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Octubre 23

Palabras del presidente Uribe a la comunidad de El Doncello (Caquetá) en la ‘Semana por la Democracia’

El Doncello, Caquetá, 23 oct (SP). “Mis compañeros de Gobierno y yo acudimos hoy a esta tierra de Caquetá, aquí justamente en El Doncello, por una razón. Una razón del alma, una razón de amor de Patria, una razón de orgullo: nos sentimos orgullosos del heroísmo de los caqueteños, de ustedes en El Doncello.

Acudimos a hacerles un homenaje, a decir a ustedes que han sido héroes de la Patria. Tantos años martirizados por el terrorismo y ustedes se mantienen firmes, al pie de la Constitución, de las leyes, de los derechos y los deberes democráticos; alegres, buscando que esta tierra salga adelante.

Nuestro sentido homenaje a ustedes, apreciados compatriotas de El Doncello y de toda Caquetá.

Tantos años de martirio justificaría que ustedes estuvieran encerrados en las casas, mirando por las rendijas, amargados con un temperamento vinagre. Pero no. Ustedes están firmes, con alegría en la calle, con un temperamento alegre, jovial, con calidez, con esa espontaneidad que caracteriza lo mejor de las mujeres y de los hombre colombianos.

El domingo se van a realizar elecciones. Hay casi 87 mil candidatos, para proveer 18.332 cargos de elección popular. Sin antecedentes, 45 mil candidatos en 2000; 75 mil en 2003; casi 87 mil ahora, sin antecedentes, de 235 orígenes políticos distintos. Un pluralismo infinito, ilimitado.

Con un despliegue de la Fuerza Pública, que cubre hoy todos los puestos de votación del país. Una acción heroica de los soldados y policías de la Patria.

Vengo a invitarlos para que todos se vuelquen el domingo a las urnas, a votar tranquilamente por el candidato de sus preferencias, a dejar que solamente se exprese la conciencia.

Que en el país no haya votos por presión de la guerrilla, que en el país no haya votos por compras de conciencias, que en el país no haya votos por promesas de corrupción en el manejo de los contratos oficiales.

Que el país solamente haya votos, millones de votos. Que las urnas las llenemos. Que las tulas en las cuales recojan los tarjetones estén tan llenas de tarjetones que no tengan una arruga, que estén sopladas, rolletonas, tapujadas, redondas esas tulas, apretadas con la fuerza democrática del pueblo colombiano y que sean tarjetones emitidos por la conciencia de cada ciudadano.

Votos de convicción, votos de fe en Colombia, votos de transparencia democrática. Y que en la mañana siguiente, al amanecer del lunes, todos se junten a apoyar el buen suceso del alcalde elegido, del gobernador elegido, para que cada comarca, cada región, cada municipio siga un curso de progreso.

Todos a participar en las elecciones. Todos a apoyar de diferente manera al elegido: unos, a apoyarlo directamente; otros, a supervisarlo para que no cometa errores, para que no haya corrupción; otros, a hacerle permanente crítica constructiva, como debe ser en una democracia con tantas necesidades como la nuestra.

A pesar del despliegue de la Fuerza Pública los terroristas han asesinado a 18 candidatos, casi todos ellos amigos del Gobierno.

En un Gobierno que ha protegido por igual toda la democracia, en el que no importa que una persona sea amiga del Gobierno o adversaria, porque la orden es protegerlos a todos; por eso, el nombre de nuestra seguridad es ‘Seguridad Democrática’.

Han logrado hacer estos asesinatos, no obstante que la situación mejore en todo el país, como lo indica este ambiente festivo preelectoral en el Caquetá, el terrorismo ha logrado hacer daños. Pero lo que no va a lograr afectar el terrorismo es la voluntad democrática de participación del pueblo colombiano en las urnas, que el domingo se expresará sin antecedentes comparable.

Hace pocos días, pensaba yo ahora desde el helicóptero, cuando me extasiaba asomando la mirada por la ventana, en medio del ruido del helicóptero, saliendo del Aeropuerto de Florencia el Río Hacha tan bello; esa juntura que hace con el Río Orteguaza, que viene de otro cañón de esta Cordillera Oriental, tan bello, y que más adelante, al frente de La Arandia, recibe el Río San Pedro. Un río de unas aguas negras de la cordillera, incontaminadas, me provocaba aterrizar allí e invitar a los comandantes, a los ministros a que nos bañáramos. Eso queda pendiente, lo vamos a hacer.

Porque estos ríos se los vamos a quitar todos al terrorismo.

Estos ríos, que eran las piscinas de don Manuel Marulanda y don Jorge Briceño, el ‘mono Jojoy’; estos ríos se los expropiamos, les declaramos extinguido el dominio a esos bandidos, para que vuelvan a ser estos ríos de la alegría, de las mujeres y de los hombres colombianos, patrimonio de los caqueteños y, en un futuro no muy lejano, vuelvan a recibir desfiles inmensos de turismo ecológico.

