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PALABRAS DEL PRESIDENTE URIBE EN FORO DE LÍDERES DE LA U
Octubre 27 de 2005 (Bogotá - Cundinamarca)

“Quiero agradecerles inmensamente esta convocatoria tan útil para la Patria. Ya Isabel Cristina nos hacía el recuento de las reuniones que he tenido oportunidad de sostener con ustedes hace dos años, el doctor Alejandro Santos muy amablemente me invitó a una magnifica reunión con algunos de ustedes sobre liderazgo promovida por la revista Semana en el Hotel Tequendama.

Después en conversaciones con ustedes surgió la idea de que se convirtieran en un pilar fundamental en la construcción de la Visión Colombia 2019 y aplaudo la circunstancia de su interés por este tema tan importante para la Patria.

¿Por qué este trabajo de Planeación Nacional? Nos habíamos comprometido desde la campaña presidencial de 2001-2002 que no solamente nos quedaríamos en la elaboración del Plan de Desarrollo sino que le presentaríamos al país una propuesta de largo plazo. La propuesta que ha venido preparando el doctor Santiago Montenegro, director de Planeación, con un brillante equipo de colaboradores.

Creemos que hay una fecha bien importante que es el 7 de agosto de 2019 cuando esta Patria cumplirá 200 años de vida independiente y como lo decía el doctor Alejandro Santos, ustedes estarán al frente del timón de nuestra Nación.

Nosotros hemos propuesto una Nación en permanente debate, en nombre del pluralismo pero debate solidario, debate siempre con la vocación de encontrar síntesis, de mejorar consensos, de superar contradicciones, no debate de posiciones antagónicas, porque cuando los debates se surten a través de posiciones antagónicas eliminan su creatividad, su capacidad de aportar a las soluciones y simplemente en medio del antagonismo, la sociedad se sumerge en un remolino. Una sociedad en permanente debate, profundamente pluralista, una sociedad solidaria, una sociedad sin exclusiones y sin odios.

Yo que soy hijo de la universidad pública en los años 70 he vivido lo que nunca mi generación en ese momento alcanzó a imaginarse. Nuestros dos primeros años de estudios de derecho fueron estudios de marxismo, en ciencias políticas veíamos el texto de Nikos Poulantzas; en introducción al estudio de la economía el texto sobre explotación de clases de Marta Harneker; en teoría del conocimiento las cuatro tesis filosóficas de Mao Tsetung; en otra de las cátedras el librito de Luis Althusser sobre ideología y aparatos ideológicos de Estado.

Todo parecía ser que el mundo iba a la construcción de un estado socialista y de una sociedad comunista. ¿Quién podría imaginar en aquellos años 70 que tan rápidamente iba a caer el muro de Berlín? ¿Qué tan rápidamente iba a hacerse evidente el fracaso del comunismo? ¿Qué tan rápidamente aquello que en esa época nos imponían, iba a mostrar sus debilidades y fracasos?

Nos impusieron dogmas, pero no nos invitaron a construir dialécticamente una visión de largo plazo. Yo creo que hay que meditar sobre lo que es imponer dogmas y lo que es la construcción democrática de una visión de largo plazo.

Lo que queremos es construir esa visión de largo plazo, no obstante que tenemos objetivos claros como el de que esa visión sea guiada y conduzca a esa sociedad pluralista, en permanente debate, debate solidario, debate sin antagonismos insuperables, hacia esa sociedad sin exclusiones y sin odios.

Yo creo que es fundamental la sociedad sin exclusiones y sin odios. Yo viví lo que era la imposición del modelo teórico del odio de clases para conducir al estado socialista, creo que eso -con la droga- le ha producido a Colombia una tragedia que nos vamos a demorar mucho en superar. Pero la democracia tampoco es sostenible en la medida que la democracia no sea capaz de superar la sociedad con exclusiones.

Por eso es bien importante una propuesta guía y un camino, democracia deliberante en permanente debate, pero debate creativo y solidario, y sociedad sin odios y sin exclusiones.

