Octubre 03

   
Palabras del Presidente Álvaro Uribe en el Consejo Comunal de Gobierno número 250

Apartadó, Antioquia, 3 oct (SP). “Un saludo lleno de afecto. Trataba, en el helicóptero, de contarle algo a nuestro Embajador inglés (John Anthony Dew) sobre la historia de esta región, promisoria en la tormenta y siempre futurista en el luto.

Aquí llegó Gonzalo Mejía, señor Embajador, uno de los más importantes pioneros de la montaña.

Aconsejaba, que las cosas había que mirarlas con telescopio y no quedarse en los pequeños detalles del microscopio.

Propuso una odisea: abrir una carretera de casi 400 kilómetros por la topografía más abrupta, desde Medellín a esta tierra. Carretera que se hizo con el esfuerzo de muchos gobiernos, que se pavimentó con el esfuerzo de muchos gobiernos y que hoy empieza una nueva fase: la construcción de la segunda calzada como parte de Autopistas de La Montaña y como parte de La Transversal de las Américas.

Justamente aquí será el cruce de caminos en el cual se encontrarán la Transversal de las Américas y Autopistas de la Montaña.

Hace 15 días el Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes) autorizo esas tres contrataciones: la doble calzada Bogotá-Villavicencio, la Transversal de las Américas y Autopistas de la Montaña.

La Transversal de las Américas se propone una gran carretera de Palo de Letras, allí al frente, a escasos 62 kilómetros de la margen izquierda del río Atrato, en el departamento de Chocó, el puente sobre el río Atrato, la conexión a la carretera que se hizo en la administración Turbay, de Barranquillita a Lomas Aisladas, y el mejoramiento de toda esta carretera costanera del Caribe colombiano hasta la frontera, en el Puente de Paraguachón, con la hermana República Bolivariana de Venezuela.

Ministro (de Transporte) Andrés Uriel (Gallego). ¿Cuánto cuesta la Transversal de las Américas?

Ministro Andrés Uriel Gallego: Presidente, la Transversal de la Américas cuesta, en obras, 8,5 billones de pesos, de los cuales la Nación aporta 6,5 billones de pesos

Presidente Álvaro Uribe: El Gobierno ha avanzado en unas concesiones bien importantes en el Caribe y en tramos significativos de la carretera de esta porción del Caribe, que corresponde al departamento de Antioquia.

Lo que hace la Transversal de las Américas es fusionar todas las concesiones en una y adicionar los tramos que no están en las concesiones.

Ahora nos dirá el Ministro ya, después de esta aprobación del Conpes, unas fechas ciertas para perfeccionar todo el proceso de contratación.

Es el Consejo Comunitario número 250, lo hacemos aquí en una tierra que amamos, en una tierra a la cual le hemos vivido el sufrimiento y también todas sus posibilidades de salir adelante, con una comunidad que llevamos en el alma, para ratificar ante el país, desde Urabá, la construcción de la Transversal de las Américas.

Y hay un ejemplo sin precedentes: la Gobernación de Antioquia aporta 600 mil millones (de pesos) la Alcaldía de Medellín 400 mil (millones) y el Gobierno Nacional un billón a 15 años, para construir Autopistas de la Montaña.

Sin precedentes un aporte departamental o municipal a una obra de esta envergadura.

En nombre del Gobierno Nacional, expreso al Gobernador de Antioquia, a la Asamblea del departamento, al Alcalde de Medellín, al Concejo de Medellín, la gratitud.

Crean un precedente extraordinario para hacer esta magnífica obra.

Y el Congreso de la República y el Gobierno Nacional cumplen con la contrapartida de un billón para garantizar Autopistas de la Montaña.

Ayer en la reunión de Cotelco, en Armenia, entendíamos Autopistas de la Montaña como la gran autopista que, cruzando Antioquia, debe conectar el Eje Cafetero con varios sitios del Caribe colombiano.

Espero que también el Ministro (de Transporte, Andrés Uriel Gallego) nos de unas fechas concretas sobre ese proceso que tiene otro elemento muy importante: es una contratación con Interconexión Eléctrica S.A.

