Agosto 02

   

Palabras del Presidente Álvaro Uribe Vélez durante su saludo a las tropas de la Fuerza de Tarea Conjunta Omega

Larandia, Caquetá, 2 ago (SP). “En la hora final del Gobierno, acudo a Larandia, centro del Comando de Omega a expresar mi gratitud a todos ustedes.

Pero tenemos un duelo que no podemos contener en nuestras gargantas. El dolor por aquellas noticias de la noche del viernes, que nos asesinaron a los policías y a un saldado en Solita, aquí en el sur del Caquetá.

Me dolió mucho. Además, hemos hecho un esfuerzo con la electrificación de Solita. No es fácil llevar la línea de energía allá.

Además, hemos contratado la electrificación de Solano. En la geografía está este río Orteguaza, que coge de aquí, de Florencia, y de estos municipios del pie de cuesta, del pie de la loma en el Caquetá, corre en busca del río Caquetá.

Antes de la desembocadura en el Caquetá está nuestra base de Tres Esquinas; aguas arriba por el Caquetá, Solita, cerca, y aguas abajo Solano, cerca.

El Gobierno deja el contrato para la electrificación también de Solano y de Tres Esquinas.

Yo creo, y lo digo con todo afecto, que hay que hacer los mayores esfuerzos de inteligencia para detectar a estos bandidos que se han desplazado hacia allá y que con esta operación nos han asesinado en tres ocasiones a integrantes de nuestra Fuerza Pública este año.

El 24 de diciembre estuvimos en Puerto Ospina, ligeramente al oeste de Leguízamo, sobre el río Putumayo. Ahí enfrente donde se juntan el San Miguel y el Putumayo. Ustedes saben la importancia de ese sitio en todos los órdenes del país.

Hemos procurado cumplir con toda la política social acompañando a las Fuerzas del orden. Y he visto que estos bandidos nos han hecho unos daños muy grandes en la vida de nuestros hombres, entre los ríos Caquetá y Putumayo.

Ahí parecería haber una concentración de estos bandidos que todavía tienen capacidad de hacer daño.

Yo quiero invitarlos a ustedes, comandantes, a todos los integrantes de estas fuerzas del sur, a que podamos desmantelar totalmente la organización que les queda a estos bandidos.

 

Quiero agradecer inmensamente al Policía Nacional, aquí a su Director, el general Óscar Naranjo Trujillo, por su integración a esta Fuerza Omega. Por su participación valerosa en todo este sur del país. Felicitarlo por la Medalla del Sur (Medalla Militar Campaña del Sur) que hoy esta Fuerza coloca sobre su pecho.

La Policía tiene un brillante futuro en la Patria, en materia de seguridad, de derrota de toda criminalidad, y también como representación de la Patria en el extranjero.

Nuestra Policía es hoy la más acreditada del continente. De todas partes la llaman. Si hay un secuestro en Paraguay, la llaman; que se necesita luchar contra la criminalidad en Guatemala, la llaman; que en Costa Rica; que en Haití; que en Republica Dominicana; que en Panamá.

Ahí tiene la Patria un motivo de gran presencia en la comunidad internacional para ayudar, a requerimiento de los gobiernos democráticos de los países hermanos.

Quiero felicitar al general Jorge Ballesteros, Comandante de la Fuerza Aérea, que ha recibido hoy la Medalla del Sur. General, no hay palabras para ponderar el trabajo de la Fuerza Aérea. No solamente ha sido importante la adquisición de equipos. Nosotros no hemos tenido presupuesto para comprar equipos tan sofisticados como otros países. Más importante que los equipos adquiridos, es la pericia adquirida, el compromiso de todos los integrantes de la Fuerza Aérea.

Lo hemos visto en estos últimos años. La Fuerza Aérea tiene unos hombres superiores a la mejor tecnología de los aviones.

Nosotros no hemos podido comprar esa tecnología del derroche. Nuestra Fuerza Aérea no tiene tecnología fanfarrona, pero tiene una pericia que la pone a la vanguardia del mundo entero.

Y la manera como se han venido adelantando estos operativos: inteligencia de tierra y operaciones desde el aire.

Y quiero resaltar, decirlo en pocas palabras, para que ustedes lo tengan muy claro en su conciencia, nos ha evitado el asesinato de muchos soldados y la mutilación por las minas antipersonas.