Es muy importante atar este trabajo a unos retos del país. El país necesita credibilidad en lo interno y credibilidad ante la comunidad internacional.

Para abreviar, quiero proponer a ustedes tres elementos de construcción de credibilidad, que deberían estar en esta visión de Colombia de largo plazo: la Seguridad Democrática, el cumplimiento de las Metas del Milenio, y la transparencia.

El mundo nos mira permanentemente, nos va a mirar y nos va a preguntar ¿qué tan democrática es la seguridad que se está buscando en Colombia? ¿Cómo es su respeto por el pluralismo? ¿Cuál es su adhesión a la observancia de los derechos humanos?

La capacidad de responder con los hechos, positivamente a esos interrogantes, nos dará o nos quitará credibilidad.

Las Metas del Milenio, el país tiene que cumplirlas, es otro factor de credibilidad. Yo tengo confianza que las vamos a cumplir en educación.

En educación, como en todos los temas sociales, estas metas no puede ser más objeto del discurso, de la oferta de campaña, sino que tienen que cumplirse. Estamos obligados en lo interno, y estamos obligados por unas fechas y unos compromisos internacionales.

En educación lo que veo es que la meta del milenio debería ser más exigente. Nosotros no podemos confiarnos con cumplirla, con poder tener, por ejemplo, para el año 2015, plena cobertura en educación básica; hay que conseguirla en dos años.

Hemos logrado ahora una cobertura del 91 por ciento, pero en dos años tenemos que mostrarle al mundo que hemos cumplido esa meta de la cobertura del ciento por ciento en educación básica, y dedicar el tiempo remanente a superar con creces esas metas en calidad, en pertinencia, en universidad, en capacitación técnica, en ciencia y tecnología.

Y eso exige definir muchas acciones que son parte del documento. El documento propone cifras, metas, actores, tareas. Yo creo que eso ayuda muchísimo.

Y, por ejemplo, aparece en las metas de educación el rezago del país en ciencia y tecnología. Yo lo veo con mucha preocupación, por una razón: porque en el gobierno que presido no hemos podido, dada la situación fiscal, financiar los programas de ciencia y tecnología como habríamos querido.

Nos propusimos regresar a un 0,6, un 0,69 del PIB (Producto Interno Bruto) y no lo hemos logrado. Pero hemos avanzado mucho en otro campo, que me parece que puede ayudar más en el mediano y largo plazo, que es el estímulo a la investigación científica en los planteles de educación básica.

La pregunta es ¿qué es primero, el aporte presupuestal o la vocación investigadora? Nosotros reconocemos que el aporte presupuestal es muy bajo, pero creemos que el estímulo a las competencias investigadoras es fundamental.

Los países que han avanzado en materia de investigación, no empezaron con caudalosos presupuestos, empezaron con una gran disciplina investigativa.

Hace cuatro semanas la Ministra de Educación (Cecilia María Vélez) nos convocó en Bogotá a una magnífica reunión de representantes de 600 escuelas del país, que vinieron a informar y a cambiar experiencias sobre lo que vienen haciendo para despertar la vocación investigativa de niños y de profesores.

Experiencias magníficas: los unos investigando lenguas de comunidades indígenas; los otros investigando las posibilidades de la piscicultura para la seguridad alimentaria, etcétera.

Yo diría que una de las tareas más importantes en materia educativa es universalizar en todos los estudiantes de Colombia la vocación investigativa.

A mí me ha preocupado muchísimo ver que el debate político sobre ciencia y tecnología se centra sobre quien propone más en materia de aportes presupuestales, como proporción al PIB, para apoyar el desarrollo científico y tecnológico.

Yo quisiera agregarle a ese debate, y proponerles a ustedes y al doctor Santiago Montenegro (Director de Planeación Nacional) que le asignemos capital importancia a la promoción de las competencias científicas en el universo de los estudiantes de Colombia, creo que eso puede dar el mejor resultado.