Si no es la primera es la segunda o tercera empresa de Colombia, Interconexión Eléctrica S.A. Una empresa con un gran prestigio, con confianza, una empresa muy querida en el país, muy respetada en la comunidad internacional.

Entonces lo que se ha definido es un contrato de confianza. Le hemos dicho a Interconexión Eléctrica: usted ahora lo que ha hecho es transmitir energía, camine con esa misma energía construya carreteras.

Y entonces se le garantiza a Interconexión Eléctrica que no corra riesgos.

Es un contrato a libro abierto. Ellos le dirán al país: ‘nos cuesta tanto’. Interconexión Eléctrica tiene unos ingresos asegurados que se definen en el contrato: una comisión de administración, un ingreso por administración, imprevistos utilidad, un porcentaje. Lo definirán en el contrato.

Es un contrato sin riesgos para el país, sin riesgos para Interconexión Eléctrica y es un contrato bastante novedoso, que puede abrir un gran camino para la construcción de las grandes obras públicas que requiere la Nación entera.

Persistir en la Seguridad Democrática

Esta tierra, Embajador, bella –lo poco que usted pudo apreciar ahora desde el helicóptero le dice cómo es esta tierra- muy sufrida. La apertura de esta tierra se hizo con un solo recurso: la tozudez de sus moradores, de aquellos que siguieron el ejemplo de Gonzalo Mejía.

Muchos años de violencia. Esta región apenas se perfilaba, cuando la violencia partidista de los años 40 y 50.

Incluso aquí llegaron muchas personas desplazadas de los municipios del interior donde se daba la violencia partidista.

Pero haciendo un recorderis rápido de la violencia en Colombia –lo que nos dice por qué hay que persistir sin aflojar, persistir sin aflojar en Seguridad Democrática- este país, señor Embajador, término la última guerra civil en 1902, en septiembre.

Se realizaron tres pactos: uno en Chinacota (Norte de Santander), allí estuvo en representación del Gobierno, el General Ramón González Valencia; el otro pacto en la Hacienda Neerlandia, en el departamento del Magdalena, allí estuvo en representación de las fuerzas rebeldes el General Rafael Uribe Uribe, y el otro pacto en Panamá, en el buque Wisconsin. Yo no sé si allí estuvo el General Benjamín Herrera.

Investiguemos hoy si en el pacto del buque Wisconsin, de 1902, en septiembre, en Panamá, uno de los tres que le puso fin a la Guerra de los Mil Días, estuvo el General Benjamín Herrera.

El país quedó muy deprimido por esa guerra. Al año perdimos a Panamá, allí al frente no más. Era la cabeza del país.

Al medio día del 3 de noviembre de 1903 los panameños firmaron un acta en la cual dijeron: ‘nos independizamos como hermanos’.

Doctor (Óscar Tulio) Lizcano, un saludo con mucho afecto. Al doctor Lizcano –a quien queremos mucho- el sufrimiento del secuestro no le afectó su afecto por Colombia, lo aplaudimos de todo corazón.

La Patria quedó muy pobre, muy deprimida, luchó hasta que en el Gobierno del General Pedro Nel Ospina, que fue entre 1922 y 1926, se recibió de los Estados Unidos la indemnización por el Canal de Panamá, que fue de 25 millones de dólares y que permitió emprender un conjunto de obras bien significativas de la época.

Pero entre aquel septiembre de 1902, cuando el General Uribe Uribe dijo: “nuestros padres y nosotros mismos nos equivocamos cuando creímos hacer Patria con los fusiles destructores de la guerra, hoy entendemos que la única manera de hacer Patria es con las herramientas fecundas del trabajo”. Así lo dijo en aquel septiembre de 1902.

Hasta principios de los años 40 el país vivió en relativa paz.

Estalló la violencia partidista, se superó con los pactos del Frente Nacional, liderado por los expresidentes Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez.

