Diciembre 05
Palabras del Presidente Álvaro Uribe al intervenir en la Conferencia Interamericana sobre ‘Inclusión en los negocios y responsabilidad social’

Cartagena, 5 dic (SP). “Muchas gracias y muchas felicitaciones. Es sorprendente, gratamente sorprendente, cuando todos los medios de comunicación a toda hora informan sobre esta profunda crisis de la economía mundial, encontrar este foro tan concurrido, tan vigoroso, tan entusiasta, con el tema de responsabilidad social.

No sé porque felicitarlos más, si por entusiasmo sobre el tema, desafiando a la crisis de la economía; si felicitarlos por este gran esfuerzo de esta gran reunión. o por resultados que acaba de mostrar el doctor Luis Carlos Villegas, que son altamente reconfortantes.

Muchas gracias a la Andi, muchas gracias al BID (Banco Interamericano de Desarrollo), doctores Luis Carlos Villegas, y doctor Luis Alberto Moreno. Muchas gracias al doctor Luis Guillermo Echeverri.

Eso, primero, muy imaginativo. Porque por ejemplo aquí veníamos trabajando mucho con el Ministerio de Comercio ese tipo de encuentros, para comercialización de productos y de servicios, pero no para este tema tan importante. Es buscar el encuentro entre quienes tienen la posibilidad de una fuerte responsabilidad social y quienes tienen un programa para canalizar ese interés. Magnífico.

Elementos que soportan la creación de confianza

Nosotros, apreciados visitantes y compatriotas, estamos trabajando en Colombia para construir confianza. Esto es confianza. Esto que ustedes hacen es confianza, que genera el sector privado. Este es un lazo de construcción de confianza entre el sector privado y las necesidades sociales. Y por supuesto, todo lo que genera confianza genera estabilidad.

En el propósito nuestro desde el Gobierno de generar confianza, trabajamos tres elementos: la seguridad con valores democráticos. Donde de pronto menos se notó la inseguridad en Colombia era en Cartagena. Algunos creemos que en Cartagena nunca va haber inseguridad. Y la hubo. Y muy grande.

La seguridad ha facilitado mucho una especie de resurgir del entusiasmo colombiano y una especie de posibilidad de que nos reunamos en Cartagena o en otras ciudades de Colombia con compatriotas de muchos países del mundo.

Para nosotros la seguridad es fundamental. Es una fuente recursos, es un valor democrático, es una posibilidad de convivencia.

El segundo tema que soporta esa confianza es la búsqueda de confianza inversionista. En un momento en que en muchos países de América Latina han querido destrozar la confianza inversionista, nosotros hemos hecho todo el esfuerzo para profundizarla en Colombia.

Creemos que la mezcla de seguridad y confianza inversionista, crean un marco de prosperidad con el cual se puede construir la cohesión social. Política social sin prosperidad es imposible. Y sostener la prosperidad sin política social también es imposible.

La seguridad y la confianza inversionista generan la cohesión social. Y la cohesión social se constituye en el gran validador de la seguridad y de la confianza inversionista.

Seguridad para todos

En el tema de responsabilidad social en la seguridad, lo fundamental es incorporar en la seguridad todos los valores democráticos. Seguridad para quién y seguridad cómo.

¿Seguridad para quién? Para todos los ciudadanos, para los más vulnerables que no se pueden ir a vivir al extranjero, para los más vulnerables que no tienen recursos para poder financiar altos presupuestos de inversión privada en seguridad. Seguridad para todos los ciudadanos, amigos de las tesis del Gobierno o contradictores de las tesis del Gobierno. Seguridad para los empleadores y seguridad para los trabajadores. Seguridad para todos.

¿Seguridad cómo? Seguridad con confiabilidad. En una democracia de opinión, un proyecto de seguridad solamente es sostenible en la medida en que tenga credibilidad. Y la credibilidad de un proyecto de seguridad se soporta en dos elementos: en la eficacia de las acciones de seguridad y en la transparencia de las acciones de seguridad.

Tiene que haber una búsqueda permanente, inagotable, de la eficacia y de la transparencia. Transparencia en derechos humanos, transparencia en la observancia de todas las normas constitucionales y legales.

Cuatro elementos de responsabilidad social para la inversión

En materia de inversión, nosotros hemos creado un marco garantista para inversión, para que fluya la inversión a nuestro país y desde nuestro país. Y las condiciones de las cuales hablamos son las condiciones de responsabilidad social.