En las Metas del Milenio referidas a salud vamos bien y mal. Por ejemplo, cuando vemos el tema de mortalidad infantil, de mortalidad de madres al momento de nacer, de dar a luz, vemos avances en muchas regiones de Colombia, pero no avances en otras.

Hay un crecimiento, hay un mejoramiento desequilibrado, dispar. Objetivo inmediato es corregir esos desequilibrios.

En materia de cobertura de régimen subsidiado yo creo que al país se le acabó el tiempo para seguir ofreciendo la promesa de que se va a llegar a la cobertura universal. Hay que hacerlo.

Nosotros estamos trabajando con el Congreso de la República, para que Colombia en dos o tres años pueda decir: hemos logrado cobertura universal en materia de régimen subsidiado de salud.

Los estratos uno, dos y tres de la población colombiana suman 26 millones de personas, aproximadamente, de ellos hay cuatro millones en lo que se llama el Régimen Contributivo de Salud -contribuye el empleador con ocho puntos, contribuye el trabajador con cuatro puntos de la nómina- quedan 22 millones. De esos 22 millones, este Gobierno encontró diez y medio afiliados al régimen subsidiado de salud. Vamos a terminar este año con algo más de 18 millones, nos quedan cuatro millones. El país tiene que hacer un enorme esfuerzo para poder decir en dos años: hoy tenemos cobertura de salud para los 26 millones que integran los estratos 1, 2 y 3.

Si ustedes me preguntaran preocupaciones sobre metas del milenio, yo les diría saneamiento básico. Allí veo que estamos lejos, que estamos bastante deficitados. Hay que hacer un enorme esfuerzo en los años que vienen, mis antecesores lo hicieron, lo ha hecho este Gobierno en medio de muy duras restricciones fiscales, pero estamos lejos de las metas.

Cuando se discutía la Ley 715, hubo dos posturas: una que dijo, entreguemos esa transferencia de manera libre a los departamentos y a los municipios, y otra que dijo, no, atemos esa transferencia al saneamiento básico. Primó esta segunda tesis, este año, el Gobierno Nacional transfiere a las regiones 900 mil millones para saneamiento básico, las transferencias han sido muy grandes, pero todavía tenemos problemas graves en provisión de agua potable, y cero soluciones en materia de saneamiento de aguas residuales.

Le he pedido a Planeación Nacional que profundicemos los estudios para saber que esta fallando, porque hasta ahora conocemos las gráficas del incremento de los aportes y del menor avance de la cobertura, pero hay muchos prejuicios, hay muchas tesis que hay que mirar en la realidad si son ciertas o no. Algunos imputan el fracaso a la corrupción, otros lo imputan a la falta de recursos, otros a las malas políticas.

Necesitamos dar ese avance y ese avance requiere ejemplos. Bogotá, Medellín y Cali tienen que dar un ejemplo. Son los tres grandes focos contaminantes del país, esta ciudad con apoyo del Gobierno Nacional de la Corporación ambiental, le tiene que demostrar al país, que es capaz de limpiar el río Bogotá.

Cali, con la superación de la crisis de EMCALI, en lo cual hemos estado empeñados, le tiene que demostrar al país que es capaz de tratar todas las aguas residuales antes de verterlas al río Cauca.

Medellín tiene que construir la segunda planta, y decirle al país: hemos cumplido con la meta de tratar el ciento por ciento de las aguas residuales.

Es prácticamente imposible pedirle a los pequeños municipios que resuelvan ese problema, si los tres grandes focos contaminantes no lo resuelven.

Eso nos va a obligar a ser muy cuidadosos en los presupuestos de Colombia, para saber priorizar lo que tenemos que priorizar. Yo diría, que esa exigencia de saneamiento básico, el país tiene que asumirla con febrilidad, de lo contrario no solamente vamos a quedar mal en esa meta del milenio, sino que vamos todos los días a ver más serios problemas en materia de producción, de productividad y de competitividad. Sino se avanza con la variable ecológica nos vamos a atrasar en los temas que les acabo de enunciar.