Es muy importante -yo se lo diré esta semana al Presidente (electo) Juan Manuel Santos. Y es muy importante, Jorge Mario (Eastman Robledo, Viceministro de Defensa para las Políticas y Asuntos Internacionales), por favor, que lo sepa el nuevo Ministro de Defensa (Rodrigo Rivera)- la manera como se han venido implementando estos operativos: inteligencia de tierra y operaciones del aire. Eso evita mucha tragedia a nuestros soldados y policías. Eso facilita la acción en la selva, evita mucha mutilación.

Ha sido fundamental la tarea de la Fuerza Aérea.

Quiero agradecer inmensamente esta generosa condecoración que me entregan hoy. La llevaré con un recuerdo agradecido, con el afecto que siento por los integrantes de las Fuerzas Armadas de Colombia. Por su soldados, sus policías, sus infantes, sus cadetes, los integrantes de todas las Fuerzas.

Cuando nosotros llegamos a la Presidencia, nuestra elección fue una especie de protesta de un país que había perdido ya la fuerza para protestar con la palabra por el avance del terrorismo. El país protestó, haciendo posible nuestra elección.

Emprendimos una tarea. Me quiero referir a algunos puntos. Lo que inicialmente se llamó ‘Operación Patriota’, y que con el desarrollo posterior adoptó el nombre de ‘Operación Omega’.

En nuestras primeras concepciones estratégicas nos propusimos dos objetivos: darle confianza al país y hacer regresar los movimientos terroristas a sus retaguardias, para derrotarlos contra la esquina de su retaguardia.

¿Cómo le dimos confianza al país?

Volcamos las Fuerzas sobre las carreteras, sobre las vías, para que el país recuperara el derecho a la movilidad. Increíble, yo no entiendo como un país de 47 millones de habitantes había perdido el derecho a la movilidad.

Y esa decisión se discutió bastante. Yo recuerdo que decían algunos comandantes y con razón: ‘Bueno, pero es que no tenemos Fuerzas para estar protegiendo la carretera y al mismo tiempo combatiendo la retaguardia’.

Y mi respuesta era: ‘Es que no nos vamos a quedar así. Aquí vinimos fue a derrotar estos terroristas. Es que no tenemos dinero, lo vamos a buscar, en el mundo hay plata. Nosotros no la tenemos pero en el mundo hay plata. Y están los bancos centrales emitiendo dinero y hay ciudadanos que pueden pagar más impuestos. Nosotros no nos vamos a quedar así’.

Y recuerdo la gran alegría que empezó a sentir el país en aquellos puentes (festivos) de octubre y de noviembre de 2002, cuando los colombianos volvieron a asomarse a las carreteras y a generar empleo en los hoteles y a generar empleo en las estaciones de gasolina y a generar empleo en los restaurantes.

Y empezamos a quitar una fuente de financiación muy cómoda que tenían estos bandidos, que eran los secuestros colectivos, muchas veces ‘express’, que llaman, en las carreteras.

Y el segundo punto estratégico fue empezar a quitarles la vanguardia. Por ejemplo, Bogotá.

Bogotá estaba bastante penetrada de las milicias ‘Antonio Nariño’ de las Farc y de los grupos paramilitares de ‘Martín Llanos’, y de ‘Miguel Arroyave’. Era una tragedia. Los secuestros colectivos en Bogotá abundaban, carros bomba y explosivos a los que no pagaban extorsiones.

Pero eso también estaba en metástasis con la ladera cundinamarquesa, con la ladera cundinamarquesa hacia el Llano, con la ladera cundinamarquesa hacia el río Magdalena, con la prolongación de Cundinamarca a Boyacá, con la ladera boyacense hacia el Arauca y hacia el Casanare.

Y eso había, por supuesto, tenido un corredor de acceso a Bogotá. Todo el sur de la Capital, la cordillera, todo el Tequendama, todo el Páramo del Sumapaz.

Entonces, dividimos el país en tres círculos: el círculo de Bogotá y Cundinamarca, como primera etapa; el círculo de esta zona de la Patria, como segunda etapa, y otros círculos a los cuales no me voy a referir porque están en operación.

La verdad fue que se tuvo mucho éxito con ese primer círculo y empezamos a derrotar esos bandidos rápidamente en Bogotá, en las sabanas y en la ladera cundinamarquesa.

Allí estuvo trabajando el entonces coronel (Javier) Flórez, el Comandante (del Ejército) era el general Reynaldo Castellanos.

