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23 de julio

PALABRAS DEL PRESIDENTE URIBE EN EL FORO “CARIBE COLOMBIA”

Cartagena, 23 jul (SNE). Las siguientes son las palabras del presidente Álvaro Uribe Vélez, al intervenir en el foro “Caribe Colombia: comercio mundial y transporte, oportunidades y retos para la competitividad”, realizado en la ciudad de Cartagena.

“Muchas gracias, Capitán Salas. Creo que es una magnifica oportunidad para que en el Gobierno adquiramos más conciencia en un tema promisorio, que exige también tratarlo con más diligencia y a tiempo.

Diría que en esto no se puede perder de vista el tema político, que pienso que va a ser crítico en la región. La región estuvo en una época en el desmantelamiento del Estado y ha dado un giro brusco hacia el estatismo. Por eso mirar el tema político en el largo plazo es fundamental.

Hay tres países de la región en los cuales la única esperanza de inversión es la inversión pública, derivada de excelentes recursos de hidrocarburos. Eso pone serias dudas.

Y otro país de la región donde venía un nivel muy importante de recuperación de la economía, pero sin agregar capacidad instalada, que puede tener muy serías dificultades por las limitaciones que empiezan a tener en materia de disponibilidad de energía.

Luego definir un modelo político es fundamental. Nosotros lo hemos venido haciendo. Es un modelo político donde no se desmantela el Estado, pero se reforma. Trescientos noventa entidades reformadas, la última de las cuales es Isagen con la primera capitalización. El 27 de agosto empieza la capitalización de Ecopetrol. Nosotros vemos eso con mucho optimismo.

Además el impacto que eso ha producido en la parte fiscal de la Nación. La reforma del Estado en nuestro Gobierno le ha ahorrado a la Nación un punto del PIB por año. Eso es bien significativo. Y estas empresas cuando se reforman son empresas que adquieren más transparencia, más eficiencia, mejor gobierno. Se acaba el clientelismo.

Hoy, por ejemplo, gracias al socio estratégico, Telecom es una empresa ya vacunada contra el clientelismo. A mí todavía me piden puestos en la Junta de Ecopetrol. Estoy absolutamente seguro que hecho el fenómeno de la capitalización, entra ese gran subproducto en la reforma del Estado, que es el mejor gobierno.

Y nosotros vamos a continuar reformando al Estado hasta el último día de la administración. Todavía tenemos sectores críticos, como el sector del Seguro Social, las clínicas. Aquí, por ejemplo, la clínica de Cartagena es la primera que se reformó. Se le entregó a una comunidad religiosa la administración y eso ha mejorado sustancialmente el servicio.

Punto clave de nuestro modelo: reformar el Estado sin desmantelarlo. Y punto clave de nuestro modelo: no al estatismo. Plenas garantías a la inversión privada, pero con responsabilidad social, de cuyas tres expresiones hemos venido hablando extensamente en los últimos tiempos.

Responsabilidad social empresarial: lo referí ampliamente en la instalación del Congreso del 20 de julio.

En la transparencia entre los inversionistas y el Estado. Transparencia en las posesiones, transparencia en manejo de las disputas. Transparencia en la adjudicación de contratos, en la extracción de minerales.

Segunda expresión de responsabilidad social, en la solidaridad de los inversionistas con las comunidades. Lo he dicho mucho en el Cesar: no puede ser que pasemos de exportar 34 millones de toneladas de carbón a exportar 100 – 110 millones de toneladas de carbón, pero que estemos asfixiando a las comunidades por donde transitan esos vehículos.

Ahí hay que tener solidaridad como una expresión de la responsabilidad social, que finalmente es lo que tiende a legitimar la inversión.

Y finalmente el tema laboral, que es bien importante, dada la situación política de América Latina: clarificar para dónde vamos en el tema laboral. Nosotros creemos que el tema laboral, como expresión de la responsabilidad social, no puede ser manejado por el capitalismo salvaje ni por el odio de clases.

Por eso me preocupa mucho la reunión de Quito de la semana anterior. Tiene que ser manejado con algo bien simple. Creo en ello. Creo que es lo único que genera armonía, confianza en el largo plazo, que son los principios de fraternidad cristiana en el tema laboral.

Nosotros hemos venido trabajando mucho en el modelo. Creemos que hay que proyectarlo en el largo plazo. Que hay que cimentarlo en la conciencia de los colombianos. Porque para lograr una trayectoria de ritmos elevados de inversión en el largo plazo, se necesita clarificar el modelo.

