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Año 2006 | 2007
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22 de julio

PALABRAS DEL PRESIDENTE URIBE EN CELEBRACIÓN DEL DÍA DE INDEPENDENCIA DE COLOMBIA EN NUEVA YORK

Nueva York, 22 jul (SNE). Las siguientes son las palabras del presidente Álvaro Uribe Vélez con motivo de la celebración del Día de la Independencia colombiana, desde Queens en Nueva York.

“Compatriotas: ¿qué dijo el Alcalde de Nueva York? Que la comunidad colombiana es una comunidad de gran dinamismo. Eso es bien importante. Cuando esta mañana en New Jersey saludaba a muchos colombianos y cuando llegaba ahora y saludaba a algunos de ustedes que están aquí en frente, me hacía esta reflexión: estos compatriotas muchos tuvieron que salir del país por la violencia. Muchos tuvieron que salir por falta de oportunidades de empleo, por falta de crédito, por falta de dinamismo de la economía. Y en lugar de estar resentidos, en lugar de estar amargados, están hoy celebrado el 20 de Julio, con patriotismo, con alegría, con espontaneidad, con fe en el futuro de Colombia.

Algunos dicen que Colombia es un país muy rico. Que ha tenido minerales, no obstante que no los han buscado debidamente. Que tiene todo el porvenir en biocombustibles. Que es un país con recursos naturales guardados en la selva, excelentes para el futuro de la medicina. Todo eso es cierto. Es el país de una gran presencia en el Caribe, el país de una gran presencia en el Pacífico. Pero la gran riqueza de Colombia es su gente. La laboriosidad de su gente, la espontaneidad de su gente, la alegría de su gente.

Compatriotas: aquí llegan las malas noticias. Pero Colombia no es el narcotráfico. Colombia no es la guerrilla. Colombia no es el paramilitarismo. Colombia no son los casos de corrupción. Colombia son 43 millones de ciudadanos viviendo en el territorio de la Patria y en países como los Estados Unidos, que noble y amablemente alberga a tantos ciudadanos de Colombia, trabajando de sol a sol, con integridad, con gran dedicación y con toda la honradez.

Los felicito. ¡Cómo dedican ustedes este domingo, el domingo de su descanso, después de una ardua semana de trabajo, a que vibre aquí en este parque el sentimiento de Patria, que es lo que habrá de hacer grande a nuestra gran nación, a nuestra amada Colombia!

Estamos trabajando la consolidación de la seguridad, la confianza inversionista y la política social. Van de la mano. Sin seguridad no hay inversión. Si no se da inversión con responsabilidad social, no hay recursos para proveer atención social a los colombianos, construir equidad, superar la pobreza.

Hemos mejorado, pero falta un gran camino por recorrer. Nosotros tenemos los embajadores y el Congreso. Aquí me acompañan el senador Benedetti, el senador Vélez y la representante Sandra Ceballos. Pero lo más importante que nosotros tenemos, son estos tres millones de colombianos que viven en los Estados Unidos, que son nuestros embajadores.

Digan en los Estados Unidos que no hemos superado todos los problemas, pero que vamos por buen camino. Todavía asesinan a 17 mil colombianos por año. Quisiéramos mostrar una reducción mayor, pero asesinaban a 35 mil. Este año no han destruido un solo pueblo en Colombia. El año inmediatamente anterior a mi administración, los grupos terroristas destruyeron 84 pueblos en Colombia.

Estuvo amenazada nuestra libertad por el terrorismo. Hubo años en que asesinaron a 15 periodistas. Este año no han asesinado uno solo. Y todos se sienten más libres en todas las regiones de Colombia, gracias a la Seguridad Democrática.

Tuvimos años en los cuales secuestraron a más de tres mil colombianos. En lo corrido de este año han secuestrado a 107. Quisiéramos no tener un solo secuestro. Le vamos ganando al secuestro, pero todavía no lo hemos podido derrotar.

Compatriotas: con dedicación, con la ayuda de Dios, que premia la constancia, con un esfuerzo de amor a Colombia todos los días, lo vamos a lograr.

Y hemos venido construyendo confianza inversionista. Este es un país para que prospere el emprendimiento, con libertades, pero exigiendo responsabilidad social.

Digan en Estados Unidos que Colombia no busca un capitalismo de grandes empresas estatales, burocráticas, ineficientes y corruptas. Que a Colombia no le interesa un capitalismo de monopolios privados. Que Colombia quiere un capitalismo social, lleno de emprendimiento, con empresas grandes y medianas, con un gran florecimiento de empresas pequeñas.

