Escuche Radio Nacional de ColombiaBoletín de Noticias - SP - Correo Presidencia Video Audio Ir al inicio Noticias Fotografía Mapa de Sitio
2002 - 2003 - 2004 - 2005 - 2006 -
2007 - 2008 - 2009 - 2010

Agosto 2010
  Enero
  Febrero
  Marzo
  Abril
  Mayo
  Junio
  Julio
  Agosto
  Septiembre
  Octubre
  Noviembre
  Diciembre
L M M J V S D
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31          
 

Secretaría de PrensaNoticias 5629349

     
   
   
 
Agosto 02     Versión imprimible

Palabras del Presidente Álvaro Uribe Vélez durante su visita de agradecimiento a la Policía Nacional

Bogotá, 2 ago (SP). “Se me hace un nudo en la garganta al ponerme frente a la generosidad de los policías de mi Patria. No encuentro la palabra para expresarles lo que siento de gratitud en la intimidad de mi existencia. Hoy recuerdo a todos aquellos que han ofrendado su vida en estos años, a los mutilados, héroes de la Patria.

Los colombianos todos estamos agradecidos. En tantos pueblos de la Patria no había policía y era peligroso colocarla y la ciudadanía muchas veces se oponía. Era peligroso colocarla que porque los mataban, los emboscaban. Que era peligroso instalarla porque la ciudadanía se oponía, porque decían: si llega la Policía, vendrán los terroristas a castigarnos. Ustedes valerosamente están hoy en toda la Patria.

Esta mañana, en la compañía del General Óscar Naranjo (Director de la Policía Nacional) y del general Flavio Buitrago (Secretario para la Seguridad Presidencial), estuvimos en el centro de operaciones de (la Fuerza de Tarea Conjunta) Omega, en Larandia. Allí rendimos un homenaje a los policías asesinados en la noche del viernes, por tener el valor de estar en Solita, Caquetá.

Los terroristas siguen buscando cómo hacer daño, pero se han estrellado contra el valor de nuestros policías. La Patria está agradecida, la Patria quiere a sus policías. En estos días donde quiera que he mencionado las palabras ‘policías de mi Patria’, ha estallado el aplauso de los ciudadanos, pero no el aplauso de cortesía, no el aplauso por las reglas de uso, no el aplauso por el protocolo; ha estallado el aplauso de una Nación agradecida con su Policía.

Imaginen ustedes en 200 años de vida independiente, escasos 47 años de paz, no porque los colombianos seamos violentos, sino porque una minoría violenta ha abusado. Esa es una explicación que hay que hacer a mi repetida insistencia de hacer ese recorrido por la historia, ahora con motivo del Bicentenario. Una Nación desde 1940 atropellada, primero, por la violencia entre los partidos, después por las guerrillas, el paramilitarismo, con ese elemento común y constante, ese común denominador del narcoterrorismo, es una Nación que hoy es consciente del bien preciado de la seguridad. Para qué hablar de la vida, donde la vida ha valido tan poco, si no exaltamos y apoyamos la consecución del bien preciado de la seguridad.

Esa Nación quiere la seguridad, esa Nación es la suya, la nuestra, esa Nación es la que lo reclama, la que está infinitamente agradecida.

Yo tengo unos motivos particulares: su protección a mis compañeros de Gobierno, a mi familia, a mí. Quiero agradecer infinitamente, General Naranjo, de todo corazón, a todos aquellos que han estado todos estos años heroicamente al lado nuestro, hombro a hombro, corriendo los riesgos, y ellos el mayor riesgo, porque han estado dándonos esa seguridad.

Les voy a pedir que se pongan de pie: mi general Flavio Buitrago, mi almirante Rodolfo Amaya Kerquelen, las señoras coroneles Betsy Bustos y Beatriz Vargas. A los policías de la Patria que nos han estado protegiendo estos años, en cabeza del general Flavio Buitrago, de su antecesor el general Mauricio Santoyo, del contralmirante Rodolfo Amaya Kerquelen, de nuestras señoras coroneles Betsy Bustos y Beatriz Vargas, quiero hacer llegar un saludo con todo el afecto y la gratitud.

Mi general Buitrago ha sido una especie de mellizo en aquello de ser cooperante, porque todos los cooperantes que han llamado a este teléfono mío, que es el teléfono privado más público de todos, inmediatamente esos mensajes los he reenviado a él para tramitarlos a la Policía. Mi contralmirante Rodolfo Amaya, a la lado de mi general Buitrago, el uno en la Casa Militar de la Presidencia, el otro en la seguridad, son un ejemplo de responsabilidad: qué decoro, qué disciplina, qué transparencia de lealtad.

Y a las miles de policías de la Patria, que son una esperanza para la Patria, a ellas quiero hacer un homenaje, en cabeza de estas señoras coroneles que he tenido tan de cerca y de quienes he comprobado siempre esa diligencia, esa presteza, ese comprometimiento con estas tareas, en mis señoras coroneles Betsy Bustos y Beatriz Vargas. En nombre de mis compañeros de Gobierno, de mi familia, mi General, a todos ellos muchas, muchas gracias, y a todos los que nos han acompañado en esa tarea difícil. Les llevaré gratitud de por siempre.

Ha sido muy grato para mí la conversación con los policías de la Patria en estos años. Miren cómo es la vida: veníamos a la medianoche del viernes de Cali, y al bajarme del avión en Catam prendí este celular. El teléfono no está en el directorio telefónico. Y me estaban dejando un mensaje de Solita (Caquetá), pidiendo apoyo, contando los hechos. Ahí mismo llamé a mi coronel Moreno, de la Policía del Caquetá, en Florencia. Eran las 12:30 - 1:00 de la mañana.