Y hemos venido trabajando cinco elementos y tres objetivos de Gobierno. Los cinco elementos son: Seguridad Democrática, libertades, construcción de cohesión social, búsqueda de permanencia y respeto a esa independencia relativa de todas las armas del Estado que evite desbordamientos.

Y tres objetivos de Gobierno: consolidar seguridad, consolidar confianza inversionista y cumplir las metas sociales.

Me preguntan mucho: ¿usted por qué habla más de confianza inversionista que de crecimiento económico? Porque uno ve que el crecimiento económico puede darse un día y al otro día no. Se descubre un pozo de petróleo. Mientras se agota, produciendo, puede haber un mejor crecimiento económico. Y se agotó ese pozo y puede que se reduzca sustancialmente el crecimiento económico.

Hay un mejoramiento del precio de un producto básico un tiempo, mejora el crecimiento, pero se rezaga nuevamente ese precio y se decae el ritmo de crecimiento.

Lo que ha enseñado China es que solamente una tasa de inversión alta, sostenida en el tiempo, es lo único que garantiza un crecimiento también alto y sostenido en el tiempo.

Les explicaba ayer a los compatriotas de Nueva York que hace cinco años en el país, de cada 100 pesos que producíamos, se invertían 12. Que en año 2005 ya se invirtieron 22, el año pasado 26, en el primer trimestre de este año 27. El sector privado estaba invirtiendo seis y medio, ya está invirtiendo entre 19 y 20.

Para nosotros es muy importante ese tema de la confianza inversionista, de las tasas de inversión. Y a eso tiene que contribuir el modelo político, tiene que contribuir la seguridad, tiene que contribuir la tributación, tiene que contribuir la salud fiscal de la Nación, tiene que contribuir la infraestructura.

Me voy a referir aquí a dos temas. Al tema fiscal tributario y al tema de infraestructura.

Nosotros llegamos al Gobierno con mucho temor en lo fiscal. Creíamos que no podíamos invertir un peso. Roberto Junquito, nuestro gran Ministro de Hacienda, que en tantas ocasiones ha acudido a salvar de crisis al país, me dijo en septiembre de 2002: “Aquí no hay con qué pagar los soldados”.

Entonces él, con la ayuda de José Roberto Arango, diseñaron la emergencia económica, hicimos el derramamiento del impuesto al patrimonio, empezamos a financiar la seguridad democrática. Estaba la doctora Martha Lucía Ramírez de Ministra de la Defensa Nacional.

El Gobierno empezó con mucho temor. Nos parecía imposible comprometernos en cualquier inversión. Ahora me decía el Capitán Salas que gracias a una modesta inversión que se hizo aquí en el canal de acceso, aumentó el tamaño de los barcos que entran a Cartagena. Y nos pareció mucha gracia. Y con qué temor lo hicimos.

Además otro problema que encontramos: todos esos sistemas de vinculación de particulares al desarrollo nacional en disputas legales: 21 asociados de Telecom, todos en pleito. Las dos concesiones de ferrocarriles en pleito. Las concesiones de carreteras en pleitos. La concesión del aeropuerto de Cali en pleito. Todo en pleito y además con tanta desconfianza.}

Yo estimulaba a los funcionarios del Gobierno para acelerar la solución de los pleitos, y me decían: “Presidente, qué miedo la Fiscalía, qué miedo la Contraloría”. Y además la opinión pública con suspicacia sobre la solución de esa disputa. Hoy, salvo unas excepciones, que ya me voy a referir a ellas, todas esas disputas están resueltas.

Hemos logrado un sistema, cual es el de exigir que una vez que estén listos los textos de las conciliaciones, se publiquen ampliamente antes de firmarlas. Se consulten ampliamente con la Contraloría, con la Fiscalía, con la Procuraduría, no obstante que nuestra Constitución habla de control posterior. Pero hemos creído que esto ha sido bueno. Y eso nos ha permitido eliminar suspicacias en la opinión pública, dar tranquilidad a los organismos de control y dar tranquilidad y confianza a nuestros compañeros de Gobierno que han hecho esas transacciones.

¿Qué tenemos pendiente hoy de conciliaciones? Ferrocarril: creo que fue muy importante la que se hizo en el Ferrocarril del Atlántico. Eso va a llegar en los próximos años, con la segunda línea, a transportar 60 millones de toneladas de carbón.