Un organismo internacional de certificación de emprendimiento, hace pocas semanas, dijo que Colombia es el segundo país en su nivel de ingreso con mayor dinamismo en el emprendimiento. Eso está en armonía con la misiva generosa que nos ha enviado el Alcalde Bloomberg, en la cual reconoce el dinamismo de los colombianos.

Y hablamos de inversión con responsabilidad social. ¿Qué es responsabilidad social? Que haya transparencia en las relaciones entre los inversionistas y el Estado. Transparencia en la adjudicación de contratos, en la adjudicación de concesiones. Transparencia para resolver las disputas.

¿Qué es responsabilidad social? Que haya solidaridad de los inversionistas con las comunidades. No puede ser que haya extracción de carbón en el Cesar y que, por falta de solidaridad, las comunidades se enfermen porque deban respirar aire contaminado con partículas de carbón. Para lograr esa responsabilidad social, estamos trabajando en todo el país.

¿Qué es responsabilidad social? Responsabilidad social es que haya unas relaciones armoniosas entre empleadores y trabajadores. No queremos relaciones laborales de capitalismo salvaje. No queremos relaciones laborales de odio de clases. Queremos relaciones laborales regidas por los principios fraternos de la cristiandad. Eso es responsabilidad social, para construir un país en alegre debate democrático, sin exclusiones y sin odios, siempre buscando soluciones.

Compatriotas: hace cuatro años en nuestro país se invertían 500 – 700 millones de dólares. De enero a junio de este año se han invertido 4.151. De cada cien pesos que producíamos, se invertían 12. Ahora se invierten 27. Eso, con responsabilidad social, nos tiene que ayudar a crear mejor empleo, con afiliación a la seguridad social, y más posibilidades de emprendimiento

Compatriotas: permítanme hablar de la política social. La pobreza es aún muy alta. La hemos reducido del 60 al 45, pero el 45 es muy alto. Nosotros estamos comprometidos a hacer todos nuestros esfuerzos para que cuando dentro de tres años celebremos el 20 de julio del 2010, dos centurias del Grito de Independencia, esa pobreza no esté por encima del 35.

Confío que con nuestra perseverancia, con la ayuda de Dios, el 20 de julio de 2010 podamos decir que hemos logrado plena cobertura en educación básica, que hemos logrado plena cobertura en salud para los colombianos pobres afiliables al régimen subsidiado, que hemos logrado una cobertura universitaria del 34 por ciento.

Estamos avanzando en Familias en Acción. En agosto tendremos millón y medio de familias pobres que reciben un subsidio para la alimentación y la educación de sus hijos: millón y medio.

Esta semana visité el Putumayo. Allí ese departamento quedó con 20 mil Familias en Acción. Cuando el representante Meeks regrese a Colombia, encontrará que en toda la línea de frontera con Ecuador, en el Litoral Pacífico, nuestros compatriotas pobres estarán en su totalidad cubiertos por el programa Familias en Acción, que los subsidia para garantizar el acceso a la educación y a la nutrición de sus hijos.

Y hemos creado un sistema de Banca de Oportunidades. La inmensa mayoría de nuestros compatriotas pobres no tienen crédito. Tienen que acudir a las prenderías, a la usura, al gota a gota.

Banca de Oportunidades, en el primer gobierno, otorgó millón 800 mil créditos. Y estamos comprometidos para que en este segundo gobierno Banca de Oportunidades entregue 5 millones de créditos a 5 millones de familias pobres de nuestra Patria.

Digan ustedes que nos falta mucho, pero que estamos trabajando con amor por Colombia, que estamos trabajando la seguridad, la confianza inversionista con responsabilidad social y la política social, apreciados compatriotas.

Necesitamos el acuerdo de comercio. En el representante Meeks tenemos un gran aliado. Porque lo necesitamos. Porque en la medida en que podamos generar más empleo de buena calidad, enviando nuestros productos al mercado de Estados Unidos, en esta medida va a haber menos drogas ilícitas, menos terrorismo, más paz, más seguridad, más bienestar para el pueblo colombiano.

Y es un tratado de doble vía. Es un tratado equitativo. No se puede olvidar que nosotros le compramos a Estados Unidos más de lo que le vendemos. Que Estados Unidos es nuestro gran proveedor de bienes de capital. Que sólo producimos 90 mil toneladas de trigo al año, necesitamos millón y medio, y lo que no producimos debemos comprarlo en los Estados Unidos.