Triunfo la revolución cubana en la media noche del 31 de diciembre de 1958. El mundo intelectual no veía sino la posibilidad de la organización socialista de la economía, como camino hacia la organización comunista de la sociedad.

Era el apogeo de Unión Soviética, de la China de Mao Tse Tung, cuya revolución celebró 60 años este primero de octubre. Ya se estaba completando la victoria vietnamita contra los Estados Unidos, el modelo Ho Chi Minh, y en nuestro Caribe aparecía la revolución cubana. Se definió tomar el poder en Bolivia y en Colombia.

Prosperaron nuestras guerrillas marxistas. Quien vivimos esa época en la universidad pública –y aquí hay compatriotas destacadísimos que la conocen como el mejor, destacó a nuestro ex rector y congresista, el doctor Jaime Restrepo Cuartas- conocemos ese proceso.

El objetivo era la instalación en Colombia de la dictadura del proletariado, la nacionalización, léase socialización de todos los medios de producción. El camino: la lucha armada; la razón de motivación: el odio de clases, la lucha violenta de clases.

Eso avanzó y ahí empezó el proceso de violencia en Urabá. Mientras unos compatriotas hacían el gran esfuerzo por instalar aquí la prosperidad, los grupos violentos avanzaban y el Estado ausente, el Estado ausente.

Siempre se le ofreció a los grupos violentos toda la posibilidad de paz. El Epl la hizo y aquí hay un experimento bellísimo de cómo el Epl hizo el tránsito de la lucha armada a la política, del odio de clases a la fraternidad y eso hay que aplaudirlo.

Y más adelante Embajador, aprovechado su presencia –porque usted es un vocero muy importante para nosotros ante la Unión Europea- aquí se construyó y se ha construido un gran camino de fraternidad.

Y hay que pensar en dos actores: los que construyeron el principio de esta prosperidad y los que rectificaron su camino, los del Epl, para aplaudirlos a ambos. Y aquí están presentes muchos, de unos y de otros, y el país se los tiene que agradecer y la historia habrá de destacarlo.

¿Los otros movimientos violentos qué hacían? Cuando el Epl tomó la decisión de desmovilizarse, las Farc vinieron a acribillarlos.

Los otros movimientos violentos se burlaron cínicamente de las ofertas de paz del Estado, como lo hicieron en el Caguán. Solamente les interesaba aprovecharlas para aplicar la receta recibida a través de (Karl) Marx, proveniente de (Nicolás) Maquiavelo: “Si tu adversario te ofrece un gesto de paz, tómalo como una expresión de debilidad y aprovéchalo para derrotar a tu adversario”.

Eso creo el paramilitarismo y terminaron todos estos grupos fusionados en el narcotráfico, y una inundación de sangre.

Embajador, desde 1943 no ha habido una generación que haya podido vivir un día completo de paz en Colombia.

Nosotros creemos en la seguridad, en la autoridad con sentido democrático.

Esta es una región que sirve de claro ejemplo para testimoniar lo que es una política. La palabra que dirige nuestra acción de Gobierno es confianza. Confianza para los ciudadanos estudien, trabajo, emprendan, agiten sus ideas. Confianza para invertir.

Esta es una región que ejemplifica los tres caminos inseparables de la confianza: seguridad con valores democráticos, inversión con responsabilidad social, y al mismo tiempo avance de la cohesión social.

Cuando empezó nuestro Gobierno se decía: ‘Uribe es guerra, paramilitar, fascista de derecha’. Lo que hemos hecho es practicar una política de seguridad con valores democráticos, con libertades y acompañar esa política del avance de coberturas sociales.

Este país recientemente, por los esfuerzos en educación, en Familias en Acción, en seguridad social, ha sido mencionado por los organismos internacionales como uno de los países en su nivel de ingresos que más está avanzado en la construcción del índice de oportunidades.

Y la persistencia en ese camino es lo que habrá de llevarnos a que se vea una disminución acelerada de la pobreza y la superación de la miseria y la construcción de equidad.

El domingo pasado el país vivió un certamen democrático que es una prueba de carne y hueso del valor democrático de nuestra política de seguridad.