Hemos pensado en cuatro elementos de responsabilidad social para la inversión.

Transparencia

Primero, transparencia. Transparencia en las relaciones del Estado con los inversionistas, en la contratación, en la tributación, en la solución de disputas.

Algunos ejemplos: en nuestro Gobierno ha habido que conciliar muchas disputas entre el Estado y el sector privado. Encontramos pleitos en telecomunicaciones, en carreteras, en aeropuertos. Y con muchas dificultades para conciliarnos. Porque a los funcionarios públicos les da temor conciliarlos porque les puede venir un juicio fiscal o un juicio disciplinario. Y la ciudadanía generalmente tiene mucha suspicacia. Se aproxima a esos temas con desconfianza.

¿Qué hemos hecho? Hemos estimulado la participación de la ciudadanía. Entonces el caso práctico: se avanza en la conciliación de un litigio. La instrucción del Gobierno es: una vez esté definido cómo se va a conciliar, antes de firmar el acuerdo, de perfeccionarlo, se debe publicar ampliamente, para que la ciudadanía lo conozca, para que la ciudadanía conozca los términos de esa conciliación.

Eso ha ayudado a despejar el camino, ha ayudado a que los funcionarios disipen el temor y ha ayudado a que la ciudadanía vaya sustituyendo la suspicacia por confianza. Nos parece de gran importancia la participación de opinión.

A esta hora se está en el proceso de adjudicar una obra bien importante en el país.

Una de las obras competitividad de nuestro Gobierno es construir todo ese corredor de Bogotá al Pacífico, en una buena carretera de dos calzadas y con un sistema de túneles. El más importante es el que se llama Túnel de la Línea –ahora proponemos que se llame del Segundo Centenario–, en la Cordillera Central. El Gobierno ya construyó el túnel básico. Ahora vamos a construir el de transporte.

¿Cómo funciona una licitación de esas para que haya transparencia como expresión de responsabilidad social?

Nuevas disposiciones contractuales introducidas por este Gobierno: tiene que haber prepliego. Antes de entregarles a los proponentes las condiciones, debe haber un periodo de precondiciones. Y eso se publica ampliamente para que todo el mundo lo pueda controvertir, para que nadie pueda válidamente decir que se fabricó un pliego ajustado a la medida de un interesado.

Audiencias públicas

Segundo: el proceso de discusión de las propuestas es en audiencia pública. Hoy han estado todo el día en audiencia pública. Hace un rato me dijeron que habían suspendido la audiencia y que reanudarían a las 7:00 de la noche, discutiendo en audiencia pública que esta firma no es elegible porque le faltan estos documentos. Que esta no es elegible, porque no acreditó esta capacidad.

Entonces en esa audiencia pública se discuten, y las firmas pueden decir: objeto el análisis porque sí presenté ese documento. Objeto el análisis y estas son mis razones para demostrar que sí cumplo con esa condición de capacidad, etcétera.

La discusión pública para que haya ese gran control, que es el control ciudadano.

En el proceso de formación del Estado de Derecho se fueron incorporando muchos controles. Un día en el Estado de Derecho se dijo: necesitamos un control político: se le asigna a los congresos. Al otro día dijeron: necesitamos un control del patrimonio público: se le asigna a las contralorías. Un control disciplinario: a las procuradurías.

Creemos que el más importante es el control de opinión, porque finalmente estas democracias son democracias de opinión.

Entonces en cuanto más participe la ciudadanía, allí hay más confianza y se ayuda a garantizar esa expresión de responsabilidad, social que es la transparencia.

La segunda: en la encuesta nos decía el doctor Luis Carlos Villegas que solamente se contabiliza como responsabilidad social aquella acción que podríamos llamar ultralegal, que vaya más allá de lo que está definido en la ley.

Nosotros pensamos en las acciones en esa dirección de la inversión con las comunidades. Y hay casos bien importantes en Colombia. Este país producía 30 – 32 millones de toneladas de carbón. Este año va a producir 84 millones.

Este país no producía biocombustibles. Este año ya tiene la capacidad de producir por día un millón de litros de biodiesel a partir de palma africana y alcohol carburante a partir de caña de azúcar. Y el país tiene un gran futuro en esa materia.