Nos falta la del Pacífico. Me parece que allí en alguna forma se maltrató al país, porque se hizo un contrato de concesión que a la postre resultó en un contrato de obra. Nosotros lo honramos y lo pagamos. Este Gobierno se ha gastado 140 – 150 millones de dólares pagándole al contratista la reconstrucción de la línea del Ferrocarril del Pacífico.

Y ahora resulta que no opera, que porque no son competitivos en tarifas, que porque no hay equipo. ¿Y eso por qué no se vio oportunamente? Qué distinta sería la situación Buga – Buenaventura en ese corredor, si tuviéramos operando ese ferrocarril, en el cual hemos hecho esa inversión.

Nosotros nos vamos a gastar para resolver un problema de 3.500 viviendas en Buenaventura, 80 mil millones de pesos. Comparo eso contra los 140 millones de dólares gastados en la recuperación de la línea del Ferrocarril, que para nada ha servido. Ahí tenemos todavía un problema. Estamos buscándole una u otra opción para resolverlo.

Carreteras: están resueltas todas las disputas. Estaba en disputa la concesión a Paraguachón, estaba en disputa la concesión Bogotá – Villavicencio, estaban en disputa las tres concesiones de Medellín, en pleito de la Autopista del Café, etcétera.

¿De qué estamos dependiendo? De que el Tribunal Administrativo de Cundinamarca nos apruebe la transacción con Commsa, que ha tenido un pleito de 10 años, el corredor de Bogotá al Río Magdalena, por el Río Rionegro. Esperamos que eso se apruebe.

Se hizo un gran esfuerzo, intervino el Gobierno español, se manejó ese acuerdo prácticamente desde el Ministerio de la Presidencia, se consultó previamente, ampliamente. Con todo el respeto por la justicia, sería optimista. Estoy esperanzado de que eso se apruebe.

De eso depende de que entren al Estado recursos muy importantes. Lo que van a pagar los concesionarios, contratistas particulares. Y el recurso que está en la fiducia de peajes.

Hay que buscar de todas maneras el camino de que, en el evento de que se demore la decisión del Tribunal de Cundinamarca, podamos disponer del dinero de la fiducia, que debe estar más o menos en 140 mil millones de pesos.

Se está adelantando ahora la estructuración, a ver cómo en noviembre – diciembre de este año abrimos esa licitación. Ya hubo un acuerdo entre el Ministerio y los ingenieros sobre el trazado. En lugar de 19 – 21 kilómetros de túnel, eso va a tener un pequeño túnel y va a tener unos viaductos sobre el Río Rionegro.

Confiamos abrir esa licitación en el mes de diciembre y estarla adjudicando a mediados del año entrante, para adjudicar todo el corredor Bogotá – Río Magdalena – Santa Marta.

Ahora, esa es una vía que no alcanza a pagarse toda con peaje. Allí hay que hacer unos aportes muy importantes del fisco nacional.

¿Qué hemos visto en materia de aportes fiscales? Lo que hemos venido ganando en salud fiscal de la Nación, ha permitido que haya más confianza financiera en el país. Y eso es muy importante para el sector público, para el privado. Y cuando hablo de público, es muy importante en el nivel municipal, en el departamental y el nacional.

Les decía a los alcaldes: “Hombre, no se sigan oponiendo a la reforma constitucional de transferencias”. Si nosotros salimos en transferencias con algo irresponsable, al otro día volvemos a tener un spread, un Embi, en 700 – 800 puntos, como lo teníamos hasta hace cinco años. Hoy el Embi ha estado alrededor de 100 – 119 puntos, que es muy distinto, para financiar la economía colombiana.

Confío que en la medida que tenemos hoy más oferta de recursos para financiar concesiones, con unos créditos de más largo plazo y menor tasa de interés, eso tiene que ayudar a que el aporte del fisco, que se necesita en estas vías, sea un aporte menor.

Y lo vamos viendo. La adjudicación de hace una semana de la doble calzada de San Rafael, cerca de Girardot, a Ibagué y a Cajamarca, demostró esa bondad. Se hizo esa adjudicación a un consorcio muy serio, que ofreció una tercera parte de lo que ofreció en costos el tercer consorcio que calificó de último.

Tengo que la parte financiera nos ayude mucho en este proceso de concesiones.

Además de resolver los pleitos con las concesiones, se han venido adjudicando unas concesiones muy importantes viales. Este año está adjudicada ya la del Puente Rumichaca – Pasto y al aeropuerto. Está adjudicada la del área metropolitana de Bucaramanga, con alcance progresivo hasta Barrancabermeja.

