentido de que esto no tiene cargas ideológicas, de que esto no tiene cargas políticas, de que esto busca abrir unos mercados, con toda solidaridad con nuestro pueblo, con nuestros hermanos y vecinos.

Claro que tenemos dificultades en productos. Yo estoy convencido que si logramos que este tratado sea equitativo, este tratado va a beneficiar a la economía en su conjunto y a cada sector, pero hay problemas en productos.

Miremos el caso del arroz. Hoy veía en la Costa Caribe colombiana tantas hectáreas de arroz inundadas y tantísimas otras que se salvaron, y pensaba en el tema. El problema del arroz no tiene que preocuparnos solamente por el tema del TLC con Estados Unidos, sino por lo que ya tenemos en la Comunidad Andina. Todos los países andinos somos autosuficientes y excedentarios en arroz. Cada uno quiere colocar sus excedentes en el mercado del vecino

¿Qué estamos proponiendo con los Estados Unidos? Un tratamiento de equidad para defender a nuestros productores de arroz. Pero también a ellos les estamos diciendo que Colombia no puede crecer el área sembrada en arroz.

El caso de la industria avícola, que ya me refería a ella frente a la Comunidad Andina. Los hábitos de consumo en los Estados Unidos menosprecian las alas de pollo y los muslos, los cuartos traseros. Hay un gran temor: que el envío masivo de esas presas al mercado colombiano, a precios artificialmente bajos, le produzca una lesión insuperable a nuestra industria avícola. El tema lo estamos tratando. Y así sucesivamente.

Miren: no hemos podido en la mesa de negociación conseguir aumentar la cuota de exportación de azúcar. Ese es otro mercado bien complejo hoy en el mundo, bastante ofrecido. Allá están nuestros negociadores buscando cómo se resuelve eso, pero buscando también que quede abierta la posibilidad de exportar alcoholes carburantes, combustibles biológicos.

Si ustedes me preguntaran un producto agropecuario del presente y del futuro para la Costa Caribe colombiana y para el país, los combustibles biológicos. Ya empezamos con las primeras plantas de alcohol carburante en el Valle del Cauca. Hay un ensayo con yuca en el Cesar. Y tenemos mucha fe que Colombia pase de 175 mil hectáreas de palma que tenía hace tres años, a 300 mil este año, pero que se prepare para llegar a más de un millón de hectáreas de palma africana, donde hay grandes posibilidades en el Caribe y sea un gran oferente en el mercado mundial, no solamente de este aceite sino también de un derivado tan importante como va a ser el biodiesel.

Y por supuesto, tendríamos otros temas de preocupación en el TLC. Pero estamos buscando que sea equitativo y que lo negociemos a tiempo.

Entonces algunos han dicho: ¿para qué esos tratados? Lo que hay que hacer es activar la demanda interna. Activar la demanda interna tiene mucha lógica en un país con tanta pobreza. En la medida que demos capacidad adquisitiva a los colombianos pobres, el consumo nacional va a aumentar enormemente. Pero eso no se excluye con nuestra inserción en la economía mundial.

La inserción en la economía mundial se da con o sin tratados, es como en el tema de los medicamentos: claro que hay que defender el derecho de nuestros compatriotas a acceder a medicamentos de última generación, en condiciones equitativas de precio, especialmente para casos de salud pública. Pero el balance entre propiedad intelectual y salud pública el mundo lo va a lograr, con o sin TLC entre la Comunidad Andina y los Estados Unidos. La profunda conexión de la economía mundial es inevitable. Es mejor regularla que permitir que desordenadamente nos devore.

Además yo pediría una reflexión: no considerar como excluyente la proposición de insertarnos en la economía mundial, con la proposición de activar la demanda interna. Son proposiciones complementarias. Más exportaciones, más empleo, menos pobreza, más capacidad adquisitiva. Más capacidad adquisitiva produce mayor demanda, genera mejor oferta. No son excluyentes esas proposiciones.