Es un tratado en doble vía. Y es de gran importancia cuando se piensa que Colombia necesita alternativas diferentes a la droga, tener la posibilidad de enviar nuestros productos a estos mercados.

Dos razones se dan hoy para tener congelada la aprobación del tratado en el Congreso de Estados Unidos. Aspiramos que con la constatación de los hechos, ese tratado se apruebe. Se dice que una razón es el paramilitarismo y otra razón el asesinato de los líderes sindicales.

Hablemos del paramilitarismo. Cuando este gobierno llegó, Colombia estaba en una tercera parte directamente controlada por guerrillas y/o paramilitares. Y el resto del país, presionado indirectamente por la presencia de los unos y de los otros.

Hemos desmovilizado 43 mil: 33 mil paramilitares y 10 mil guerrilleros. Eso no tiene antecedentes. ¿Ustedes saben cuántos eran los terroristas en Irlanda del Norte? Pregunté yo cuando se dio el acuerdo de paz del Viernes Santo de 1998 por esa cifra. Y me dijeron: 118. Colombia tenía 60 mil terroristas.

¿Ustedes saben cuántos asesinatos hubo en Irlanda por ese fenómeno terrorista, entre 1923 y 1998? Tres mil 200. Solamente en mi ciudad de Medellín y en su área metropolitana, en 1998, se dieron casi 5 mil casos de asesinato.

La tragedia que nosotros hemos vivido es muy grande. Pero la estamos resolviendo. Tenemos el vigor para resolverla. El coraje del pueblo para resolverla. Y es lo que el mundo debe saber.

Este es el Gobierno que ha desmontado el paramilitarismo y que ha debilitado a la guerrilla. Por eso doy la cara al pueblo colombiano y a la comunidad internacional. Yo encontré a la guerrilla y los paramilitares dominando el país, y hoy la guerrilla está escondida en la selva, y los líderes paramilitares están en la cárcel.

Hemos hecho un proceso de paz con desarme y con desmovilización. Antes en los procesos de paz los criminales pasaban del monte al Congreso. Ahora se tienen que detener en la cárcel. Tienen que confesar sus crímenes. Tienen que entregar su riqueza para poder reparar a las víctimas.

Este proceso, lleno de dificultades, lo puede observar el mundo. Porque el país nuestro es un país abierto.

Cuando en otros países de América Latina enfrentaron desafíos terroristas, cerraron las libertades. En Colombia las profundizamos.

Cuando en otros países de América Latina enfrentaron el terrorismo, eliminaron la oposición. En Colombia la protejemos.

Cuando en otros países de América Latina enfrentaron el terrorismo, censuraron la prensa. En Colombia la libertad de prensa no tiene una sola queja.

Cuando en otros países de América Latina enfrentaron el terrorismo, no dejaban que los inspeccionaran las Ong’s. Colombia se mantiene llena de Ong’s. Muchas Ong’s han hecho de Colombia un conejillo de experimentación. Ningún obstáculo tienen para criticar a Colombia, para visitar a Colombia, porque nosotros tenemos solamente un elemento para defendernos: lo que hemos hecho en estos cinco años de Gobierno, con fe en Colombia y con honradez, a pesar de que reconocemos todo lo que falta.

Y miren: hace dos días, instalando el Congreso, decía: no hablemos más de paramilitares. ¿Por qué? Porque el nombre “paramilitar” surgió cuando Colombia, después de muchos años de sufrir guerrilla, vio que en reacción contra la guerrilla se organizaban unas bandas privadas, bandas ilegales y criminales, con el pretexto de enfrentar a la guerrilla. Compitieron en atrocidad con la guerrilla. Hicieron lo mismo.

Hoy no hay bandas privadas en Colombia combatiendo a la guerrilla. Hoy la única fuerza que combate a la guerrilla es la fuerza institucional del Estado colombiano. Digan a sus amigos de los Estados Unidos que hemos recuperado lo que nunca debimos perder: el monopolio del Estado para utilizar la fuerza en el combate a los grupos criminales.

Hoy hay una Fuerza Pública más eficaz y transparente. Ya no se oyen las quejas del pasado que sindicaban a algunos miembros de la Fuerza Pública de colusión con paramilitares, de colusión con criminales.