Acaba de adjudicarse la del área metropolitana de Cúcuta, de gran trascendencia, porque incluye también el tramo Cúcuta – Tibú y la carretera de Tibú a La Mata y al Río Magdalena. Esa es la carretera más importante para poder lograr el desarrollo en carbón, el desarrollo en productos como la palma de aceite, en el futuro de los biocombustibles en toda la región norte de Norte de Santander. Y utilizar el Río Magdalena y los puertos del Caribe colombiano.

Estamos en la adjudicación de todo el corredor Bogotá – Buenaventura, en plena construcción de la doble calzada Bogotá – Girardot, un sitio en el Tolima que se llama San Rafael, adjudicada San Rafael – Ibagué – Cajamarca, el Túnel de La Línea.

Y hemos adjudicado buena parte de los trayectos en doble calzada de Buga – Buenaventura. Los que no están adjudicados, están en estudio y confiamos adjudicarlos rápidamente.

Y además se está reparando la vieja vía de Cali a Buenaventura, que es la vía Simón Bolívar, que se necesita no sólo como vía de emergencia sino como una vía casi que principal, en el momento en que se obstaculice el tráfico por la construcción de ese corredor en doble calzada.

Aquí vamos a adjudicar en las dos semanas que vienen la doble calzada (cerrada la licitación y en evaluación las propuestas) del aeropuerto de Barranquilla a Palmar de Varela, hacia el sur. Gira ahí hacia el oriente y sur a buscar Sabanalarga. Y por Sabanalarga se viene a Cartagena y a la Cruz del Piso, todo en doble calzada.

Y aspiramos con esa concesión, y la concesión de la Carretera al Mar, Barranquilla – Cartagena, poder unir lo que nos que faltando en la vía de la Ciénaga de la Virgen.

Y en fin, están proyectadas otras dobles calzadas. El tema ha sido muy difícil. Por que veo que todos ustedes hablaban aquí de la necesidad de estas vías de acceso.

Porque ha habido una gran discusión entre las vías municipales y estos corredores de comercio exterior. Hace cinco años nosotros llegamos con la idea de un plan de 5 mil kilómetros de vías locales. Estamos pavimentando 3.100. Llevamos pavimentados 1.300. Son 148 – 160 contratos. Hay 17 con problemas. Y además estaba bastante emproblemada la ingeniería colombiana. Además sin equipos.

Visité, ayer hizo dos semanas, las obras del distrito de riego del Río Ranchería. Creo que la está haciendo Conciviles. Una firma muy seria. Dijeron: “Nos demoramos para empezar porque no teníamos equipos”. Hoy tienen un equipo formidable. La obra está avanzando muy bien.

Encontramos bastante desequipada y bastante desfinanciada la ingeniería colombiana. Y nosotros en el Estado llenos del temor, más los pleitos.

Confiamos tener un ritmo más acelerado con todas estas vías. Yo vengo a la Asamblea de la Andi y me critican. Me dicen: “¿Por qué están haciendo las vías municipales. Nosotros necesitamos las de comercio exterior”. Y al otro día voy y me reúno con los alcaldes, y me dicen: “Usted tiene totalmente desconectados los municipios. Con 3.100 kilómetros no es suficiente. Hay que conectar los 1098 kilómetros de Colombia”.

Y también tienen razón. En un país donde falta de todo, todo el mundo tiene razón en esos reclamos.

¿Qué impacto político he estado construyendo? Señores alcaldes: el Gobierno concluye el Plan 2.500, que son 3.100 kilómetros. Lo concluimos. Segundo, le damos a cada municipio, en los tres años de gobierno que faltan, más o menos 140 millones de pesos por año, para que sostengan vías municipales. Tercero, le damos un aval a todos los departamentos para un crédito consolidado, que deben distribuir entre todos, de mil millones de dólares, para que hagan vías departamentales (lo pagan los departamentos), para que continúen en la pavimentación de las vías.

De este crédito, solamente llevamos adjudicados 60 millones de dólares, que tomó Antioquia.

Y finalmente: todos los nuevos esfuerzos del Gobierno Nacional se concentran hacia los corredores de comercio exterior.

Confío en que este año el país empiece a tener un poquito de más alivio, de ver que se van a hacer esos corredores de comercio exterior.

El tema portuario: La instrucción no ha sido fácil. El mismo Capitán Salas me decía ahora que no se esperaban estos crecimientos. Al principio del Gobierno nosotros tampoco. Y empezamos a trabajar sin mucha ilusión de que fuéramos a tener unos resultados importantes en materia de crecimiento económico en el corto plazo.