Y el otro punto fundamental a mi juicio, apreciados jóvenes y distinguidos compatriotas que nos juntamos esta mañana acá, es el de la transparencia, si no hay transparencia no hay credibilidad, si no hay transparencia los jóvenes no creen en las instituciones, los inversionistas no invierten, uno puede decir, bueno, pero estamos avanzando en materia de seguridad, tenemos una ley hoy que garantiza que le da al Gobierno facultades para firmar pactos de estabilidad en materia de reglas de juego. Si no hay transparencia, la gente no invierte.

En este mundo globalizado, donde la inversión se puede mover hacia el sitio donde le den mejores garantías, una de las garantías es la transparencia. Además si no hay transparencia no hay recursos que alcancen para cumplir las metas del milenio.

En ese tema, de los tres puntos fundamentales para la credibilidad de Colombia al interior del país, entre sus ciudadanos, y con miras a la comunidad internacional, hay unos retos elementales y grandes, atados a esos puntos de credibilidad, la vocación de derrotar el terrorismo, la vocación de derrotar las drogas ilícitas, la vocación de derrotar la corrupción y la vocación de derrotar la pobreza.

El tema de las drogas si que es difícil. Yo le decía al gobierno ecuatoriano el pasado domingo, les decía, ustedes se preocupan mucho por la fumigación, que hubiera hecho Colombia en el año 2000, gobierno del presidente Pastrana, sino se pacta el Plan Colombia y si no empieza ese proceso de fumigación, el país tenía 50 mil terroristas y 180 mil hectáreas en drogas ilícitas. Yo creo que la adopción del Plan Colombia hay que reconocerlo, produjo un positivo punto de inflexión, yo no quiero imaginarme donde habríamos llegado en ausencia de ello.

Cuando se le hace ese planteamiento a los más severos críticos de la política colombiana en la materia enmudecen. Y es bien importante la conciencia de la juventud sobre el liderazgo que tiene que asumir Colombia en el proceso de la derrota de las drogas.

Yo no diría, jóvenes, que Colombia tiene que quedarse por ahí apostadita a ver si fracasa la política de lucha contra las drogas y se impone la legalización. Yo diría que Colombia, en esta visión de largo plazo, lo que tiene que proponer, es ser el país líder en la derrota mundial de las drogas.

Miren el periplo que hemos vivido. Se nos dijo inicialmente: Colombia simplemente sirve de sitio de tráfico y de comercio. No vamos a pasar de ahí. ¡Mentiras! A los pocos años teníamos cinco hectáreas cultivadas. Y no pasaron muchos años para que llegáramos a 180 mil.

Se nos dijo: Bueno, tenemos producción y tenemos comercio pero no hay consumo. ¡Mentiras! Los problemas de consumo que hemos tenido son enormes. Y yo diría que las drogas se convierten en el gran enemigo de la gran ventaja colombiana que es la biodiversidad.

Este país nuestro, a pesar de todo el maltrato que ha sufrido, todavía preserva 578 mil kilómetros cuadrados de bosque de una extensión total de un millón 160 mil kilómetros. La extensión de Francia es una extensión de alrededor de 500 mil kilómetros. Colombia solamente en bosque tiene más.

Cuando uno habla con los campesinos del Putumayo, Caquetá, de Tumaco, etc. se da cuenta que el gran daño ecológico no lo ha causado la fumigación sino la siembra de droga y su procesamiento. Eso fue lo que produjo una tala de millón 700 mil hectáreas de bosque tropical. Eso es lo que ha producido la desaparición de varias especies de la fauna de los ríos colombianos como lo hemos podido ver en el Putumayo.