La Fuerza Pública de la Patria: esos soldados y policías que mientras nosotros estamos alegres en este parque de Nueva York, celebrando el Día de la Independencia, ellos están en las selvas y en las ciudades y en los ríos de Colombia combatiendo a los criminales y a los narcotraficantes, esos soldados y policías de la Patria merecen el aplauso del pueblo, del mundo democrático.

Porque ellos con su heroísmo son la garantía de la recuperación de aquello que los americanos, los fundadores de esta gran Democracia del Norte, como la llamara Alberto Lleras, nuestro inolvidable ex Presidente, aquello que los norteamericanos llamaron “la recuperación de la ley y el orden”.

¿Por qué he dicho que no hablemos más de paramilitares? Porque la mayoría se desmovilizó y está cumpliendo. Han reincidido en el delito tres mil. Y los reincidentes, más aquellos que no se sometieron a la ley, son perseguidos severamente por las fuerzas institucionales del Estado. No están combatiendo a la guerrilla. Eso no se tolera hoy en Colombia. Están dedicados al narcotráfico o a otro tipo de crímenes.

Cuando les digan a ustedes: es que no se puede aprobar el TLC por el paramilitarismo, contesten: ¿por qué hace seis años, cuando Colombia estaba dominada por la guerrilla y por el paramilitarismo, de eso no se hablaba, y ahora, cuando estamos desmontando el paramilitarismo, entonces ahora sí nos reclaman por el paramilitarismo, cuando ha sido el Pueblo colombiano, sus Fuerzas Armadas, su Justicia y su Gobierno, los que han desmontado el paramilitarismo?

Y permítanme hablar de dos temas: el tema de los líderes sindicales y el tema de los colombianos secuestrados. Porque allí alcancé a ver una pancarta que reclama la libertad inmediata de Alan Jara, uno de los colombianos secuestrados por la guerrilla terrorista de las Farc.

El tema de los líderes sindicales. Hace cinco años, antes de que empezara este Gobierno, hubo años en los cuales asesinaron a 256 líderes sindicales en Colombia. Antes de mi elección, en un manifiesto que se llama Manifiesto Democrático, de 100 puntos, que entregué a los electores antes de las elecciones de mayo del 2002, en el punto 27 me comprometí, de ser elegido, a proteger a los líderes sindicales contra el asesinato y a los empresarios contra el secuestro.

A proteger a todos los colombianos, como la expresión genuina de un proyecto democrático de seguridad: el que propusimos a los colombianos en el 2002, el que reiteramos a los colombianos en el 2006, y a cuyo cumplimiento estamos entregando todas las energías que nos ha dado el Creador.

Desde el principio del Gobierno, nos comprometimos a proteger a los líderes sindicales. Todavía asesinan, pero miren qué ha pasado: asesinaban a 256. En el año 2005 eran 25. El año pasado se recrudeció y subió a 60. Este año han asesinado a seis, y la justicia a dicho que por razones que no tienen que ver con el sindicalismo.

También estamos en la investigación del asesinato de 12 maestros. Entre sindicalistas y maestros son un millón 200 mil, en un país de 43 millones, en el cual asesinaban a 35 mil personas por año.

Nosotros no mentimos. Nosotros reconocemos lo que falta, pero pedimos que se reconozca lo que se ha hecho.

Digan esto, apreciados compatriotas: hoy hay seis mil colombianos con protección individual de la Fuerza Pública. De ellos, mil 500 son líderes sindicales.

Digan esto, apreciados compatriotas: estamos superando la impunidad. Era imposible luchar contra la impunidad en un país en donde no había interés por la seguridad, en el cual asesinaban a 35 mil personas al año.

Hemos reformado la Constitución, hemos incluido el Sistema Penal Acusatorio, la oralidad, hemos sacado leyes recientes contra la impunidad, hemos fortalecido y fortaleceremos aún más la Fiscalía.

Ya se han producido las primeras 48 sentencias, que han condenado a 78 personas como responsables de crímenes contra líderes sindicales.

Y también hay que responder: ¿quién ha matado a los trabajadores? Salvo opinión en contrario de la justicia, que seré el primero en respetar, debo decir, como observador de un largo período de la vida colombiana, que no han sido los empresarios los que han asesinado a los trabajadores, ni han sido los trabajadores los que han secuestrados a los empresarios.

¿Qué pasó? Colombia estuvo 30 años con guerrillas. El Estado nos desprotegía a los ciudadanos de las regiones. Vivíamos llenos de pánico y desprotección, condenados por los terroristas.