Y veía aquí la Cordillera Oriental, los municipios con sus cascos urbanos arrumaditos, allí, acurrucados contra la cordillera y enseguida esta inmensa llanura del Caquetá. Decía yo: ‘qué tierra tan bella, una tierra verde todo el año’. Aquí no hay sequías, aquí no hay inundaciones. Tiene un sistema de lluvia que parecería automático.

Cada vez que los pastos o las maticas de agricultura se sienten secas, ahí mismo como que lloran y les cae agua. Y, además, tiene una topografía, una suave ondulación el Caquetá que defiende a sus pobladores de las inundaciones que se ven en otras partes del país. Una tierra privilegiada.

En lo único que acertaron esos bandidos de las Farc fue en tener el buen ojo de quererse apropiar del Caquetá, porque saben lo bello y lo promisorio que es el Caquetá. Pero como nosotros no somos tontos, de lo primero que nos dimos cuenta es que había que quitarles el Caquetá a esos bandidos, para devolvérselo a las nobles gentes que han morado esta comarca.

Y si todavía nos falta, todavía nos quedan 34 meses, señores ministros y altos comandantes, cuando se trate de perseguir a estos bandidos de las Farc, héroes policías y soldados de mi Patria, que durmamos apenas por un ojo y que no espabilemos, sino que hagamos un leve pestañeo, porque la orden del pueblo colombiano es aniquilarlos.

Y decía yo, viendo esta tierra tan bella, donde se podría tener la ganadería, la producción de caucho para abastecer el mundo entero, y la hacen sonar en las noticias por las malas noticias.

Me dolió tanto hace dos sábados, que aquí las Farc puso unas minas, unas pipetas con pólvora para atentar contra quien estuviera pasando por allí y le hicieron un atentado al senador Velasco. Me dolió tanto, ese día pensé: ‘esa tierra tan bella, los habitantes del Caquetá con esa espontaneidad, con esa alegría, con esa disciplina de trabajo y las noticias las siguen produciendo estos bandidos de las Farc’.

Venimos hoy a decirle al pueblo del Caquetá que ante ninguna amenaza estará solo. Que los soldados y los policías de la Patria y el Gobierno estamos todos en la primera línea para apoyar al pueblo del Caquetá y para hacer todos los esfuerzos que haya que hacer, hasta liberar a esta tierra totalmente del terrorismo.

La respuesta de El Doncello a esa mala noticia que causaron con el atentado de las Farc al senador Velasco aquí, tiene que ser la respuesta de un volcamiento masivo a las urnas el próximo domingo a votar tranquilamente por el candidato de sus preferencias. Por aquel candidato que la conciencia de cada uno de ustedes le ordene. No reciban órdenes distintas a las instrucciones de su propia conciencia, a las palpitaciones de su propio corazón. Para que salgan tranquilos de las urnas, de haber cumplido de acuerdo con los mandatos del alma ese bello deber de la democracia, en un país donde no ha sido fácil el desarrollo democrático.

Veo tantas mujeres en esta plaza y bellas. Levanten la mano….levanten la mano.

Yo no tengo sino una manera de dividir a las mujeres colombianas: las muy bellas y las bellas.

Y cuando tuve la oportunidad de conocer a Angelina Jolie, hace pocos días en Nueva York, me dijeron: ‘¿Y cómo la ve?’. Dije: ‘Estoy muy mal acostumbrado, porque vengo de Colombia. Si viniera de otra parte seguramente me descrestarían, pero es que vengo de Colombia y cuando veo a mis compatriotas, las colombianas, digo: solamente las podemos dividir en dos, las muy bellas y las bellas’. Y dije: ‘Déjeme a Angelina Jolie en las bellas y a las colombianas en las muy bellas’.

Las mujeres colombianas apenas pudieron votar en 1958. El promedio de ustedes en esta plaza es de muy poca edad. Hace muy pocos años nacieron, pero las mujeres colombianas apenas pudieron votar en 1958 por un plebiscito que se aprobó en 1957.

Yo había nacido en 1952 y recorrí de la mano de mi madre municipios de esa comarca antioqueña, porque ella participaba en el liderazgo del plebiscito. A continuación, se presentó como candidata a Concejo en las elecciones del 58 y fue también de la primera generación de concejalas, presidentes de corporación. Apenas en el 58 pudieron votar las mujeres.

La elección popular de alcaldes ha sido un logro magnífico que llegó tarde. Ni la Constitución de Ríonegro, la más libre, la más federalista que haya producido la historia Constitucional de la República, en 1863 logró que se eligieran directamente a los alcaldes.