La crisis humanitaria. Sí. Con estos niveles de pobreza, 4 millones de colombianos que se enviaron por la violencia al extranjero. El desplazamiento interno. Eso nadie lo niega. Lo que pasa es que no podemos asociar la crisis humanitaria con la legitimación del terrorismo. En un país con profunda democracia, el reconocimiento de una crisis social no se puede exhibir, no se puede argumentar para legitimar el terrorismo.

Si no tuviéramos las libertades democráticas que Colombia profundiza en la práctica, la discusión sería válida. Pero con las libertades democráticas que estamos profundizando, tenemos que aceptar que una cosa es nuestro compromiso de superar la pobreza y otra cosa es nuestro compromiso de no legitimar el terrorismo, de desconectarlo de la pobreza y de superarlo, porque hay que preguntar: ¿el terrorismo ha sido solución o ha sido causa eficiente de esta crisis humanitaria?

Mi generación, que no ha vivido un día de paz, el día que se siente a hacer una reflexión exhaustiva de su experiencia, encontrará que el terrorismo que nació con la idea política de reivindicar a los pobres de Colombia, consiguió finalmente sumergirnos más en la pobreza. Por eso, el reconocimiento de una crisis humanitaria —que tenemos que superar- no puede esgrimirse para legitimar el terrorismo.

La formulación de estas políticas desde el centro, no es el interés, alguien tenía que elaborar el documento de referencia, el documento para la crítica. Esa es la labor que ha cumplido Planeación, pero la construcción del consenso la tenemos que hacer desde la periferia. Por eso estos foros hay que intensificarlos.

Yo propondría lo siguiente: en el Caribe Colombiano, liderados por los gobernadores y los rectores de las universidades, definieron un mecanismo para preparar el anexo Caribe a esta propuesta: que ese anexo estuviera desagregado por departamento.

Yo dudo de que la solución sea volver a los Corpes, pienso que tendrían que haber una regionalización más profunda, que no puede ser crear otra estructura burocrática para superponerla a los departamentos, pero sí creo que los siete gobernadores y los rectores se pueden reunir y crear el mecanismo que nos ayude a formular el anexo Caribe de esta Visión de Segundo Centenario, que se constituya —también- en el veedor que haga seguimiento.

Por supuesto, nadie discute el tema del mar, tienen ustedes toda la razón, no sabría yo cual es la solución, me dan mucho miedo las soluciones burocráticas, les tengo pánico. Estudiemos cómo podemos poner en práctica una política de más atención al mar, de mejor aprovechamiento.

Hemos hecho un gran esfuerzo en estos 40 meses en San Andrés y Providencia, hemos hecho un gran esfuerzo para explorar el subsuelo marítimo colombiano en busca de petróleo, de gas. Ustedes conocen la concesión Tayrona adjudicada aquí hace año y medio, cuatro millones de hectáreas en el Caribe y ahora el Gobierno avanza para empezar la exploración, también, en el Pacífico. Hay quejas inveteradas por el aislamiento de los recursos ribereños de las posibilidades de la pesca y seguimos sin solución, lo reconozco.

Por supuesto el tema del agro tiene que ser como ustedes lo plantearon hoy aquí: integral. Como lo planteábamos anoche para el Cauca, como le decíamos a las comunidades indígenas: hay que resolver el problema de ustedes, pero tampoco podemos desalojar a la gente que trabaja seriamente. Me parece muy juicioso lo que ustedes han propuesto de ese manejo integral del campo.

Las transferencias. El tema hay que manejarlo muy delicadamente, si el país se compromete como tiene que comprometerse a cumplir rápidamente las Metas Sociales del Milenio, hay que poner mucho cuidado para el nuevo reglamento constitucional o legal de transferencias que habrá de suceder al acto legislativo que expira en el 2008.