¿Entonces qué se piensa en el carbón? Esos proyectos para crear armonía social tienen que ser muy cuidadosos en el tema ambiental.

Muchas veces las leyes se quedan cortas. Y entonces dice un productor de carbón: ¿por qué la comunidad está protestando si estoy cumpliendo con la ley?

Y resulta que la comunidad protesta porque hay un pobladito por el cual nunca pasaba un carro. Y de un momento a otro pasan por allí 600 tractomulas al día cargando carbón. Y si es una temporada seca los ciudadanos que viven allí solamente pueden respirar la tierra que levantan esas tractomulas. Y si está lloviendo solamente pueden respirar el pantano que lanzan esas tractomulas.

Y la ley no dice que la empresa extractora de carbón tiene la obligación de pavimentar esos tramos. La responsabilidad social obliga a que si para sacar un carbón tienen que cruzar por un poblado por donde nadie pasaba 600 tractomulas al día, quienes están obteniendo ese beneficio deben por lo menos garantizarle a la comunidad la comodidad de tener pavimentado ese trayecto, para no generarle ese factor de contaminación a la ciudadanía. Cosas como esas.

Ahora, ¿cómo hemos procurado conducir esos temas? Con diálogo eficaz, no diálogo de sordos.

Hace año y medio, una gran protesta de la comunidad de La Jagua, un gran centro de producción de carbón. ¿Qué puede hacer un gobierno frente a una comunidad que se rebela, porque considera que le están haciendo daño en su salud con la explotación de carbón? Lo normal es lo siguiente: que el Gobierno diga: no acepto esa actitud de la comunidad, allá va el Ejército y la policía a reprimirlos. Lo normal sería: o que el Gobierno vaya y diga: se van esos empresarios, eso no se puede admitir.

Nosotros hemos dicho: cualquiera de los dos extremos es malo. Es malo el extremo de hostilidad con los empresarios y es grave el extremo de desatención al clamor comunitario.

¿Qué hemos procurado? Participación de opinión, un diálogo público, permanente, donde vinculamos a la ciudadanía, los empresarios, el Gobierno, los gobiernos locales. Y hacen una pedagogía para que el diálogo sea respetuoso pero franco.

Eso sí que es bien importante en la responsabilidad social: aprender a adelantar el diálogo respetuoso pero franco, porque muchas veces se confunde el diálogo franco con el diálogo agresivo. Y muchas veces se piensa que el diálogo respetuoso es el diálogo que por respeto no se atreve a decir la verdad. Entonces tiene que ser una combinación de franqueza con respeto. Y forzar acuerdos en ese diálogo y hacerles seguimiento para que se cumplan.

Entonces ni se es hostil con el empresario, ni se es represivo con la comunidad. Se busca un acuerdo que finalmente se tiene que cumplir y que tiene que ser un proceso permanente de construcción de confianza entre empresarios y comunidad.

El tema de los biocombustibles. Las energías alternativas en el mundo se ponen de moda cuando está muy caro el petróleo. Cuando el petróleo desciende se acaba la moda. Ojalá que en esta ocasión no se acabe la moda. Porque la diferencia entre este ciclo de petróleo y el anterior, es que cuando en ocasiones anteriores el petróleo subió y volvió a bajar, nunca hubo la preocupación de que se pudiera acabar.

Creo que ahora el mundo sabe que cualquiera sea el precio del petróleo, de todas maneras en 40 años, advierten los científicos, no habrá petróleo o no se podrá utilizar. De ahí que el mundo tiene que hacer un gran esfuerzo en energías alternativas.

Una de las grandes posibilidades de Colombia es la de los biocombustibles. Pero eso tiene dos objeciones. Una objeción es: se destruye la selva. Y otra objeción es: se afecta la producción de alimentos, se deteriora la seguridad alimentaria.

Quiero familiarizarlos con esto: Colombia tiene un millón 160 mil kilómetros cuadrados. El 51 por ciento, el 52 por ciento, está todavía en selva: 578 mil kilómetros cuadrados de selva.

Preservar esa selva tiene enemigos: la droga, el narcotráfico, que corta la selva y siembra droga. Con eso solo empieza a erosionar los suelos, a producir escorrentía con la lluvia. Y después, cuando utiliza los precursores químicos para transformar la hoja de coca en cocaína y los vierte a los cauces de las aguas, causa más contaminación.