Todo el Gobierno, las instituciones del Estado, nuestros soldados y policías en todo el territorio, crearon todas las garantías para que se expresaran en sus consultas partidos, independientemente de que fueran afectos o desafectos al Gobierno.

Señor Embajador, esta política de seguridad, la que ha podido sostenerse en Colombia por siete años, una política muy difícil de aclimatar en la dirigencia del sector público de la Patria, ha sido una política que ha devuelto el monopolio al Estado para combatir a los violentos. Hoy solamente las fuerzas institucionales combaten a los violentos.

Esta política ha devuelto a la justicia el monopolio para su ejercicio.

Esta región sí que vivió la tarea del terrorismo guerrillero y paramilitar, para desplazar a la justicia, para sustituir a jueces y fiscales.

Esta política les ha dado a los colombianos vocería para que se expresen sin temor, ha construido un diálogo público, popular, respetuoso y franco. En nombre del respeto no ha habido falta de franqueza y en nombre de la franqueza no ha habido irrespeto.

En Colombia hoy el dialogo popular es mucho más creativo y fecundo que el diálogo de la dirigencia política.

Esta política les ha quitado a los colombianos el temor para denunciar, a las víctimas el temor para reclamar. No reclamaban por temor, no reclamaban porque lo consideran inútil. Hoy hay 240 mil víctimas de la Patria que han registrado sus reclamos y estamos haciendo un gran esfuerzo para repararlos, concientes de que reparación total no hay, pero todo lo que se haga en la dirección de reparación anula la venganza, elimina el odio, crea el camino fecundo de la reconciliación.

La violencia había destruido la descentralización. Los analistas de la política que hablan de instituciones, ignoran que una de las instituciones más importantes de nuestra Patria es la descentralización. Departamentos y municipios ejecutan el 51 por ciento del gasto del Estado.

Un país que elige 32 gobernadores y 1.102 alcaldes ¿Qué había pasado? Cuando asumió nuestro Gobierno, 400 alcaldes estaban desterrados de sus municipios, no podían ejercer por las amenazas del terrorismo. El terrorismo había penetrado con las herramientas de la coerción ilegitima y por los caminos de la corrupción los presupuestos, se había apoderado de muchos presupuestos en muchas regiones.

Hoy, los 32 gobernadores y los 1.102 alcaldes de la Patria ejercen sus competencias, rodeados de las garantías de nuestra política, garantías eficaces sin que importe el origen de su elección.

La política hoy está más libre. Hay un juicio: el de los jueces, y habrá otro juicio: el de la historia.

Este país, el Estado, la ceguera política –y por eso nuestra preocupación por el futuro- la falta de valor, de compromiso, la gana de figuración y de poder y al mismo tiempo la falta de compromiso patriótico, permitió que el terrorismo al apoderarse de muchas regiones, sometiera la política.

Ese cargo no se ha hecho, esa investigación no se ha adelantado, no ha pasado del discurso.

Ha habido sentencias políticas contra los políticos, pero no juicios contra el fenómeno. Ha habido condenas a los políticos pero no señalamiento al Estado.

Hoy la política se ejerce con libertad en toda la Patria. Hemos recuperado la libertad efectiva para el ejercicio de la política.

Queremos Embajador que usted le diga a Gran Bretaña, a toda Europa, que esta política se ha practicado con pleno respeto a las garantías individuales, a los derechos políticas, que hay todo el interés en la eficacia de nuestra Fuerza Pública y en su transparencia.

Que cuando nos oponemos y denunciamos las falsas acusaciones a nuestros soldados y policías, es porque no hemos vacilado en aplicar severas sanciones a quien haya incurrido en violaciones de derechos humanos.

Esta política se ha practicado sin Estado de Sitio, sin censura de prensa, sin supresión de libertades, ha sido dirigida por legislación ordinaria en un país que ha profundizado sus libertades.

Y estamos avanzando en el otro pilar: la inversión.