Yo soy partidario de que esas transferencias se ajusten en la proporción que se requiera para poder cumplir las Metas Sociales del Milenio. Pero allí tenemos que combinar descentralización con eficiencia y con transparencia. Es tan grave quejarse de que le entregamos a las regiones 900 mil millones de pesos, al año, para acueductos y alcantarillado como mostrar que hay pobres resultados. Ni lo uno ni lo otro. No se puede negar el recurso pero tampoco se puede negar el buen manejo, el manejo transparente, sobre eso hay que adquirir mucha conciencia.

Creo que tenemos varios instrumentos. El instrumento de los estímulos tributarios. ¡Cómo los a utilizado de bien el departamento del Atlántico! ¡A pesar de lo que falta en Sabanalarga, cómo hemos avanzado allí en cobertura! Creo que allí hay un instrumento bien importante que puso en marcha este Gobierno: los estímulos tributarios para crecer esas coberturas.

Segundo, el mejor uso de esas transferencias y tercero, el buen uso de recursos complementarios.

Este Gobierno no ha entregado un peso de auxilios parlamentarios, pero ha estado en un ejercicio permanente con las comunidades y se invierte casi medio billón, en sumas adicionales a las transferencias en acueductos y alcantarillados. Diría que ese, que es un gran problema como en muchas regiones de la Patria —incluido el Caribe-, obliga a preparar un nuevo plan de acueductos y alcantarillados para que lo ejecute la próxima administración presidencial, cualquiera que ella sea. Y que ese plan hay que hacerlo, ajustado a esta visión, a las Metas Sociales del Milenio, en una muy democrática discusión con la comunidad.

En un sano equilibrio entre democracia representativa y participativa. En respeto a la representativa, discutirlo con alcaldes, gobernadores, congresistas, diputados y concejales. Y en respeto a la participativa, discutirlo también, directamente, con el pueblo.

Entonces, creo que es fundamental allí, no esgrimir la corrupción como una simple disculpa para negar recursos, pero tampoco desconocer la corrupción. Requerimos buscar recursos suficientes y aplicarlos con transparencia, apreciados compatriotas.

Hemos estado en la idea de mejorar las condiciones portuarias. Ustedes saben la inmensa obra que se está emprendiendo en Barranquilla. Tuve un informe de que ya están los contratistas obteniendo la piedra que se va a utilizar para poder construir esa obra de defensa del río.

Escucho la propuesta de ustedes, de que esos recursos portuarios, que en este Gobierno se dio un gran paso porque una ley propuesta por los parlamentarios del Atlántico —en ese momento con el liderazgo del doctor Alonso Acosta, entonces Presidente de la Cámara-, nos llevó a asumir la obligación de que los recursos de los puertos se inviertan en los puertos y en sus áreas de influencia.

Dimos un gran paso, ustedes proponer hoy ir más allá: que esos recursos los manejen las regiones. Estudiémoslo, no sabría como responder, pero todas esas proposiciones hay que mirarlas cuidadosamente porque lo importante no es quien maneja el recurso sino que cumpla la finalidad de la ley: mejorar el puerto y la zona de influencia. Y para mejorar eso, hay que ser eficientes y totalmente transparentes.

Hicieron algunas referencias a la infraestructura: más vías transversales. Veía hoy el puente de Plato — Zambrano, pero también veíamos lo siguiente, más al sur, ahí vamos construyendo la otra transversal, al pavimentar 100 kilómetros que empiezan a pavimentarse porque ya está el contrato listo, tan pronto mitiguen las aguas, para comunicar San Marcos con La Mojana y Achí.

En dirección al este, eso tiene que llegar al río Cauca y al río Magdalena y constituirse en otra transversal. Y la pavimentación de la carretera desde Cuatro Vientos, en las cercanías de Bosconia al Banco, a Guamal — Magdalena, sobre el río Magdalena el puente, en Botón de Leyva —en plena construcción, no me estoy refiriendo a propuestas, son contratos legalizados, los de pavimentos, a punto de empezar y el puente a punto de concluirse la obra.