Entonces, a finales del 2003 empezamos el operativo para el segundo círculo, esta zona. Y a principios de 2004 empezamos a trabajar este círculo.

Esto es, los habíamos replegado del área de influencia de Bogotá, pero les quedaba una retaguardia sumamente dañina, que posibilitaba su regreso a Bogotá, que es esta retaguardia.

Y además de que esto lo tenían como retaguardia para atacar desde aquí a Bogotá y a muchas regiones de Colombia -por supuesto al Huila y al Tolima, y cruzarse por allí al Valle del Cauca, y al Cauca, y sigue y sigue- tenían al Caquetá como base de retaguardia para golpear a la Capital y, por supuesto, para maltratar a los habitantes de estos departamentos.

Aquí llegamos. No fue fácil la llegada. El transporte de 17 mil hombres en helicóptero y en avión. Con eso llegamos, una fuerza de 17 mil hombres. Y decían muchos expertos que estábamos cometiendo un error, que porque estábamos enterrando en la selva a 17 mil hombres.

Algún día habrá que escribir los prejuicios que se exponían contra esta tarea. Yo me pregunto: ¿qué sería del Caquetá donde no hubiéramos llegado aquí con esa operación, con la segunda etapa del ‘Plan Patriota’? y ¿qué sería de Bogotá?

Sobre Bogotá les quiero contar lo siguiente: gracias a esta acción se han logrado frenar todos los intentos de recuperación de Bogotá a través del sur del Sumapaz en estos años.

Si no tuviéramos este círculo que es la integración de Omega, la División del Sur, a cargo de mi general Barrero (general Leonardo Alfonso Barrero Gordillo, Comandante de la Sexta División del Ejército Nacional), con la integración con la División de Villavicencio. Si no tuviéramos esto, era imposible atajarlos en la llegada a Bogotá.

Y además, esta tierra se ha mejorado bastante. Claro que a uno le duele mucho que nos maten al Gobernador don Luis Francisco Cuéllar; a uno le duelen mucho esos tres eventos que ha habido contra infantes y policías este año, allí entre los ríos Caquetá y Putumayo.

Yo hablaba con mi coronel Moreno (coronel, Jaime Moreno, Comandante del Departamento de Policía del Caquetá) en la medianoche del viernes. Todo indica que allá en Solita les dispararon desde el otro lado. Entonces, por eso me permití ahí mismo inferir que tiene que ser ese mismo grupito, porque los tres años daños que nos han hecho este año están al sur del río Caquetá.

Independientemente de esos dolores, aquí se ha mejorado bastante.

Quiero agradecer el heroísmo de todos. Señores comandantes, mi gratitud infinita. Todos tienen méritos en otras partes y todos tienen méritos aquí, inmensos.

Yo quiero recordar esto: alguna vez llegué yo a Buenaventura, en esa lucha allá contra el narcotráfico integrado con Farc, integrado con paramilitares, en esa lucha, por Dios, en Buenaventura, y me dijo en el avión el señor almirante (Guillermo) Barrera (Comandante de la Armada), me dijo: ‘Tengo allí un capitán que le quiere contar algo’.

Me bajé del avión, de un helicóptero, y encontré al entonces capitán (Héctor Julio) Pachón. Me dijo: ‘Aquí hay una penetración de esta gente del narcotráfico en las autoridades de la ciudad. Tengo estas pruebas del Secretario de Gobierno, integrado con el narcotráfico’.

Le dije: ‘Capitán, hágame un favor, yo le doy la palabra aquí en el Consejo, en frente de toda la comunidad, y póngame esa queja. Diríjase a mí a contarme eso’.

Y lo hizo, con gran valor. Lo hizo.

¡Oh críticas! Que era mentira, que era una injusticia, que era una calumnia. Allá hay un sujeto en la cárcel, que era del alto Gobierno de Buenaventura.

Hace parte de la tarea de este Gobierno de quitar esa penetración del narcotráfico en las instituciones. Y hoy el Jefe del Estado Mayor de esta operación es el capitán de la otra época, el señor general de Infantería de Marina, señor general Pachón.

Y tengo una historia sobre cada uno de ustedes, para agradecerles inmensamente.

Señor Almirante (Daniel) Iriarte (Presidente de la Corporación de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo de la Industria Naval, Marítima y Fluvial Cotecmar), vamos a presenciar hoy otra cosa bien importante: la manera como ustedes han venido en Cotecmar incorporando tecnología, sustituyéndole importaciones al país, adecuando embarcaciones a nuestros ríos y a nuestros mares.