Yo diría para la generación de ustedes, que mirando el problema de la droga en perspectiva, hay que considerarlo como el gran enemigo de la variable ecológica. Algunos me dicen: “Bueno, pero eso se acaba si se legaliza”. Dejando a un lado el debate, simplemente moral, al cual uno tiende mucho como padre de familia, dejando a un lado el debate de si Colombia puede liderar eso o no puede liderarlo, yo diría, jóvenes, que en la medida que se aflojen los resortes así el precio se reduzca a lo mínimo, la invasión de la droga nos puede causar una tragedia ecológica de consecuencias irreparables. Por eso, quiero invitarlos a ustedes a reflexionar muy profundamente sobre ese tema.

Nosotros estamos defendiendo ahora en el TLC el tema de la biodiversidad, de los derechos de estos países a ser los dueños de los desarrollos de su biodiversidad. Pues bien, el gran enemigo de eso, no va a ser el comercio mundial, puede ser la expansión de la droga. En esto hay que pensar muy bien cómo cuidar nuestro bosque, cómo combinar la tarea de fumigación con la tarea de erradicación, cómo terminar rápidamente ese flagelo, cómo combinar la criminalización del negocio con las políticas educativas, preventivas y de rehabilitación. Y por supuesto, el tema de retos tiene uno fundamental que es la superación de la pobreza.

El vehículo para todo esto es la confianza. Si ustedes me dijeran: una palabra clave: Yo les diría confianza.

Confianza para que los jóvenes estudien en el país, confianza para que los jóvenes sientan que en el país pueden obtener todas sus aspiraciones, llenar todos sus sueños. A mí me ha preocupado mucho. Recuerdo a principios de 2002, en muchos foros universitarios le preguntaba a los muchachos: ¿ustedes en alguna oportunidad han pensado irse de Colombia e irse definitivamente? ¿Sin tiquete de regreso? Me ha golpeado mucho cuando muchísimos levantan la mano.

El proceso de construcción de confianza lo primero que tiene que buscar es que los jóvenes sientan gran pertenencia por su Patria, la pasión de ir afuera no sea para abandonar su Patria, no sea en razón de desapego de su Patria sino por la búsqueda de una oportunidad intelectual, de una oportunidad económica, recreativa, científica, espiritual, pero nunca de abandono de Colombia.

Un país que tiene un profundo desapego de su juventud a los valores de la Patria, que enmarcan ese país, es un país sin futuro. Uno de los propósitos sentimentales de invitar a la juventud colombiana a construir esta Visión de Colombia 2019 es despertar, fertilizar el sentimiento de pertenencia de las nuevas generaciones por su Patria. Creemos que eso es fundamental para el presente y para el futuro.

Confianza para invertir, confianza para hallar empleo en Colombia. Muchas veces hemos dicho que la confianza, además de depender de la seguridad, depende de la estabilidad macroeconómica, de la estabilidad en las reglas de juego, yo diría que la confianza depende muchísimo de la gobernabilidad y que la gobernabilidad depende a su vez del respeto a la democracia y de que la democracia genere resultados.

La gobernabilidad tiene un elemento fundamental que es la relativa aceptación de los ciudadanos a las instituciones rectoras. Y eso, hoy en día hay que buscarlo a través del respeto a la democracia, pero no basta. Si esa ciudadana, los ciudadanos sienten que no generan resultados, que no mejora el nivel de vida, que no abre oportunidades, entonces se afecta esa credibilidad en las instituciones que es la base de la gobernabilidad.

La gobernabilidad necesita el respeto a la democracia y que esa democracia genere resultados. Y para generar resultados necesitamos una visión de largo plazo, necesitamos un esfuerzo cotidiano y necesitamos metas parciales.

Miren, si hay un gran esfuerzo cotidiano pero no hay visión de largo plazo, se pone en duda la capacidad de la democracia de generar resultados, por ende, se afecta la credibilidad popular en las instituciones que es la base de la gobernabilidad.

Si hay una gran visión de largo plazo, pero no hay un esfuerzo de trabajo cotidiano, esa visión en lugar de ilusionar se torna en una frustración.