Ese también hace parte de una de las grandes transversales propuestas en el Caribe y que en esta primera etapa nos va a comunicar a Mompóx con el departamento del Magdalena, con el departamento del Cesar y con la carretera troncal que va desde la ciudad de Barranquilla y de Santa Marta a Barrancabermeja, Bucaramanga, en dirección al centro del país. Vamos avanzando en eso y hay que seguir avanzando. Eso tiene dificultades y costos pero hay que seguir avanzado.

Yo pensaba hoy: sí, estamos construyendo el puente del Botón de Leyva, de Margarita en la isla de Mompóx a Guamal — Magdalena. Y después miraba la otra ventanilla y decía: ¿y dónde vamos a construir el otro puente para poder pasar de la isla de Mompóx a Magangue, cuando veíamos hoy eso convertido en un mar de agua dulce?

Estamos haciendo un gran esfuerzo en obras de infraestructura en el Caribe, estos transmilenios —apreciado doctor Benedetti- sí tienen una razón muy importante de aporte a la competitividad, son calidad de vida. Dos transmilenios en la Costa Caribe, en Barranquilla y otro en Cartagena, son un gran principio de calidad de vida urbana. No se puede pensar en una región competitiva si no tiene calidad de vida, no solamente rural sino también urbana.

Déjenme decir una cosa: antes nos demoramos mucho para empezar esto en Barranquilla, en Cartagena.

Esas obras hay que empezarlas cuando las ciudades están medianas o pequeñas, no dejar que se conviertan en metrópolis tan grandes como esta para empezar esas obras. Es más fácil hacer una obra de esas en una ciudad como Armenia —todavía Pereira donde ya lo estamos haciendo, ya empezamos muy tarde-, es más fácil hacer una obra de esas cuando una ciudad está mediana o pequeña, que dejarla para hacer una obra de esas cuando la ciudad está grande.

Es muy importante todo lo que podamos hacer en materia de infraestructura de calidad de vida urbana y eso es competitividad.

En la educación, hemos hablado en las Metas Sociales del Milenio, estoy plenamente de acuerdo con ustedes.

Quiero hacer estos comentarios sobre educación universitaria. Nosotros hemos hecho un gran esfuerzo con el Icetex, pero falta un paso y hoy depende de la honorable Cámara de Representantes: aprobar la ley para que el Icetex sea una entidad autónoma. Si el Icetex no se convierte en una entidad autónoma, seguirá limitado permanentemente por la escasez fiscal de la Nación.

Yo le rogaría a los rectores, encabezados por el rector que hoy nos acoge, comunicarse con el Ministerio (de Educación) y con la honorable Cámara a ver si antes del 16 de diciembre tenemos ese proyecto convertido en ley de la República.

Me preocupa mucho que el énfasis sea solamente en educación superior, tenemos un gran atraso en técnicas y tecnológicas. Los países desarrollados tienen un profesional en educación superior por cada diez tecnólogos, aquí es al revés. Creo que hay que insistir en la revolución del Sena que en estos 40 meses ha crecido enormemente en el Caribe colombiano.

En el Atlántico, cuando empezó el Gobierno, se capacitaban en el Sena 46 mil personas al año. Este año, en septiembre, llevábamos 111 mil. En el país, cuando empezó el Gobierno, el Sena capacitaba un millón 100 mil personas al año. Este año serán más de 3.5.

Estamos en todos los municipios, haciendo programas experimentales tan importantes —les menciono uno-, como desarrollar y mejorar una tecnología campesina de pesca en cautiverio en las ciénagas.