Yo creo que eso los ponen en dos posibilidades: primero, controlar los 16 mil kilómetros de ríos navegables del país, y segundo, convertirse en una gran fuerza de venta de servicios al extranjero. Servicios a gobiernos y servicios a la navegación comercial.

Y en un momento indicado, ténganlo presente. ¿Por qué indicado? Porque es el momento de la inversión de 5 mil 500 millones de dólares en el Canal de Panamá, que tiene una externalidad magnífica sobre nuestros dos océanos y sobre nuestros puertos. Una gran beneficiaria de ello es Colombia.

Hoy usted nos va a mostrar una embarcación construida aquí, con muchas dificultades. Tuvieron que traer en avión las principales piezas; improvisar aquí un astillero; construirla. Esa embarcación permite patrullar Florencia; abajo, a Tres Esquinas por el río Orteguaza; patrullar por el río Caquetá, si se quiere seguir río Caquetá, aguas abajo hasta las Bocas del Caguán, y subir por el Caguán hasta Cartagena del Chairá.

Eso realiza una ‘U’ ahí estratégica. Estratégica, porque era una ‘U’ controlada por los terroristas. Qué bueno que hoy tengan ese contrapeso que los viene derrotando de nuestra Fuerzas; esa posibilidad de nuestra Armada.

Yo felicito enormemente a la Armada por estos esfuerzos tan grandes.

Señor general Leonardo Barrero Gordillo, usted viene de una labor que todo el mundo le reconoce de excelencia en el Cauca. Está al frente de esta División. Tiene aquí una tarea muy importante, mi general: que dejen a estos bandidos derrotados totalmente.

 

Esa tarea hay que defenderla en los resultados de todos los días y hay que defenderla en su validez estratégica.

Señor brigadier general Javier Alberto Florez Aristizbal, además de esa batalla que usted dio, tan importante. Esa batalla que usted dio tan importante, al lado de mi general Castellanos en Cundinamarca, yo recuerdo que después llegamos a Tame (Arauca), la gente en Tame llorando cuando nos recibió, porque en todos los campos estaba la guerrilla y en área urbana los paramilitares. Usted llegó allí como coronel, Comandante de una brigada móvil, y realizó una gran tarea.

Después ha estado aquí, primero ayudándole al Comandante designado del Ejército, el general Navas, y después a cargo de la Operación Omega.

El país tiene toda la esperanza de que esta operación acabe de producir sus resultados.

El Presidente (Juan Manuel) Santos la conoce como el mejor. Yo creo que los resultados de esta operación y la protección del Caquetá, de Cundinamarca, de Bogotá, solamente eso ha justificado esta operación.

Quiero agradecer inmensamente haber puesto la Medalla del Sur al general Flavio Buitrago Delgadillo y al contralmirante Rodolfo Amaya Kerquelen.

Yo tengo un motivo de gratitud imperecedero con ellos, que morirá cuando se extinga mi vida, por su compañía estos años. Han estado en nuestra protección y apoyo todos estos años.

Señor general (Ernesto) Maldonado Guarnizo, el Ejército de la Patria es un Ejército glorioso, rodeado del afecto de los compatriotas.

Uno tiene que pensar lo siguiente:

En esta lucha contra el terrorismo uno no puede pensar que hay victoria final; todas son victorias parciales. Y en lugar de dedicarse a celebrar una victoria parcial, inmediatamente hay que emprender la lucha para la otra victoria parcial. La historia tiene bellísimos ejemplos: el caso de Gettysburg, y el caso de Bolívar y Córdoba.

Lincoln destituyó al Comandante victorioso de Gettysburg y le preguntaron por qué y dijo: ‘Porque después que ganó la Batalla de Gettysburg se puso a disfrutar las mieles del triunfo; no siguieron combatiendo. En vez de perseguir al enemigo, permitieron que el enemigo tomara ventaja, se recuperara, tomara el río Potomac y vino el invierno’.