Pienso que a la Patria le ha hecho falta, y debemos corregirlo y es nuestra responsabilidad hacerlo, combinar esa visión de largo plazo con el trabajo cotidiano, lo macro con lo micro, son mutuamente sustentables les pediría considerar esa relación.

Ahora, la mejor manera de saber que esa combinación de la visión, con el esfuerzo, con la capacidad de remar todos los días para aproximarse a la visión, está generando, está causando ese presupuesto de gobernabilidad, que es la generación de resultados a través de las democracia, es a través de las metas parciales. Nada más estimulante para una visión de largo plazo que el cumplimiento de una meta parcial. Nada más ensombrecedor de una visión de largo plazo, que no cumplir las metas parciales.

Por eso, en este proceso es fundamental, construir la visión y emprender con muchas energías el trabajo de lograrla y estimularla a través de metas parciales. El 20 de julio de 2010 cuando cumpliremos los 200 años del grito de independencia, será una gran oportunidad para que la Patria haga una gran evaluación, pero no puede ser la única ni la última meta parcial, yo creo que este proceso necesita permanentes metas parciales.

Todo esto es un proceso de cambio, este proceso de cambio necesita, además de esa visión de largo plazo, de ese trabajo cotidiano, el equipo de liderazgo. John Kotter, en un magnifico libro que les recomiendo, yo no sé Juan Alberto si ustedes lo han traducido, ya al país lo han traído, que se llama “El corazón del cambio”, yo he tenido la oportunidad de leerle tres magníficos libros a Kotter, él a finales de los años ochenta produjo un libro que se llamó el cambio que lidera, el Leading Change, después siendo yo Gobernador de Antioquia me hizo llegar otro que acababa de publicarse, que se llama “El liderazgo del cambio” y ahora acabo de leer otro que se llama “El corazón del cambio”, importantísimo. Él destaca cómo esa coalición para liderar el cambio no puede ser de unas pocas personas, no puede ser de que nos sentemos el ex presidente Betancourt, el doctor Alejandro Santos, el ex ministro Fernando Carrillo, el doctor Santiago Montenegro, Margarita que ha sido su mano derecha en esto, y yo, a decir: nosotros vamos a liderar este proceso de cambio. No. Cuanto más colectivo mejor. Se necesita que eso permee a las grandes mayorías colombianas y que cada uno de los integrantes de nuestra Patria se sienta líder de este proceso de cambio.

En la sociedad contemporánea pensar que uno poquitos tienen la visión, la capacidad de liderazgo y de ejecución de esos procesos de cambio equivale a anular el cambio, si eso no compromete no solamente racionalmente sino afectivamente a las grandes mayorías se torna en un imposible.

Este proceso de cambio necesita además, y yo creo que nos está faltando un capítulo, la motivación sentimental de los colombianos. Yo creo que el documento es un gran documento para la motivación racional de los colombianos, pero requerimos la motivación sentimental de los colombianos. Hoy no hay cambio posible si la gente no compromete su comportamiento en la dirección de ese cambio y para poder comprometer el comportamiento de los ciudadanos se necesita la parte racional y la parte sentimental, Kotter lo trata muy bien. Y para comprometer la parte afectiva, supuesto básico para lograr estos propósitos de cambio, todo el mundo se tiene que sentir constructor, líder y ejecutor de la visión. Eso garantiza además otro punto fundamental, que es la firmeza en el camino, porque si estamos dando bandazos quiere decir: no tuvimos solidez democrática para construir la visión, que no tenemos una adhesión suficientemente firme.

Una cosa es un proceso dialéctico, de ajustes, de cambios permanentes y otra cosa es un proceso vacilante, temeroso, inseguro de bandazos, creo que el documento nos tiene que ayudar a establecer esa discusión. La diferencia entre el ajuste dialéctico de todos los días, para que el país se mantenga en una senda de mejoramiento continuo, y la actitud vacilante, temerosa de los bandazos que lo único que hace es desorientar. Eso es bien importante.

