ESTADO MANTIENE PARTICIPACIÓN MÍNIMA DEL
50% EN NUEVO CONTRATO PETROLERO
Bogotá, 27 may (SNE). Contrario a lo que muchos creen, la participación
del Estado en los nuevos contratos petroleros no será inferior
al 50 por ciento.
Si bien en el nuevo contrato hay una mayor flexibilidad
para el inversionista e incluso no se requiere de un contrato de asociación con Ecopetrol,
el Estado mantiene una alta participación a través de los
impuestos y las regalías.
De acuerdo con el director de la Agencia Nacional
de Hidrocarburos (ANH), Armando Zamora, la participación del Estado con el nuevo contrato
oscila entre el 50 y 60 por ciento y, dependiendo de la participación
que tenga la estatal petrolera, dicha participación puede subir
al 80 ó 100 por ciento.
“De los ingresos que se obtienen en una producción, en
promedio el 50 por ciento corresponde a costos y el restante 50 por ciento
se distribuye entre la utilidad del inversionista (25 por ciento) y las
regalías e impuestos (25 por ciento)”, dijo Zamora.
El funcionario explicó que la participación del Estado,
o “state take” como se le conoce internacionalmente, se mira
después de costos, lo que quiere decir que para el caso de Colombia
con el nuevo contrato es mínimo del 50 por ciento, que corresponde
a regalías e impuestos.
Hay varias alternativas para la participación del Estado. Si
Ecopetrol invierte sola, la participación es del 100 por ciento
teniendo en cuenta que es una empresa estatal; si invierte en asocio
con otra empresa, la participación disminuye dependiendo del porcentaje
de participación.
Adicionalmente, cuando los precios del petróleo sean altos, es
decir que estén por encima de los 27 dólares, el Estado
recibirá un ingreso adicional correspondiente al 30 por ciento
del excedente en el precio.
Es decir, si el precio es de 30 dólares barril, la Agencia Nacional
de Hidrocarburos recibirá 30 por ciento de los 3 dólares
de diferencia entre el precio promedio (27 dólares) y la cotización
actual.
Lo anterior hace que la participación del Estado también
se incremente proporcionalmente.
POLÍTICA PETROLERA
Los cambios buscan atraer la inversión privada y ganar competitividad
internacionalmente. En tal sentido hay cinco cambios fundamentalmente
con respecto al contrato de asociación que venía operando.
El primero, es que desaparece la participación directa del Estado.
Hasta hoy la empresa que exploraba el campo debía asumir sola
los costos, pero si se le declaraba la comercialidad, Ecopetrol le devolvía
el 30 por ciento de la inversión, a cambio de entrar a participar
con dicho porcentaje en la explotación del descubrimiento. Ahora
la empresa invierte sola y si le declaran la comercialidad sigue sola
y asume todos los gastos así como recibe todos los ingresos.
“No necesariamente el Estado invierte. La empresa que solicite
un área invierte a su propio riesgo, pero a cambio recibe la totalidad
de los derechos de producción, después de regalías”,
explicó Zamora.
Con respecto a las regalías se mantiene el actual esquema, es
decir, regalías variables de 5 a 25 por ciento, que varían
de acuerdo al nivel de producción de los campos.
La segunda diferencia es el método de asignación de áreas.
Hasta hoy Ecopetrol ponía a disposición unas áreas
que él mismo había “calentado”, es decir, había
estudiado y consideraba que eran explotables. Con esa información
salía a ofrecer unos bloques, en algunos casos directamente a
un grupo de compañías y en otros a través de licitaciones.
Con el nuevo contrato la asignación es directa y no está sometida
a concursos o licitaciones. La empresa que esté interesada en
un área lo manifiesta por escrito y la Agencia lo adjudica sin
mayor demora.
Además, el Estado dejó de ser juez y parte de la contratación
petrolera desde el mismo momento en el que se expidió el Decreto
1760 del 26 de junio de 2003, mediante el cual modificó la estructura
orgánica de la Empresa Colombiana de Petróleos y se creó la
ANH.
El Estado ya no va a tomar parte en las decisiones
de la Empresa como hasta ahora, porque cada inversionista es autónomo
de tomar las decisiones que desee, en la forma de explorar y explotar
y en las inversiones
que realice.
“El Estado, a través de la Agencia, va a asegurar que los
compromisos que adquieren las empresas se cumplan, pero no necesita tener
participación en las decisiones financieras y técnicas
de los inversionistas. Éstas son ahora potestad de cada uno según
su mejor criterio, siempre y cuando se realicen dentro de la mejor práctica
industrial”, advierte Zamora.
El seguimiento al contrato –añade- es no intrusivo, es
decir, cada empresa puede invertir donde quiera porque la participación
del Estado sólo es de vigilancia y control.
MÁS INDEPENDENCIA
Estos cambios le generan y garantizan independencia
a los inversionistas, quienes deberán asumir directa y totalmente
los riesgos que asuman.
En tal sentido, Ecopetrol participará como un competidor más
y se deberá ceñir a las mismas condiciones. De hecho, el
Estado ahora puede invertir pero a través de la estatal petrolera,
que ya tiene unas áreas propias y que además podrá solicitar
otras nuevas sola o en asocio con otras empresas particulares.
Así, la empresa estatal mantendrá su actividad de exploración
y producción directa sobre los bloques que tiene hoy asignados
y los que le sean entregados en el futuro por la Agencia Nacional de
Hidrocarburos.
Ecopetrol S.A. seguirá administrando los contratos firmados y
los que se firmaron hasta el 31 de diciembre de 2003, lo que significa
que prospectos de alto impacto como Niscota, Capachos, Mundo Nuevo, Acevedo,
VillaRica, Tángara y el propio Gibraltar entre otros, siguen formando
parte de su portafolio de inversiones, al igual que los grandes campos
productores como Caño Limón, Cusiana y Cupiagua.
Con el nuevo contrato petrolero los inversionistas
tendrán seis
años para explorar y 24 para explotar el campo, es decir, dos
años más con respecto a los 22 que actualmente se conceden.
Pero adicionalmente, se brinda la posibilidad
de extender automáticamente
el contrato hasta su agotamiento, siempre y cuando la compañía
cumpla con unas condiciones mínimas como la actividad permanente
y continuada en el campo respectivo y un plan de recuperación
adicional activo.
Esta prórroga tendrá un beneficio económico para
el país, toda vez que la Agencia Nacional de Hidrocarburos deberá recibir
10 por ciento del valor de la producción, después de regalías,
cuando se trate de crudo líquido y 5 por ciento cuando sea gas
o crudo pesado.
El inversionista tendrá derecho a esta prórroga si se
solicita entre 1 a 4 años antes de terminación y deberá estar
produciendo regularmente y tener activo proyectos de recobro mejorado
o programas de perforación.
Y con el fin de incentivar la devolución de áreas, el
nuevo esquema de contratación contempla un canon “superficiario”,
similar al que se utiliza en los contratos de carbón.
Dicho canon contempla cobrar un monto representativo
por la utilización
del suelo a partir de la segunda fase exploratoria y hasta la terminación
del período de exploración.
El costo del canon variará de 25 centavos de dólar por
hectárea hasta 1,50 dólares por hectárea.
“Con este canon superficiario lo que buscamos es que las compañías
no se queden indefinidamente con áreas sin explorarlas ni explotarlas
impidiendo que otras sí lo hagan. Por eso se estimula la devolución
de áreas. Una vez la compañía determina dónde
va a explotar, pues devuelve lo demás”, explicó el
director de la Agencia.
|