Ni el Congreso Ideológico del Liberalismo en Ibagué en 1923. Se requirieron cien años de debate para que en 1988, en la administración del presidente Belisario Betancourt, con Acto Legislativo que propuso el entonces senador Álvaro Gómez Hurtado, se aprobara la elección popular de alcaldes. Solamente en el 88.

Y se requirió la Constitución del 91, del presidente César Gaviria, para que Colombia aprobara la elección popular de gobernadores.

¿Ustedes saben qué decía las Farc cuando yo era estudiante universitario? Nos escribían unos panfletos a la Universidad y nos decían que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, ejército del pueblo-Farc, estarían dispuestas a dejar las armas si el país aceptaba aprobar la elección popular de alcaldes y gobernadores.

¡Farsantes! En esa ocasión nos engañaron, como engañaron al país entero cuando engatusaron al país haciéndole creer que habría la paz si les permitían aquí una zona de 42.000 kilómetros, que solo utilizaron para tener allí ese lugar de cautiverio de secuestrados, de almacenamiento de coca. Ese lugar de paraíso de crímenes. ¡Farsantes en todas las horas!

Al otro día de haberse aprobado la elección popular de alcaldes y la de gobernadores, ¿los terroristas de la víspera qué decían? ¿Que con esa elección depondrían las armas? Se convertían en los sicarios de los alcaldes y de los gobernadores, en los intimidantes, en quienes los coaccionaban, en quienes los maltrataban. Y le enseñaron eso al paramilitarismo.

El paramilitarismo que este Gobierno ha desmontado, el pasado viernes con el ministro Holguín (Carlos, de Interior y de Justicia), con el Fiscal (Mario Iguarán), con los delegados del ministro Santos (Juan Manuel, de Defensa) mirábamos lo que ha sido la Ley de Justicia y Paz en este Gobierno: 46.000 desmovilizados, 10 mil de la guerrilla, el resto los paramilitares. Eso nunca se había visto en Colombia, a pesar de los que faltan por desmovilizarse.

87 mil víctimas que no habían aparecido y todavía faltan muchas más por aparecer. Un gran esfuerzo de reinserción.

Yo salí de esa reunión muy contrastado de sentimientos. El Fiscal nos dijo: ‘Ha habido confesiones horrorizantes’. Uno de los sometidos a la Ley confiesa que a una de sus víctimas, antes de asesinarla, le cortó las extremidades, que le sacó un ojo, que después la asesinó, le cortó la cabeza y jugó fútbol’.

Yo salí con un contraste de sentimientos. Por un lado la alegría de haber conducido con mis compañeros de Gobierno y el heroísmo de la Fuerza Pública, a lo largo de estos cinco años, una política de seguridad que va ganando, pero no ha ganado todavía porque falta mucho. Con esa alegría.

Salí con dolor de pensar que en mi Patria se habían presentado esos crímenes recientemente. Esas fosas que ahora se descubren, corresponden a asesinatos que se dieron entre 1996 y el año 2001, principalmente.

Horrorizado de esos crímenes e indignado porque como he combatido a la guerrilla, la manara que tienen de atacarme es decirme: “Presidente paramilitar”. ¿Cómo les parece? Cuando existían los paramilitares se morían de miedo ellos, no eran capaces de enfrentarlos, al único que le decían paramilitar era a mí, por razones de política.

Y todavía insistirán esas voces mentirosas que desconocen que nosotros encontramos una Patria perdida. Nosotros encontramos una Patria disgregada, nosotros encontramos una Patria en pedazos. Pedazos apropiados por las Farc, pedazos apropiados por el ELN, pedazos por los paramilitares. Y por lo menos en la Patria hoy ya medio se puede respirar, gracias a que de nuevo la hemos unido alrededor de la Constitución, de la Ley, de la Fuerza Pública.

Hemos desmontado el paramilitarismo. Llegamos a estas elecciones todavía con presiones de las Farc, como las que se quieren dar en el Caquetá, presiones que van a chocar y van a rebotar contra una pared, que es la firmeza del carácter democrático del pueblo caqueteño.

Hemos desmontado el paramilitarismo. En ninguna parte de Colombia subsisten esas bandas criminales que se crearon con el propósito de enfrentar a las guerrillas. Hemos recuperado el monopolio que nunca debimos perder: el monopolio del Estado para combatir las organizaciones criminales.

Subsisten guerrillas, bandas de narcotráfico, organizaciones criminales, pero ahí están los soldados y policías de la Patria enfrentándolas con toda determinación.

Con buena fe, con transparencia, con fervor democrático ganaremos. Dios es grande y premia la constancia y la buena fe. Y el pueblo colombiano merece la paz y la felicidad.