Una de las críticas que se la hacen a los procesos nuestros, es que son corto plazistas en sus planes de desarrollo, que no hay líneas de continuidad. Pero eso no tiene solución que se pueda imponer. Uno no puede en contra de la democracia decir, los planes de desarrollo no son cuatrienales sino eternos. Uno no puede en contra de la democracia, negar el derecho del pueblo de examinar, de cambiar sus gobernantes su Congreso, etcétera.

Entonces lo único que garantiza continuidad de líneas básicas dentro de ese proceso dialéctico de ajustes es que se construya una visión de largo plazo. Por ejemplo, ¿cómo se garantiza que haya unas líneas básicas que trasciendan de un plazo cuatrienal de desarrollo al siguiente?. Eso no se puede imponer. Lo único que lo garantiza es la condición popular y para lograr obtener esa convicción popular se necesita la construcción de esa visión de largo plazo y que las grandes mayorías sean concurrentes en esa construcción.

Entonces el documento, el propósito de construir esa visión cumple la tarea de constituirse en un puente democrático de plan de desarrollo en plan de desarrollo. Y para garantizarlo se tiene construir con un gran esfuerzo de participación popular. Por eso, el 7 de agosto cuando en la Quinta de Bolívar acompañamos al doctor Santiago Montenegro a lanzar el documento, él fue muy enfático en decir, ‘documento para la discusión’. Yo he sido más duro, lo he llamado ‘primer borrador’, que con la discusión pública, con los colombianos de todos los matices, se debe ir mejorando.

Yo confío que en el primer trimestre, en los primeros cuatro meses del año entrante, el doctor Santiago Montenegro y la Dirección de Planeación le entreguen al país el segundo borrador. El primero que ya haya recogido estas inquietudes, las inquietudes de estos primeros debates.

He invitado a todos los departamentos también a construir también su anexo, deberíamos tener un anexo por región, por departamento. Y esto va a necesitar una seria de anexos de gran importancia, solamente para mencionar, el anexo de competitividad, el anexo de infraestructura.

El lunes yo le decía a los gobernadores, ‘mire, negociado el TLC, entrado el país en el camino con la Comunidad Andina de hacer el acuerdo con Europa, que lo necesitamos, con países asiáticos. Adoptada la visión de largo plazo, los gobiernos en Colombia no podrán seguir en esta limitación de recursos, por ejemplo, invirtiendo en el mantenimiento de vías terciarias, ahí se van a tener que dedicar ustedes gobernadores con alcaldes, con alguna ayuda de Findeter, a buscar procedimientos comunitarios, procedimientos regionales, bancos locales de maquinaria etcétera, que contribuyan a eso. El Gobierno va a tener que dedicar sus escasos recursos en esa materia a las vías de la competitividad. Pero para definirlas y para que el país apoye esa estrategia, todo el mundo tiene que participar en lo que es la definición del listado de cuáles son las vías de competitividad.

En un tema tan delicado, aparentemente tan especializado como ese, es totalmente válida la participación popular. Resulta mejor hecho el listado de las vías de competitividad que tiene que construir el país si se hace a través de un gran proceso democrático, que si lo imponen cuatro sabios.

Entonces la invitación es a asumir este trabajo democrático con toda la vocación por Colombia. Y nos debe llevar también a hacer una propuesta, la propuesta de los elementos característicos de una democracia moderna. El debate latinoamericano entre izquierda y derecha está obsoleto, es polarizante y se ha vuelto muy cansón, como se dice coloquialmente en mi tierra, porque no agrega nada, simplemente repite unas frases, no se construye valor intelectual. Era válido en las épocas de las dictaduras, ahora que todo el mundo está respetando la regla democrática, ya no trae los elementos para caracterizar una democracia. Es polarizante, como lo acabamos de ver hace poco en la elección del nuevo Secretario de la OEA, y no es práctico.