En cambio, Bolívar sí era el ejemplo de la persistencia. A Bolívar lo derrotan en Venezuela, viene a Cartagena, arma la Campaña Admirable, vuelven y lo derrotan, va al Caribe y vuelven a organizar esos ejércitos y triunfa en Boyacá aquel 7 de agosto. Pero permanece en Bogotá muy pocos días. Instala al General Santander como Vicepresidente y él emprende la lucha por Venezuela. Y cuando gana esa Batalla de Carabobo, él no se quedaba tranquilo, se habría podido quedar saboreando el triunfo en su Venezuela. Viene y mientras Sucre y Córdoba van al Ecuador por el mar y ganan la Batalla de Pichincha, en las faldas de la Cordillera en Quito, Bolívar da la Batalla de Bomboná cerca de Pasto, sigue y entra a Quito, y se reúne con San Martín. Pero ya va Venezuela, la Nueva Granada, Ecuador, y dice: ‘No, la obra del General San Martín no se ha completado en el Perú’. Y sigue la campaña del Perú. Y no contento con garantizar la independencia de Lima, emprende la Batalla del alto Perú, hoy Bolivia.

Bolívar era el ejemplo de toda la persistencia.

Cuando uno estudia lo que podríamos llamar la secuencia militar de El Libertador, encuentra que para El Libertador, toda victoria era parcial. Y toda victoria simplemente le daba fuerzas para la siguiente batalla.

Él sí murió sin pensar que había conquistado la gloria. Él se murió luchando contra sus fuerzas físicas para dar otra batalla. Él se murió dando la batalla para que no se desintegrara la Gran Colombia.

Ese periplo tan importante que es digno de volver a estudiar y profundamente en este Bicentenario, indica al Ejército de la Patria que toda victoria es una victoria parcial. Hemos avanzado, pero falta mucho.

Yo saludo, en cabeza suya, señor general Maldonado Guarnizo, a todo el Ejército de la Patria.

Qué importante tener esta integración de fuerzas en el sur. Porque aquí además está la Brigada, a cargo del señor general (Félix Iván) Muñoz Salcedo, quien ha estado dos años al frente de ella, enfrentando la difícil situación del Caquetá, mi General, que requiere la victoria final. Este es un departamento muy promisorio, 88 mil kilómetros de estas ondulaciones, verde todo el año. Panamá tiene 75 mil kilómetros; Costa Rica, 55 mil; El Salvador, 21 mil; Suiza, 42 mil. 88 mil kilómetros. Tiene la Cordillera apenas para que le nazcan allá las aguas y de resto estas ondulaciones y verdes todo el año. Esto puede ser una despensa de alimentación del mundo.

Todos los éxitos, señor general Muñoz Salcedo.

El Comandante de la Fuerza Naval del Sur es el brigadier general Rafael Colón Torres. Era capitán. Estaba al frente de la infantería de marina en Sincelejo.

Él y yo recordamos una historia: cómo encontramos a Sucre. Todo el Golfo de Morrosquillo y esas planicies contiguas en poder de los paramilitares; los Montes de María eran como la división: al norte de los Montes de María los paramilitares, y de ahí al sur, hacia todas la sabanas y La Mojana, la guerrilla.

Me dijo un día que gracias a su presión ya había obligado a desmovilizarse al último de los paramilitares, a ‘Cadena’.

Le dije: ‘Es una victoria parcial, mi capitán Colón’. Ahora le toca hacer lo mismo con las Farc. Y avanzó. Avanzó con gran heroísmo.

Hoy el señor general de Infantería de Marina, Rafael Colón, tiene una inmensa responsabilidad en el sur. Esto es más grandecito que lo de allá, pero allá usted era capitán y hoy es general. Y tiene todos los méritos de las batallas pasadas. Hay que entregar esta victoria, general, hay que entregarla.

General (Julio César) Santoyo es el Comandante de la Región de Policía. Si alguna transformación se ha dado en Colombia es el afecto de los ciudadanos por la Fuerza Pública, que además lo expresa.

Antes yo recuerdo que decían: ‘Ah, es que tráiganos política social, que es lo único que arregla este problema’. Y los alcaldes y la ciudadanía no pedían en su comunicación con el Gobierno la Fuerza Pública. Que transformación se ha dado en el país. Hoy en todas partes le reclaman a uno más Familias en Acción, electrificación, más Bienestar Familiar (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf), Sena (Servicio Nacional de Aprendizaje) y Fuerza Pública.

Hay un afecto y una confianza tremenda de la ciudadanía en la Fuerza Pública y en su Policía.

Yo recuerdo que la acción reactiva de Colombia en el pasado era: donde mataban a los policías se cerraba el cuartel. A mí hasta hace poco todavía en los municipios del Cauca me decían: ‘No, es que nos atacan, aquí nos hostigan porque ese cuartel está en el casco urbano. Sáquelo’.