Nosotros tenemos un programa muy bello que se llama Familias Guardabosques. Familias que en alguna forma estaban vinculadas con la droga, se retiran de la droga, hacen un pacto con el Gobierno de cuidar un área libre de droga, cuidar la recuperación del bosque, y el Gobierno les paga por eso.

Creemos que el mundo tiene responsabilidad social con la selva, y que el programa Familias Guardabosques debería ser un programa de responsabilidad social que se generalice. En Colombia, para proteger el bosque frente a la droga. En otros países, para protegerlo frente a la agricultura comercial.

Nuestro gran compromiso de responsabilidad social con el planeta es preservarles al planeta 578 mil kilómetros cuadrados de bosque que hay en Colombia.

Y no lo podemos dejar afectar para sembrar biocombustibles. Entonces decimos: se siembra agricultura para biocombustibles sin tumbar el bosque. Porque la agricultura avanzaba extendiendo la frontera agrícola. Y la extensión de la frontera agrícola –se llamaba colonizar, civilizar– era destruir el bosque. Hoy hay que utilizarlo abierto, sin destruir un milímetro cuadrado más de bosque y sin afectar la seguridad alimentaria.

Por fortuna aquí hay 42 millones hectáreas de sabanas. Es un terreno suficiente para mantener 5 millones de hectáreas de agricultura que hoy tenemos de hectáreas, 24 millones de cabezas de ganado vacuno, y con mayor productividad poder avanzar en todo eso y simultáneamente avanzar con los biocombustibles.

Responsabilidad social en los biocombustibles: no afectar el bosque y no afectar la seguridad alimentaria.

Concepto de capital

Tercera responsabilidad social: el concepto del capital. Lo que ha pasado en el mundo es muy grave.

Creo que finalmente esta crisis de la economía llega a una génesis: el concepto especulativo del capital.

Yo estudié en una época en que nuestras universidades creían que el mundo iba a ser simplemente comunista. Yo fui estudiante universitario de los años 70 en la universidad pública colombiana, y prácticamente los dos primeros años de universidad todo fue marxismo. Salíamos de una clase donde estudiábamos el texto de Nikos Poulantzas, íbamos a la otra donde estudiábamos a Marta Harnecker y a la otra donde estudiábamos el librito verde de Louis Althusser, ‘Ideología y aparatos ideológicos de Estado’. Y no nos dejaban ver sino un mundo con matices comunistas.

Y la pelea era si íbamos a adoptar la doctrina de Ho Chi Minh o la de Mao Tse Tung o la soviética o la nueva doctrina de la revolución cubana. Etcétera. Y ha sorprendido enormemente todo esto que se ha dado y que se dio en muy poco tiempo y que no éramos capaces de anticipar. En ese fragor no era posible anticipar el colapso de la Unión Soviética, ni esa brusca transición de la China de Mao Tse Tung a la China de Deng Xiao Ping, ni la caída del Muro de Berlín.

Les confieso que yo siempre he sido contra. Y entonces siempre combatí eso allá. Era una batalla ideológica y con mucha ardentía. Y yo defendía el capitalismo social. Y eso era una minoría tremenda la que me acompañaba.

Entonces los compañeros, muchos de quienes después abrazaron la guerrilla idealista –no como la guerrilla de ahora, que es el narcotraficante y mercenaria–, y que me combatían, sacaban un librito de Stalin, que se llamaba ‘El imperialismo, fase superior del capitalismo’.

Entonces mostraban cómo se iba a derrumbar el capitalismo y cómo el capitalismo incorporaba sus gérmenes de su propia destrucción.

Hace algunos años salió aquel libro que se llama ‘El fin de la historia’, que fue una especie de contradicción a la dialéctica marxista. Porque en ‘El fin de la historia’ daría la impresión de que en el mundo ya no habrá doctrina distinta a la economía de mercado. Y se niega el proceso evolutivo.

Y diría que lo nuevo es la crisis que nos crea Wall Street. Y hay que pensar es lo siguiente: ¿por qué si el capitalismo superó aquella época en que se creía que el mundo tenía que ser de economía colectivizada, por qué ha permitido engendrar los nuevos factores que lo pueden destruir? Entonces ahí obliga a hacer un gran replanteamiento sobre el concepto del capital.