Yo no vengo a Doncello a enviarle coqueteos a las Farc. Yo vengo a decirles desde aquí que los desafiamos de nuevo porque los vamos a derrotar. Vengo a decirles, desde aquí, que con las armas de los soldados y policías de la Patria, legitimadas en esa pila bautismal que es el texto de la Constitución, tarde que temprano esta Patria nuestra, para felicidad de las nuevas generaciones, será una Colombia sin guerrillas, una Colombia sin paramilitares, una Colombia sin narcotráfico, una Colombia sin corrupción.

No se qué será del destino de estos bandidos: si Marulanda y compañía se van a atrever a hacer una acto de grandeza en favor de la Patria o se van a quedar condenados a morir comiendo raíces en el monte. Pero a estas mayorías que hemos construido con esfuerzo, que sostendremos en la conciencia democrática de los colombianos, mientras Dios nos dé vida, todos los días tienen más claridad para decir: el terrorismo no pasará, el terrorismo no triunfará.

Que sepa el pueblo de Colombia que la mala noticia de hace 15 días que produjo las Farc con ese atentado aquí, es una noticia que choca con el espíritu fervoroso de democracia y paz del pueblo del Doncello.

El señor alcalde (de Doncello) y el señor gobernador (de Caquetá) han planteado unos temas.

Les doy los agradecimientos por las expresiones de reconocimiento al Gobierno, falta mucho.

Cuando este Gobierno empezó, Colombia atendía 3 millones 700 mil niños. Hoy atendemos, entre Familias en Acción y Bienestar Familiar, 9 millones de niños. Pero necesitamos llegar a 12 millones.

Cuando este Gobierno empezó Colombia atendía 60 mil ancianos. Vamos a llegar, rápidamente, a 800 mil. Parece un salto muy grande, pero necesitaríamos llegar a más de dos millones.

Cuando este Gobierno empezó Colombia tenía 220 mil Familias en Acción, en un programa experimental. Parece haber muchas hoy, millón y medio, pero el país necesitaría cuatro millones. Por eso, nos proponemos, con la ayuda de Dios, si la economía marcha bien, llegar a más de dos millones de Familias en Acción en el año 2009 y así sucesivamente.

Pueden contar que seguiremos impulsando esos programas sociales. Cada que tengamos un pesito es para aumentar esos programas.

El tema de vivienda, Alcalde, ojalá nos pueda presentar el proyecto de las 150 familias antes de que termine su periodo. El doctor Luis Alfonso Hoyos y la doctora Alicia Arango me ayudan con estos reclamos sociales de ustedes.

Aquí se va a hacer ahora, después de elecciones, un consejo comunitario social, presidido por el doctor Luis Alfonso Hoyos y por el Ministro de Protección. Y miremos ese tema de las viviendas, y miremos el tema del Régimen Subsidiado. Sí ha habido un gran crecimiento, pero no es suficiente, necesitamos llegar a plena cobertura.

Cuando nosotros empezamos Colombia tenía en el Régimen Subsidiado 10 millones 700 mil, 13 millones de Régimen Contributivo, eso da casi 24 millones. Hoy tiene 20 millones de Régimen Subsidiado más 16.5 de Contributivo, entonces eso da casi 37 millones, pero hay que llegar a 43 millones de colombianos en el 2010 para tener plena cobertura.

Como decía el filósofo chino: uno resuelve otra contradicción, pero inmediatamente aparece la siguiente y por eso hay que vivir en una tarea ininterrumpida de trabajo por la Patria para resolver estos problemas.

No se me escapa el tema de la cooperativa de leche. Vamos a hacer lo siguiente, Alcalde, Gobernador y apreciados compatriotas del Caquetá, yo voy a llamar ya al Ministro de Agricultura y le voy a decir que busquen una opción con Nestlé, la siguiente: a ver si Nestlé recupera la planta y la puede operar una cooperativa local, para que esa cooperativa recaude la leche allí y se la envíe a Nestlé.

Yo me pongo en eso, ya voy a llamar al Ministro de Agricultura, Alcalde, a ver si podemos hacer ese convenio con Nestlé; que Nestlé la recupere, no la opere directamente, la opere la cooperativa de aquí, el Banco Agrario le puede hacer el crédito a la cooperativa y que la cooperativa la recoja, la enfríe (la leche) y se la despache a la procesadora de Florencia. No les prometo, pero vamos a buscar avanzar en esto.

La emisora. El Ministro de Defensa me ha dicho que les va a ayudar y que van a instalar ya rápidamente aquí una emisora de Ejército y Policía que preste tareas comunitarias.

Vamos a seguir trabajando con las carreteras. Alcalde, dígale a su asesor el lunes lo siguiente: que el mismo dinero que le dieron este año para carreteras terciarias a usted, cuente con él para el año entrante, para el 2009 y para el 2010, presupuesto que le toca aprobar a este Gobierno, para que al tener esa platica, año tras año, paulatinamente pueda haber un mejoramiento de la red de vías terciarias. Le doy la palabra con mucho cariño a algunos de ustedes”.