Este país, desde Barrancabermeja hasta Bocas de Ceniza, hasta las Bocas del Sinú, hasta la desembocadura del Canal de Dique, en la Bahía de Cartagena, en ese conjunto cenagoso, podría darle pescado al mundo entero y lo que estamos haciendo es poco. ¿Qué tarea le hemos encomendado al Sena?: trabaje con los campesinos de Simití, en la ciénaga de Simití, una tecnología de cebar pescado en cautiverio. Entonces como está el conjunto cenagoso, no hay que hacer las represas, la inversión la hizo la naturaleza, hay que cuidarla.

Allí tiene el Caribe una enorme posibilidad de seguridad alimentaria, una enorme posibilidad de alimentar los mercados del interior, una enorme posibilidad de exportar.

Uno sobrevuela ese conjunto cenagoso y se dice: ¡qué desperdicio, solamente nos acordamos de él por temor a las inundaciones! Pero uno cierra los ojos y quisiera ver eso con todos los campesinos ahí, con su jaulitas colgadas en el borde de la Ciénaga, produciendo masivamente pescado.

Yo creo que en el tema de educación superior hay que persistir en el Sena, en las técnicas y tecnológicas y hay un paso dado por este Gobierno pero que tenemos que implementar. El muchacho en Colombia dice: ‘yo no quiero ser tecnólogo porque allí me estanco’.

Para darle atracción a las técnicas y a las tecnologías, hemos tomado la decisión de que el Sena de ejemplo y haga convenios con universidades —creo que ya lo hizo con la universidad del Norte-. Para que el muchacho que se gradúe en el Sena en una técnica, en una tecnología, después con las universidades —como en este caso la del Norte- que han realizado convenios con el Sena pueda completar los créditos y acceder al título de educación superior.

Esa integración es necesaria en la visión universitaria. Creo que la visión universitaria no la podemos medir solamente en porcentajes de cobertura sino en posibilidades de empleabilidad, en posibilidades de construcción de valor. Y por eso, quiero llamar la atención para que prestemos todo el esfuerzo a la integración de las técnicas, las tecnologías y la educación superior.

Y hay que insistir en el tema de calidad, me preocupó mucho la cifra de calidad del doctor Bennedetti, pero recuerden: las universidades colombianas hoy gozan de una autonomía constitucional. Nosotros todavía no hemos podido resolver el problema de las pensiones de la universidad del Atlántico. Ahí estamos en eso y eso lo tenemos que resolver con la ayuda de Dios, pero estas universidades tienen una gran responsabilidad porque gozan de autonomía constitucional. Van a tener que ser mucho más imaginativas a ver cómo nos ayudan a superar estos problemas.

Yo he tenido fe que lo que se está haciendo en materia de concursos de méritos para los profesores de educación básica, en materia de acreditación de programas de excelencia en las universidades, en materia de pruebas Saber en educación básica, en materia de prueba a los egresados universitarios, que se tiene que contribuir a mejorar la calidad.

Tengo fe que si la universidad pública hace, en todo el país, grandes esfuerzos para tener más profesores con doctorado, tiene que mejorar la calidad de la enseñanza universitaria.

Y tengo fe, que el observatorio de egresados universitarios —cuyo primer reporte vamos a dar en los próximos días- le va a dar unas señales muy claras a los padres de familia y a los estudiantes, sobre la calidad de los programas universitarios, su conexión con las realidades sociales y económicas del país, conexión que configura un elemento crucial de la revolución educativa que es la pertinencia.

El tema del Observatorio del Caribe, es una institución formidable. Estamos dispuestos a hacer esfuerzos —y los puede hacer Planeación y el Presupuesto Nacional- contribuir para que en esta tarea de la Visión Colombia, Segundo Centenario el Observatorio del Caribe juegue un gran papel. Puede ser con los universitarios y con los gobernadores. Convertirse en coedificador y al mismo tiempo, en vigilante.

Los quiero felicitar por la densidad de los temas que han tratado en el día de hoy y sé que, con patriotismo, amor por esta Nación, con transparencia, tenemos que acelerar el desarrollo social, para lo cual crecimiento económico es un medio bien importante.

Muchas gracias a todos.

 
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