Más inversión en Colombia

A pesar de la crisis de la economía, mientras la Inversión Extranjera Directa en el mundo entero ha caído en un 44 por ciento este año, en Colombia ha caído en un 8,8 (por ciento).

En los periodos anteriores la inversión extranjera en nuestro país, tenía un piso de 400, 500, 700 millones de dólares, y picos, techos excepcionales de mil 500, 2 mil.

En el último periodo el piso ha estado en 6 mil 500 (millones de dólares). El techo fue el año pasado en 10 mil 574. Septiembre terminó con más de 5 mil 800 millones, a pesar de la crisis de la economía.

¿Por qué insistimos tanto nosotros en la inversión? Porque la inversión con responsabilidad social, es el camino a la prosperidad social, es lo que nos permite superar la pobreza y construir equidad.

Si me a mí me preguntaran dos herramientas de la economía que preocupen noche y día al Gobierno, no vacilaría en contestar: lograr altas tasas de inversión sostenibles en el tiempo y acceso a mercados.

Para eso se necesita confianza, además de un manejo sensato de la economía, seguridad.

En medio de la crisis, nuestro Gobierno ha permitido que este país pase de una tasa de inversión, que era de 12 pesos por cada 100 pesos del Producto (Interno Bruto) en los últimos tres años fue de 25 y 28. Este año, en medio de la crisis, de 25,9 (por ciento).

Y esta región sí sabe qué es el acceso a mercados, por qué se necesita.

El Embajador me preguntaba desde el helicóptero por el hectareaje de banano: 33 mil hectáreas, Embajador. Le dije que aproximadamente 30 mil.

Pero ahora me confirman que me quedé muy bajo en el plátano. El plátano que es una estructura campesina, de propiedad, ya tiene aquí 50 mil hectáreas de minifundio campesino. Y eso sí que necesita acceso a mercados.

Y entonces, me decía al Embajador, por eso la insistencia de ustedes en el tema del banano en la negociación con la Unión Europea. Por eso, apreciado Embajador.

Pero como verá usted aquí, en medio de dificultades, de carencias, también ha habido muchos avances en las coberturas sociales ¿Saben por qué? Al tiempo que nosotros hemos introducido las zonas francas –esta semana se aprobaron otras cuatro: una para Sabaneta, cerca de Medellín, con área de inversión de más de 30 millones de dólares, para una zona franca de salud de la Clínica Soma- también hemos insistido en el Impuesto al Patrimonio, para que los sectores más pudientes paguen la Seguridad Democrática.

Avance en coberturas sociales

Eso nos ha permitido que al tiempo que hemos avanzado en Seguridad Democrática, también hayamos avanzado en coberturas sociales.

Sí, más seguridad, pero también hemos llegado a 41 millones de colombianos con seguro de salud, con todo lo que falta. Más presencia de nuestro Ejército y Policía, pero estamos llegando a dos millones 840 mil Familias en Acción.

Más presencia de la seguridad, pero todos los días hacemos un esfuerzo para que los colombianos superen esa barrera de exclusión, que es la falta de acceso al crédito institucional.

En este país, Embajador, a mi generación la habían formado con la idea, de que no se podía hablar de seguridad, que eso era antidemocrático, que había que hablar de lo social, pero lo social no pasaba del discurso, porque la inseguridad no permitía que afluyeran los recursos.

Muchos años de discurso social, con muy limitados resultados sociales.

Hoy se ha despejado un camino para que este país en el futuro pueda obtener unos mejores resultados sociales.

Hoy mis compatriotas expresan lo que llamaría una especie de revolución cultura. Sin temor piden más policías a tiempo que reclaman más política social.

No dudan en reclamar más Ejército, a tiempo que reclaman mejoramiento de los hospitales o el programa de los acueductos, que lo veremos hoy, tan importante en este Urabá Antioqueño.

Derrotar a las bandas criminales

Permítanme referir a unos temas puntuales: la seguridad. Hemos avanzado, pero no hemos ganado. Vamos ganando, pero no hemos ganado todavía.