Ha sido muy difícil la discusión portuaria. Aquí está el doctor Juan Martín. Recuerdo el año pasado en la Asamblea de la Andi. Algunos integrantes de la Sociedad Portuaria de Buenaventura querían “cocinar” al Ministro, porque él que había que invertir 150 millones de dólares como contraprestación para poder aceptar el Gobierno la extensión del plazo de la concesión. Y recuerdo que ellos dijeron (allá hubo un vocero, lo oí) que no se necesitaban más de 60.

Pues se acaba de hacer el acuerdo de extensión de la Sociedad Portuaria con una inversión de 450 millones de dólares. Entonces por lo menos estamos saliendo. Cuando todo el mundo está angustiado, todo el mundo se pone bravo. Entonces las sociedades portuarias quieren “cocinar” al Ministro y el Ministro quiere “cocinarlos” a ellos, etcétera. Pero ahí se van poniendo de acuerdo.

Hemos hecho unos buenos acuerdos con Buenaventura. Los dividiría en dos acuerdos. Un primer acuerdo de dotación inmediata, que se está cumpliendo. Y un segundo acuerdo, el de las contraprestaciones para la extensión del período de concesión. Y además se acaban de adjudicar las otras dos concesiones allí: Agua Dulce y el Complejo Industrial Portuario. Sigue en estudio Málaga.

Todo esto nos va a permitir pasar de una Buenaventura de una capacidad de 11 millones de toneladas de labor portuaria al año, a una Buenaventura de más de 40 millones de toneladas de labor portuaria al año.

Y se acaba de negociar también la extensión de las concesiones en Santa Marta y Barranquilla, con unas inversiones considerables y bien importantes.

Además en Barranquilla estamos cumpliendo con una obra que nos cuesta 60 mil millones de pesos, que es la construcción de los diques de protección del río, en la margen derecha, porque el río se estaba desplazando del puerto de Barranquilla hacia el Magdalena. Y el puerto se estaba quedando en lo seco. Una obra muy necesitaba, muy demandada en Barranquilla.

Estamos cumpliendo. Y el informe que tengo es que el avance de la obra ya empezó a producir resultados, porque ha acelerado la velocidad del río y ha ayudado a producir una especie de dragado natural del canal navegable, a lo cual se le ha sumado que el Gobierno ha procurado ser muy cumplido en las inversiones de dragado del Puerto de Barranquilla.

Las noticias lo dicen. A falta de noticias, hay que presumir buenas noticias. Hemos tenido menos noticias sobre dificultades del Puerto de Barranquilla. Creo que eso tranquiliza.

Viene el tema tributario. El tema tributario ha sido muy difícil. El Gobierno nuestro introdujo unas exenciones en el año 2002: nuestra primera reforma tributaria.

Primero, el equipo económico no las aprobaba. Eso fue una batalla campal en el Consejo de Ministros. Segundo, la academia económica tradicional en Colombia dijo que no. Tercero, qué dificultad con el Congreso.

Logramos sacar eso adelante. A mí me parece muy sano el debate que se dio el año pasado con la propuesta de reforma tributaria. Porque le decía a la doctora Alicia Arango que me acordara a cuántos foros asistimos. Creo que a más de 20 con todos los gremios.

Entonces fue un debate muy importante, porque de un lado estaba la ortodoxia, que en alguna forma desestima la importancia de los incentivos para orientar inversiones en la economía. Y de otro lado el país real, que empezó a entender la importancia de esos incentivos.

Creo que la discusión del año pasado, de esos cuatro o cinco meses sobre reforma tributaria, le mostró a la academia económica, tan renuente a esos estímulos, que el país real los necesitaba. Pienso que hemos avanzado bastante en ello, y que ello ha contribuido a las tasas de inversión en el país.

A manera de recuento: ¿cuál ha sido el principio básico? No una reducción exagerada de las tasas de contribución. Cuando lo hizo el presidente Reagan, se cuestionó mucho y se dijo: eso no genera per se inversión. Nosotros hemos preferido estimular la inversión, que simplemente tener una reducción muy drástica de las tasas de contribución.

Las tasas de contribución en renta van a bajar. Pero lo más importante es que queda permanente la deducción del 40 por ciento sobre cualquier nueva inversión. Se premia a quien crezca. No se premia a quien no crezca.

El Ministro de Minas me decía que ese 40 por ciento equivale a que de cada 100 pesos que invierten, el Estado contribuye con 12,8. Eso es significativo.