Yo creo que se necesita siempre que las comunidades abracen principios elementales. A partir de ahí se puede profundizar, pero siempre y cuando que haya unas visiones elementales, claras y nítidas, para avanzar. Creo que una de esas tiene que ser entender el capital exclusivamente como un factor de creación de riqueza social, un factor de producción y de servicios, y negarlo como un factor especulativo.

Nosotros en Colombia nos defendimos de los capitales externos especulativos, con una serie de controles muy controvertidos. Pero nos sorprendieron y nos hicieron un daño tremendo unos fenómenos internos de criminalidad especulativos, a través de un proceso de ‘pirámides’, que estamos viendo a ver cómo lo superamos. Bien difícil.

Creo que un elemento fundamental de responsabilidad social en la visión macro, es negarle al capital, en procura de su propia permanencia, cualquier acepción especulativa.

Relaciones laborales fraternas

Y el cuarto elemento de responsabilidad es el de relaciones laborales. Nosotros creemos que las relaciones laborales hay que conducirlas con fraternidad. Que es tan dañino el extremo de relaciones laborales con odio de clases –que cómo se difundió y lo han querido revivir–, como el extremo también con una visión de capitalismo salvaje. Ni lo uno ni lo otro. Creo que hay que trabajar todos los días el concepto de fraternidad.

Me parece que las legislaciones laborales necesitan… Veo a la colombiana muy equilibrada. Lo importante es cumplirla. En la concepción está bastante equilibrada.

Es suficientemente flexible para la vinculación y la desvinculación de trabajadores. Y suficientemente garantista de la estabilidad de los trabajadores. Pero más allá de la legislación se necesita un componente de persuasión en el empresario y en el trabajador para construir relaciones laborales fraternas.

Me parece que el camino de la fraternidad es el necesario para poder lograr la mayor la productividad en beneficio de la competitividad de la empresa. Y la mayor estabilidad en beneficio de los derechos de los trabajadores.

Creo que la tercerización, que es inevitable, necesaria para la competitividad, necesita unos correctivos. Por ejemplo acá en Colombia estábamos abusando del sistema cooperativo para tercerizar.

El Gobierno primero introdujo unos decretos, unos reglamentos constitucionales, para exigirles a las cooperativas de trabajo asociado el cumplimiento de las normas laborales, de la seguridad social, de los parafiscales. Eso lo declaró inexequible el Consejo de Estado.

Se acaba de aprobar una nueva legislación que recoge la misma idea: les exige cumplir todas esas obligaciones. No se puede utilizar el instrumento cooperativo para maltratar derechos de trabajadores. Eso finalmente genera unas reacciones incontrolables en las relaciones laborales.

Pienso que la pregunta es si la tercerización es inevitable. ¿Cómo se logra fraternidad laboral con tercerización? Creo que hay que buscar mucho acuerdo con las organizaciones de los propios trabajadores.

Una manera de tercerizar con fraternidad es el contrato sindical con la misma organización sindical. En lugar de tener un contrato colectivo de trabajo, tener un contrato de prestación de servicios. Está incorporado a la legislación. Uno de los problemas es que las mismas centrales sindicales lo han objetado y no han facilitado su desarrollo. Ojalá se desarrollara en Colombia.

Mi invitación es pensar esa necesaria combinación: tercerización con fraternidad laboral. Y diseñar mecanismos mediante los cuales se pueda tercerizar con organizaciones de los propios trabajadores.

Banca de Oportunidades

No voy a fatigarlos con todo lo que es el capítulo de cohesión social del Gobierno. Les voy a mencionar dos programas: el programa de Banca de Oportunidades, con el programa de Mercadeo Social de Servicios Públicos.

Nosotros nos hemos propuesto avanzar en el tema de crédito a los sectores más pobres de la nación. En el primer Gobierno se pudo entregar crédito a 1 millón 800 mil personas pobres, ahora estamos casi en 3 millones, la meta en este segundo Gobierno es llegar a 5 millones.

En el segundo Gobierno 1 millón de familias pobres colombianas ha recibido, por primera vez, crédito institucional. Para ello no hemos creado un banco nuevo.

Una vez me decían: ‘Presidente, no venda el Banco del café, déjelo para microcrédito’.

Dije: ‘¿Pero qué ganamos, tiene 280 oficinas, y el país tiene mil 102 municipios?’. dije: ‘Este es un país tan grande, con tantas exigencias, que lo que necesitamos es no pensar en tener unos bancos burocráticos, exclusivamente para eso sino en vincular a todo el mundo en esa tarea’.