Esto necesita mantener toda la determinación. El Apóstol decía: “Si el sonido que emite la trompeta es incierto y débil ¿Quién acudirá al capo de batalla?”. Hay que mantener en esta etapa de la vida colombiana firmeza, fortaleza, certeza.

Nada de flojeras, porque si llegará a imperar la flojera, no habrá trompeta que convoque a que el país continúe en la derrota de los violentos.

Nos falta mucho.

En la madrugada del jueves la Fuerza Aérea de la Patria, con una información de inteligencia de la Policía Nacional –que aplaudimos desde el corazón a la Policía Nacional- hizo un operativo contundente en el sur del Tolima a un grupo de las Farc, que sembró allí el terror durante 27 años.

El terrorismo nunca ha sido capaz de derrotar un Estado democrático. Puede que nos estemos demorando más de lo que muchos pensaban, pero es que esta política necesita un ratico más largo, porque es que la violencia que la antecedió duró 60 años, duró 60 años la violencia que la antecedió. Por eso nuestro afán que se proyecte hacia el largo plazo, para que las nuevas generaciones de colombianos no tengan que vivir la pesadilla de la violencia, que aquí sí que se ha sufrido en Urabá.

Pero tenemos, Embajador, 51 mil desmovilizados. En los años de los procesos de paz se desmovilizaron cuatro mil, pero el terrorismo subió a 60 mil.

En este Gobierno todavía hay muchos, pero hoy no deberían pasar de ocho mil. Y se han desmovilizado más de 51 mil. Y se le ha dado un tratamiento patriótico, generoso, fraterno a la desmovilización, esta región lo sabe, en medio de limitaciones y en medio de carencia.

Pero hay que seguir la batalla.

El narcotráfico ha creado una nueva expresión: las bandas criminales, que azotan a Urabá, en mayor medida a Córdoba, en medida muy grande a Caucasia, Tarazá, El Bagre, Zaragoza, Nechí. Hay que derrotarlas.

Hay que capturar a unos bandidos de las bandas criminales: Juan Úsuga David, ‘Giovanni’; Darío Úsuga, ‘Otoniel’; Manuel Ospina Cifuentes, ‘Móvil Cinco’; Marco Barba Galarcio, ‘Mateo’; Alexander Montoya Úsuga, ‘El Flaco’; Arístides Meta Páez, ‘el Indio’.

Muchos compatriotas me preguntan: ‘¿pero Presidente, usted por qué dice eso?’. Porque el Presidente de Colombia los tiene que visibilizar, porque el Presidente de Colombia tiene que cumplir con el mandato constitucional de ser el Comandante de las Fuerzas Armadas, porque fraterna y afectuosamente el Presidente de Colombia les tiene que decir a nuestros comandantes, a nuestros soldados y policías: estos son los bandidos que tenemos que perseguir.

Uno no puede habla de la oficina de cobro de Envigado en los salones internacionales. El Presidente de Colombia en lugar de descrestar a ONG en Europa o en Estados Unidos con discursos sobre estos bandidos, tiene que ir al sitio con los comandantes militares y de Policía a derrotarlos, y eso empieza haciéndolos visibles.

Aquí, en una estrella hidrográfica de gran importancia, el Nudo de Paramillo, se han asentado las Farc durante años. Ahí tenemos un operativo grande, que esperamos produzca mejores y más acelerados resultados.

Ahí todavía operan los terroristas: Luis Oscar Úsuga Trujillo; Over Sánchez Arroyave, ‘Manteco’; Luis Carlos Úsuga Jacobo; alias ‘Pedro Baracutado’, alias ‘Becerro’, alias ‘Darlison’, alias ‘Mayerli’, alias ‘Chupete’.

Tenemos pues aquí, dos plegables de los terroristas que tenemos que derrotar: el plegable de los cabecillas de las bandas criminales y el plegable de los cabecillas narcoterroristas de las Farc.

Dos mosaicos, apreciados comandantes, que tienen que dirigir nuestra acción para que esta comunidad –con la captura de todos estos bandidos- para que esta comunidad pueda respirar totalmente libre y dormir a pierna suelta, sin tener que esperar el ataque aleve del terrorismo.