Esas guerrillas marxistas llevaron el odio de clases, combinaron todas las formas de lucha, secuestraban y penetraban el movimiento sindical, asesinaban y penetraban sectores de la política, del sindicalismo. Y el Estado poco hizo. Llegaron los paramilitares, compitieron en atrocidad, hicieron lo mismo.

¿Y entonces quién asesina a los sindicalistas? Los paramilitares asesinan a sindicalistas acusándolos de ser colaboradores de la guerrilla, y la guerrilla asesina a los sindicalistas acusándolos de ser colaboradores de los paramilitares.

¿Y qué ha pasado? Ahora las dos guerrillas, en regiones como Arauca, se enfrentan y se matan. Y el Eln mata a un sindicalista porque le dice que es amigo de las Farc. Y las Farc matan a otro porque le dice que es amigo del Eln.

Pero ahí van nuestros soldados y policías a derrotar a esos criminales, para que ninguno tenga espacio en Colombia, para que en Colombia los trabajadores puedan vivir tranquilos y los empresarios también puedan trabajar tranquilos. Ese es nuestro objetivo.

Compatriotas: así como estamos empeñados en la protección de los sindicalistas, lo que no podemos permitir es que en Colombia haya empresarios que apoyen a paramilitares, o sindicalistas que apoyen a guerrillas.

Me duele saber que hace pocos días en Quito, en una reunión donde participaron partidos comunistas del continente (lo que no interesa, porque nosotros somos un país de libertades), se produjo una declaración en la cual se apoyaba a las Farc. Y en esa reunión estuvieron algunos líderes sindicales de Colombia.

Eso no lo podemos permitir: o se hace sindicalismo o se hace guerrilla, pero esa mezcla maldita le hace mucho daño a Colombia.

Así como no podemos permitir que empresarios maten a trabajadores, así como no podemos permitir que empresarios se alíen con paramilitares, tampoco podemos permitir que sindicalistas se alíen con guerrilla.

Pero trabajando y denunciando, cumpliendo a cabalidad la Constitución, vamos a lograr superar esa tragedia, que en buen grado venimos superando.

Permítanme, ya para terminar, referirme a los secuestrados: el 18 de junio las Farc asesinaron a 11 diputados vallecaucanos. Ese grupo terrorista produjo un comunicado el 23 de junio. Sólo lo publicó el 28 de junio. Hoy es 22 de julio y no entregan los cadáveres.

¿Por qué no los entregan? Porque los criminales de las Farc saben que mientras más demoren los cadáveres, más difícil será para el examen forense determinar la modalidad del crimen. Esos criminales asesinaron a los diputados. Y ahora, con la demora de la entrega de los cadáveres, quieren mentir, consumar la mentira, distorsionar el crimen.

Secuestraron a las familias con el secuestro, torturaron a las familias con el secuestro, torturaron a las familias con el asesinato, y nuestros muertos siguen secuestrados.

Hemos pedido a la Cruz Roja Internacional, a la Organización de Estados Americanos (OEA), que intervengan para la devolución de los cadáveres.

Y para que no haya duda de nuestra buena fe, hemos propuesto una comisión forense internacional que trabaje, de la mano de nuestra Fiscalía, para que en el momento en que los criminales tengan el gesto de devolver los cadáveres, sea esa comisión forense internacional la que le diga al mundo cuál fue la modalidad de ese horrendo crimen.

¿Qué sigue? La derrota del secuestro. Ahora me decía un compatriota aquí: “Presidente, haga esfuerzos por el acuerdo humanitario”. Claro que sí. Hace poco liberé a 150 de las Farc, que estaban en la cárcel. Y a pedido del presidente de Francia, Nicolas Zarkosy, liberé a Rodrigo Granda. ¿Saben cuál fue el pago de las Farc? Asesinar a nuestros diputados.

¿Saben qué ocurría? El proceso de liberación de estos 150 guerrilleros está en curso, porque las formalidades jurídicas toman tiempo. Y alguien me dijo: “Presidente, no los suelte a todos, por eso le mataron los diputados. No los suelte a todos, que le mataron los diputados”.

Y dije: “Voy a cumplir la palabra. Estarán libres los 150, porque nosotros hemos querido hacer todos los gestos humanitarios posibles para que nos liberen a nuestros secuestrados”.