El programa nuestro se llama Banca de las Oportunidades. No es un nuevo banco, no es un banco en especial, es un sistema que vincula a todas las instituciones financieras en el propósito de entregarles crédito a los sectores más pobres de la nación.

¿Qué hace el Estado? Reglamenta, da facilidades. Por ejemplo, se ha permitido que operen los corresponsales no bancarios. Que un banco en lugar de tener que abrir una sede, costosa en la inversión inicial y costosa en el mantenimiento, en cualquier droguería, en cualquier almacén, en cualquier tienda. Que haga un convenio con el dueño y tenga allí un datáfono y desde allí preste los servicios a esa comunidad.

¿El Gobierno cómo ayuda? Tenemos un banco de segundo piso que se llama Bancoldex, que le inyecta recursos a las fundaciones de primer piso para que ellas puedan irrigar microcrédito.

El Gobierno tiene un Fondo de Garantías, que da garantías para esos créditos. Pero lo importante es que todas las fundaciones del sector privado, los bancos de primer piso, los bancos de segundo piso, se vinculen.

Además, como lo dice Prahalad, eso finalmente termina siendo negocio. Cuando se pretende colocar créditos solamente a los sectores más pudientes, ese mercado se acaba rapidito. El mercado grande está en la base. Y hay que saber llegar allá. Y además, en términos generales, la base sabe pagar, es muy cumplida, la base popular de esta nación.

Nosotros hemos logrado avanzar. Hemos pasado de una bancarización del 32 por ciento, a una bancarización del 57 por ciento. Y el Gobierno dice: oh, muy grande. Pero todavía no se siente, porque hay un 47 por ciento sin bancarizarse, que depende mucho del mercado negro de la usura.

Entonces hemos crecido 25 puntos, pero hay 47 sin atender. Y esos 47 no dejan ver los 25 en que hemos avanzado.

Ahora estamos dictando unas medidas de emergencia. Casualmente en Medellín se quedó reunido el Ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, con el sector financiero, a ver cómo avanzamos en esto. Creo que ahí hay que cumplir una tarea de responsabilidad social. Y muy grande.

Los gobiernos tienen que ayudar. Para la nueva etapa nosotros hemos ofrecido una serie de beneficios. Les decimos: ustedes tienen que comprar unos datáfonos en el próximo año, para poder atender a estas comunidades populares. Muy bien: tráiganlos sin impuestos aduaneros. Lo que eso les cueste se lo tratamos como un descuento tributario. Les costó 100 pesos, eso lo pueden restar del impuesto liquidado.

Que le van a prestar a esas comunidades, claro, el Gobierno les da una garantía, a través del Fondo de Garantías, hasta del 70 por ciento. Y los ingresos que ustedes obtengan por esos créditos, no hacen parte de su renta gravable.

Hemos venido ofreciendo todos estos instrumentos. Pero ustedes se tienen que obligar a que todo ciudadano pobre que llegue, por lo menos le permitan tener allí una cuenta electrónica, por cuya administración no le cobren. Y le dejen tener 2 ó 3 operaciones al mes sin que le cobren por esas operaciones.

Hay que reducirle a la gente los costos, para que la gente pueda llegar, y hay que facilitarles los créditos. Vamos a ver cómo podemos avanzar en esto.

Es de mucha dedicación. Yo mantengo un discurso que debe fatigar mucho, todos los sábados. Porque todos los sábados hacemos sesión de Banca de Oportunidades. Entonces en una u otra ciudad colombiana donde estamos, el Consejo Comunitario los sábados empieza con Banca de Oportunidades. Y hay que entregar unos créditos.

Entonces creo que mis compañeros de Gobierno cuando empiezo, bostezan. Porque digo: ¿quiénes van a recibir microcrédito hoy? ¿Quiénes representan a las instituciones que lo van a entregar?

Enseguida empiezo a hablar con cada uno: cuéntenos cuál es su proyecto. Al otro: ¿a usted ya le habían prestado. Que no, que por primera vez. Al otro: ¿a usted le habían prestado? Que sí. ¿Por qué le volvieron a prestar? Que por cumplido.

Entonces ahí hago pedagogía: hay que ser cumplido para que les vuelvan a prestar.