Sé que con su sacrificio comandantes, lo vamos a lograr.

Administración de playas

Ayer en el Congreso de Cotelco se habló de la necesidad de administrar las playas de Colombia. Tenemos unas amenazas muy grandes de erosión, ojala Ministro (de Transporte) Andrés Uriel (Gallego) el país pueda empezar a enfrentar ese fenómeno.

Lo que está ocurriendo en la ciudad de Cartagena, en Tierra Bomba, allí en Arboletes, al frente en Capurganá, es gravísimo, gravísimo. Y todavía nosotros no tenemos un proyecto para unas acciones contundentes.

Pero también –y eso debería ser una de las conclusiones más importantes de la reunión de hoy- pero también hay otra preocupación: las playas de nuestro país, bellísimas, con una temperatura del mar excelente, se mantienen muy sucias, en un país que empieza a captar mucho turismo.

En el mundo este año, el turismo está cayendo en un 12 por ciento, en Colombia está aumentando en un 9 y medio (por ciento) este año. San Andrés ha estado lleno en estos días.

Entonces la idea es concesionar el mantenimiento de las playas sin restringir el acceso al público en general. Las playas son de la Nación, la Nación es el concepto sociológico del pueblo, las playas son del pueblo colombiano. Su acceso su acceso no se puede restringir.

Pero para que el pueblo colombiano y los visitantes internacionales sientan la amabilidad de nuestros mares, hay que administrar esas playas bien.

Aspiramos que el 2 de diciembre podamos tener unos pocos ejemplos de playas con algún modelo de concesión o administración sin restringir el acceso al público.

Pido que esa tarea la adelante, como quedó definido ayer, el Ministerio de Comercio, Turismo, que le ayude la Dimar (Dirección General Marítima).

Hay que hablar desde hoy, Miguel Peñalosa, con el general (Freddy) Padilla, con nuestro Almirante Barrera, Comandante de la Armada, con el señor Almirante Guillermo Barrera Hurtado, y con el Director de la Dimar, el señor Almirante (Jairo) Peña, para definir las primeras concesiones de administración de playas.

Crisis de abundancia en el agro

Estamos en un momento de crisis de abundancia para el agro colombiano. A principios del año pasado nos dijeron: se va a acabar el arroz en el mundo.

La revista Economist publicó una separata en la cual revelaba las dificultades de producción de arroz en los países con las mayores producciones históricas. Nosotros sufríamos cada día porque no salía la cosecha y se estaban agotando las existencias en los almacenes de depósito, en los silos y en las bodegas de los almacenes de cadena.

Ecuador, que nos exige por Comunidad Andina que le compremos 150 mil toneladas al año, el año pasado no nos pudo vender. Y este año estamos inundados, hay superproducción.

El maíz, tuvo una gran inflación el año pasado, este año está bien deprimido. En este litoral caribe el kilo de res en pie llegó a valer 3 mil 600 pesos, hoy está entre 2 mil 500, 2 mil 700. La leche en el mundo subió casi en tres veces, hoy está otra vez bien baja.

El país está consiguiendo mercado, recuerden las dos herramientas económicas de nuestro Gobierno: promoción de la inversión y acceso a mercados. Este Gobierno va a pasar de tener los mercados andinos y México, a tener 45 mercados, lo necesitamos, pero eso toma tiempo.

Yo quiero proponer dos acciones para esta crisis de la abundancia: una acción para mejorar el acceso de los colombianos a los alimentos y otra acción para frenar el contrabando.

Debemos aprovechar esta reducción de precios para aumentar el consumo alimentario de los colombianos. Nuestro Gobierno traía una disminución acelerada de la miseria y el año pasado se afectó, porque la inflación de alimentos le quitó poder adquisitivo al pueblo colombiano. Este año por fortuna está pasando lo contrario.

Nuestra acción persistente en el Gobierno tiene que ser estimular el acuerdo entre productores y comercializadores para bajarle precios al público colombiano, a los consumidores.