Y decía yo: ‘No, ni riesgos. Lo que hay es que reforzarlo’.

Y en estos años hemos llevado la Policía a todos lo sitios donde faltaba y de donde la habían sacado. Y la ciudadanía la rodea.

Hay que evitar es que no los maten, como ocurrió en la noche del viernes en Solita (Caquetá).

General Santoyo (brigadier general Julio César Santoyo Velasco, Comandante de la Región de Policía número dos), esta batalla hay que ganarla totalmente.

Yo, a través de sus comandantes de Policía, de Ejército, de Fuerza Aérea; a través de sus comandantes de Armada, quiero expresarles mi gratitud y hacerles llegar a cada uno de ustedes un mensaje de motivación.

El país tiene gratitud con ustedes y esperanza.

Porque todavía falta en la tarea mucho. Ustedes saben que si afloja Omega se pierde Bogotá. Así de claro es.

Y además, el país hoy es más reclamante. A mí me dicen algunos: ‘¿Pero el país porqué reclama hoy tanto por seguridad urbana, con todo lo que hemos mejorado?’.

Y yo creo que es muy bueno que el país haya desarrollado esa actitud de reclamar.

En el pasado, con el carro bomba del club El Nogal, con todos esos secuestros colectivos, etcétera, la ciudadanía había perdido la esperanza, tenía un nudo en la garganta que no desataba. Y ese nudo impedía protestar, reclamar.

Hoy la ciudadanía reclama por un teléfono celular que se roban. Antes no.

Pero esto demuestra que la ciudadanía ha tomado la seguridad, como los seres humanos, de acuerdo con el sociólogo (Abraham) Maslow, toman la satisfacción de las necesidades básicas. Se satisface una, y el ser humano no mira hacia atrás, no se pregunta cómo estaba antes; mira es hacia delante y dice: cómo quiero progresar más.

Ahora, en seguridad pasa lo mismo. Se han resuelto unos problemas pero la ciudadanía es más reclamante. Y eso está bien.

Entonces, por eso aquí hay que derrotar toda esta semilla que queda del terrorismo. Y en las grandes ciudades hay que resolver los problemas de atraco a apartamentos, de robo de carros, de robo de motos; todos esos índices se han reducido. Porque nosotros hoy tenemos en Colombia doblado el parque de carros y en la mitad la cifra absoluta de robos por año. Pero cualquier robo crea una gran perturbación en la ciudadanía. El atraco a las personas, a los establecimientos de comercio, a las viviendas. En todo eso hay que hacer un enorme, un enorme esfuerzo, apreciados comandantes.

Yo quiero agradecer inmensamente, Gobernador (Germán Medina Triviño) al Caquetá, a usted, a sus antecesores.

Ser Gobernador del Caquetá y apoyar a las Fuerzas Armadas implica tener valor y compromiso con la Patria. Muchas gracias, Gobernador.

Muchas gracias, apreciada Alcaldesa (de Florencia, Gloria Patricia Farfán Gutiérrez), por su valor, su compromiso, por su apoyo todos estos años. Por conducto de ustedes, mi afecto a todos lo alcaldes del Caquetá.

Aquí se puede decir que la Seguridad Democrática ha rescatado la descentralización.

Nosotros llegamos a las 5:30 de la mañana del 8 de agosto de 2002 a Valledupar (Cesar), una ciudad desastre, por la violencia.

Y yo había quedado de llegar al Caquetá ese día por la tarde a lanzar la política de Revolución Educativa, y llegué. Pero poco pudimos hablar de educación. Encontramos todos los alcaldes del Caquetá refugiados en la Gobernación, y con riesgo en la Gobernación.

Todos estaban desterrados de sus municipios. Y ese día me pregunte: qué pasó con la descentralización en Colombia. Un país que había luchado tanto por la elección popular de alcaldes y gobernadores, y la estaba perdiendo a manos del terrorismo. Para qué elegirlos si no podían actuar.

Y además, se habían perdido los recursos, porque el terrorismo había abierto esas troneras de corrupción, robándose los recursos de la salud, del Sistema General de Participaciones y de las regalías. En eso se ha avanzado bastante.

Muy doloroso lo que ocurrió en diciembre: el secuestro y el asesinato, a los momentos, del Gobernador del Caquetá (Luis Francisco Cuéllar), pero yo creo que a pesar de esa tragedia, hoy los gobernadores y alcaldes de Colombia se sienten más rodeados de garantías, gracias a la Seguridad Democrática.