A mí me preguntaba una periodista internacional, ‘bueno, pero cómo se siente su gobierno y se va a sentir muy mal Colombia en el club de izquierda de América del Sur’. Entonces le dije yo, ‘dígame un hecho del Presidente Lula para que usted diga que es de izquierda, y un hecho, mío como gobernante, para que usted diga que soy de derecha’. Enmudeció. En seguida me dijo, ‘el TLC es de derecha’. No. Hay gobiernos de izquierda en el mundo, supuestamente de izquierda, buscando estos acuerdos de comercio. ¿Qué hacemos nosotros si nuestra economía produce unos bienes que necesitan mercado? Y buscar esos mercados, eso no es ideológico, eso es pragmático. Y después le dije, ‘bueno, y por qué tanta insistencia’. Me dijo porque yo soy de izquierda. Y yo le dije, ‘bueno deme explicaciones usted por qué es de izquierda” y enmudeció.

La verdad es que ese es otro tema que hay que tratar a fondo. He propuesto, y creo que sería conveniente para nuestras relaciones internacionales, para que los colombianos tengamos más claridad sobre la visión teórica de nuestro modelo de estado, que en este documento hagamos unas reflexiones: ¿qué necesita una democracia moderna?

Una democracia moderna a mi juicio necesita, ser una democracia de liderazgos constructivos, pero no de caudillismo anquilosados. Hay que establecer la diferencia entre un liderazgo constructivo y el caudillismo anquilosado. Una democracia moderna necesita ser regida por el respeto a la ley, a los acuerdos surgidos de procesos democráticos y no por los caprichos del gobernante. Eso implica que quien mayor ejemplo debe dar en materia de cumplimiento de la ley y de acatamiento de la voluntad popular es el gobernante.

Una democracia moderna no puede ser una democracia de dogmas sino una democracia de permanentes ajustes. Tiene que ser incluyente, pluralista y para eso he propuesto a la discusión cinco parámetros que permitan medir los modelos democráticos del continente y responder cómo avanzan esas democracias, qué tan modernas o retardatarias son esas democracias.

Los cinco parámetros que he propuesto son: la seguridad con pleno alcance democrático, el respeto a las libertades públicas, la cohesión social, la transparencia y el resto a instituciones independientes.

Hace pocos días leía un documento bellísimo de Bobbio que me inspiraba para conectar en esta propuesta lo que es el respeto a las libertades públicas con lo que es la lucha por la cohesión social, porque el respeto a las libertades públicas aparece como el homenaje al individualismo liberal histórico, y el respeto a la cohesión social aparece como el homenaje al ser social. Entonces el uno aparecería en el extremo del individualismo y el otro en el extremo de lo colectivo.

Pero Bobbio da luces para juntarlos, nos explica como esa síntesis entre el respeto a las garantías individuales, la razón de ser del individualismo liberal, y el respeto a la cohesión social, la razón de ser de la tesis de origen Hegeliano de la prevalencia del ser social, como la armonía puede crear una gran síntesis, para que cada quien en una sociedad se sienta plenamente respetado en su individualidad y totalmente obligado y comprometido con el colectivo.

Es bien importante, pues, llevar de la mano el respeto a las garantías individuales con el compromiso sobre la cohesión social. Les recomendaría también repasar ese tema de Bobbio.

Y todo esto nos tiene que ir llevando a que cada quien se sienta no solamente cedulado por un país sino ciudadano comprometido con ese país. Qué bueno que la vida nos permita verlos a ustedes al frente del timón rector de la Nación y sintiéndose que fueron constructores de la visión, ejecutores de las tareas, evaluadores de las metas parciales y que fueron asumiendo diferentes grados de liderazgo, que han empezado en esta tarea y que tienen que traducirse en el liderazgo superior de producir los grandes cambios que la Nación requiere.

Muchas gracias por su interés en esta materia”

 
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