Lo que no puedo permitir es una zona de despeje. Lo que no puedo permitir, apreciados compatriotas, es que las Farc digan que les liberen de la cárcel a julano y a perano, que se los lleven al monte para que se unan de nuevo a los asesinos de Colombia, al ‘Marulanda’, al Briceño, conocido como ‘Mono Jojoy’, y compañía, para secuestren y asesinen.

La diferencia es que los 150 que nosotros liberamos, han salido de la cárcel con el compromiso de entrar en la reinserción, con el compromiso de no volver a delinquir, con el compromiso de no integrarse al asesinato y al secuestro.

Y lo que las Farc quieren es que salgan de la cárcel los que las Farc señalen, para que las Farc tengan más gente con quien secuestrar, más gente con quien asesinar a los colombianos. Y eso no lo vamos a permitir, apreciados compatriotas.

Y piden las Farc una zona de despeje, que se les despeje a Pradera y Florida en el Valle del Cauca.

Me gusta eso, que ustedes digan: ¡No al despeje! Eso es solidaridad con nuestros compatriotas de Florida y de Pradera. ¡Qué tal nosotros aquí en un país seguro, en la libertad y en la amable hospitalidad de los Estados Unidos, en este parque, qué tal que dijéramos lo contrario. Qué tal que dijéremos sí al despeje, para que nuestros compatriotas de Florida y Pradera dijeran: “Miren qué conchudos los que están en Nueva cork. Como ellos no sufren la peste de la guerrilla, como ellos no sufren la plaga del terrorismo, ellos nos piden despeje para que la guerrilla venga y nos atropelle a los de Florida y Pradera”.

Los felicito, porque este grito de “no despeje”, es solidaridad de los colombianos con los colombianos. Los felicito, porque este grito “no despeje” es compresión de los colombianos que viven en Nueva York a las angustias de los colombianos que viven en Pradera y Florida.

Al país lo tuvieron despejado 40 años. Por haberlo tenido despejado 40 años, del país se apoderaron las guerrillas y los paramilitares. Ahora que lo estamos recuperando, hay un despeje en Colombia: la vamos a despejar totalmente de terroristas.

Fe en Colombia. El representante Meeks (Gregory), nuestro gran amigo, hace poco estuvo en San Andrés.

¡Qué bella la celebración del 20 de Julio en San Andrés!

¡Qué emocionante los integrantes nativos de la reserva de nuestra Fuerza Pública desfilando en San Andrés!

¿Qué emocionante los niños estudiantes de San Andrés, con sus danzas y el Himno de la Patria!

Y vamos a seguir trabajando por San Andrés, ahora para conseguir resolver el problema de vivienda y una fuente de ingreso a los nativos de estrato medio.

Y con la ayuda de Dios, vamos a celebrar el próximo año 20 de Julio en Leticia. Y dentro de poco empezaremos a construir un malecón sobre el río Amazonas, para que quede allí enclavado como expresión del corazón de la Patria, para que esa ciudad se vuelque sobre el río y atraiga el turismo del universo.

Y dentro de un año, como preparación del 20 de Julio de 2010, debemos hacer un 20 de Julio en todas las ciudades colombianas, alegre, como este 22 de julio hoy aquí en Nueva York, de lo cual ustedes nos dan un ejemplo.

Al entrar esta mañana a New Jersey, me preguntaba un compatriota: “Dénos tres consejos para trabajar por Colombia”

Y le dije: “Primer consejo, amar a Colombia; segundo consejo, amar más y más a Colombia; tercer consejo: amar a Colombia más, más amar a Colombia, amar a Colombia intensamente”.

Muchas gracias a ustedes, compatriotas. Nos dan ejemplo de patriotismo.

Señor Concejal: al Alcalde Bloomberg, nuestra gratitud.

Representante Meeks: al Gobierno de los Estados Unidos, a su Congreso, nuestra gratitud por permitir que este grupo tan grande de nuestros compatriotas viva en este país de libertades

Y espero que las nuevas generaciones de colombianos, con el sacrificio de ustedes y el esfuerzo de todos, puedan vivir felices en el suelo amado de la Patria.

Vale la pena todo nuestro esfuerzo, si logramos que las nuevas generaciones de colombianos puedan vivir felices y alegres en ese territorio que va desde La Guajira hasta el Amazonas. En ese territorio que va desde el Pacífico hasta el Orinoco.

¡Qué viva Colombia!

Y nuestra gratitud infinita a la hospitalidad de los Estados Unidos.

Muchas gracias”.

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