Alguien en Solita no se atreve a hacer este tipo de llamadas, pero se atrevieron. Quiere decir que se ha despertado una gran conciencia de superar el riesgo que ello implique, para ser cooperante de las Fuerzas Armadas de Colombia.

He tenido un contacto con los policías de mí Patria estos años, que lo agradezco; quiero admirarles su disciplina, su sentido de la jerarquía, su obediencia, su orden, la manera como manejan las herramientas tecnológicas.

Muchas veces le he dicho al personal operativo del Gobierno civil: sigan el ejemplo de las Fuerzas Armadas. El manejo de las herramientas tecnológicas por parte de la Policía es ejemplar; de estas ayudas de comunicación que nos ha dado la vida moderna. Les admiro todo, su patriotismo.

Me parece ver al general (Édgar Orlando) Vale (Director Nacional de Escuelas de la Policía Nacional), con ese patriotismo, dirigiendo las cabalgata que rememoró el año pasado el cruce glorioso de Pisba (Boyacá), allá cuando lo encontramos. Y hace pocas semanas en El Socorro en la rememoración del recorrido de los Comuneros.

Quiero agradecerles el rigor de sus Escuelas: cómo las quieren los colombianos. Les voy a contar esto: en ese contacto tan intenso con mis compatriotas estos años, para mí tan grato, tan grato, tan grato, claro, a mí se arrimaban a pedir puestos en el Estado, no hay duda, pero poquiticos, ¿y saben qué me pasó? Se me arrimaban centenares a pedirme ayuda para ingresar a la Policía.

Una vez estaba con un obispo, y él estaba oyendo a una fila ciudadanos que se me acercaban a pedir apoyo para entrar a la Policía, y le dijo yo: ‘Excelencia, ¿sí tiene usted tanta vocación como esta que yo recibo?’. Es impresionante la vocación por la Policía, impresionante; y en los padres de familia, y el orgullo de papás y mamás, impresionante.

Miren: yo me he sentido muy orgulloso, porque hoy en la comunidad internacional a mí no me hablan de violación de derechos humanos. Saben que aquí no ha habido permisividad, que hay unas Fuerzas hoy incontaminadas, depuradas del narcotráfico, comprometidas con la eficacia y los derechos humanos.

¿Saben de qué me hablan en la comunidad internacional? De las maravillas de la Policía de Colombia. ¿Pero a dónde me hablan de eso? En todas partes: en Estados Unidos, en Canadá, en México, en Costa Rica, en Guatemala, en República Dominicana, el Gobierno haitiano, en el sur, en Paraguay, en todas partes.

La Policía colombiana es un orgullo, un orgullo. Se los digo objetivamente. Pero esos prestigios que ustedes han ganado en la batalla, los tienen que sostener en la batalla.

Ese prestigio, que es muy alto, manténganlo en alza, procedan como El Libertador: cuando ganaba una batalla, él no se queda quieto bañándose en agua de rosas, sino que emprendía la siguiente.

Lo derrotaron en Venezuela, cuando a Miranda se lo llevaron preso, y él vino a recomponer el Ejército en Cartagena, Tenerife, Mompós, Gamarra, Ocaña, Cúcuta. Dio la batalla admirable. Lo vuelven a derrotar, y vuelve a recomponerlo.

Cuando gana en Boyacá, permanece pocos días en Bogotá. Y cuando ganan definitivamente la Independencia de Venezuela en la Batalla de Carabobo, inmediatamente emprende la del Sur.

Y a él le llegó la hora de la muerte sin que él fuera consciente de que se había ganado la gloria, porque estaba en esa batalla, a pesar de las limitaciones de la enfermedad, en la batalla por evitar la desintegración de la Gran Colombia.

Así me imagino la batalla de la Policía por su prestigio. Cada buena noticia del prestigio de la Policía, un entusiasmo para ganar más prestigio.

La verdad es que si hay algo con lo que se pueda distinguir hoy Colombia ante la comunidad internacional, es por su Policía, por el prestigio. Cuídenlo, crezcan ese prestigio, que lo han logrado y es muy alto.

Y hay afecto por los colombianos. Es que la comunidad se había vuelto muy indiferente por la autoridad. Yo me emociono, tengo que amarrar los ojos, cuando ve uno las imágenes de los niños sacando un pañuelo o una banderita por la ventanilla de un bus para saludar a los policías y soldados de la Patria. Hay afecto en ciudadanía, mucho afecto, cuídenlo.

Cuando uno se gana el amor, no puede ser indiferente a ello, porque aunque no lo vea marchitarse los primeros días, si no lo alimenta, ese amor empieza a marchitarse. Nunca dejen marchitar ese amor que les ha ganado el pueblo colombiano, que les tiene el pueblo colombiano.

Hay retos, muchos, pero con amor a la Patria todos se van superando. Hemos ganado apenas unas primeras batallas, pero las van a ganar todas.

Yo tengo muchos motivos de admiración: la inteligencia de ustedes, cómo han avanzado, esos comandos especiales. Qué avances tan importantes. Cómo han hecho esos operativos y enseguida esos desembarcos.

El sábado asume el Presidente Juan Manuel Santos, y estoy seguro que bajo su dirección, con la continuada Dirección de mi General Óscar Naranjo, la Policía va a seguir llenando las exigencias del pueblo colombiano.

Nuestros ciudadanos claro que son más exigentes. Hace ocho años, el país estaba anonadado, acongojado, los carros bombas, los secuestros colectivos, que no eran sola