Y lo más importante es que esa deducción ya no tiene plazo. Se puede hacer en cualquier número de años que requiera el inversionista. Porque el inversionista decía: “bueno, pero si la tengo que hacer en tres o cinco años y no alcanzo”.

Lo mismo hicimos con las pérdidas. Las pérdidas había que absorberlas en un corto período de tiempo. Ahora, como la deducción de inversión, se puede llevar a un fondo de crédito fiscal que se utiliza en un número indefinido de años, a partir del año en que se causa.

Había el otro problema. Que esa deducción la introdujimos todavía con limitaciones en el año 2002. Primero, con esta limitación. Y segundo, con otra: en el momento en que la empresa repartiera dividendo, en ese mismo momento se cobraba lo que se dejó de cobrar. Ahora no. Eso lo eliminamos en nuestra última reforma tributaria de 2006. Hoy la deducción se hace y queda en firme y no afecta la distribución de dividendos.

Además eliminamos el impuesto a las remesas, que existía y no existía. Porque había dejar la utilidad causada durante cinco años en el país. Y remitirla apenas después del quinto año, si se quería no pagar impuesto por esa utilidad remitida. Nosotros eliminamos esos cinco años. Hoy no paga impuesto, así se le remita en el primer año.

Todo esto ha sido difícil, porque el país logró mantener ahora la extensión tributaria a los dividendos. Cuando se miran las tasas de tributación es muy importante saber que es una tasa corporativa, pero no hay impuesto a los dividendos.

Y no fue fácil. Sectores muy críticos del Gobierno en el Congreso lo único que querían era impuesto al patrimonio e impuesto a los dividendos. Nosotros logramos solamente un impuesto transitorio al patrimonio para resolver el problema de la Seguridad Democrática y mantener la extensión a los dividendos.

No quiero hablarles de los otros elementos tributarios, ya lo que son los estímulos focalizados hacia sectores específicos de la economía.

Hace poco discutimos en el Consejo de Ministros una propuesta del ministro Luis Guillermo Plata, para que a las sociedades portuarias se les dieran tratamiento de zonas francas. Nosotros hemos reformado el concepto de zonas francas. Hoy son zonas francas vinculadas al empleo y a la inversión, no a las exportaciones.

La nueva Ley de Zonas Francas, que creemos que está de acuerdo con las normas de la Organización Mundial de Comercio, dice: son zonas francas especiales aquellas actividades productivas que se consideren estratégicas para el desarrollo nacional. Sus beneficios no dependen de que exporten. Pueden exportar o no. Simplemente, si lo que producen lo van a ingresar al mercado nacional, pagan IVA y arancel si lo hubiere. Pero tienen la misma tarifa del 15 por ciento. Creo que eso fue un gran avance.

La zona franca debe cumplir los requisitos de empleo e inversión, no difíciles: 600 empleos y 26 – 28 millones de dólares de inversión. Además en el sector de los biocombustibles (tan promisorio en Colombia y que creo que hay que pensar en la preparación portuaria para el sector de biocombustibles), los 600 empleos pueden ser el producto de sumar los empleos directos en la planta industrial, más los empleos en los cultivos que, con su materia prima agrícola, alimenten la planta industrial.

Entonces esas zonas francas quedan con una tarifa del 15. Dijo el ministro Plata que él consideraba que se le debía dar a alguna sociedad portuaria un tratamiento de zona franca con tarifa del 15.

En ese Conpes dije: A mí me parece que nos queda muy difícil, porque acabamos de hacer una renegociación con Santa Marta, con Barranquilla y con Buenaventura, donde se les extendió el período, se comprometieron en unas inversiones, y lo que nos han dicho es que entienden que el esquema tributario general ordinario, adoptado en la reforma tributaria de diciembre, es suficiente.

Hablamos en ese Conpes de buscar lo siguiente (y lo veía en una de las intervenciones de esta mañana): que si alrededor de los puertos se pueden desarrollar unas zonas complementarias, que se apoyen en esos puertos, el Gobierno está dispuesto a darles el tratamiento de zona franca.

Además en la ley reciente de zonas francas y en el decreto reglamentario, se adopta el elemento del monousuario: ya las zonas francas tienen que instalarse dentro de unos perímetros legalmente autorizados, sino en cualquier parte. Desde que reúna los requisitos de una entidad estratégica, encadena unos requisitos de empleo y unos requisitos de inversión, se aplica el concepto de monousuario. Se le autoriza, ubíquese donde se ubique”.

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