¿Usted de dónde se proveía de crédito antes? Que del mercado negro de la usura. ¿Cuánto pagaba? Pagaba 50 por ciento al mes. ¿Y entonces está contento con este traslado aquí? Que sí. ¿Qué dificultad tuvo? ¿Quién lo va a acompañar? ¿Quién lo ha formado? Que el Sena, que Actuar Bolívar, que la Fundación Santodomingo.

En eso hay que estar pendiente. ¿Por qué? Creo que la responsabilidad social necesita mucha dedicación y mucha vocación.

En ese tema del microcrédito (que lo miro con una pasión enorme, porque creo que a los pueblos hay que fomentarles más la vocación de iniciativa, que la de la subalternidad laboral), en ese tema del microcrédito eso hay que tomarlo, como toda la responsabilidad social, con pasión infinita.

Conseguirle un crédito a una persona pudiente de 100 millones, es muy fácil, se lo mandan por teléfono. A no ser que esta crisis sea tan honda, que ya no se lo manden por teléfono sino que haya que ir a buscarlo.

Conseguirle un crédito a una humilde mujer de aquí de las calles de Cartagena, que necesita 400 mil pesitos para sostener su carrito de ventas y para poder pagar una deuda en la usura, es muy difícil. Eso, como toda la responsabilidad social, necesita un gran compromiso.

Mercadeo social de servicios públicos

Antes de entrar a esta reunión recibía a unos empresarios del sector de agua. Y les hice un final comentario: formalizar servicios públicos, donde hay tanta pobreza es muy difícil, aquí estamos haciendo un esfuerzo enorme.

Cuando este Gobierno empezó, en esta Costa Caribe había un problema enorme con las electrificadoras. Ellos querían irse, los dueños, y la ciudadanía quería incendiarlos.

Y creo que sin que estemos en un paraíso, algo se ha mejorado, en un proceso de dialogo permanente. Pero ahí es donde tiene que haber mucha flexibilidad. Hay que pensar en la responsabilidad social frente a los servicios públicos, en términos de mercadeo social de servicios públicos.

Por ejemplo, hemos organizado en muchos municipios a la propia comunidad para distribuir energía. La empresa le entrega a ese municipio energía en bloque. Y la propia comunidad es la que tiene que responder por eso, cobrar en cada casita, traerle el dinero a la empresa, etcétera. Eso ha ayudado. Lo que pasa es que son muy pocos ejemplos. Los buenos ejemplos que tenemos ahí los tendríamos que masificar.

En agua, sinceramente creo que hay que hacer lo propio. Hay unas comunidades sumamente pobres a las que hay que permitirles comprar unos metros cúbicos, entregarles una tarjeta, etcétera.

Flexibilidades en microcrédito

Volviendo al microcrédito, hay que tener flexibilidad. Nosotros tenemos un sistema de ahorro en un instituto que se llama Fondo Nacional del Ahorro, que lo hemos ampliado mucho a los sectores informales de la nación. El compromiso es que cuando completen un año de ahorro allí, tienen derecho a un crédito. Pero hay que darles más flexibilidades.

Uno no le puede decir: usted ahorra cada mes. No. Si en lugar de ahorrar 30 centavos al mes, se les puede permitir llevar un centavo diario, de pronto a la gente le queda más fácil.

Y hay que privilegiar el cumplimiento sobre la cuantía. La cantaleta nuestra es: si no puede llevar el centavo, dé la cara y diga: no pude traer el centavo. De pronto mañana traigo dos. Pero dé la cara. Si el día que tenía que pagar, no puede pagar, no se esconda, dé la cara, vaya y pague.

Y decirle a la gente: usted va a pagar esto en 50 semanas, pero darle también flexibilidad en la cuantía: que una semana pague 10, la otra no pudo pagar sino 5, en la otra puede pagar 20.

Muchas formas de mercadeo social de crédito, de mercadeo social de servicio público, son necesarias. Si no, veo muy difícil llegar en países como éste a un ciento por ciento de bancarización, a un ciento por ciento de cobertura de servicios públicos.

Yo estoy más optimista en el tema financiero, a pesar de lo que falta, que en el tema de servicios públicos. Ojalá en el tema de servicios públicos este país pueda dar un gran salto hacia las formas de mercadeo social.

Los felicito de todo corazón a ustedes. Y alguna pregunta, algún comentario, con el mayor gusto”.

Imprimir