Así vamos, como lo indican líderes de la economía internacional, a mejorar la demanda doméstica y como lo requiere nuestra Patria, a superar problemas de subalimentación de nuestro pueblo.

Mi invitación es a que los ministerios de Agricultura, Comercio, Hacienda, con la Ministra Consejera de la Presidencia (Claudia Jiménez) mantengan un proceso muy intenso de diálogo con productores y de diálogo con distribuidores, para que el pueblo colombiano sienta en la disminución de precios el efecto de la abundancia productiva.

Me dicen: ‘Sí Presidente, pero es que la Seguridad Democrática nos llevó a sembrar más arroz y la Seguridad Democrática nos ha llevado a tener 3 millones de cabeza de ganado más’. Y antes de la Seguridad Democrática el país producía 12 millones de litros de leche, hoy está produciendo 18 millones de litros de leche y así sucesivamente.

Qué bueno, qué bueno que en algún momento los economistas tengan que decir: Colombia cometió la inflación de alimentos produciendo más gracias a la Seguridad Democrática. Pero que eso se sienta en el mejoramiento de la capacidad adquisitiva de nuestros compatriotas.

Trasladémosles esta disminución de precios a los consumidores colombianos. Hay que hacer reuniones todos los días e irlo logrando.

Ya uno encuentra reacciones importantes, ya hay separatas de los periódicos y almacenes de cadena ofreciendo rebajas en uno u otro alimento. Hay que seguir en eso.

Ahora se quejan mucho los productores del valor de insumos agropecuarios. Esa tarea de reducción de insumos también hay que continuarla.

Entonces así como tenemos que proteger a los consumidores buscando que se les traslade el beneficio de la disminución de los precios, también tenemos que proteger a los productores frente al contrabando.

En la mañana de hoy se ha pedido al general (Freddy) Padilla, Comandante de las Fuerzas (Militares), al general Óscar Naranjo, Director de la Policía, que encabecen un grupo de acción para frenar el contrabando, que la rebaja en precios de los alimentos beneficie a los consumidores, al pueblo colombiano, pero que el contrabando no maltrate a los productores.

La Policía Nacional ya ha ordenado revista a molinos, frigoríficos, mataderos, para hacer inspecciones a fin de poder frenar el contrabando. La tarea contra el contrabando es fundamental.

Las playas, la operación del Tolima, la tarea contra el contrabando, la necesidad de trasladarles los menores precios de los alimentos a los consumidores colombianos.

Muy grato estar con ustedes. Carlos Moya nos hace un resumen de Banca de Oportunidades para que escuchemos a nuestro Gobernador.

Y dice así: “El Tratado de Paz definitivo se dio lugar en el acorazado estadounidense Wisconsin el 21 de noviembre de 1902, en donde por una parte, el general Lucas Caballero Barrera, en calidad de jefe de Estado Mayor del Ejército Unido del Cauca y Panamá, junto con el coronel Eusebio A. Morales, Secretario de Hacienda de la Dirección de Guerra del Cauca y de Panamá, en representación del general Benjamín Herrera y del Partido Liberal. Y por otra el general Víctor Salazar, Gobernador del departamento de Panamá, y el general Alfredo Vásquez Cobo, jefe de Estado Mayor del Ejército de la Costa Atlántica, el Pacífico y Panamá firmaron en representación del gobierno el fin de la guerra.

Queridos compatriotas de Urabá, lo que queremos es el fin del terrorismo, el fin de la pobreza, la prosperidad y la equidad.

El entendimiento entre bananeros y sindicalistas en Urabá ha sido el gran tránsito hacia la fraternidad, lo aplaudimos y lo mostramos con un gran ejemplo ante el mundo.

Ese solo entendimiento, señor Embajador, merece toda la flexibilidad de la Unión Europea para que en el tratado definitivo (de la Unión Europea con Colombia) se le dé el mejor tratamiento a estos productos tan importantes en la generación de empleo.

A todos, muchas gracias”.

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