La Seguridad Democrática que ha sido para todos, independientemente del origen político de su elección. Y más protegidas las rentas de la descentralización.

En esta, una de mis últimas intervenciones ante las Fuerzas Armadas de Colombia, quiero agradecer a los contribuyentes que han pagado el impuesto al patrimonio, porque eso nos ha permitido financiar la seguridad y, al mismo tiempo, financiar la política social.

Nosotros hemos llegado con soldados y policías, pero también hemos llegado con Acción Social, con Familias Guardabosques y con Familias en Acción y con Bienestar Familiar y con el Sena y con carreteras.

Los planes de acción integral de las Fuerzas Armadas con la política de infraestructura y con la política social son extraordinarios.

Lo que se ha hecho, por ejemplo, en La Macarena (Meta), para citar un caso.

Y ahí también vislumbra uno el futuro del Ejército, vislumbra uno el futuro del Ejército en la ingeniería.

Con el Ejército en estos años hicimos la carretera Tame-Arauca.

Yo estuve en Yopal (Casanare) el sábado. Con las carreteras que se están haciendo allá, Yopal va a aquedar a tres horas de Arauca y Yopal va a quedar a cinco, seis horas de Bogotá. Increíble, increíble porque eso eran jornadas de días.

Y el Ejército está construyendo hoy la carretera de La Soberanía, desde Arauca a Norte de Santander, por territorio colombiano. Ahí lo que ha habido es una trocha muy mala, que demora 14 horas. Siempre ha habido que hacer el recorrido por el territorio de Venezuela. Ahora estamos haciendo una carretera por territorio Colombia; la está haciendo el Ejército.

Y uno de los grandes sueños ha sido la carretera de Colombia, en el Huila, a La Uribe, en el Meta. Queda contratada, a cargo del Ejército. Está en pleno trabajo esa carretera.

Todo eso demuestra la gran posibilidad que Colombia tiene con su Ejército en la ingeniería, en un país que tiene 166 mil kilómetros de carreteras, 135 mil de las cuales son carreteras terciarias y secundarias.

Le he pedido al Ejército que desarrolle un sistema para mejorar las carreteras municipales de Colombia, con unos costos inferiores a lo que hoy nos cuesta poner un kilómetro de asfalto o un kilómetro de concreto. Yo creo que ahí puede ser el Ejército el líder de la investigación.

Este país no es capaz de pavimentar estos 135 mil kilómetros de vías secundarias y terciarias con los costos del asfalto y del concreto. Pero en el mundo están adelantando mezclas químicas que permiten arreglar estas carreteras a un costo muy inferior. Yo creo que el gran conducto para desarrollar eso en Colombia es la ingeniería de nuestro Ejército.

Muy apreciadas familias:

Yo sé lo difícil que es para ustedes la exposición de sus esposos y padres al riesgo del combate al terrorismo. Y yo sé lo importante que es para ellos tener la calidez del hogar rodeándolos.

Yo quiero compartir esta Medalla que hoy me ha entregado la Fuerza del sur, con las familias. Mándenme los niños para acá, para entregarles esta Medalla:

Que el mundo sepa que estas señoras y estos niños son las esposas y los hijitos de los héroes que están derrotando al principal cartel del narcoterrorismo.

Que el mundo los reconozca, que el mundo los valore. Ellos tienen que pasar todo el día preocupados por la suerte de sus esposos y de sus padres, y les da dificultad conciliar el sueño en la noche, porque siempre tienen el tormento de pensar cómo irán sus esposos y papás en la exposición al riesgo.

Desde el alma rindo un homenaje a las esposas, a los hijitos, a los padres a los hermanos, a los familiares de los integrantes de las Fuerzas Armadas de Colombia. Y quiero compartir esta Medalla del Sur con ellos.

Pero que el mundo sepa, que el mundo sepa el heroísmo. Son tan héroes sus esposos en esa acción diaria contra el terrorismo, como ustedes en ese sufrimiento diario, para que nunca se les agote la calidez y ese afecto de hogar con que los rodean y los estimulan.

Operación Omega Fuerzas del Sur: gratitud y esperanza. Muchas, muchas gracias. Yo me llevo el 7 de agosto, este sábado, un equipaje de afecto por ustedes.

Muchas, muchas gracias”.

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